Terapia psicológica
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
sochpscl@entelchile.net
ISSN (Versión impresa): 0716-6184
CHILE
2006
José Amar Amar / Camilo Madariaga Orozco / Alberto de Castro Correa / Betty
Rodríguez Nolasco / Rosa Margarita Suárez Russo
EXPLOTACIÓN SEXUAL COMERCIAL INFANTIL EN EL DISTRITO TURÍSTICO Y
PORTUARIO DE SANTA MARTA
Terapia psicológica,
diciembre, año/vol. 24, número 002
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
Santiago, Chile
pp. 175-182
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Universidad Autónoma del Estado de México
http://redalyc.uaemex.mx
TERAPIA PSICOLÓGICA
2006, Vol. 24, Nº 2, 175–182
Explotación Sexual Comercial Infantil en el Distrito Turístico y
Portuario de Santa Marta
Infant Exploitation & Sexual Commerce in the Tourist and Bay District of Santa Marta
José Amar Amar*
1
Camilo Madariaga Orozco**
Alberto de Castro Correa***
Betty Rodríguez Nolasco****
Rosa Margarita Suárez Russo*****
(Rec: 28 septiembre 2006 - Acep: 3 noviembre 2006)
Resumen
El propósito de esta investigación fue caracterizar la situación actual de niños, niñas y adolescentes víctimas
de explotación sexual comercial infantil (ESCI), del agresor y otros actores involucrados para determinar
la magnitud del problema en el distrito turístico y portuario de Santa Marta. Se utilizó una metodología
descriptiva y la muestra estuvo conformada por 52 menores. Los resultados arrojaron que la totalidad de
las menores pertenecen al estrato socioeconómico bajo, convirtiéndose la prostitución en uno de los medios
evasivos mediante el cual estas niñas pretenden llenar las sensaciones de vacío que tienen por las circunstancias
del entorno sociocultural en las que se desenvuelven, como lo son la austeridad, la precariedad, la violencia
intrafamiliar, la deserción escolar y ausencia de valores, entre otros. Convirtiéndose en una problemática
que se está extendiendo en la ciudad y se materializa socialmente en la medida en que se percibe como un
negocio rentable, incorporando a múltiples actores, escenarios y dinámicas.
Palabras Claves: Explotación sexual, prostitución infantil, población vulnerable.
Abstract
The purpose of this research was to identify the actual situation of children who are victims of sexual ex-
ploitation, the aggressors, and other people involved in this problem, in order to determine its magnitude
in the Tourist and Bay District of Santa Marta, Colombia. It was used a descriptive method and the sample
was conformed by 52 children. The results showed that the totality of these children belong to the low so-
cioeconomic status, becoming prostitution one of the main evasive mechanisms by which these children try
to compensate the sensation of emptiness that they feel because of their diffi culties and poor socio-cultural
conditions in which they grow up, such as austerity, intra-familiar violence, scholastic desertion, and absence
of constructive values, among others. In this way, prostitution becomes a serious problem in the city that it
is perceived as a profi table business, in which multiple actors, dynamics, and scenes are incorporated.
Key words: Sexual exploitation, child prostitution, vulnerable population.
1
Correspondencia a: José Amar Amar. E mail: jamar@uninorte.edu.co / Camilo Madariaga Orozco. E mail: cmadaria@uninorte.edu.co
* Psicólogo y Sociólogo. Ph D. en Psicología Social de Columbia Pacifi c University. Consultor de la UNESCO en educación inicial de la Ofi cina Regional
para la Salud y el Caribe. Decano de la División de Humanidades y Ciencias Sociales y Director del Centro de Investigaciones en Desarrollo Humano,
CIDHUM, de la Universidad del Norte, Colombia.
** Psicólogo, Universidad del Norte, Doctor en Educación de la Universidad de Humanismo Cristiano, Chile. Coordinador de Proyectos Especiales del
Centro de Investigaciones en Desarrollo Humano, CIDHUM, Subdirector de la Fundación para el Desarrollo del Niño y la Familia.
*** Psicólogo, Profesor del Departamento de Psicología, Universidad del Norte, Master of Psychology with a Clinical Concetration University Dallas, Irving
Texas, Estados Unidos. Candidato a Ph.D. in Psychology, Saybook Institute, Estados Unidos.
**** Comunicadora Social de la Universidad del Norte. Vinculada al Centro de investigaciones en Desarrollo Humano CIDHUM.
***** Psicóloga de la Universidad del Norte. Vinculada al Centro de Investigaciones en Desarrollo Humano, CIDHUM, como joven Investigador .
Copyright 2006 by Sociedad Chilena de Psicología Clínica
ISSN 0716-6184
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JOSÉ AMAR AMAR / CAMILO MADARIAGA OROZCO / ALBERTO DE CASTRO CORREA /
BETTY RODRÍGUEZ NOLASCO / ROSA MARGARITA SUÁREZ RUSSO
TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº2, 175–182
Introducción
Esta investigación surge de un interés científi co, pero
también social, por la grave situación que los niños y niñas
y jóvenes samarios están padeciendo, causado por el delito
de explotación sexual comercial en su contra.
El propósito de esta investigación es el de conocer a fondo
el problema de la explotación sexual comercial infantil del que
vienen siendo víctimas los niños y niñas y jóvenes samarios
y aportar información a las autoridades, policía, juzgados de
familia, al propio Instituto Colombiano de Bienestar Familiar,
a las instituciones que trabajan alrededor de la calidad de vida
de los menores y en general a la ciudadanía en general para
alertar y adquirir una actitud y conducta de compromiso social
frente a este . agelo que cada día crece más.
Tomando la defi nición de Caballero de Chávez (1996)
entendemos por explotación sexual comercial una forma de
violencia sexual que causa múltiples daños a la víctimas e
implica explotación económica y una violación severa de
los derechos humanos. Y un delito de parte de las personas
adultas que someten a niños, niñas y adolescentes a estas
vejaciones.
El tema de la explotación sexual comercial infantil no
se ha explorado en profundidad en Colombia. Las razones
van desde la negación de la problemática (por moralidad),
hasta la falta de recursos o de interés institucional para
estudiarla y eliminarla como práctica ejercida en contra
del desarrollo de la niñez y la adolescencia.
Aunque es un tema difícil de cuantifi car, la realidad es que
a una gran cantidad de niños, niñas y adolescentes se les está
violando su derecho más básico: “el derecho a un desarrollo
integral" que comprende aspectos de salud, educación y pro-
tección por parte del Estado. Ante esta situación es necesario
recordar que los niños, niñas y adolescentes no pueden ser
quienes impulsen estrategias en favor del cumplimiento de
sus derechos, sino que sus necesidades deben ser canalizadas
por diferentes actores que identifi quen y asimilen la realidad
desde su propia perspectiva para analizar y buscar solucio-
nes dentro del contexto que origina, sostiene e impulsa las
prácticas discriminatorias hacia los menores.
El problema del abuso sexual, específi camente de la
explotación sexual comercial infantil (de ahora en ade-
lante ESCI) en Santa Marta, a través de la información
ofrecida por el ICBF-Regional Magdalena, indica que se
ha incrementado durante los últimos cinco años, con una
preocupante limitación del parte del Instituto, a pesar de su
capacidad técnica profesional, buena voluntad y su especial
interés por ofrecer estrategias, programas y servicios para
solucionar esta problemática, y que en su solución debe
estar comprometida toda la sociedad en general.
El incremento del desmejoramiento de la dinámica fa-
miliar, asociado al aumento del turismo en el departamento,
y la falta notoria de educación y formación sexual en las
familias, se convierten en factores de alto riesgo.
Estudios de la UNICEF (1991) afi rman que si bien no
existe una estadística confi able sobre este fenómeno, hay
evidencias que preocupan, pues se calcula que en todo el
mundo se obliga anualmente a más de un millón de menores
a prostituirse, se les compra y vende con fi nes sexuales o se
les emplea en la industria de la pornografía infantil.
Por su parte, la Convención Internacional sobre los De-
rechos del Niño (UNICEF, 1991) defi ne como niño a toda
persona menor de 18 años, salvo que, en virtud de la ley
que le sea aplicable, alcance antes la mayoría de edad. La
explotación sexual comercial de los infantes, es el empleo
de menores con fi nes comerciales de índole sexual por una
remuneración u otra contraprestación entre el niño o la niña,
el cliente, el intermediario o agente y otros que lucren con
la trata de niños y niñas para esos fi nes.
En América Latina cerca de 34 millones de niños viven
en la calle en situación de extrema pobreza, lo que lleva
fácilmente a la explotación sexual. Generalmente, se trata
de niños provenientes de familias pobres, tanto de las zonas
urbanas como rurales. En su mayoría tienen entre 14 y 18
años, aunque hay pruebas de que en algunos países el temor
al SIDA ha generado una demanda mayor de niñas, cada vez
más jóvenes. Las investigaciones han comprobado, a escala
mundial, una fuerte correlación entre los abusos familiares
sobre los niños, especialmente sobre las niñas y la incitación
a participar en el comercio sexual. La madre, en particular,
juega un papel fundamental en las decisiones de su hija.
La investigadora del Instituto Colombiano de Bienes-
tar Familiar (ICBF), Tania Correa (1999), a partir de una
investigación que realizó sobre esta problemática encontró
que la explotación y abuso sexual de niños y adolescentes
se está desbordando en todo el país, y en particular en
ciudades de alto turismo.
El 84 por ciento de los exámenes practicados por el
Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses
involucró a niñas con una edad promedio de 13 años, mien-
tras que el 16 por ciento se hizo en niños entre los nueve y
12 años, precisa el informe de ICBF (Correa, 1999).
A pesar del bajo número de las denuncias y de registro
de los casos, los informes presentados por algunos organis-
mos como el ICBF, la fundación Renacer, indican que en
Colombia hay 18.000.000 de personas menores de 18 años
y las investigaciones desarrolladas en el país estiman cifras
que van desde considerar que hay 4.477 mujeres menores de
20 años ejerciendo la prostitución, hasta plantear que existen
35.000 niños(as) vinculados(as) a esta práctica, pasando
por una cifra media de 20.000 niños(as) explotados(as)
sexualmente (Correa, 1999).
La explotación sexual cruza límites culturales y so-
cioeconómicos. Puede ocurrir en el hogar, en las escuelas,
en el lugar de trabajo y en otros lugares públicos. Los agre-
sores usualmente son hombres, aunque no siempre. Pueden
ser miembros de la familia, vecinos, maestros, supervisores,
compañeros de escuela y, ocasionalmente, extraños.
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Ante tal situación, sólo recientemente comenzaron a
pronunciarse sobre el tema organismos privados y guber-
namentales que con diferentes puntos de vista han venido
desarrollando investigaciones, diseñando estrategias de
prevención e intervención contra el abuso sexual infantil y
de la proyección de la niñez, esfuerzos que en su mayoría
son aislados y desconocidos.
Método
En la investigación se utilizo un diseño descriptivo ya
que pretende registrar y describir las características fun-
damentales de un fenómeno para destacar los elementos
esenciales de su naturaleza (Sabino, 1987). Con esto se
buscó hacer posible una interpretación de los elementos
culturales, psicológicos, sociales y económicos frente al
problema central del estudio, los cuales se han venido
construyendo históricamente en un tipo de estructura y
organización social. Esto permitirá entender las lógicas
sociales que posibilitan la reproducción social del delito
sexual en la ciudad de Santa Marta.
Participantes
La población con la que se trabajó fueron 52 menores
que presentan la problemática de explotación sexual comer-
cial infantil (ESCI) en la ciudad de Santa Marta. La muestra
se seleccionó mediante la técnica de muestreo no proba-
bilístico intencional, la cual supone un procedimiento de
selección informal que requiere una cuidadosa y controlada
elección de sujetos con ciertas características especifi cadas
previamente en el planteamiento del problema (Hernández,
Fernández & Baptista, 1998).
Instrumento
El instrumento utilizado para las entrevistas fue basado
y tomado de Taborda, Burgos, Téllez & Vásquez (1985).
Aunque en la entrevista se incluyen espacios donde se
realizan preguntas abiertas a partir de la información dada
por las niñas, básicamente la entrevista sigue el modelo
propuesto en este libro debido a que posibilita un análisis
muy completo y exhaustivo acerca de la historia clínica
de vida de los niños en general. Esto nos permitió indagar
puntualmente acerca de distintos aspectos de la vida de
estas personas, respondiendo a las necesidades propias del
contexto social y económico en nuestro país.
Adicionalmente, esta entrevista está centrada en ofrecer
una descripción detallada de las distintas esferas de la vida
de un niño, y no tanto en ofrecer explicaciones teóricas que
estén desvinculadas de la experiencia de vida de los niños
entrevistados. En consecuencia, la información recogida
con esta entrevista es fácilmente sistematizada.
Procedimiento
Se seleccionaron las 52 niñas que presentaron la pro-
blemática, un grupo de niñas pertenecientes a COR-
DEFA, institución donde se recepcionan este tipo de
casos, el resto de niñas fueron de los distintos barrios
de la ciudad de Santa Marta. Se les aplicó la entrevista
semiestructurada bajo el consentimiento de las menores
para participar en la investigación.
Resultados
A continuación se presenta la descripción de los re-
sultados arrojados por las entrevistas a Niñas Explotadas
Sexualmente: en términos cuantitativos y cualitativos de
las 52 entrevistas realizadas.
Como se puede observar en la tabla 1, la muestra estuvo
conformada principalmente por menores entre los 16-18
años (65.3%) seguido de un 27% que corresponde a edades
entre los 13 y 15 años de edad. El 76.9% de las menores
desertó del sistema escolar en séptimo, octavo o noveno
grado, tomando ellas mismas la decisión de retirarse del
colegio, expresiones como “no hay plata" o “toca trabajar"
fueron algunas de las razones expresadas por las niñas para
retirarse del colegio, para luego dedicarse al ejercicio de
la prostitución. Lo anterior descrito se puede corroborar
con los estudios llevados a cabo por la fundación Renacer
(2004) en 11 poblaciones de Colombia, encontrando más de
2.000 menores de edad desde los 9 hasta los 18 años que son
Tabla 1
Características Sociodemográfi cas de las 52 menores.
Frecuencia %
Edad
10-12
13-15
16-18
4
14
34
7.7
27
65.3
Nivel Educativo
Sí
No
12
40
23.1
76.9
Estrato
1
2
3
43
8
1
82.7
15.4
1.9
Vivienda
Cemento
Madera
44
8
84.6
15.4
1 habitación
2 habitaciones
3 habitaciones
4 habitaciones
9
20
13
10
17.3
38.5
25.0
19.2
Duerme Sola
(Vivienda)
Sí
No
5
47
9.6
90.4
Servicios Públicos
(Vivienda)
Agua
Electricidad
Gas
42
51
40
80.8
98.1
76.9
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víctimas de prostitución, pornografía, trata y turismo sexual
entre otros. La pobreza y el trabajo infantil han facilitado el
ingreso de estos niños a las redes de explotación, dejando
de estudiar para dedicarse a estas labores. El 82.7% de las
niñas residen en barrios de estrato 1 como Ondas del Caribe,
Santa Fe, Divino Niño, El Boro, 11 de Noviembre, Pantano
y La Paz. La percepción que tienen las niñas del barrio en
el que habitan se relaciona con conceptos negativos como:
“es regular", “pésimo", “horrible", “feo", “con. ictivo" y
“peligroso". El 84.6% vive en casa de material o cemento
y un 15.4% viven en casa de madera y zinc. El 38.5% de
las casas cuentan con 2 habitaciones, seguido del 25% de
las casas, que cuentan con 3 habitaciones. El 90.4% de las
niñas no duermen solas en la habitación; ellas expresan
compartir la habitación con familiares o amigas. En cuanto
a los servicios públicos, el servicio de luz es el servicio al
que más acceso tienen las menores con un 98.1%, seguido
del servicio de agua con un 80.8% y el servicio de gas con un
76.9%. Lo anterior muestra que las menores se encuentran
sumergidas en condiciones de precariedad; las viviendas no
cuentan con el espacio sufi ciente para que las niñas puedan
tener privacidad, el entorno se torna frustrante afectando
la calidad de las relaciones intrafamiliares, lo que facilita
el . agelo de la explotación sexual de menores (Porras &
Rojas, 2003).
Ambiente Familiar
Relaciones con la madre:
El grupo de niñas presenta una mala relación con la
madre, que se re. eja en las entrevistas de la siguiente
manera:
• Falta de comunicación entre madre e hija.
• Discusiones, peleas, maltrato por parte de la madre.
• No comparten intereses comunes, ni tampoco compar-
ten tiempo juntas.
• Resentimiento hacia la madre porque esta no les creyó
cuando fueron abusadas por los padrastros.
• La relación con la madre se caracteriza por ser fría y
lejana.
Relaciones con el padre o padrastro:
Las características comunes encontradas entre el grupo
de niñas entrevistadas fueron:
• Mala relación entre los padres o padrastros debido a
las constantes discusiones, peleas y maltrato entre las
menores y ellos.
• Muy pocas niñas expresaron tener una buena relación
con su padre.
• El padre o padrastro no es reconocido como fi gura de
autoridad.
La economía
En cuanto al ingreso diario, cuando se les preguntó si
recibían dinero de padres o familiares para sus gastos, se
encontró que el 92.3% no recibe dinero, tan sólo el 7.7%
manifestó recibir algo con lo que, sin embargo, no logran
suplir sus gastos. Tal como lo muestra el Figura 1 a con-
tinuación:
Figura 1: Porcentaje que recibe dinero para sus gastos
Con respecto a lo anterior, el 98.1% de las niñas reco-
nocen ejercer la prostitución para recibir dinero a cambio.
Los ingresos que reciben son destinados el 92% a gastos
personales relacionados con alimentación, ropa, produc-
tos de aseo personal o en “darse gustos", como expresan
algunas. Sólo el 8% ayuda a sus familiares con el dinero
que gana.
Educación sexual
Para conocer el perfi l psicológico de las víctimas se
observó todo lo que encierra la educación sexual de las
menores, encontrándose que el 38.5% de las menores tuvo
su menarquia a la edad de 12 años con el mayor porcentaje,
frente al 23.1% que la tuvo a los 11 años. Al indagar sobre
la información recibida concerniente al desarrollo de las
menores, el 53.8% afi rmó haber recibido información y el
46.2% expresó no haber recibido información; por parte de
un familiar el 38.5%, y el 48.1% no respondió a la pregunta
sobre el origen de la información recibida.
Historia sexual
Con respecto a la historia sexual de las menores, los
resultados arrojaron que el 30.8% tuvo su primera relación
sexual a los 14 años, seguido del 23.1% que las tuvo a los
13 años de edad, el 17.3% a los 15 años, el 13.5% a los
12 años y el 7.7% a los 10 o menos años. Al indagar, si
recibieron información acerca de las relaciones sexuales,
se encontró que el 59.6% no recibió información y solo
el 40.4% si recibió información; el 46.2% de las menores
no respondió por parte de quién recibieron la información
Recibe Dinero para sus Gastos
8%
92%
Si
No
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acerca de las relaciones sexuales. El 34.6% de las menores
expresan haber recibido información por parte de las ami-
gas; un 13.5% recibió la información por parte del colegio
y un 5.8% por parte de los familiares. Lo anterior nos indica
que las menores antes de cumplir la mayoría de edad ya han
iniciado su vida sexual, de lo cual se puede inferir que desde
pequeñas están expuestas a un entorno que les facilita vivir
esta clase de experiencias; además, se observó que no hay
un control por parte de los padres o familiares sobre lo que
están experimentando las menores, por lo tanto, la informa-
ción que reciben acerca de estos temas, está basada en lo
que reciben por parte de sus iguales, que pueden conducirlas
a vivir este tipo de experiencias a temprana edad.
Figura 2: Porcentaje de relaciones sexuales
Frecue ncia
de las Relaciones Sexuales
74%
26%
Mas de 3 veces a la
Semana
Menos de 3 veces a la
Semana
Tal como lo muestra el Figura 2, las menores expresaron
que tienen relaciones sexuales más de 3 veces a la semana
en un 74%, el 26% restante expresó que menos de tres veces
a la semana (los fi nes de semana). En las entrevistas también
expresaron que el número de relaciones varía, “dependiendo"
del día, de la temporada, de las fechas de pago; el número de
clientes oscila entre 2 y 3 por día y expresaron haber tenido
relaciones con más de un cliente a la vez.
Enfermedades de transmisión sexual (ETS) y méto-
dos de protección
Con respecto a las enfermedades de transmisión sexual,
se encontró que el 88.5% conoce qué son las enfermedades
de transmisión sexual. El 87% expresaron conocer el Sida,
el 50% la Sífi lis, el 37% la gonorrea, y con menores por-
centajes, el chancro, el herpes bucal y el herpes genital. Al
indagar si han padecido alguna enfermedad de transmisión
sexual, se encontró que el 81% afi rma no haber padecido
ninguna; solo el 19% expresa haber padecido alguna; sin
embargo, en las entrevistas al preguntarles características
de este tipo de enfermedades las menores no conocían
los síntomas. Lo anterior es preocupante porque se puede
inferir que el conocimiento de las menores es vago y poco
profundo, en un tema del cual deben estar bien informadas,
ya que por la actividad que realizan están expuestas a con-
traer alguna de estas enfermedades. El informe del Estado
Mundial de la Infancia (2006) hace referencia a los estragos
que está causando el VIH/Sida sobre la infancia, ya que
en el mundo entero se producen 6.000 infecciones diarias
entre personas de 15 a 24 años. Al preguntarles si utilizan
métodos de protección sexual, el 71% de las menores ex-
presaron que sí y el 29% expresaron que no, en cuanto a la
frecuencia con que utilizan esos métodos de protección se
encontró que el 42% los utiliza ocasionalmente, y el 29%
siempre; se han realizado chequeos médicos en el último
año el 29% y el 71% tiene más de un año que no se realiza
un chequeo médico. Lo anterior nos indica que aunque las
menores conocen los métodos de protección sexual, solo
los utilizan de manera ocasional, lo que hace que estén
más expuestas a cualquier tipo de enfermedad sexual o a
un embarazo no deseado. La Organización Internacional
del Trabajo (OIT, 1999) ha comprobado que la explotación
sexual comercial en niños y niñas tiene graves consecuen-
cias, difícilmente superables; además están expuestos a
infecciones de transmisión sexual, embarazos precoces,
abortos, mortalidad materna, lesiones físicas y psicológicas
que las acompañan día a día.
Acerca del victimario-cliente
Edades de los clientes
Las edades de los clientes están comprendidas entre los
25 y 60 años.
Contacto de los clientes con las menores
El contacto se hace a través de los celulares que tienen
las niñas. Este es el medio más utilizado, ya sea porque
las menores se los han suministrado a algún cliente o
porque este a su vez lo ha suministrado a otros amigos
o conocidos. Los clientes que no las contactan por el
celular las abordan cerca de sus casas, o en los lugares
donde ella suelen colocarse.
Tipo de conversaciones que tienen los clientes con
las menores
• Conversan acerca de la vida de los clientes como: hogar,
amigos, gustos, etc.
• Conversan de temas variados.
• Conversan acerca de la vida de ellas (con quién viven,
sí la familia sabe que están ejerciendo la prostitución,
algunos preguntan sí tienen novios, gustos de las me-
nores, etc.)
Sitios donde son llevadas por los clientes
Generalmente son llevadas a moteles, algunos clientes
viajan con ellas a ciudades de la costa como lo son: Barran-
quilla, Cartagena y Riohacha.
Análisis Clínico
Para comprender adecuadamente las experiencias y
actitudes de las niñas que son víctimas de explotación
sexual, debemos procurar entender todas las conductas,
impulsos, emociones y mecanismos psíquicos, a partir de
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la experiencia contextualizada de la persona misma y de su
relación con las distintas situaciones de su vida cotidiana,
lo cual es lo que nos podría llevar a comprender el sentido
de sus mencionadas experiencias y actitudes.
En este sentido, entendemos que las niñas víctimas
de explotación sexual, aunque tienen muchas difi culta-
des o problemas familiares, económicos, de seguridad
social, educativos y psicológicos, también es cierto que
ellas mismas mantienen ciertas actitudes presentes que
refuerzan, reafi rman o incrementan dichas difi cultades.
El punto central es que sus actitudes y características
de personalidad no conciernen únicamente a las causas
pasadas, familiares o ambientales que han in. uenciado
en el desarrollo de sus propios con. ictos, problemas o
síntomas, sino también a la estructura psicológica en que
se han apoyado y se siguen apoyando dichos con. ictos,
problemas o síntomas, y esta estructura se continúa cons-
truyendo en el momento presente a partir de la relación
de la niña con las situaciones particulares y presentes de
su mundo, los otros y consigo misma.
Entre las características encontradas en estas niñas,
notamos que muchas de ellas viven solas, otras viven con
familiares distintos a sus padres, o viven con un padrastro,
con quien no tienen una adecuada relación, lo cual muestra
en cualquiera de estas situaciones, la desintegración del
núcleo familiar de estas niñas. Además de esta precaria
situación familiar en que viven la mayoría de estas niñas,
y en directa y estrecha relación con dicha situación, es-
tas niñas no tienen una signifi cativa orientación que les
permita desarrollar un proyecto de vida constructivo, así
como tampoco son guiadas para poder atender las necesi-
dades emocionales propias de su edad ni las demandas de
su entorno, incluyendo necesidades sociales, educativas,
sexuales, económicas y culturales.
En todas estas niñas se aprecia mucha desorientación
respecto al conocimiento de las condiciones particulares
de la vida que deben asumir, así como respecto a la forma
en que pueden o deben relacionarse apropiadamente con
sus propias necesidades afectivas, educativas y sociales.
Por ejemplo, para muchas de ellas es muy difícil asumir la
diferencia de realidades entre las condiciones de vida en que
se encuentran (como la pobreza y la desintegración familiar)
y las condiciones a las que son llevadas por muchos de sus
clientes cuando están trabajando (dinero, carros u hoteles
que les hacen fantasear con una vida mejor). Esta situación,
como tendencia general, hace que se vean arrojadas a de-
sarrollar un proyecto de vida altamente desvinculado del
desarrollo de potencialidades particulares orientadas hacia
intereses y metas a largo plazo. En consecuencia, solo se
permiten atender, casi compulsivamente, a las necesidades
personales inmediatas relacionadas con las condiciones eco-
nómicas y sociales propias del entorno en que se encuentran.
Esta situación, se agrava aun más debido a que la mayoría
de ellas viven en barrios con problemas de inseguridad y
de venta y consumo de sustancias psicoactivas.
En este sentido, podemos apreciar que la problemática
de explotación sexual en estas niñas, psicológicamente,
puede ser vista como el resultado de la desviación del
proyecto de vida a partir de la restricción de su propia
estructura psicológica de potencialidades para desarrollar
su proyecto vital coherente y sanamente. Así, al frustrarse
este último (su proyecto de vida), tratan desesperadamente
de recurrir a algún medio (desesperado y posiblemente
enfermizo, que en este caso es la prostitución) para tratar
de compensar el vacío creado por no sentirse valoradas. De
esta manera, pretenden preservar la imagen que tienen de
sí mismas de alguna forma, la cual, al estar desvinculada
de sus metas y necesidades a largo plazo, aunque lo sepan
racionalmente, no alcanzan a captar emocionalmente que
en últimas, están actuando en contra de la real y auténtica
valoración que tanto sienten que necesitan. Siguiendo a
Binswanger (1988), podemos afi rmar que los proyectos de
vida enfermizos, a nivel general, se presentan cuando en
alguna medida hay “frustración de la existencia humana,
y llevando esto hasta el plano más universal, una frustra-
ción entendida como una forma de permanecer detenida
la auténtica movilidad histórica de la existencia o de su
arribar-a-un-fi nal" (p. 199).
Según lo anteriormente expuesto, estas niñas, al ver
frustrado el proyecto de su existencia, se esfuerzan en re-
afi rmar su proyecto compensatorio de vida enmarcado por
la prostitución, como forma de preservar su propio centro
psicológico de valoración. Es decir, que ante la frustración y
parálisis de su proyecto y sentido vital recurren a algún otro
proyecto compensatorio, que aunque restringidamente, les
permita sentirse no obstante como alguien con algún valor,
a la vez que mantienen alejado con este último proyecto
compensatorio y por algún corto momento presente, aque-
llo que las hace sentirse insignifi cantes, que en este caso
obedece, sobre todo, no solo a la carencia de oportunidades,
sino también a la falta de apoyo, acompañamiento y guía
de la familia en el proceso de desarrollo personal. Esta idea
es expuesta por distintos psicólogos como May (1990, p.
54) cuando afi rma que los síntomas de una persona “son
su forma de escoger el campo de su mundo para que su
centro pueda ser protegido de las amenazas", o por Laing
(1974) cuando comenta: “si el individuo no puede dar su
realidad, vivencia, autonomía e identidad propia y la de los
demás por descontadas, entonces habrá de absorberse en
encontrar maneras de tratar de ser real, de mantenerse a sí
mismo y a los demás vivos, de conservar su identidad, en
esfuerzos, según lo formulará a menudo, para evitar perder
su yo" (p. 201).
Al parecer, estas niñas pueden llegar a sufrir y llegar a
sentirse incapaces, vacías, inconformes, insatisfechas, in-
signifi cantes, frustradas, impotentes, no valoradas o tenidas
en cuenta por otros, etc. Sin embargo, al mismo tiempo su
intencionalidad muestra que en últimas, lo que realmente
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EXPLOTACIÓN SEXUAL COMERCIAL INFANTIL EN EL DISTRITO TURÍSTICO Y PORTUARIO DE SANTA MARTA
TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº2, 175–182
pretenden es seguir sintiéndose así precisamente (a pesar
de que vivenciarse de esta manera implique sufrir), ya que
cuando se sienten de esta manera, se victimizan a sí mismas
y se impiden, en consecuencia, enfrentar constructivamente
cualquier experiencia, lo cual a su vez, les permite sentirse
seguras y valoradas en algún grado, debido a que asumir
constructivamente sus situaciones de vida y experiencias
implica afrontar una serie de sentimientos y emociones
enmarcadas en el abandono, desvaloración, desconfi anza e
inseguridad respecto a sus propias capacidades personales.
Esta experiencia implica una renuncia a desarrollar el propio
potencial de ser, y es a lo que May (1990) se refi ere cuando
afi rma que los seres humanos pueden preferir u optar por
restringir sus posibilidades de acción con tal de no correr
riesgos en la vida cotidiana, sin importar cuán dolorosa o
frustrante puede resultar esta experiencia.
En conclusión, cuando estas niñas evitan descubrir sus
deseos y orientarlos conscientemente, no desarrollan su
potencial y deben recurrir a medios evasivos que compen-
sen de alguna forma el vacío creado. La prostitución es
precisamente uno de estos medios evasivos mediante el cual
las niñas pretenden llenar las sensaciones de vacío. Estos
medios evasivos, como la prostitución, están marcados por
un afán por tratar de olvidar la existencia concreta que se
debe asumir, lo cual puede provocar a su vez, un sin fi n de
trastornos que son producto y consecuencia de este enmas-
caramiento de la existencia. En otras palabras, mientras
estas niñas más represen o restrinjan el sentido consciente
de sus experiencias (y/o el potencial de valorar constructi-
vamente), mayor será su sensación de insignifi cancia, y el
precio que pagan por esto es creer que solo pueden escapar
a ésta por medio de la prostitución, el vivir con adicciones
a sustancias psicoactivas, y las constantes sensaciones de
apatía, dependencia, compulsividad y fallas en la expresión
de si mismas y en la comunicación, etc.
Discusión
Las diferentes circunstancias del entorno sociocultural,
en las que se desenvuelven las menores, como lo son la
austeridad, la precariedad, la disfuncionalidad familiar,
la violencia intrafamiliar, la deserción escolar, ausencia
de valores, entre otros, son factores que las predisponen a
negociar su cuerpo para obtener algún tipo de retribución
económica o bienes materiales. No tienen una signifi cativa
orientación que les permita desarrollar un proyecto de vida
constructivo, así como tampoco son guiadas para poder
atender las necesidades emocionales propias de su edad y las
demandas de su entorno, incluyendo necesidades sociales,
educativas, sexuales, económicas y culturales. Lo anterior
coincide con estudios previos como los de Canencio & Gar-
cía (2002), los cuales abordan las diferentes circunstancias
que conducen a la explotación comercial infantil, como lo
son la desintegración familiar, las condiciones económicas
en permanente carencia y las débiles manifestaciones afec-
tivas por parte de las familias, entre otras. La prostitución
se convierte en uno de los medios evasivos mediante el
cual las niñas pretenden llenar las sensaciones de vacío que
tienen por las circunstancias en las que se desenvuelven.
Este medio evasivo, sin embargo, está marcado por un afán
en tratar de olvidar la existencia concreta que deben asumir,
y mientras más repriman o restrinjan el sentido consciente
de sus experiencias (y/o el potencial de valorar construc-
tivamente), mayor será su sensación de insignifi cancia,
y el precio que pagan por esto es creer que solo pueden
escapar a todo esto por medio de la prostitución, el vivir
con adicciones a sustancias psicoactivas, y las constantes
sensaciones de apatía, dependencia, compulsividad y fallas
en la expresión de sí mismas y en la comunicación.
La consecuencia de todo este proceso, es el no desarrollo
de las potencialidades particulares de las niñas víctimas de
explotación sexual, entendiendo éstas no como el desarro-
llo de capacidades ilimitadas que ellas poseen en distintas
áreas y que aguardan por su puesta en marcha, sino más
bien como la potencia o poder personal para enfrentar y
dilucidar constructivamente las condiciones, limitantes
y posibilidades de sus propias vidas cotidianas, a la vez
que afi rman los valores que las encaminan a desarrollarse
constructivamente. Esta consecuencia que sufren los niños
y niñas de este . agelo en lo individual necesariamente se
ven re. ejadas en la sociedad a la que pertenecen y por lo
tanto en el futuro de las naciones.
La frecuencia de la explotación sexual comercial infantil
está determinada por los casos reportados en las institucio-
nes encargadas de recepcionar este tipo de problemáticas en
la ciudad de Santa Marta, como lo son el Bienestar Familiar,
en donde han sido reportados 26 casos entre 2005-2006,
la Casa de Justicia, la Policía de Menores y los datos obte-
nidos por el juez penal Carlos Zagarra (2005), en los que
se cuentan 55 casos denunciados. Desafortunadamente la
investigación encontró que en su mayoría, las instituciones
no tienen un sistema permanente para actualizar y consoli-
dar el registro de la información.
De lo anterior expuesto se puede concluir que la ex-
plotación sexual comercial infantil es una problemática
que se está extendiendo en la ciudad de Santa Marta y se
materializa socialmente en la medida en que se percibe
como un negocio rentable, incorporando a múltiples actores,
escenarios y dinámicas.
La tarea de combatir la explotación sexual comercial
infantil es responsabilidad del Estado y de la familia, tarea
que es compartida con la sociedad civil, quien desempeña
un papel esencial en la prevención y la protección de los
niños y niñas. Una sociedad que no protege y cuida a sus
niños y niñas, es una sociedad que no está asegurando su
propio sustento y razón de ser, puesto que los medios de
comunicación, las autoridades, la familia y la sociedad en
general desempeñan un papel indispensable e insustituible
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JOSÉ AMAR AMAR / CAMILO MADARIAGA OROZCO / ALBERTO DE CASTRO CORREA /
BETTY RODRÍGUEZ NOLASCO / ROSA MARGARITA SUÁREZ RUSSO
TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº2, 175–182
al momento de protegerlos (Organización Internacional
del Trabajo 1999).
Finalmente, vale la pena resaltar que sólo puede comba-
tirse la explotación sexual infantil, si se aborda el problema
de manera integral y si los niños, las niñas y los adolescentes
se consideran de importancia primordial para el desarrollo
futuro y el bienestar de la nación.
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