Terapia psicológica
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
sochpscl@entelchile.net
ISSN (Versión impresa): 0716-6184
CHILE
2007
Stefano Vinaccia / Japcy Margarita Quiceno / Ana Milena Gaviria / Ana María Soto /
María Dolores Gil Llario / Rafael Ballester Arnal
CONDUCTAS SEXUALES DE RIESGO PARA LA INFECCIÓN POR VIH/SIDA EN
ADOLESCENTES COLOMBIANOS
Terapia psicológica,
junio, año/vol. 25, número 001
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
Santiago, Chile
pp. 39-50
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Universidad Autónoma del Estado de México
http://redalyc.uaemex.mx
Conductas Sexuales de Riesgo para la Infección por Vih/Sida en
Adolescentes Colombianos
Risk Sexual Behaviors for HIV Infection in Colombian Adolescents
Stefano Vinaccia
Japcy Margarita Quiceno
Ana Milena Gaviria
Ana María Soto
Universidad de San Buenaventura, Medellín, Colombia
1
María Dolores Gil Llario
Universitat Jaume I de Castellón, España
Rafael Ballester Arnal
Universidad de Valencia, España
(Rec 29 agosto 2006 Acep: 12 Abril 2007)
Resumen
El propósito del siguiente estudio fue evaluar los factores de riesgo para contraer el VIH/SIDA en adoles-
centes de ambos géneros y diferentes estratos sociales escolarizados de la ciudad de Medellín, Colombia.
Se evaluó una muestra de 300 adolescentes mediante muestreo no aleatorio disponible de 10 y 11 grados de
educación básica secundaria de diferentes colegios públicos y privados de la ciudad de Medellín, a quienes
se les aplicó el cuestionario CPS desarrollado por Ballester, Gil, Guirado y Bravo (2004), encontrándose alta
confi abilidad en el estudio. Finalmente se evidenció una baja información sobre los riesgos del VIH/SIDA
en los adolescentes, acompañado por una baja percepción de vulnerabilidad especialmente en el género
masculino, como de actitud poco sensible y solidaria ante los afectados por la enfermedad.
Palabras claves: VIH/SIDA, educación sexual adolescente, salud, conducta sexual de riesgo.
Abstract
The objective of this work was to evaluate the risk factors for HIV/AIDS infection in adolescents of both
gender and different social status, all of them students from the city of Medellín, Colombia. A sample of
300 adolescents by means of non aleatory sampling were available from 10th and 11th grades of secondary
basic education, belonging to different schools, public and private from the city of Medellín. The sample
was evaluated with the CPS questionnaire, developed by Ballester, Gil, Guirado and Bravo (2004), obtaining
high reliability in the study. Finally a low information on the risks of the HIV/AIDS was observed in the
adolescents, accompanied by a low perception of vulnerability specially in the masculine gender as well as
a lack of sensitivity and sympathy towards those who are affected by the disease.
Key words: HIV/AIDS, adolescent sexual education, health, sexual risk behavior.
1
Correspondencia: Stefano Vinacc ia. Universida d de San Buenave ntura en Medellín, Car rera 56C, Número 51-90, Medellín, Colombia, Apartado Aéreo
81240. E-mail: vinalpi47@hotmail.com.
TERAPIA PSICOLÓGICA
2007, Vol. 25, Nº 1, 39–50
Copyright 2007 by Sociedad Chilena de Psicología Clínica
ISSN 0716-6184 (impresa) · ISSN 0718-4808 (en línea)
Introducción
El Síndrome de Inmunodefi ciencia Adquirida, sida, es
una enfermedad causada por el Virus de la Inmunodefi ciencia
Humana, VIH. Éste actúa sobre el sistema inmunitario
destruyendo las defensas naturales del organismo, lo que trae
consigo el posterior desarrollo de infecciones oportunistas
o tumores, dentro de las cuales destacan la neumonía por
Pneumocystis Carinii, la tuberculosis, la meningitis y el
sarcoma de Kaposi, principalmente (Jennings, 1994, citado
por Quiceno et al., en prensa).
La epidemia del SIDA no deja de extenderse por todo
el mundo como un verdadero y grave problema de salud
pública. Los últimos datos de ONUSIDA (2006) muestran
cómo son ya más de 40 millones los afectados en el pla-
neta, de los cuales el 13% son menores de 15 años. Más
de 3 millones de personas murieron el año pasado como
consecuencia de esta enfermedad y el 16% de los fallecidos
tenían menos de 15 años. Algunas regiones geográfi cas
como el continente africano se están viendo afectadas por
el SIDA de una manera especialmente dramática, consti-
tuyendo esta enfermedad una de las principales causas de
mortalidad con un descenso importante en la esperanza de
vida y con cerca de 25 millones de afectados. Sin embargo,
en otras como Latinoamérica, con un número total de casos
de infectados mucho menor (cerca de 2 millones según los
últimos datos), el SIDA está avanzando muy rápidamente
(un 13% en el año 2004) y ayudan a justifi car la afi rmación
realizada por ONUSIDA (2004) según la cual, “si las cosas
siguen como hasta ahora estamos abocados al desastre".
Por otro lado, el SIDA no constituye un problema de salud
pública sólo por el número de infectados y por su rápida
progresión, sino por las consecuencias devastadoras tanto
físicas como psicológicas y sociales que tiene sobre la vida
de las personas que lo padecen.
La gran paradoja de esta enfermedad es que, siendo
tan terrible y estando tan extendida, sería teóricamente
fácil de evitar. El VIH se transmite a través de algunos
. uidos corporales, concretamente la sangre, el semen y los
. uidos vaginales, con lo que una de las principales vías de
transmisión es la sexual. Simplemente utilizando el preser-
vativo de manera sistemática en las relaciones sexuales se
hubiera podido evitar la infección por VIH en millones de
personas. El reto para los profesionales de la salud y más
concretamente los psicólogos es explicar por qué entonces
no lo hacemos.
En una considerable cantidad de investigaciones realiza-
das en diferentes países del orbe se da cuenta de un hecho
a todas luces preocupante: adolescentes y adultos jóvenes
de ambos sexos, independientemente de su preferencia u
orientación sexual, siguen practicando conductas de riesgo
que incrementan la probabilidad de infección por VIH,
como tener relaciones sexuales con múltiples parejas —se
trate de parejas estables u ocasionales— y no usar efectiva
y consistentemente condón en todas y cada una de sus
relaciones sexuales con penetración (Piña, 2004).
Desde l992 Colombia se convirtió en uno de los pocos
países latinoamericanos con un Plan Nacional para la
Educación Sexual, con un mandato estatal que obliga a los
colegios públicos y privados a elaborar planes para enseñar
educación sexual a todos los estudiantes de bachillerato. Si
bien la ejecución del plan ha sido desigual, las directrices
nacionales son progresistas en tanto holísticas, pues abar-
can temas como el papel de los géneros, el embarazo en
adolescentes, la prevención del VIH/SIDA y los derechos
reproductivos. A pesar de todo esto en Colombia persisten
aún serios problemas que afectan la salud sexual y reproduc-
tiva de la población, tales como los altos índices de violencia
contra las mujeres y niños, en especial en el área sexual y
reproductiva, las altas tasas de morbimortalidad materna y
perinatal, la alta incidencia y prevalencia de enfermedades
de transmisión sexual VIH, SIDA especialmente en la ado-
lescencia y la juventud (OPS – OMS, 2006).
Esta situación es condicionada y agravada por la pobreza
y la marginación social, la diversidad educativa, territorial y
cultural y las necesidades de los grupos especiales (mujeres
cabeza de familia, desplazados, poblaciones indígenas y
adolescentes) (OPS – OMS, 2006). Además es de resaltar
el papel de la Iglesia como factor que tiene alta in. uencia y
limita la efectividad de los programas de educación sexual
en un país muy tradicional y religioso como Colombia
(Guerrero, 1998). Al respecto Romero (1999a, 2000) y
Romero, Dueñas & Abad (1999), plantean el papel de
irresponsabilidad del Estado, el sistema educativo y la
familia en Colombia respecto a la información suministrada
a los adolescentes, basada en un esquema formativo
supresivo y preventivo que se podría resumir en estas
palabras “mira todo lo malo que puede ocurrir si tienes
sexo coital".
El descuido en la educación afectivo-sexual de nuestros
adolescentes y jóvenes se perfi la sin duda, como una de las
causas más importantes de la frecuencia con que se llevan
a cabo conductas sexuales de riesgo. Incluso podríamos
destacar que ha sido escasa la investigación sobre los
comportamientos sexuales de nuestros adolescentes y
jóvenes, especialmente de los adolescentes, siendo esta
etapa, clave en el comienzo de las relaciones sexuales.
A pesar de que algunos sectores de la sociedad prefi eren
pensar que las relaciones sexuales sólo se inician a partir
de la mayoría de edad, los datos sobre la prevalencia del
SIDA y de embarazos no deseados muestran claramente
que esto no es así. En un estudio (Ballester & Gil, 2006)
llevado a cabo entre niños españoles de 9 a 14 años, un
14% de los niños varones de 11-12 años manifestaron
haber tenido relaciones sexuales de algún tipo con otros
niños y ese porcentaje fue del 35,4% a los 13-14 años. En
otro estudio realizado en el mismo país entre adolescentes
(Gil, Ballester & Bravo, 2005), el 18% de los adolescentes
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STEFANO VINACCIA / JAPCY MARGARITA QUICENO / ANA MILENA GAVIRIA / ANA MARÍA SOTO /
MARÍA DOLORES GIL LLARIO / RAFAEL BALLESTER ARNAL
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº1, 39–50
de 15-16 años manifestaron realizar sexo oral y el 14%,
prácticas que implicaban el coito vaginal.
Según Romero (1999b) en Colombia se han realizado
varios estudios tanto en adolescentes como en adultos
jóvenes a nivel de básica secundaria como de pregrado
universitario, encontrándose muy baja información sobre
el tema, a razón según este autor de que una gran mayoría
de las instituciones de Educación Superior han dado la
espalda a esta realidad y no han incluido en sus políticas
institucionales la salud y la educación sexual. Los estudios
se han desarrollado específi camente en universidades como:
Universidad Industrial de Santander; Universidad Popular
del César, Universidad Metropolitana de Barranquilla,
Universidad del Norte de Barranquilla, Universidad San
Buenaventura, Fundación Rafael Núñez, Colegio Mayor
de Bolívar, Universidad Jorge Tadeo Lozano y Universidad
de Cartagena.
En Colombia, en un estudio llevado a cabo en la ciudad
de Santa Marta por Ceballos y Campo-Arias (2005) se
evidenció que la prevalencia de relaciones sexuales entre
adolescentes de 13 a 17 años residentes en el área urbana
era del 25%. La edad de la primera relación sexual fue in-
formada entre 7 y 17 años, siendo el debut medio a los 13
años. Además, en otro estudio realizado en las ciudades de
Cali y Bogotá por Flórez (2005) se demuestra que algunos
factores están asociados a una mayor probabilidad de inicio
de las relaciones sexuales. Estos factores son: peor nivel
educativo, la condición conyugal de la madre (separada
o viuda), antecedentes de fecundidad adolescente en la
familia, abuso sexual o agresión física familiar contra la
adolescente, bajo nivel de comunicación con la madre y
falta de supervisión de los padres.
Sin embargo, el dato más alarmante por sus consecuen-
cias asociadas a los embarazos no deseados y la infección
por VIH, es el que tiene que ver con la baja prevalencia de
uso del preservativo en estas primeras relaciones sexuales
de los adolescentes. En el mencionado estudio de Ceballos
& Campo-Arias (2005) realizado entre adolescentes co-
lombianos de 13-17 años, la prevalencia de uso de condón
en la primera relación sexual fue tan sólo del 38,6%. Y
en el de Flórez (2005), entre el 55% y 65% de las adoles-
centes usaron algún método de planifi cación familiar en
su primera relación sexual. Entre los factores asociados a
la falta de utilización de anticonceptivos se encontraron:
la percepción de invulnerabilidad, escepticismo respecto
a la efi cacia de los métodos, creencias infundadas sobre
sus efectos secundarios, la asociación de las prácticas de
riesgo a amor y confi anza, la pérdida de sensibilidad con el
preservativo y la idea de que el condón sólo debe utilizarse
con mujeres que no son vírgenes. Otro resultado interesante
de este estudio fue que los programas de educación sexual
que hoy se están impartiendo en los centros educativos
colombianos no estaban teniendo un efecto deseable en el
cambio de comportamientos sexuales de los adolescentes.
Quizás la razón se deba a la todavía escasa implantación
de estos programas o también a defectos en el modo de
plantearlos.
Por todo ello, consideramos que los datos son
sufi cientemente alarmantes como para justifi car la necesidad
de una mayor investigación en profundidad sobre el
comportamiento sexual y las actitudes frente al Sida entre
los adolescentes y en este caso, entre los adolescentes
colombianos, con el fi n de que los programas de educación
sexual y prevención del Sida puedan estar fundamentados
en un mejor conocimiento y comprensión de la realidad de
este segmento de la población.
El objetivo de este estudio descriptivo exploratorio
mediante encuestas de tipo transversal (Montero & León,
2002), fue estudiar comportamiento sexual y actitudes frente
a la infección por VIH de adolescentes colombianos de la
ciudad de Medellín.
Método
Participantes
Se tomaron 300 participantes 150 hombres y 150
mujeres, con edades que oscilaron entre los 16 y 18 años,
seleccionados por medio de muestreo no aleatorio de 6
diferentes colegios públicos y privados, de grados 10 y 11 de
educación básica secundaria y de estratos socioeconómicos
bajo, medio y alto de la ciudad de Medellín, Colombia.
Instrumentos
La evaluación se llevó a cabo a través del Cuestionario
de Prevención del SIDA de Ballester, Gil, Guirado & Bravo
(2004), que incluye un total de 65 ítems de diferente for-
mato referidos tanto a aspectos de información acerca de la
infección por VIH, sus vías de transmisión y los métodos
preventivos, como a actitudes, intención de conducta y
comportamientos preventivos. La fi abilidad de este cues-
tionario, evaluada a través de su consistencia interna (alfa
de Cronbach), es de 0,70.
Procedimiento
Previo consentimiento informado se informó a los
estudiantes de 10 y 11 grados de los seis colegios escogi-
dos como muestra del estudio, los propósitos, objetivos y
procedimientos relacionados con la aplicación de la prueba.
Los cuestionarios fueron diligenciados por cada estudiante
en su respectivo salón de clase con un tiempo aproximado
de una hora.
41
CONDUCTAS SEXUALES DE RIESGO PARA LA INFECCIÓN POR VIH/SIDA EN ADOLESCENTES COLOMBIANOS
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº1, 39–50
Resultados
A continuación se presentan los resultados más signifi -
cativos de acuerdo a las diferencias en función del género
donde se analizaron cinco factores:
1. Caracterización del perfi l general de la muestra.
2. Información sobre la prevención del SIDA.
3. Percepción de riesgo y percepción de gravedad del
SIDA, pruebas diagnósticas y uso del preservativo.
4. Ventajas e inconvenientes asociados al uso del preser-
vativo, confi anza en el preservativo como método de
prevención, autoefi cacia y norma percibida.
5. Solidaridad hacia los afectados por la enfermedad.
1. Caracterización del perfi l general de la
muestra
Respecto a la historia sexual general (ver Tabla 1),
el 58% de la muestra había mantenido en alguna ocasión
relaciones sexuales con otra persona, siendo el porcentaje
signifi cativamente mayor en los adolescentes (65,2%) que
en las adolescentes (50,6%) (
.
2
= 3,845, p<0,05). Un 4% ha-
bía tenido alguna vez relaciones con personas de su mismo
sexo. En lo que se refi ere a la orientación sexual, el 95,8%
de los sujetos se consideraban heterosexuales, el 2,1%
bisexuales y el 1% homosexuales. El 52,7% de la muestra
mantenía en el momento de la evaluación relaciones con
una pareja estable. El 19,6% de los sujetos reconocieron
haber sido infi eles en alguna ocasión a su pareja estable
y un 71,9% de los que lo hicieron manifestaron no haber
utilizado el preservativo en esa relación esporádica.
Por lo que se refi ere a la historia de comportamientos
de riesgo (ver tabla 1), el 41,6% de los sujetos creían haber
realizado alguna práctica de riesgo, siendo éstas signifi cati-
vamente más frecuentes en los adolescentes (51,7%) que en
las adolescentes (27,9%) (
.
2
= 5,766, p<0,016). El 74,5%
de los que contestaron afi rmativamente reconocieron que
cuando lo hicieron disponían de información sobre las vías
de transmisión del VIH, con porcentajes mayores en los
adolescentes (85,3%) que en las adolescentes (52,9%) (
.
2
= 10,274, p<0,006). Y el 60% llegaba a afi rmar que eran
conscientes en ese momento del riesgo que corrían. Es de
subrayar que, sin embargo, sólo el 47,1% estuvo preocu-
pado durante algún tiempo por la posibilidad de haberse
infectado. Y aún más que tan sólo el 11,8% fue a realizarse
las pruebas diagnósticas.
2. Información sobre la prevención del SIDA
Únicamente el 12,8% de los y las adolescentes colom-
bianos valoró su grado de información sobre la prevención
del SIDA como “muy bueno", el 51,1% valoraba este grado
como “bueno", el 34,4% como “regular" y el 1,7% como
“malo" (ver Tabla 2). Para evaluar el grado real de infor-
mación, incluimos en el cuestionario un conjunto de ítems
que exploraban el nivel de conocimiento. Los resultados
revelan en general importantes lagunas en la información de
los y las adolescentes. Cabe destacar que tan sólo un 34,3%
sabe que puede infectarse si practica sexo oral; únicamente
Tabla 1. Perfi l general de la muestra e historia sexual de las prácticas de riesgo
Hombre s Mujeres Total x
2
p
• Ha ma nte nido relaciones c on otra persona
65,2% 50,6%
58% 3,845 0,050
• Ha ma nte nido relaciones con pe rsona s del mismo sexo
3,4% 4,7%
4% 1,457 0,483
• En cuanto a orientación sexua l se conside ra:
Heterosexual 96,4%
95% 95,8%
2,176 0,537
Bisexual 1,8% 2,5% 2,1%
Homosexual 1,8%
0%
1%
• Ma ntiene relaciones con una pa reja e sta ble
46,6% 59,7% 52,7% 2,849 0,091
• Alguna vez ha sido infi el a su pareja estable
24,7% 14,1% 19,6% 2,898 0,089
• No usó preservativo en e sta relación
81% 54,5% 71,9% 2,490 0,115
• Cree habe r realizado alguna prá ctica sexual de riesgo
51,7% 27,9% 41,6% 5,766 0,016
• Tenía información c ua ndo lo hizo
85,3% 52,9% 74,5% 10,274 0,006
• Era conscie nte del riesgo
64,7%
50%
60% 0,980 0,322
• Estuvo preoc upado por la posibilidad de haberse infectado
44,1% 52,9% 47,1% 0,354 0,552
• Se hizo la s pr ue bas diagnósticas
8,8% 17,6% 11,8% 0,850 0,357
• ¿Qué importancia tiene pa ra ti la salud de 0 a 10.
Media=9,8
DT=0,5
Me dia=9,8
DT=0,8
Me dia=9,8
DT=0,7 T= -0 ,0 8 9 0,9 29
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STEFANO VINACCIA / JAPCY MARGARITA QUICENO / ANA MILENA GAVIRIA / ANA MARÍA SOTO /
MARÍA DOLORES GIL LLARIO / RAFAEL BALLESTER ARNAL
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº1, 39–50
Tabla 2. Grado de información percibido y real sobre la prevención del SIDA
Hombres Muje re s Total .
2
p
• Tu grado de c onocimiento sobre la prevención del SI DA
es
Muy bueno
15,6% 10% 12,8%
2,044 0,563
Bueno
52,2% 50% 51,1%
Regula r
31,1% 37,8% 34,4%
Malo
1,1% 2,2% 1,7%
• ¿A simple vista puede saberse si una persona e s
porta dora del vir us del SIDA. (No)
66,7% 58,9% 62,8% 1,211 0,546
• ¿Una persona afectada por el VIH puede transmitir la
infecc ión aunque no presente síntomas. (Sí)
85,6% 84,3% 84,9% 2,381 0,304
• ¿La mayoría de personas c on SIDA mue stran síntomas
de estar e nfer mos enseguida. (No)
80% 73,3% 76,7% 1,871 0,392
• ¿Puedo ser infecta do por el VIH si practico únicamente
sexo oral. (Sí)
46,7% 21,6% 34,3% 15,215 0,000
• La marcha atrás es un mé todo fi able para prevenir la
transmisión del VIH (No)
82,2% 55,1% 68,7% 16,769 0,000
• La píldora protege a la mujer del contagio del VIH (No)
67,8% 66,7% 67,2% 0,027 0,987
• El VIH es tan pequeño que puede pasa r a través del
condón (No)
43,3% 32,2% 37,8% 2,375 0,305
• Da r positivo en las pruebas implica desa rrollar el SIDA
con posterioridad (No)
10,3% 21,1% 15,8% 5,949 0,051
• ¿Conoce s la existe ncia de un período venta na. (Sí)
21,2% 12,9% 17,1% 4,423 0,110
• ¿Dirías que actualmente el SIDA es una enfermedad que
tiene curac ión. (No)
74,4% 76,7% 75,6% 1,350 0,717
• ¿Cuále s de las siguientes son vías de transmisión del
VIH.:
vasos o cubie rtos (No)
70% 76% 73% 0,867 0,648
aguja s pa ra jer inguillas (Sí) 98,9% 93,3% 96,1% 4,478 0,107
cepillo die ntes/cuchilla afeita r 57,8% 76,4% 67% 7,054 0,029
sangre (Sí)
92,2% 98,9% 95,6% 4,781 0,092
su do r ( No)
6 2 ,2% 49,4% 55,9 % 4 ,38 9 0 ,111
. ujo vaginal (Sí)
77,8% 73% 75,4% 1,280 0,527
semen (Sí)
90% 81,1% 85,6% 3,082 0,214
líquido preseminal (Sí)
59,6% 40,2% 50% 8,214 0,016
saliva (No)
51,1% 58% 54,5% 1,455 0,483
leche mate rna (Sí)
23,3% 22,7% 23% 1,875 0,599
aguja s (pie rcings...) (Sí)
84,4% 88,6% 86,5% 4,553 0,208
pica dura de mosquito (No) 48,9% 40% 44,4% 1,562 0,458
• ¿Con cuál de estas práctica s se puede tra nsmitir el VIH
si no se utiliza preservativo.:
Masturb. mutua s (No)
67,8% 59,8% 63,8% 1,485 0,476
Sexo oral (Sí)
58,9% 44,8% 52% 7,118 0,028
Coito vaginal (Sí)
97,8% 88,9% 93,3% 5,714 0,017
Coito a na l (Sí)
50,4% 49,6% 50% 6,037 0,049
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CONDUCTAS SEXUALES DE RIESGO PARA LA INFECCIÓN POR VIH/SIDA EN ADOLESCENTES COLOMBIANOS
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº1, 39–50
el 37,8% conoce que el VIH no puede traspasar el condón;
sólo el 15,8% sabe que ser seropositivo no implica necesari-
amente desarrollar el SIDA; la existencia de un período
ventana en el cual no se han desarrollado aún anticuerpos
aunque se esté infectado es conocido sólo por el 17,1%; y
cerca de un 25% cree que el SIDA tiene curación. Respecto a
las vías de transmisión, destaca el desconocimiento respecto
al riesgo asociado al líquido preseminal (sólo lo conoce el
50%), la lactancia materna (23%) y también al contrario,
pocos saben que el VIH no se transmite a través del sudor
(49,4%) ni de las picaduras de mosquito (44,4%). Por lo que
se refi ere a las prácticas sexuales, destaca que sólo el 52%
conozca el riesgo asociado al sexo oral y el 50% al sexo
anal. La práctica más asociada al riesgo es el coito vaginal
(93,3%). Por el contrario, se sobreestima el riesgo en las
masturbaciones mutuas ya que sólo el 63,8% sabe que no
constituyen una práctica peligrosa.
Finalmente hay que destacar la aparición de diferen-
cias signifi cativas de género no en el grado percibido de
información (que tiende a ser ligeramente mayor en los
hombres), pero sí en el grado real (mayor en los hom-
bres) en los ítems que hacen referencia al sexo oral (
.
2
=
15,215, p<0,000), la escasa fi abilidad de la marcha atrás
(
.
2
= 16,769, p<0,000), el líquido preseminal (
.
2
= 8,214,
p<0,016) y el riesgo del coito vaginal (
.
2
= 5,714, p<0,017)
y anal (
.
2
= 6,037, p<0,049) (estas diferencias aparecen por
el mayor porcentaje en las adolescentes que dicen no saber
si es una práctica de riesgo).
3. Percepción de riesgo y percepción de
gravedad del SIDA, pruebas diagnósticas y
uso del preservativo.
Percepción de riesgo y percepción de gravedad del
SIDA: La probabilidad percibida de infectarse con el VIH
en una escala de 0 a 100 era de 38,8 (DT=39,6) para los y
las adolescentes colombianos, siendo signifi cativamente
mayor en las adolescentes (Media=45,9, DT=42,9) que
en los adolescentes (Media=31,9, DT=35) (t = -2,387,
p<0,018) (ver tabla 3). Esta probabilidad fue menor que
la probabilidad percibida de un embarazo no deseado, que
fue de 44,9 (DT=37,7). Respecto al temor ante la posi-
bilidad de infectarse con el VIH fue de 90,1 (DT=33,2),
sólo algo superior al temor ante un embarazo no deseado
(Media=83,2, DT=27,2), temor que era signifi cativamente
mayor en las adolescentes (Media=87,8, DT=23,3) que
en los adolescentes (Media=78,2, DT=30,2) (t = -2,296,
p<0,023). También quisimos evaluar en qué medida se
atribuía el SIDA a determinados “colectivos o grupos de
riesgo" como una medida indirecta del riesgo percibido. Los
y las adolescentes colombianos consideraban que el 38%
de los afectados eran toxicómanos, el 35% homosexuales
y el 30% heterosexuales.
Respecto a la percepción de gravedad (ver Tabla 3),
el 0,6% de la muestra consideraba que el SIDA era una
enfermedad leve, el 1,7% moderada, el 24,4% grave y el
73,3% fatal o mortal. Llama la atención que tan sólo el
75,6% conoce que el SIDA no tiene curación, como aparece
en la Tabla 2.
Realización de pruebas de detección de anticuerpos y
uso del preservativo en distintos tipos de relación y prác-
ticas sexuales: Ante la pregunta de si alguna vez se habían
realizado las pruebas de detección de anticuerpos, sólo el
25,6% contestó afi rmativamente (ver Tabla 3). Cuando
preguntamos por la intención de volver a hacérselas, sólo
el 31,4% de la muestra afi rmó tener esa intención. Consid-
eramos importante también evaluar si los y las estudiantes
sabían dónde realizarlas. Sólo el 53% de la muestra sabía
dónde las podía hacer. Finalmente, únicamente el 23,5%
afi rmó que solía preguntar a sus parejas si se habían real-
izado las pruebas diagnósticas, con un porcentaje mayor en
las adolescentes que en los adolescentes (31,7% vs. 17,5%)
sin que las diferencias alcancen signifi cación estadística.
Por lo que se refi ere al uso del preservativo (ver Tabla 3),
comentaremos en primer lugar, el tipo de prácticas sexuales
más frecuentes entre los y las adolescentes. Cabe señalar que
el 57,5% de los y las adolescentes manifestaban practicar la
masturbación, un 67% realizaban masturbaciones mutuas,
un 81% practicaban el coito vaginal, 64,4% sexo oral y
15,2% coito anal. Las diferencias entre sexos son estadísti-
camente signifi cativas en el caso de la masturbación (91,1%
en los adolescentes vs. 21,4% las adolescentes, .
2
= 86,315,
p<0,000) y el coito vaginal (89,7% en los adolescentes vs.
69% en las adolescentes, .
2
= 6,722, p<0,010). Al preguntar
por la frecuencia real de uso del preservativo en distintas
prácticas nos encontramos con que sólo utilizan “siempre"
el preservativo en el coito vaginal el 31,9%, en el sexo oral
el 9,1%, en el coito anal el 37,8%, en las relaciones con la
pareja estable el 28,9% y en las relaciones esporádicas el
58,3%. Destaca el bajo índice de uso del condón en las re-
laciones orales y anales. En el caso de las relaciones anales,
existen diferencias signifi cativas entre sexos (.
2
= 10,459,
p<0,015) por el mayor porcentaje de las adolescentes
(41,2%) en comparación con los adolescentes (11,6%) que
dicen no utilizar “nunca" el preservativo en estas prácticas.
A pesar de este bajo porcentaje referido al uso real del
preservativo, la probabilidad estimada de utilizar el pre-
servativo en las próximas relaciones fue de 91,5 (0 a 100).
Finalmente preguntamos por el tipo de comportamiento que
se llevaría a cabo en el caso de que surgiera posibilidad de
una relación y no se tuviera preservativo. A este respecto,
un 11,1% afi rmó que tendría la relación exactamente igual,
siendo signifi cativamente mayor el porcentaje en los adoles-
centes (17,8%) que en las adolescentes (4,4%) (.
2
= 8,100,
p<0,004); un 18,9% mantendría la relación pero evitando
prácticas de riesgo, de nuevo con porcentaje superior en
los adolescentes (25,6%) que en las adolescentes (12,2%)
(.
2
= 5,222, p<0,022); un 60,6% intentaría conseguir un
preservativo, con mayores porcentajes de nuevo en los
44
STEFANO VINACCIA / JAPCY MARGARITA QUICENO / ANA MILENA GAVIRIA / ANA MARÍA SOTO /
MARÍA DOLORES GIL LLARIO / RAFAEL BALLESTER ARNAL
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº1, 39–50
Tabla 3. Percepción de riesgo, percepción de gravedad del SIDA, pruebas diagnósticas y uso del preservativo.
Hombres Mujeres Total .
2
p
• Probabilida d percibida de infecta rse con el VIH (0-100)
Media=31,9
DT=35,0
Me dia=45,9
DT=42,9
Me dia=38,8
DT=39,6 T= -2 ,38 7 0 ,018
• Probabilida d percibida de embara zo no dese ado (0-100)
Media=42,5
DT=36,9
Media=47,2
DT=38,5
Media=44,9
DT=37,7 T=-0 ,810 0,419
• Temor ante la posibilidad de infe ctarse con el VIH (0-100)
Media=85,9
DT=24,1
Media=94,5
DT=40,2
Media=90,1
DT=33,2 T= -1,7 30 0,0 85
• Temor ante la posibilidad de embara zo no desea do (0-100)
Me dia=78,2
DT=30,2
Media=87,8
DT=23,3
Media=83,2
DT=27,2 T= -2 ,29 6 0,0 23
• Distribución de afecta dos por colectivos (Medias)
To x icó ma no s Media=37,5
DT=20,0
Media=39,0
DT=17,7
Media=38,1
DT=18,9 T= -0,4 93 0 ,62 3
Homosexuales Media=35,9
DT=19,4
Media=34,4
DT=17,6
Media=35,3
DT=18,6 T= 0,4 92 0 ,62 4
Heterosexuale s Media=29,7
DT=20,4
Media=31,3
DT=17,3
Me dia=30,4
DT=19,0 T=-0 ,510 0 ,611
• Dirías que el SIDA es una enfermedad:
Leve
1,1%
0%
0,6%
4,364 0,225
Moderada
1,1%
2,2%
1,7%
Grave
18,9%
30% 24,4%
Fa tal
78,9% 67,8% 73,3%
• Alguna vez te has re aliz ado las pruebas de dete cción de
anticuerpos
30,8% 17,6% 25,6% 10,057 0,261
• Inte nción de realizarse la s pr uebas diagnósticas
próximamente (Sí)
33,3% 28,6% 31,4% 0,509 0,775
• ¿Sabes dónde puedes realizarte esas pruebas. (Sí)
57,9% 46,5%
53% 1,284 0,526
• ¿Sueles preguntar a tus parejas si se ha n realizado la s
pruebas. (Sí)
17,5% 31,7% 23,5% 4,453 0,108
• Tipos de prácticas sexuales:
Masturbación 91,1% 21,4% 57,5% 86,315 0,000
Masturb.
Mutuas
72,4% 59,5%
67% 1,831 0,176
Coito vaginal 89,7%
69%
81% 6,722 0,010
Sexo oral
67,2% 60,5% 64,4% 0,494 0,482
Coito a nal
15,8% 14,3% 15,2% 0,043 0,837
• Fre cue ncia de uso sistemático (siempre) de pre servativo: Coito vaginal 34,6% 28,2% 31,9% 1,137 0,768
Sexo oral
8,9%
9,4%
9,1% 3,111 0,375
Coito a na l
35,7% 41,2% 37,8% 3,928 0,269
Pareja estable 27,7% 30,6% 28,9% 0,835 0,841
Pareja
esporádica
58,1% 58,8% 58,3% 10,459 0,015
• Probab. estimada de utilizar el preservativo en próximas
rel ac. (0-100)
Media=90,5
DT=15,0
Media=92,5
DT=13,6
Me dia=91,5
DT=14,3 T= -0,9 57 0,3 40
• Si te surgiera posibilidad de
relación y no tuvie ra s condón:
Tendr ías la relación exactamente igual 17,8%
4,4% 11,1% 8,100 0,004
Mantendrías la relación pero evitando
prác ticas de riesgo
25,6% 12,2% 18,9% 5,222 0,022
Te abstendr ías de mantener relaciones
sex.
13,3%
40% 26,7% 16,364 0,000
Inte ntarías c onseguir un preservativo
66,7% 54,4% 60,6% 2,814 0,093
45
CONDUCTAS SEXUALES DE RIESGO PARA LA INFECCIÓN POR VIH/SIDA EN ADOLESCENTES COLOMBIANOS
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº1, 39–50
adolescentes que no alcanzan signifi cación estadística; sin
embargo, un 26,7% se abstendría de mantener la relación,
siendo esta vez las adolescentes (40%) las que obtienen un
porcentaje signifi cativamente superior a los adolescentes
(13,3%) ((.
2
= 16,364, p<0,000).
4. Ventajas e inconvenientes asociados al uso
del preservativo, confi anza en el preservativo
como método de prevención, autoefi cacia y
norma percibida
Un 42,2% de la muestra no encontraba ninguna difi cul-
tad para el uso del preservativo (ver Tabla 4). En cuanto al
tipo de difi cultad más importante aducido por los adoles-
centes cabe destacar la difi cultad para obtenerlos (26,7%),
la disminución de la sensibilidad (26,1%), la vergüenza al
comprarlos (22,8%) y el miedo a una posible rotura o mal
estado del preservativo (17,8%) entre otros factores. Las
diferencias entre sexos tan sólo resultaron estadísticamente
signifi cativas en las barreras “interrupción de la relación"
(.
2
= 3,951, p<0,047) con un porcentaje mayor de los
adolescentes (14,4%) que de las adolescentes (5,6%) y “da
corte ponérselos" (.
2
= 9,474, p<0,002) manifestado por
el 10% de los adolescentes y ninguna adolescente mujer
(0%). Por el contrario, entre las principales ventajas aso-
Tabla 4. Barreras y ventajas asociadas al uso del preservativo, autoefi cacia y norma percibida.
Hombres Mujeres Total
x
2
p
• Bar re ras percibida s pa ra el uso
del preser vativo
Ninguna
37,8% 46,7% 42,2% 1,457 0,227
El precio
5,6%
2,2%
3,9% 1,338 0,247
Difi cultad para obtenerlos
32,2% 21,1% 26,7% 2,841 0,092
Interrupción de la relación
14,4%
5,6%
10% 3,951 0,047
Menor sensibilidad
30% 22,2% 26,1% 1,411 0,235
Fa lta de confi a nz a e n su efi cacia
1,1%
5,6%
3,3% 2,759 0,097
Incómodo
20%
10%
15% 3,529 0,060
Vergüenza al comprarlos
23,3% 22,2% 22,8% 0,032 0,859
Da cor te ponérselos
10%
0%
5% 9,474 0,002
Posible rotura o mal estado
15,6%
20% 17,8% 0,608 0,436
Difi c ultad o no saber cómo se coloca 7,8% 15,6% 11,7% 2,642 0,104
Es una muestra de poca confi anza
con la pa reja
7,8 %
7,8 %
7,8 % 0,0 00 1,0 00
Pueden pensa r que siempre estás
buscando rollo
12,2%
7,8%
10% 0,988 0,320
• Ventajas percibidas
Es efec tivo para la preve nción de
SIDA y ETS
93,3% 83,1% 88,3% 4,485 0,034
Es fácil de conseguir
40% 37,1% 38,5% 0,161 0,688
Da juego en la relación sexual al
poder elegir entre sa bores, for ma s... 17,8% 12 ,4% 15 ,1% 1,02 6 0,311
Es efi caz pa ra la preve nción de
embarazos
84,3% 84,3% 84,3% 0,000 1,000
Su uso es práctico
28,9% 25,8% 27,4% 0,209 0,648
Bajo coste económico
14,4% 10,1% 12,3% 0,779 0,377
No tiene efe ctos secundarios
40% 30,3% 35,2% 1,832 0,176
Es má s higié nico
44,4% 57,3% 50,8% 4,267 0,118
• ¿Hasta qué punto considera s
que el preservativo es un
método fi able de prevención
del SIDA. (%)
Nada
1,1%
10%
5,6%
29,360 0,000
Algo
22,2% 51,1% 36,7%
Bastante
44,4% 27,8% 36,1%
Mucho
32,2% 11,1% 21,7%
• ¿Hasta qué punto cre es
que sabes cómo utilizar el
preservativo en tus relacione s.
(0-100)
Media=80,8
DT=18,9
Media=68,4
DT=30,1
Media=74,6
DT=25,8 T=3,2 75 0 ,0 01
• Entre la mayoría de gente
importante para ti e stá bien visto
el uso del condón (Sí)
100% 95,6% 97,8%
4,091 0,043
46
STEFANO VINACCIA / JAPCY MARGARITA QUICENO / ANA MILENA GAVIRIA / ANA MARÍA SOTO /
MARÍA DOLORES GIL LLARIO / RAFAEL BALLESTER ARNAL
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº1, 39–50
ciadas al uso del preservativo destacan que “son efectivos
para la prevención del SIDA y otras ETS" (88,3%), “para
la prevención de embarazos" (84,3%), “son higiénicos"
(50,8%)", “son fáciles de conseguir" (38,5%) y “no tienen
efectos secundarios" (35,2%).
Un 21,7% de la muestra consideraba que el preserva-
tivo era un método “muy fi able" de prevención del VIH,
un 36,1% un método “bastante fi able", un 36,7% “algo
fi able" y un 5,6% “nada fi able" (ver tabla 4). El grado de
confi anza en el preservativo fue signifi cativamente mayor
en los adolescentes que en las adolescentes (.
2
= 29,360,
p<0,000). Como un índice global de autoefi cacia en el
uso del preservativo, preguntamos a los y las estudiantes
si creían saber cómo utilizarlo, obteniendo una media de
74,6 (DT=25,8) en una escala de 0 a 100. La media fue
signifi cativamente mayor en los adolescentes (Media=80,8,
DT=18,9) que en las adolescentes (Media=68,4, DT=30,1)
(t = 3,275, p<0,001). Finalmente, exploramos la valoración
por parte de las personas signifi cativas de su entorno acerca
del uso del preservativo. A este respecto, un 97,8% afi rmó
que el uso del condón estaba bien visto entre la mayoría de
gente importante para él/ella, siendo de nuevo el porcentaje
signifi cativamente mayor en los adolescentes (100%) que
en las adolescentes (95,6%) (.
2
= 4,091, p<0,043).
5. Solidaridad hacia los afectados por la
enfermedad
Sólo un 13,3% de los adolescentes conocían a una
persona infectada por el VIH (ver Tabla 5). El grado de
sufrimiento que los estudiantes creen que experimenta un
enfermo con VIH es elevado (Media=87,8, DT=16,1, en una
escala entre 0 y 100) y también el grado en el que consideran
que la sociedad debería ser más comprensiva y solidaria
con los enfermos con VIH (Media=87,9, DT=16,6 en una
escala entre 0 y 100). Sin embargo, únicamente el 78,1% de
los sujetos cuidaría de un amigo que tuviera el SIDA (ver
tabla 5). Ante la pregunta de qué harían si se enteraran de
que un amigo tiene el VIH, el 44,1% intentaría quedar con
él para ayudarle y un 63,7% se comportaría exactamente
igual que antes, pero el 7,3% evitaría verle frecuentemente
y el 1,1% dejaría de verle por completo. Finalmente, cuando
preguntamos qué harían si antes de conocer a alguien se
enterasen de que es portador del VIH, el 50,8% afi rmó
que lo conocería exactamente igual siendo el porcentaje
signifi cativamente mayor en los que en las adolescentes
(58,9% vs. 42,7%; .
2
= 6,053, p<0,048); un 14% tendría
incluso más interés en conocerle; un 26,3% informaría a sus
amigos para que le apoyaran más, pero un 16,2% evitaría
conocerlo e incluso un 17,3% alertaría a los amigos para
Tabla 5. Solidaridad hacia los afectados por la enfermedad
Hombres Mujeres Total
x
2
p
• ¿Conoces a alguien infectado
por el VIH.(Sí)
13,3% 13,3% 13,3% 2,000 0,572
• ¿Cuánto dirías que sufre un
enfer mo con VIH física y
social mente. (0-100)
Media=87,3
DT=14,8
Media=88,3
DT=17,4
Media=87,8
DT=16,12 T=- 0,4 04 0 ,6 86
• La sociedad debería se r más
comprensiva y solidaria con los
enfer mos con VIH (0-100)
Media=86,5
DT=17,0
Media=89,5
DT=16,1
Media=87,9
DT=16,6 T=-1 ,183 0 ,239
• Cuidaría de un amigo que
tuviera el SIDA
72,7% 83,3% 78,1%
3,693 0,158
• Si te enteraras de que un amigo
tuyo es por tador del VIH:
Intentaría s quedar con él para
apoyarle
39,3% 48,9% 44,1%
1,660 0,198
Evit arías verle frecuent ement e
9%
5,6%
7,3%
0,783 0,376
Te comportarías exactamente igual
que antes
64% 63,3% 63,7%
0,010 0,921
Dejarías de verle por completo
0%
2,2%
1,1% 2,000 0,157
• Si a ntes de conoc er a alguien te
e nte ras de que e s portador del
VIH:
Evita rías conoc erl o
21,3% 11,1% 16, 2%
3,454 0,063
L o conocerías exacta mente igual
42,7% 58,9% 50,8%
6,053 0,048
Te ndrías más interé s en conoce rlo 11,2% 16,7%
14%
1,098 0,295
Alertarías a tus amigos para que se
preservaran
25,8%
8,9% 17,3%
8,982 0,003
I nformarías a tus amigos para que le
apoyaran
25,8% 26,7% 26,3%
0,016 0,900
47
CONDUCTAS SEXUALES DE RIESGO PARA LA INFECCIÓN POR VIH/SIDA EN ADOLESCENTES COLOMBIANOS
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº1, 39–50
que se preservaran. En este último caso, el porcentaje de los
adolescentes (25,8%) fue signifi cativamente mayor que el
de las adolescentes (8,9%) (.
2
= 8,982, p<0,003).
Discusión
Los resultados de nuestro estudio muestran una situación
preocupante en los y las adolescentes colombianos en lo
que respecta a la prevención del VIH/SIDA. A pesar de
que muchos estudiantes han recibido en alguna ocasión
información sobre el VIH/SIDA, se mantienen vacíos
conceptuales o de información importante en lo que
se refi ere al sexo oral, al período ventana (periodo de
tiempo en que una persona se infecta de VIH/SIDA y la
evaluación serológica que confi rma o no la presencia del
virus del VIH/SIDA en su organismo) y a la diferencia entre
seropositividad y SIDA.
Por lo tanto sería conveniente tener en cuenta estas
falencias en los programas de educación sexual
,
ya que
algunas de ellas se refi eren a prácticas que comportan un
cierto riesgo como el sexo oral
,
y las segundas pueden
llevar a errores en la toma de decisiones para la realización
de las pruebas. Por otra parte, la percepción del grado de
información tampoco es alta, dado que un 36% de los y
las adolescentes reconocen su grado de información como
regular o malo, lo que de nuevo redunda en una necesidad
percibida por parte de los y las adolescentes de una mayor
educación sexual. En un estudio de Ballester & Gil (en
revisión) con jóvenes universitarios españoles entre los 18
y 23 años, este porcentaje era del 38%.
Por otro lado, la percepción de riesgo de los estudiantes
es muy baja y, aunque los adolescentes conocen la gravedad
del SIDA, sólo el 76% sabe que no tiene curación y el temor
que inspira esta enfermedad se encuentra muy cercano al
que inspira un embarazo no deseado. La relevancia de la
percepción de riesgo en la prevención del SIDA es tal que
algunos estudios recientes como el de Thompson et al.
(2001) y Thompson et al. (2002) han encontrado que los
únicos dos predictores de las conductas de riesgo son el
miedo ante la transmisión del VIH y la escasa comunica-
ción entre los miembros de la pareja sexual. Pensar que el
Sida tiene curación podría llevar erróneamente a una cierta
relajación en las medidas preventivas.
Otro dato destacable en nuestro estudio es que sólo
el 25,6% de los adolescentes que han tenido relaciones
sexuales se ha realizado las pruebas de detección de
anticuerpos, a pesar de que cerca de la mitad reconocen
haber realizado prácticas de riesgo. En el estudio de
Ballester y Gil (en revisión) con jóvenes españoles,
este porcentaje era del 40%. De hecho más de la mitad
de estudiantes desconoce dónde se las puede realizar y
muy pocos preguntan a sus parejas sexuales si se las han
realizado. Todo ello conduce a estos adolescentes a un alto
índice de riesgo de agravar su enfermedad, desconociendo
que la tienen, y de infectar a otras personas con las que
mantengan relaciones sexuales.
Respecto al uso del preservativo, es de destacar la baja
prevalencia de uso en el sexo oral (9%), aunque en las
relaciones que implican coito vaginal el porcentaje también
es muy bajo (32%), teniendo en cuenta que en este caso
también podría darse la motivación de evitar un embarazo
no deseado. Y por el contrario, en la penetración anal, donde
no hay riesgo de embarazo, pero sí un riesgo máximo de
infección por VIH, tan sólo el 38% utiliza sistemáticamente
el preservativo.
El grado de confi anza en el preservativo como método
fi able para la prevención del SIDA no es tampoco demasiado
alto, teniendo en cuenta que sólo un 21% encuentra este
método muy fi able, lo que también puede contribuir de
manera importante a un menor uso del mismo. Incluso
encontramos un bajo índice de autoefi cacia dado que ante
la pregunta de “hasta qué punto crees que sabes utilizarlo
en una escala de 0 a 100" el promedio ha sido de 75. Sin
embargo, en contra de lo que se ha hallado en otros estudios
(Flórez, 2005) los adolescentes consideran que este uso está
bien valorado en su entorno social.
Con todo, una gran mayoría de ellos encuentran barreras
o difi cultades para su utilización, destacando en este sentido
la disminución de la sensibilidad, el miedo a su rotura,
la difi cultad para obtenerlos y la vergüenza a la hora de
comprarlos. En el estudio de Ballester y Gil (en revisión),
también se destacaba la disminución de la sensibilidad y el
miedo a la rotura, junto con la interrupción de la relación,
si bien no eran especialmente consideradas las barreras
“difi cultad para obtenerlos" y “vergüenza a la hora de com-
prarlos", probablemente debido a las diferencias de edad
de las muestras, que eran mayores en este último estudio.
En cualquier caso estas barreras deberían ser atendidas en
los programas educativos de prevención del SIDA entre
adolescentes colombianos.
Quizás estas barreras percibidas lleven a que los estu-
diantes tiendan a sustituir el preservativo por otro método
anticonceptivo cuando la relación se vuelve estable, ten-
dencia que puede ser arriesgada teniendo en cuenta que
un 20% de los estudiantes reconocen haber sido infi eles en
alguna ocasión a su pareja estable (especialmente los ado-
lescentes) y de los que lo hicieron un 72% manifestaron no
haber utilizado el preservativo en esa relación esporádica.
Numerosos estudios como el de Edem & Harvey (1994) y
Winfi eld & Whaley (2002) han destacado la importancia
que tienen para la prevención del SIDA las creencias rela-
cionadas con los benefi cios y las barreras percibidas para
el uso del condón, así como los riesgos de disminuir las
medidas preventivas ante las parejas estables (Ballester &
Gil, en revisión).
Por lo que respecta a la consideración social hacia los
afectados por el VIH, la pequeña cantidad de adolescentes
que conocen a afectados nos habla ya del estigma social
48
STEFANO VINACCIA / JAPCY MARGARITA QUICENO / ANA MILENA GAVIRIA / ANA MARÍA SOTO /
MARÍA DOLORES GIL LLARIO / RAFAEL BALLESTER ARNAL
TERAPIA PSICOLÓGICA 2007, Vol. 25, Nº1, 39–50
a que están sometidos estos enfermos. Afortunadamente
son una gran mayoría los adolescentes que consideran que
estos enfermos presentan un alto grado de sufrimiento y
que la sociedad debería ser más solidaria con ellos. Aun
así, seguramente nos queda mucho trabajo por hacer en la
sensibilización de la sociedad hacia los enfermos, teniendo
en cuenta que sólo un 78% de adolescentes dicen que
cuidarían de un amigo si tuviera el SIDA y un 8% incluso
dejaría de verle frecuentemente o por completo.
Resultados similares se pueden evidenciar en un estudio
desarrollado por Navarro & Vargas (2004) con adolescentes
escolarizados de la ciudad de Barranquilla, Colombia, don-
de se encontró en una muestra de 412 adolescentes que el
9% no conoce adecuadamente las formas de prevención y
transmisión de VIH/SIDA ni su manejo, a diferencia de un
15% que conoce excelentemente estos parámetros; el 98%
asume una actitud positiva frente a la enfermedad; el 33% ya
ha tenido relaciones sexuales, y de éstos un gran porcentaje
presenta prácticas de riesgo, como consumir alcohol (15%),
sexo con desconocidos (22%) y no usar siempre el condón
(82,5%); el 47% considera que su riesgo de contagio es nulo
o muy bajo; el 92% afi rmó que recibe información sobre
sexualidad de manera frecuente, y el medio favorito es la
escuela (28,6%), seguido por la familia (23,4%).
En un estudio realizado por Romero (1999a) en
la ciudad de Barranquilla, Colombia, con estudiantes
universitarios de tres instituciones
,
con una media de 20
años de edad
,
se encontró resultados no muy lejanos a
los descritos en nuestro estudio. Evidenciándose que en
esta muestra poblacional universitaria predominan una
serie de factores individuales que facilitan y predisponen
conductas sexuales riesgosas para VIH/SIDA, tales como:
desinformación, actitudes negativas facilitadoras de
conductas sexuales riesgosas, défi cit de habilidades para
una sexualidad responsable (asertividad, negación, toma
de decisiones, etc.), poca conciencia de valores como
la vida, el amor, la responsabilidad, la soledad, etc. y la
prevalencia de una percepción inadecuada de los riesgos
para VIH/SIDA de la conducta sexual (invulnerabilidad
para VIH/SIDA). Igualmente se encontró que la variable
género era moduladora respecto al grado de información
percibido y real hacia el VIH/SIDA.
Resultados similares han encontrado (López, Vera &
Orozco,2001 y Vera, et al., 2004) diferencias signifi cativas
a nivel de género respecto al grado de información percibi-
do y real hacia el VIH/SIDA en estudios desarrollados en
la ciudad de Bucaramanga, Colombia, donde se observó
que los varones tienen mayor información respecto a las
conductas sexuales de riesgo que las mujeres, igualmente
que éstos inician su actividad sexual a más temprana edad
que las adolescentes y tienen creencias o mitos asociados
al uso del preservativo en cuanto interfi ere al placer o
sensibilidad sexual.
Finalmente queremos señalar la importancia de un
enfoque de género en las intervenciones dirigidas a la pro-
moción de la salud sexual y la prevención del VIH entre los
y las adolescentes colombianos dado que hemos encontrado
numerosas diferencias estadísticamente signifi cativas en
todos los tipos de variables. Los adolescentes colombianos
frente a las adolescentes parecen tener un mayor grado de
información percibido y real, un menor riesgo percibido de
infectarse con el VIH, un menor temor ante un embarazo no
deseado, una menor predisposición a la abstinencia en caso
de carecer de preservativos, mayores barreras percibidas
ante el uso del preservativo
;
a pesar de una mayor confi anza
en el mismo como método de prevención del VIH, una
mayor autoefi cacia en su uso y una actitud menos sensible
y solidaria ante los afectados por la enfermedad.
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MARÍA DOLORES GIL LLARIO / RAFAEL BALLESTER ARNAL
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