Terapia psicológica
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
sochpscl@entelchile.net
ISSN (Versión impresa): 0716-6184
CHILE
2007
Margarita Loubat O. / Patricia Ponce N. / Patricia Salas M.
ESTILO DE APEGO EN MUJERES Y SU RELACIÓN CON EL FENÓMENO DEL
MALTRATO CONYUGAL
Terapia psicológica,
diciembre, año/vol. 25, número 002
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
Santiago, Chile
pp. 113-121
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Universidad Autónoma del Estado de México
http://redalyc.uaemex.mx
Correspondencia a: Dr © Ps Margarita Loubat O. Escuela de Psicología. Universidad de Santiago de Chile. E-mail: mloubat@usach.cl
Estilo de Apego en Mujeres y su Relación con el Fenómeno del
Maltrato Conyugal
Women’s Attachment Style and Partner Abuse
Margarita Loubat O.
Patricia Ponce N.
Patricia Salas M.
Universidad de Santiago de Chile
(Rec: 3 de mayo 2007 - Acept: 21 de noviembre 2007)
Resumen
Se examinó el estilo de apego de mujeres que sufren violencia conyugal y cómo este estilo puede in. uir
en la mantención de ésta. La muestra fue no probabilística por cuota y participaron 50 mujeres divididas
en dos grupos homogéneos respecto de sus características sociodemográfi cas. En un grupo se consideró la
variable maltrato conyugal. Se trató de un estudio correlacional comparativo, con un diseño cuasi experi-
mental de tipo Ex post facto, en base a técnicas mixtas de investigación. Se aplicó el cuestionario CaMir
y se realizaron entrevistas semi estructuradas. El análisis de los datos se efectuó a través del programa de
corrección del instrumento y las entrevistas fueron tratadas mediante la técnica de análisis de contenido.
Los resultados indican que el grupo de mujeres víctimas de violencia conyugal presentan estilo de apego
preocupado, con características que in. uirían en el afrontamiento del maltrato y consecuentemente en la
mantención de éste.
Palabras claves: Estilo de apego, violencia conyugal, círculo del maltrato
Abstract
Attachment styles of women who are victims of domestic violence, and its in. uence in the continuity of
abuse was examined. The sample was 50 women divided in two heterogeneous groups, according to socio-
demographic criteria. In one group domestic violence was considered. The study was correlational and the
design was quasi-experimental ex post facto with mixed research methods. The instruments included the
CaMir test and partially structured interviews. The test scores were obtained aided by a software and the
interviews were examined though content analysis. The results yield that women who have a preoccupied
attachment style are the victims of domestic violence, and these characteristics may affect abuse confron-
tation and maintenance.
Key words: Attachment style, domestic violence, abuse circle
TERAPIA PSICOLÓGICA
2007, Vol. 25, Nº 2, 113-122
Copyright 2007 by Sociedad Chilena de Psicología Clínica
ISSN 0716-6184 (impresa) · ISSN 0718-4808 (en línea)
114
MARGARITA LOUBAT O./PATRICIA PONCE N./PATRICIA SALAS M.
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº2, 113-122
Introducción
Si se entiende el apego como la propensión de los seres
humanos a formar vínculos afectivos fuertes con los demás,
los cuales se desarrollan tempranamente y se mantienen
generalmente durante toda la vida, se puede decir que cada
uno de estos tipos de vínculos generarán un desarrollo pos-
terior característico y la manera como las personas harán
frente al mundo a lo largo de su existencia (Bowlby, 1969,
1979, 1998; Fonagy, 1999, 1999b).
En efecto, durante el desarrollo social se construyen
modelos afectivos y cognitivos de sí mismos a partir de los
que se desarrolla la personalidad y la interacción con las
demás personas (Fonagy, 1997, 1999; Larose & Bernier,
2001, y Stein, Koontz, Fonagy, Allen, Fultz, Brethour,
Allen, & Evans, 2002, en Valdés 2002). Estos “modelos
representacionales" son un sistema interno de expectativas y
creencias acerca del self y de los otros que permite predecir
e interpretar la conducta de las fi guras de apego (Bowlby,
1979, Fonagy, 1999b).
Distintos autores (Hazan & Shaver 1987, 1988, en Ortiz,
Gómez & Apodaca, 2002; Bowlby 1989; Brenlla, Carreras
& Brizzio 2001; Simpson & Rholes, 1998, en Marchand,
2004) plantean que en los adultos las distintas experiencias
y conductas asociadas a establecer lazos emocionales con
una pareja, son compatibles con los planteamientos de la
Teoría del Apego.
Las clasifi caciones del apego en adultos, se han des-
prendido de las clasifi caciones de los estilos de apego en-
contradas en niños (Fraley & Shaver, 2000, en Mikulincer
& Shaver, en Downey, 2004). Estos tipos son estilos de
relación normal, y solamente en sus extremos pueden llegar
a ser potencialmente estilos de relación mal adaptados (Sil-
verman, 2000; Yárnoz, Alonso-Arbiol, Plazaola, & Sainz
de Murieta, 2001).
Así se ha descrito, que los adultos con estilo de apego
seguro son personas que tienden a desarrollar modelos
mentales de sí mismos y de los otros positivos y favorables,
no se preocupan acerca de ser abandonados, se sienten a
gusto en las relaciones, confi ados, valoran y pueden mos-
trar tanto intimidad como autonomía; buscan apoyo de sus
parejas cuando lo necesitan, expresan abiertamente sus
preocupaciones, usan estrategias de resolución de con. ictos
que impliquen compromiso y un adecuado nivel de comu-
nicación (Hazan y Shaver, 1987, en Mikulincer, Florian,
Cowan & Pape, 2002; Ortiz et al., 2002).
Quienes tienen estilo de apego evitativo, desarrollan
modelos de sí mismos como suspicaces, escépticos y retraí-
dos, se sienten incómodos intimando con otros y encuentran
difícil confi ar y depender de ellos. Valoran la independencia
y la autosufi ciencia, por lo que no tienden a pedir mucho
apoyo, lo cual no signifi ca que no lo anhelen, sino que es
una forma de defenderse pues esperan ser rechazados en
algún momento. En este tipo de vínculo existe mayor grado
de insatisfacción en las relaciones de pareja (Tim, 2000;
Myers, 2000, y Rivera, 1999, en Ortiz et al., 2002; Davis,
Shaver & Vernon, 2003).
Las personas con estilo de apego preocupado tienden a
desarrollar modelos de sí mismos como poco inteligentes,
inseguros, y de los otros como desconfi ables y reacios a
comprometerse en relaciones íntimas; frecuentemente se
preocupan de que sus parejas no los quieran y sienten te-
mor al abandono. En este tipo de vínculos, hay una mayor
tendencia a deformar la interpretación de las emociones
de los demás debido a la propia hipervigilancia y a los
altos niveles de angustia que esto les provoca (Koback &
Sceery, 1988, en Ortiz et al., 2002; Schachner, Shaver &
Mikulincer, 2005).
Es así como la Teoría del Apego nos entrega luces en
cuanto a que la forma de amar y vincularse en los adultos
se relaciona con los patrones de vinculación infantiles. Es
de destacar, que entre los adultos las relaciones suelen ser
simétricas, de manera que intercambian roles a la hora de
dar y recibir apoyo; en cambio en la relación niño-adulto,
es este último quien protege y otorga seguridad. Sin em-
bargo, las relaciones entre los adultos y en específi co las de
pareja, no siempre cumplen esta condición de simetría, un
ejemplo de ello son las mujeres sometidas a situaciones de
violencia dentro del hogar (Servicio Nacional de la Mujer
[SERNAM], 1999).
Durante estos últimos años, tal como lo indican las
cifras, el maltrato hacia la mujer se ha vuelto más visible y
a la vez con mayores y más graves consecuencias. Según
un estudio realizado en Chile por el SERNAM (2001), el
34% de las mujeres que están o han estado en pareja han
recibido violencia física y/o sexual, y el 16,3% ha sufrido
violencia psicológica por parte de la pareja.
En datos obtenidos por el Centro de Desarrollo de la
Mujer Domos (2002), un 38% de las mujeres violentadas
estaba en el rango etario 31 a 41 años; un 31% tenía entre
21 y 30 años y un 21% tenía entre 41 y 50 años. Otro dato
importante, es el tiempo que ha durado esta situación de
agresiones, pues un 36% de ellas lo ha vivido por más de
13 años, un 16% entre 9 y 13 años y un 29% por un periodo
entre 1 y 5 años.
La Violencia Conyugal es un fenómeno social que
ocurre en un grupo familiar, sea este el resultado de una
unión consensual o legal, y que consiste en el uso de medios
instrumentales por parte del cónyuge o pareja para intimidar
psicológicamente o anular física, intelectual y moralmente
a su pareja, con el objeto de disciplinar según su arbitrio
y necesidad la vida familiar (Duque, 1990, en SERNAM,
1993). Este término alude a un síndrome de violencia cró-
nica unidireccional, es decir, va siempre del hombre hacia
la mujer; abarca todo tipo de acciones agresivas, estas se
instalan como un modo habitual de trato del hombre hacia la
mujer y ella no consigue reaccionar, poner límites o romper
la relación (SERNAM, 1999).
115
ESTILO DE APEGO EN MUJERES Y SU RELACIÓN CON EL FENÓMENO DEL MALTRATO CONYUGAL
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº2, 113-122
Dentro de las explicaciones a esta permanencia junto al
agresor, se encuentra el hecho que muchas veces la víctima
forma un vínculo afectivo con sus agresores, el cual va au-
mentando gradualmente y que llega al punto que la mujer
se identifi que con su agresor, entendiendo y justifi cando el
maltrato. Sin embargo, además del aspecto afectivo exis-
tirían otros factores asociados como son aspectos psicofi -
siológicos y cognitivos, conformando así un Síndrome de
Adaptación Paradójica a la Violencia Doméstica (SAPVD)
(Montero, 2001).
El síndrome APVD se defi ne como un “conjunto de
procesos psicológicos que, a través de las dimensiones de
respuesta cognitiva, conductual y fi siológica emocional,
culmina en el desarrollo paradójico de un vínculo inter-
personal de protección entre la mujer víctima y el hombre
agresor" (Montero, 2001, p. 9). Este hecho se da en un
contexto traumático en donde se reduce la posibilidad de
percibir estímulos y en donde la formación de este sín-
drome es en respuesta a una necesidad de la víctima por
recuperar la homeostasis y el equilibrio tanto psicológico
como conductual.
A partir de lo expuesto, se puede suponer que la teoría
del apego puede ser de gran utilidad a la hora de explicar
la mantención del círculo del maltrato y las difi cultades
que presentan las mujeres en salir de esta relación nociva,
teniendo en consideración los estilos de apego con los cuales
las mujeres se relacionan y entendiendo que existen estilos
de apego más o menos adaptativos que otros. También, se
considera relevante el hecho que el estilo de apego formado
en la infancia más temprana in. uiría y se actualizaría en las
nuevas relaciones que se establecen a lo largo de la vida,
como por ejemplo la elección de pareja. En el caso de la
mujer maltratada, considerando los tipos de apego antes des-
critos, se podría suponer que en el sustento de la conducta de
permanencia de la mujer junto al agresor, se podría encontrar
un patrón de apego particular, principalmente el inseguro o
preocupado. En este sentido, algunos autores (Eichembaum
& Orbach, 1987, en Cantón, s/f; Fonagy, 1999; Lorente,
2001, en Echeburúa, Amor, de Corral, 2002), relacionan esta
conducta con un patrón de prestación compulsiva de cuida-
do, señalando que la identidad femenina viene marcada por
la contigüidad emocional con el otro, en cuanto el amor de
éste sería un medio para obtener seguridad en una situación
cultural que produce dependencia. Se ha sugerido que esta
situación puede inducir, y probablemente a menudo lo hace,
un ciclo de desarrollo severo y extremadamente perturbado;
el aislamiento psicológico del maltrato aumenta el malestar,
activando al sistema de apego. La necesidad de proximidad
persiste así e incluso se incrementa como consecuencia del
malestar causado por el abuso.
En este sentido, el describir el estilo de apego que tienen
mujeres que sufren violencia conyugal y explicar la forma
en que este estilo puede estar in. uyendo en la mantención
del círculo del maltrato, se consideró relevante de estudiar;
sobre todo, en miras de la intervención en salud mental,
ya que desde la psicoterapia se podría trabajar el estilo de
apego específi co a fi n de promover relaciones vinculares
más adaptativas y sanas.
Método
Participantes
La muestra fue no probabilística por cuota y participaron
50 mujeres divididas en dos grupos homogéneos, respecto
de sus características sociodemográfi cas. Un grupo estuvo
constituido por 25 pacientes que presentaban violencia
intrafamiliar y que eran atendidas en servicios de Salud
Pública chilenos. El otro grupo también contaba con 25
mujeres, no presentaba la variable maltrato, y las cuales fue-
ron contactadas mediante la técnica bola de nieve. El rango
etario . uctuó entre los 21 y 58 años, con una permanencia de
relación de pareja entre 2 y 37 años. Todas las participantes
pertenecen a comunas de nivel socio-económico bajo.
Diseño
Estudio correlacional comparativo, con un diseño cuasi
experimental de tipo Ex post facto, Retrospectivo en base a
técnicas mixtas de investigación, (cuantitativa, cualitativa).
(Montero & León, 2005).
Instrumentos
- En la primera fase y para la recolección de datos cuan-
titativos se utilizó el Cartes: Modèles Individueles de
Rélations (CaMir), instrumento validado en Chile por
Santelices, Ramírez y Armijo (en prensa). Cuestionario
tipo escala Likert, que consta de 72 ítems, que se respon-
de bajo una puntuación que va desde más verdadero a
más falso, con una puntuación de 5 a 1 respectivamen-
te. Los ítems están distribuidos alternadamente en 13
escalas temáticas, las que apuntan a: 1. Interferencia
Parental, 2. Preocupación Familiar, 3. Resentimiento de
Infantilización, 4. Apoyo Parental, 5. Apoyo Familiar, 6.
Reconocimiento de apoyo, 7. Indisponibilidad Parental,
8.Distancia Familiar, 9. Resentimiento de Rechazo, 10.
Traumatismo Parental, 11. Bloqueo de Recuerdos, 12.
Dimensión Parental, 13. Valoración de la jerarquía. Los
tipos de apego que evalúa el instrumento son: Apego
Seguro, Apego Desentendido, Apego Preocupado.
- En la segunda fase, se aplicó una entrevista semi-estruc-
turada en base a una pauta guía de preguntas. Se entre-
vistaron a 18 mujeres, 9 de cada grupo, considerando
las clasifi caciones de apego encontradas en la primera
fase de la investigación.
116
MARGARITA LOUBAT O./PATRICIA PONCE N./PATRICIA SALAS M.
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº2, 113-122
Procedimiento
Los datos obtenidos en la aplicación del CaMir, se
analizaron de acuerdo a la pauta de corrección del mismo,
extrayendo las clasifi caciones del tipo de apego de la to-
talidad de la muestra y el comportamiento de las escalas
del instrumento en ambos grupos. Se seleccionaron las dos
escalas que puntuaron más altas y más bajas en la totalidad
de la muestra.
El análisis de la información recabada en las entrevistas,
se realizó mediante la técnica de análisis de contenido. Par-
ticularmente, se aplicó un análisis temático o de categorías
de acuerdo a las unidades de signifi cado presentes en los
corpus de texto analizados (Navarro & Díaz, en Delgado
& Gutiérrez, 1999). Se procedió a analizar las entrevistas
y a triangular las categorías emergentes con la colabora-
ción de informantes-clave. Se observó una saturación de
contenidos temáticos.
Resultados
Datos Cuantitativos
a.- Grupo compuesto de mujeres que sufren violencia:
Los resultados indican que de las 25 personas encues-
tadas,18 presentan un Estilo de Apego Preocupado (72
% del total de la muestra), 3 presentan Estilo de Apego
Seguro/Preocupado (12%), 3 corresponden a Desenten-
dido/Preocupado (12%) y 1 persona presenta un Estilo
de Apego Seguro (4%). (Fig. 1).
Figura 1. Distribución Estilos de Apego del grupo que sufre
violencia conyugal: Seguro (S), Desentendido (D), Preocupa-
do (P), Seguro/Preocupado (S/P)Desentendido/Preocupado
(D/P).
0
2
4
6
8
10
12
14
16
18
SDPS/PD/P
Cantidad de
Sujetos
- En cuanto al comportamiento de las diferentes escalas
del instrumento, en este grupo se observa que la escala
2 (Preocupación Familiar), fue puntuada como la más
alta en 11 de las 25 mujeres, es decir un 44% de la mues-
tra; la escala 10 (Traumatismo Parental), puntuó en 10
personas, lo que equivale al 40%; la escala 1 (Interfe-
rencia Parental) puntuó como más alta en 9 personas,
lo que corresponde a un 36%; y por último, la escala 12
(Dimisión Parental), fue puntuada como más alta por 8
personas, es decir un 32% de la muestra. Por otra parte,
las escalas que puntuaron más bajas fueron la 6 (Reco-
nocimiento de Apoyo), con 15 personas que obtuvieron
puntajes bajo la media, es decir un 60% de la muestra; la
escala 5 (Apoyo Familiar), donde 11 personas, es decir un
44%, obtuvieron bajos puntajes; y la escala 11 (Bloqueo
de Recuerdos), 7 personas presentaron puntajes bajo la
media, representando un 28% del total de la muestra.
- En síntesis: la mayor parte de la muestra del grupo
que experimenta violencia, comparten características
de Apego Preocupado, si se consideran las categorías
Preocupado, Seguro/Preocupado y Desentendido/Pre-
ocupado (96% de la muestra). Estos resultados son
fruto del análisis de las escalas, considerando las altas
puntuaciones en las escalas Preocupación Familiar y
Traumatismo Parental; y las bajas puntuaciones en las
escalas Reconocimiento de Apoyo, Apoyo Familiar y
Bloqueo de Recuerdos.
b.- Grupo de mujeres que no sufren violencia: se observa
que de las 25 personas, 11 presentan un Estilo de Apego
Seguro, es decir un 44% del total de la muestra; 6 presentan
Estilo de Apego Seguro/Preocupado (24%); 4 correspon-
den a Preocupado (16%); 2 personas presentan Estilo de
Apego Seguro/Desentendido (8%); y 2 presentan Estilo
de Apego Desentendido/Preocupado (8%).(Fig. 2).
Figura 2. Distribución estilos de apego en grupo de mujeres
que no sufren violencia conyugal: Seguro (S), Desentendido
(D), Preocupado (P), Seguro/Preocupado (S/P), Desenten-
dido/Preocupado (D/P), Seguro/Desentendido (S/D).
0
2
4
6
8
10
12
S D P S/P D/P S/D
Cantidad de
Sujetos
117
ESTILO DE APEGO EN MUJERES Y SU RELACIÓN CON EL FENÓMENO DEL MALTRATO CONYUGAL
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº2, 113-122
- Respecto del comportamiento de la escalas, se observa
que la escala 2 (Preocupación Familiar), fue puntuada
como la más alta en 13 de las 25 mujeres, es decir un
52% de la muestra; y la escala 12 (Dimisión Parental),
puntuó como más alta en 9 personas, lo que corresponde
a un 36%. En este grupo, las escalas que obtuvieron los
más bajos puntajes fueron la 8 (Distancia Familiar), con
14 personas que obtuvieron puntajes bajo la media, es
decir un 56% del total. En las escalas 9 (Resentimiento
de Rechazo), y 11 (Bloqueo de Recuerdos), 8 personas
obtuvieron puntajes bajos, es decir un 32% de la mues-
tra.
- En síntesis: la mayor parte de las mujeres, comparten
características de Apego Seguro, pues al considerar
las categorías Seguro, Seguro/Preocupado y Seguro/
Desentendido, alcanzan un 76% de la muestra. Estos
resultados son producto de puntuaciones altas en las
escalas Preocupación Familiar y Dimisión Parental, y
por puntuaciones bajas en las escalas Distancia Familiar
y Resentimiento de Rechazo.
Análisis Cualitativo
Se transcribieron las entrevistas, las cuales fueron
realizadas en base a una pauta guía que consideraba las si-
guientes preguntas: ¿Cuánto tiempo lleva de relación con su
actual pareja. ¿Cómo describe usted su relación de pareja.
¿Cuáles considera usted que son los aspectos positivos de
la relación. ¿Cuáles considera usted que son los aspectos
negativos de la relación. Posteriormente, se procedió a ana-
lizar la información y a triangular las categorías emergentes
con la colaboración de informantes-clave. Se observó una
saturación de contenidos temáticos.
Las categorías centrales que emergieron apuntan a tres
dimensiones transversales al fenómeno estudiado: Sí Mis-
ma, Pareja, Relación. A su vez cada categoría se dividió en
sub-categorías más específi cas.
A continuación se defi nen las categorías, se comparan
los resultados y se entrega sólo algunos ejemplos de dis-
cursos seleccionados como los más signifi cativos, por lo
extenso de la información recabada:
a. Sí Misma: Refi ere aquellos elementos que surgen del
discurso y apuntan a las propias percepciones acerca
de su situación actual. Las principales diferencias entre
ambos grupos apuntan a que las mujeres maltratadas se
perciben aisladas de su entorno, sin contar con espacios
propios y desarrollo personal, y además, sienten que no
cuentan con instancias de apoyo. Las mujeres sin mal-
trato perciben que cuentan con espacios individuales y
sienten que cuentan con el apoyo de su núcleo familiar
y de su familia de origen.
“...si voy a hablar por teléfono es porque estoy lla-
mando pa’ ponerme de acuerdo con el lacho, yo tengo
peluquería en la casa y si yo me pongo a conversar con
alguien es que yo le estoy poniendo el gorro, no me deja
trabajar tranquila..." (Entrevista Nº 17).
“...hay libertad para tener cada uno sus espacios y
tiempo y eso para mí se transforma en una relación que
no es posesiva, súper liberal..." (Entrevista Nº 5).
b. Pareja: Apunta a la visión que tienen las mujeres de su
pareja. Los hallazgos muestran que las mujeres víctimas
de maltrato poseen una visión ambivalente de la pareja,
es decir comparten una visión de victimario (agresor)
y a la vez de víctima (alcoholismo). En cambio, las
mujeres que no reciben maltrato, poseen una visión
global e integrada de la pareja, donde incluyen aspectos
positivos y negativos de ésta.
“…él no es malo, pero cuando toma es cuando cambia
su forma de ser" (1).
“…es mi hombre, por algo me casé con él; la seguri-
dad que mi marido me da, no me la dio ninguna otra
persona... (15).
c. Relación: Refi ere la percepción que tienen las mujeres
de la relación de pareja en sí. Las mujeres maltratadas
poseen una visión polar de la relación, caracterizada
por una impresión negativa y crónica, donde atribuyen
la posibilidad de cambio exclusivamente a factores
externos. Sienten que no cuentan con instancias de
participación en la toma de decisiones y sienten que su
integridad está constantemente viéndose amenazada.
Por su parte, las mujeres que no sufren maltrato, poseen
una visión global y positiva de la relación, y creen que
la calidad y evolución de ésta depende exclusivamente
de los afectos en la pareja. Además, perciben contar con
instancias de resolución de con. icto.
“Él va a cambiar cuando deje de tomar, pero de hecho
nunca lo ha dejado y nunca lo va a dejar… (1).
“Positiva, buena, en todo este tiempo… hay altos y bajos
pero la relación ha sido buena..." (13).
A objeto de entregar al lector una visión panorámica del
conjunto de categorías y subcategorías que emergieron del
discurso de las 18 personas entrevistadas, y considerando
que sirvieron de base para establecer las comparaciones
narrativas entre las mujeres maltratadas y las no maltratadas,
se organizó la Figura 3.
118
MARGARITA LOUBAT O./PATRICIA PONCE N./PATRICIA SALAS M.
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº2, 113-122
Discusión y Conclusiones
A partir de los datos recabados, se puede decir que:
- El grupo de mujeres que sufren violencia conyugal
presenta un Estilo de Apego Preocupado, caracterizado
por una alta preocupación en relación a su entorno familiar
actual, también alto traumatismo parental relacionado con
la vivencia de experiencias traumáticas durante su niñez,
sumado a una alta percepción de ambivalencia frente a las
fi guras paterna y materna, percibiendo padres poco consis-
tentes y con difi cultad para ejercer la autoridad. Tanto los
resultados cuantitativos como cualitativos, muestran que
las mujeres maltratadas perciben contar con poco apoyo
de su familia actual, lo cual se expresa en una baja capa-
cidad de confi ar en los otros y buscar ayuda, sintiéndose
con libertad limitada para expresar emociones. A lo que se
suma, una representación de haber recibido poco apoyo en
su infancia, con padres poco disponibles, provocando una
imagen insatisfactoria de su niñez.
- El grupo de mujeres sin presencia de violencia con-
yugal, muestra un Estilo de Apego Seguro, cuyo patrón se
distingue por la presencia de alta preocupación por sus otros
signifi cativos en la actualidad, sumado a una alta sensación
de cercanía familiar y de poder contar con ésta. Igualmente,
presentan una imagen integrada de los padres, en su valencia
positiva y negativa predominando una percepción satisfac-
toria de la niñez, con la imagen de haber recibido apoyo y
aceptación de parte de éstos.
- Si se comparan las características de los Estilos de
Apego de ambos grupos, los resultados coinciden en la
presencia de alta preocupación familiar. El conjunto de
mujeres analizadas, pone énfasis en la seguridad y bienestar
de los otros signifi cativos. No obstante, existiría diferencia
en la expresión y la intensidad de dicha preocupación, la
cual estaría dada por las características que acompañan a
cada patrón de apego. Es decir, en el caso de las mujeres
que viven violencia conyugal, la alta preocupación familiar,
junto al bajo reconocimiento de apoyo, potencian el impacto
emocional en cuanto a la ansiedad que provocan las sepa-
raciones, más aún si se considera la in. uencia que pueden
tener las difi cultades e inestabilidad de sus experiencias
infantiles. Estos factores han in. uido en que las mujeres
hayan elaborado representaciones mentales de sus fi guras
de apego como poco disponibles, una autoimagen negativa
y con temor al rechazo, lo que se ha mantenido estable en
el tiempo y se activa en su relación de pareja.
En efecto, la amenaza de pérdida o separación es más
intensa que en las mujeres que tienen apego seguro, y po-
seyendo menos capacidad de tolerar el dolor, generando
dependencia con la pareja y sintiendo altos montos de
ansiedad en aquellas ocasiones en que exista la posibilidad
de la pérdida del objeto (Koback & Sceery, 1988, en Ortiz
et al., 2002). Esta ansiedad de separación y el temor a la
pérdida, impediría que la mujer logre evaluar los pro y los
contra de la relación en forma objetiva, apoderándose un
sentimiento de incertidumbre en el futuro y muchas veces
cuestionando la posibilidad de superarlo.
Por otro lado, en el grupo de mujeres que no han tenido
experiencias de maltrato, la preocupación familiar que éstas
muestran, estaría mediada por un sentimiento de seguridad,
dado por la percepción de apoyo recibido tanto en su familia
actual, como en su entorno familiar de origen. Se puede des-
prender entonces, que el contar con la vivencia de ser un hijo
aceptado y no violentado, junto con una visión integrada
Figura 3. Árbol de Categorías y Sub-categorias emergentes del discurso de las entrevistadas,
grupo con y sin maltrato.
Descripción
Categorías
Pareja
Relación
Sí Misma
Existencia
de espacios
prop ios
Percepción
de
Apoyo
Percepción
de
la Pareja
R esolución
de
C onf li ctos
Aspect os
negativos
Vis ión d e
Evolución
Aspect os
positi
vos
119
ESTILO DE APEGO EN MUJERES Y SU RELACIÓN CON EL FENÓMENO DEL MALTRATO CONYUGAL
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº2, 113-122
de los padres, otorga herramientas de seguridad personal,
que permitirían afrontar las distintas instancias propias de
las relaciones interpersonales (Bowlby, 1989).
Las diferencias encontradas en cuanto a las experiencias
tempranas, se relacionarían con lo propuesto por Fonagy
(1999), quien habla de la importancia que tiene la natura-
leza de las interacciones familiares, la cualidad del control
parental, la capacidad de hablar de las emociones por parte
de los padres, y las discusiones cargadas de “real afecto",
al momento de establecer las estrategias de interacción con
los otros; esto podría tener relación con las difi cultades
que presentan mujeres maltratadas a la hora de resolver
con. ictos, como el maltrato.
Por otra parte, y además de las experiencias tempranas,
el factor rol de género adquiere gran importancia al mo-
mento de explicar la preocupación familiar, ya que se ha
instaurado como un papel propio de la mujer el cuidado y
bienestar de sus seres queridos (González, 1998, y Eich-
embaum & Orbach, 1987, en Cantón, s/f). Ello, se podría
asociar además, a la intención de permanecer junto a la
pareja, situación que se observa en las mujeres víctimas
de maltrato (Davis, Shaver & Vernon, 2003). Lo señalado
permite afi rmar la importancia de los patrones culturales
al momento de la crianza, ya que éstos junto con el apego
se transmitirían generacionalmente.
Otra característica que diferencia a las mujeres maltra-
tadas de las que no lo son, emerge del análisis cualitativo:
Las primeras tienen una visión poco integrada de la relación
y de la pareja, en tanto es vista de forma polar y suscrita a
factores externos, predominando una visión negativa. A la
vez, sitúan a la pareja como víctima de las circunstancias
externas en cuanto a la responsabilidad que tiene como
victimario. Ello se contrapone a la visión de las segundas,
quienes poseen un concepto más global, tanto de la relación
como de la pareja, donde integran tanto aspectos negativos
como positivos, siendo capaces de hacer un balance orien-
tado a lo positivo, incorporando elementos de carácter más
estable, como la confi anza, el apoyo, el respeto y el amor.
Esta diferencia en ambos grupos se condice con las
diferencias mostradas en los resultados cuantitativos, donde
prevalece una visión polar y negativa versus una visión
integrada y positiva de las experiencias pasadas. Sin em-
bargo, es pertinente considerar que si bien la capacidad de
evaluar las experiencias pasadas y las fi guras signifi cativas
se relaciona con el estilo de apego, es importante tener en
cuenta que la situación de maltrato, igualmente puede estar
afectando su capacidad de establecer matices dentro de su
propio discurso, provocando así una percepción circunstan-
cial y asociada a un elemento único que es el maltrato.
Otro resultado que emerge del discurso, corresponde a
la percepción que tienen respecto a la forma en que puede
evolucionar su relación de pareja. En el caso de las mujeres
maltratadas, los factores de cambios están sujetos única-
mente al maltrato y no a la relación en sí, de esta manera
consideran que sin la existencia de factores externos, como
el alcohol, que para ellas producen el maltrato, no existiría
dicha situación, potenciado, aún más, por su constante
esperanza de cambio. Esto se relacionaría con el proceso
de identifi cación con el maltratador, que se produce en
el Síndrome de Adaptación Paradójica, el que funciona
mediante un desplazamiento de la culpa, es decir, la mujer
toma los argumentos que le da el agresor y desplaza la culpa
de sí misma hacia factores externos a ella y al maltratador;
por lo tanto, niega cualquier intención de su pareja de ser
violento o hacer daño (O´Leary, 1989, en Montero, 2001).
Así, la mujer intenta crear una alianza con su pareja para
poder afrontar, paradójicamente, las agresiones, y perpetúa
la relación de maltrato.
En defi nitiva, una primera
conclusión apunta a que el
grupo de mujeres maltratadas, en su mayoría, presenta un
Estilo de Apego Preocupado con
alta preocupación familiar,
altos niveles de trauma parental, con padres poco consis-
tentes que no son vistos como fi guras de apoyo, además de
bajo apoyo a nivel familiar actual.
Una segunda, y respecto de que el estilo de apego podría
estar in. uyendo en la mantención del círculo del maltrato,
se puede decir que efectivamente el apego se relaciona con
la variable maltrato, pero no en cuanto a su causalidad,
sino que en la forma en que este fenómeno es afrontado
por parte de sus víctimas. Es decir, que las experiencias
tempranas negativas que caracterizaron a las mujeres con
apego preocupado, formarían modelos internos operantes
estables en el tiempo, in. uyendo en las evaluaciones futuras
en cuanto a sus relaciones signifi cativas.
Por lo tanto, se podría decir que la presencia de situacio-
nes de maltrato no es exclusiva de las mujeres que presentan
apego preocupado, sino que constituiría una situación de
amenaza que activaría el sistema de apego y que en este
caso, dadas las características que lo constituyen, éste di-
fi cultaría la adquisición de herramientas adaptativas para
afrontar las situaciones de maltrato.
En efecto, el aislamiento psicológico producido por
el maltrato, aumenta el malestar activando el sistema de
apego, donde la necesidad de proximidad persiste e incluso
se incrementa como consecuencia del malestar causado por
el abuso.
De esta manera, la proximidad mental se hace
insoportablemente dolorosa, y la necesidad de cercanía se
expresa en el nivel físico (Fonagy, 1999). La mujer agredida
genera un conjunto de emociones negativas y una sensación
de incapacidad para poder modifi car su entorno (Lazarus,
1968, y Diamond, 1982, en Montero, 2001).
Se puede decir entonces, que el tipo de apego tiene una
in. uencia en la actitud que presentan las mujeres ante la
violencia conyugal; este estaría caracterizado por factores
como la ansiedad por separación, interpretada como abando-
no, que surge de sus experiencias infantiles al percibir a sus
padres como no disponibles. Además, de una preocupación
120
MARGARITA LOUBAT O./PATRICIA PONCE N./PATRICIA SALAS M.
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº2, 113-122
familiar igualmente ansiosa, intentos por mantener la fami-
lia unida, en un marco de percepción de bajo apoyo.
Una visión panorámica de las conclusiones relatadas
se puede apreciar en la Figura 4, donde se relacionan el
maltrato como gatillante del sistema de estilo de apego
preocupado, provocando una actitud ambivalente frente a
la experiencia caracterizada por aislamiento psicológico,
preocupación familiar, visión ambivalente respecto de la
pareja y ansiedad por separación.
Figura 4. Cuadro explicativo: Relación entre maltrato y Estilo
de Apego Preocupado.
Apego
Preoc upad o
Exp.
Trau máti cas
Infantil es
Maltrato
Aislamiento
Ps icológ ico
Pareja
Ambival en te
Preoc upación
Familiar
Ans ied ad po r
Sep ara ción
AMBIVALENCIA
Por último, se considera necesario decir que estas con-
clusiones se suman a otros estudios en la línea de prevenir o
intervenir en el fenómeno del maltrato, tales como aquellos
sobre Estilos de Afrontamiento (Witkin & Goodenough,
1981, y Lazarus & Folkman, 1984, en Montero, 2001);
Apoyo Social Real y Percibido (Hoff, 1990, en Montero
2001); distintas experiencias de violencia en la infancia o
adolescencia que haya tenido la víctima (Villavicencio &
Sebastián, 1999b, en Montero 2001), entre otros. A lo que
se agrega, que en el caso de intervenir, y de acuerdo a los
resultados de esta investigación, sería menester trabajar el
círculo de maltrato, ya que éste como el apego se presentan
como variables transgeneracionales; desarrollar herramien-
tas que apunten a adquirir mayor seguridad, trabajando la
reparación de los posibles traumas infantiles; trabajar la
imagen de sí mismas y de los otros signifi cativos; y ade-
más, desarrollar habilidades de resolución de con. ictos
más efi caces.
Finalmente, se considera que la limitación de este
estudio se refi ere al nivel socioeconómico de la muestra,
donde sólo se incluyeron mujeres de nivel bajo, pese a que
el maltrato es un fenómeno presente en todos los estratos
sociales de nuestro país.
Referencias
Bowlby, J. (1969). El vínculo afectivo. Buenos Aires: Paidós.
Bowlby, J. (1979). Vínculos afectivos: Formación, desarrollo y pérdida.
Madrid: Morata.
Bowlby, J. (1989). Una Base Segura. Buenos Aires: Paidós.
Bowlby, J. (1998). El apego y la pérdida 1: El apego. Barcelona: Pai-
dós.
Cantón, B. (s.f.). Los distintos tipos de apego y su relación con la conducta
de permanencia junto al agresor en mujeres víctimas de violencia paren-
tal. Extraído el 1 de junio, 2006 del sitio web:
www.aepc.es/resumenes.
php.q=ver&id=15
.
Centro de Desarrollo de la Mujer Domos (2001). Violencia Doméstica y
Ámbito Laboral: Una propuesta de intervención. Santiago: Domos.
Davis, D., Shaver, P. & Vernon, M. (2003). Physical, emocional and
Behavioral Reactions to Breaking Up: The Roles of Gender, Age,
Emotional Involvement, and Attachment Styles. Personality and Social
Psychologycal Bulletin, 29, (7), 871-884.
Downey, P. (2004). Tipos de apego en pacientes con diagnóstico de
trastorno depresivo mayor. Tesis para optar al Título Profesional de
Psicólogo. Universidad de Santiago de Chile, Santiago, Chile.
Echeburúa, E., Amor, P., de Corral, P. (2002). Mujeres maltratadas en
convivencia prolongada con el agresor: Variables Relevantes. Acción
Psicológica, 2, 135-150.
Fonagy, P. (1997). Apego y la función re. exiva: su rol en la autoorgani-
zación. Development and psychopathology, 9, 697-700.
Fonagy, P. (1999). Apegos patológicos y acción terapéutica. Extraído el
31 de mayo 2005, del sitio web:
http://www.aperturas.org/revistadep-
sicoanalisis
.
Fonagy, P. (1999b). Persistencias transgeneracionales del apego: una
nueva teoría. Extraído el 31 de mayo, 2005 del sitio web:
http://www.
aperturas.org/revistadepsicoanalisis
.
Marchand, J. (2004). Husbands’ and wives’ marital quality: The role of
adult attachment, depressive symptoms, and con. ict resolution beha-
viors. Attachment & Human Development, 6, (1), 99-112.
Mikulincer, M., Florian, V., Cowan, P. & Pape, C. (2002). Attachment
Security in Couple Relationship - A sistemic Model and its implications
for family dinamics. Family Process, 41. Extraído el 1 de junio de 2006
del sitio web: http://www.blackwell-synergy.com/links/doi/10.1111/
j.1545300.2002.41309.x/abs/.
Montero, A. (2001). Síndrome de Adaptación Paradójica a la violencia
Doméstica: Una propuesta teórica. Clínica y Salud, 12(1): 371-397.
Extraído el 25 de mayo de 2006 del sitio web: www.mujeresenred.
net/sapvd_montero.pdf.
Montero, I. & León, O. (2005). Sistema de clasifi cación del método en
los informes de investigación en psicología. Internacional Journal of
Clincal and Health Ppsychology, 5, 115- 127
Navarro, P. & Díaz, C. (1999). Análisis de contenido. En: J.M. Delgado &
J. Gutiérrez, (Coords), Métodos y Técnicas cualitativas de investigación
en Ciencias Sociales. Madrid: Síntesis.
Ortiz, M., Gómez, J. & Apodaca, P. (2002). Apego y satisfacción afectivo-
sexual en la pareja. Psicothema, 14, 469-475.
Santelices, M., Ramírez, V. & Armijo, I. (s.f.) Evaluación de apego en
el adulto: adaptación del cuestionario CAMIR al contexto chileno
(en prensa).
Schachner, D., Shaver, P. & Mikulincer, M. (2005). Attachment Style
Excessive Reassurance seekimg, Relationship processes and depresion.
Personality and Social Psychology Bulletin, 31, (3), 343-359. Extraído
el 20 de marzo de 2006 en sitio web: http://psp.sagepub.com/cgi/con-
tent/abstract/31/3/343.
Servicio Nacional de la Mujer (1993).Violencia Familiar y la Situación
de la Mujer en Chile, Santiago: SERNAM.
Servicio Nacional de la Mujer. (1999).Informe Nacional sobre la situa-
ción de la violencia de género contra las mujeres en Chile. Santiago:
SERNAM.
Servicio Nacional de la Mujer (2001). Detección y análisis Prevalencia
de la Violencia Intrafamiliar. Santiago: SERNAM.
121
ESTILO DE APEGO EN MUJERES Y SU RELACIÓN CON EL FENÓMENO DEL MALTRATO CONYUGAL
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº2, 113-122
Silverman, D. (2000). Sexuality and attachment: A passionate relationship
or a marriage of convenience. The Psychoanaliytic Quarterly, 20 (2),
325-358.
Valdés, N. (2002). Consideraciones acerca del estilo de apego y sus
repercusiones en la vida terapéutica. Extraído el 31 de mayo 2005,
http://www.psicocentro.com/cgi-bin/articulo_s.asp.texto=art2b002
Yárnoz, S., Alonso-Arbiol, I., Plazaola, M. & Sainz de Murieta, L. (2001).
Apego en adultos y percepción de los otros. Anales de Psicología, 2,
159-169. Extraído el 23 de mayo 2005, del sitio web de la Universidad
del País Vasco:
http://www.um.es/facpsi/analesps/v172./02-172.pdf