Terapia psicológica
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
sochpscl@entelchile.net
ISSN (Versión impresa): 0716-6184
CHILE
2006
Caterina Manzo / Ángela Carvajal / Carmen Paz Olea
IMPLEMENTACIÓN DE UN PROGRAMA DE TERAPIA SEXUAL EN UN GRUPO DE
MUJERES CON UN CUADRO DEPRESIVO LEVE Y MODERADO Y
SINTOMATOLOGÍA ANSIOSA EN COMORBILIDAD A UNA DISFUNCIÓN SEXUAL
Terapia psicológica,
diciembre, año/vol. 24, número 002
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
Santiago, Chile
pp. 161-168
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Universidad Autónoma del Estado de México
http://redalyc.uaemex.mx
TERAPIA PSICOLÓGICA
2006, Vol. 24, Nº 2, 161–168
Implementación de un Programa de Terapia Sexual en un
Grupo de Mujeres con un Cuadro Depresivo Leve y Moderado y
Sintomatología Ansiosa en Comorbilidad a una Disfunción Sexual
Implementation of a Sexual Therapy Program in a Group of Women with Mild or
Moderate Depression and Anxiety Symptoms in Comorbidity with a Sexual Dysfunction
Caterina Manzo
1
Ángela Carvajal
Carmen Paz Olea
Universidad Santo Tomás, Chile
(Rec: 26 junio 2006 - Acep: 22 noviembre 2006)
Resumen
Esta investigación tuvo por objetivo evaluar el efecto de la implementación del programa empíricamente
validado de terapia sexual de Joseph y Leslie LoPiccolo a un grupo de mujeres, de entre 18 y 52 años,
diagnosticadas con un cuadro depresivo leve o moderado y sintomatología ansiosa en comorbilidad a una
disfunción sexual, usuarias de un consultorio de la comuna de la Florida.
Para este fi n se realizó un tipo de diseño preprueba y postprueba y seguimiento en el grupo experimental
y de control a través de la comparación de medias de las variables depresión, ansiedad y disfunción sexual
evaluadas por medio de los test Beck, STAI y ASEX respectivamente.
Se desprende que el programa de terapia sexual sigue siendo efi caz y efi ciente en el abordaje de la disfunción
orgásmica femenina. Se concluye que la implementación de un programa enfocado en la sexualidad femenina
puede resultar una alternativa efi caz a los modelos tradicionales de psicoterapia centrados directamente en
el alivio sintomático de la depresión.
Palabras claves: Programa empíricamente validado de terapia sexual, mujeres, depresión, ansiedad y
disfunción sexual
Abstract
The goal of this research was to asses the effect of the implementation of an empirically validated sexual
therapy program developed by Joseph y Leslie LoPiccolo. The program was applied to a group of women,
aged between 18 y 52 years, diagnosed with a mild or moderate depression with anxiety symptoms in co-
morbidity with sexual dysfunction, consulting in the district of La Florida in Santiago. Pretest, post-test and
follow up procedures were designed for the experimental and the control groups comparing the averages in
depression, anxiety and sexual dysfunction assed through the Beck scale, the STAI and ASEX.
The sexual therapy program was effi cient in dealing with female orgasmic disorder and its implemen-
tation can result an effective alternative to traditional psychotherapeutic models that focus directly on the
relief of depressive symptoms.
Key Words: Empirically validated sexual therapy program, women, depression, anxiety and sexual
dysfunction
1
Correspondencia: Caterina Manzo, Escuela Psicología, Universidad Santo Tomás, Ejército 146, Santiago, Chile. E-mail: camanzo@csto.cl; catymg.
caterina@gmail.com
Copyright 2006 by Sociedad Chilena de Psicología Clínica
ISSN 0716-6184
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CATERINA MANZO / ANGELA CARVAJAL / CARMEN PAZ OLEA
TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº2, 161–168
Introducción
Actualmente existe una alta frecuencia en consultas so-
bre cuadros depresivos. La tendencia mundial sostiene que
la depresión es la queja más común entre las personas que
buscan atención en salud mental y que es la enfermedad más
frecuente de las distintas sociedades, independientemente
de su nivel de desarrollo (Pulgar & Silva, 2002). En este
sentido, se estima que alrededor del 5.8% de los hombres
y el 9.5% de las mujeres experimentará en algún momento
un episodio depresivo, llegando a 121 millones de personas
en el mundo (OMS, 2001).
En Chile, un 29,5% de los consultantes por trastornos
mentales en centros de atención primaria presentan un
cuadro depresivo (Alvarado, Numhauser & Neves, 2004),
observándose diferencias de género con una prevalencia
anual creciente entre las mujeres, ascendiendo ésta a un
(31%), mientras que en los hombres alcanza un 16% (En-
cuesta Nacional de Salud, 2003; Mineduc, 2003). Mino-
letti & López (1999, en Manzo & Yulis, 2004) establecen
asimismo un alto y alarmante porcentaje de trastornos
depresivos, especialmente en mujeres entre 40 y 59 años,
con escolaridad incompleta y dueñas de casa.
De acuerdo al modelo cognitivo de la depresión de Beck,
Rush, Shaw & Emery (1983), el individuo depresivo tiende
a percibirse a sí mismo, sus experiencias y su futuro en un
sentido negativo. Esta tríada cognitiva parte de la base de
considerar que los efectos y la conducta de una persona
están determinados en gran medida por el modo que tiene
dicho individuo de estructurar el mundo. De esta forma, un
sujeto depresivo mal interpreta sistemáticamente sus expe-
riencias de acuerdo con los contenidos de su pensamiento,
desarrollando errores sistemáticos en el procesamiento de
la información y esquemas que explican y mantienen la
sintomatología depresiva.
Los síntomas de la depresión provocan malestar clí-
nicamente signifi cativo en la mayoría de las áreas en las
que se desempeña la persona. Esto se traduce, en algunas
personas, en una signifi cativa reducción de los niveles de
deseo y problemas en la actividad sexual, lo que podría
llevar a algún tipo de disfunción (APA, 2002).
A pesar que la tristeza es la perturbación central del
estado anímico depresivo, muchas personas con este cuadro
presentan a la vez características de los cuadros ansiosos
(Mendels, 1989). Se ha planteado entonces que la sintoma-
tología depresiva aumenta la probabilidad de desarrollar
cuadros ansiosos (Heerlein, 2000).
En cuanto a la ansiedad, ésta es defi nida
como un
estado emocional breve caracterizado por sentimientos de
temor y fuerte activación del sistema nervioso autónomo
(Florenzano, Carvajal, & Weil, 1999).
Spielberguer & Díaz-Guerrero (1975) plantean un mo-
delo de ansiedad señalándola en función de las condiciones
situacionales, características personales y la interacción
entre persona-situación. Spielberger (1975) establece que
la ansiedad se caracteriza por la diferencia entre una an-
siedad de tipo situacional (estado) y una más generalizada
(rasgo), como esquema conceptual para enfocar la teoría
e investigación con el fi n de identifi car relaciones entre
estresantes externos e internos, evaluar aspectos cognitivos,
ansiedad estado – rasgo y defensas psicológicas, basándose
en los diferentes aportes provenientes de corrientes psi-
coanalíticas, fenomenológicas y cognitivo-conductuales,
pudiendo conceptualizar la ansiedad como un proceso
psicobiológico.
Por lo tanto, para este autor cuando un sujeto se en-
cuentra frente a un estímulo externo que le provoca estrés,
la conducta a un nivel verbal y no verbal, se verá mediada
por el procesamiento de información (evaluación cogniti-
va), lo que in. uirá en los niveles de activación del sistema
nervioso autónomo.
Aunque con respecto a la ansiedad existe evidencia con-
tradictoria, algunos autores consideran que podría provocar
malestar clínicamente signifi cativo en la reducción de deseo
y problemas en la actividad sexual (Heerlein, 2000).
Las disfunciones sexuales, de origen multicausal, se
basan en la mayoría de los casos en estados emocionales
depresivos y ansiosos que conllevan a una disminución de
la libido (Heerlein, 2000). Es así que depresión y ansiedad
se conforman como factores psicológicos in. uyentes en la
etiología de las disfunciones sexuales.
Sexualidad, disfunciones sexuales, depresión y
ansiedad
La conducta sexual es variada y multifactorial, ya que
interactúan tanto nuestras relaciones con otros como las
circunstancias de vida de cada uno. Esta conducta, ligada
a factores de personalidad, se relaciona además con la for-
mación biológica y el sentido de uno mismo, lo que quiere
decir que la percepción de ser hombre o mujer se re. eja en
las experiencias con el sexo vividas durante el desarrollo
del ciclo vital (Heerlein, 2000).
Específi camente la sexualidad femenina se ha visto
como una respuesta sensorial y táctil, mediata e indirecta
que requiere de una previa estimulación erótica, que im-
plicaría actitudes, lenguaje y caricias corporales adecuadas
(Ruiz, 1994).
Sin embargo, para la mayoría de las mujeres, la per-
cepción de sus sensaciones genitales ocupan un papel
secundario en la experiencia de excitación; por lo que
generalmente tienden a focalizarse más en aspectos situa-
cionales relacionados con su actividad sexual y desarrollan
cogniciones distractoras (Carrasco, 2001).
Algunos autores, desde una mirada cognitiva, pro-
ponen que las mujeres que poseen un esquema mental
de carácter negativo ante sí mismas, la vida y su propia
sexualidad, conforman esquemas sexuales basados en
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IMPLEMENTACIÓN DE UN PROGRAMA DE TERAPIA SEXUAL EN UN GRUPO DE MUJERES CON UN CUADRO
DEPRESIVO LEVE Y MODERADO Y SINTOMATOLOGÍA ANSIOSA EN COMORBILIDAD A UNA DISFUNCIÓN SEXUAL.
TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº2, 161–168
una baja excitabilidad en sus experiencias sexuales, con
una menor disposición a vivir experiencias románticas y
de tipo sexual, llevando estos afectos negativos a inhibir
o disminuir la excitación sexual siendo características
emociones como: ansiedad, culpa y autocrítica sexual y la
baja de su sexualidad en general (Andersen & Cyranowski,
1995). En este sentido, se ha visto además que la pérdida
de la libido es frecuente en las personas que cursan un
cuadro depresivo, lo que abarcaría desde una disminución
del interés espontáneo hacia la actividad sexual, hasta una
marcada obsesión de rechazo o aversión hacia el sexo
(Mendels, 1989).
Con respecto a la ansiedad, Wolpe (en LoPiccolo &
Lo Piccolo, 1978) plantea que es una respuesta de tipo
simpática que inhibe el arousal sexual, respuesta de tipo
parasimpático y que ambos son fi siológicamente incom-
patibles. Por otro lado, Cooper (1979, en Manzo & Yulis,
2004) indica que para algunos casos de disfunción sexual
se daría un tipo de relación compleja entre la ansiedad y
el nivel de respuesta sexual. Sin embargo, en otros casos
la ansiedad no poseería un rol in. uyente (LoPiccolo &
LoPiccolo, 1978).
En cuanto a las disfunciones sexuales, éstas son enten-
didas como problemas a nivel cognitivo, afectivo y/o con-
ductual que impiden un acoplamiento o disfrute individual
o en pareja y/o una relación satisfactoria en el acto sexual
y orgasmo (LoPiccolo & LoPiccolo, 1978).
Pueden ser síntomas de problemas en el ámbito bioló-
gico, de con. ictos intrapsíquicos, interpersonales o ambos.
En sí, la disfunción sexual puede verse afectada por cual-
quier tipo de estrés o alteración de tipo emocional, o por
la simple ignorancia sobre la función y fi siología sexual.
Además, ésta puede haber estado presente a lo largo de toda
la vida o bien haber sido adquirida, es decir desarrollarse
posterior a un periodo de normal funcionamiento. También,
como lo estipula el DSM - IV - TR, la disfunción sexual
puede ser generalizada o situacional, es decir, estar sesgada
con una pareja determinada o con una situación específi ca
(Heerlein, 2000).
En lo que respecta a la prevalencia, algunos estudios
establecen que la frecuencia de la disfunción orgásmica va
desde el 5% al 20% en la población general (Levine & Yost,
1976; Ard, 1997 en Manzo & Yulis, 2004) y, dentro de la
población de mujeres que consultan, entre el 18% al 76%
lo hacen por quejas asociadas a la obtención de orgasmos
(Carey, 1997).
Según el modelo basado en los trabajos de Ellis, Ka-
plan, Masters & Johnson y Wolpe para la interacción entre
las causas y mantención de las disfunciones sexuales, los
conceptos de depresión y ansiedad antes descritos, con-
forman factores psicológicos in. uyentes en la etiología
de estas disfunciones, no constituyéndose como hipótesis
comprensivas para todos los casos de disfunción (LoPiccolo
& LoPiccolo, 1978).
Programa de LoPiccolo & LoPiccolo
Desde los estudios de los pioneros Masters & Johnson
muchas terapias y técnicas sexuales han adherido al foco
clínico para el tratamiento de las disfunciones sexuales
(LoPiccolo & LoPiccolo, 1978).
Es así como los tratamientos más efi caces combinan
educación sexual, entrenamiento en habilidades sexuales,
comunicación en temas generales y sexuales, trabajo con
imagen corporal y masturbación dirigida (Heiman & Mes-
ton, 1997).
El presente estudio implementa el Programa diseñado
por Joseph y Leslie LoPiccolo (1978) que cuenta con
actividades programadas en nueve sesiones, que incluyen
entrenamientos musculares y técnicas de autoestimulación,
contemplando una exploración visual y táctil de los pro-
pios órganos genitales en solitario. Éste ha alcanzado el
éxito hasta en un 90% de las mujeres tratadas, quienes han
experimentado orgasmos post-intervención (LoPiccolo &
LoPiccolo, 1978).
En cuanto a su efi cacia de tratamiento ha sido validado
a través de tres criterios: 1. la existencia de al menos dos
estudios rigurosos de distintos investigadores con éxito
por sobre el tratamiento farmacológico, al placebo o a otro
tratamiento y que posea un tipo de diseño experimental
intergrupal, 2. que cuente con un manual de tratamiento,
y 3. que las personas que participan del tratamiento estén
identifi cadas en función de un manual, por ejemplo por
medio del DSM-IV o CIE-10 (Ortiz & Vera-Villarroel,
2003).
Debido a la incidencia antes descrita con respecto a la
disfunción orgásmica, la presente investigación se basa
principalmente en implementar el “Programa de masturba-
ción", diseñado por Joseph y Leslie LoPiccolo (1978). La
masturbación como tal es entendida como la estimulación
de tipo sexual a través de cualquier método, menos a través
del coito, con el objetivo de producir el orgasmo. Además de
ser una importante herramienta terapéutica, las técnicas de
masturbación incluidas en la terapia sexual contemporánea,
facilitan el placer en las personas y liberan tensiones de tipo
sexual (Reuben, 2000).
A continuación una síntesis de las sesiones del programa
original de Masturbación de Joseph y Leslie LoPiccolo
(1978):
1) La mujer se visualiza examinando sus genitales con la
ayuda de un espejo de mano, en forma paralela, realiza
ejercicios de musculatura pélvica.
2 y 3) Mediante el tacto, la mujer explora sus genitales para
localizar las áreas que le otorgan placer.
4 y 5) La mujer aprende a aumentar sus estímulos mientras
utiliza fantasías eróticas, literatura explícita y/o fotos.
De esta forma comienza a identificar su respuesta
psicológica a aquel estímulo intenso, traducido como
respuesta sexual y placer.
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CATERINA MANZO / ANGELA CARVAJAL / CARMEN PAZ OLEA
TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº2, 161–168
Por otro lado, si no ocurre el orgasmo:
6) La mujer usa un vibrador eléctrico.
Posteriormente, una vez que la mujer ha alcanzado el
orgasmo:
7) El hombre observa la masturbación de su pareja, para
poder aprender qué es lo más efectivo para ella.
8) El hombre aprende a manipular los órganos sexuales
femeninos.
9) Esta manipulación está acompañada por el coito.
En estas sesiones se prescriben además una serie de
actividades como masajes en el cuerpo, besos, caricias,
estimulación en los senos, estimulación genital y una pene-
tración lenta y suave (Joseph y Leslie LoPiccolo, 1978).
Si bien es cierto que una vez obtenido el orgasmo
mediante la autoestimulación LoPiccolo & LoPiccolo
incluyen a la pareja sexual, el foco de la presente in-
vestigación se centra en un programa de terapia sexual
dirigido a la mujer y no a un programa de terapia sexual
en pareja. Para este fi n es que se realizó una adaptación
del programa original, considerando el contexto de apli-
cación del mismo.
Lo anterior se tradujo en: a) no considerar las sesiones
7,8 y 9, donde se considera la participación de la pareja;
b) incluir un espacio de escucha y contención en cada una
de las sesiones, con el fi n de facilitar el vínculo con las
participantes, además de disminuir las fantasías de enfer-
medad mediante la consideración de variables externas
que in. uyen en su cuadro; b) implementar la técnica de la
relajación progresiva de Jacobson (1929), técnica corporal
en la que se enseña a la persona a identifi car los niveles
de tensión muscular del cuerpo, experimentados a través
de ejercicios de tensión y relajación, para luego poner en
marcha estas habilidades, una vez identifi cada la tensión
(Olivares & Méndez, 2001); c) uso de imaginerías a fi n de
facilitar una desensibilización hacia las tareas asignadas y
con esto la relajación, y d) introducir la técnica de focali-
zación de Masters & Johnson (1970), descrita a través de la
psicoeducación junto con la asignación de tareas de cada
paso, en forma optativa.
De acuerdo a lo anteriormente expuesto es que la
presente investigación tiene por objetivo evaluar el efec-
to de la implementación del programa de terapia sexual
de Joseph y Leslie LoPiccolo en mujeres con un cuadro
depresivo leve a moderado y sintomatología ansiosa en
comorbilidad a una disfunción sexual. Para este fi n los
objetivos específi cos fueron describir y comparar los ni-
veles de depresión, sintomatología ansiosa y los niveles
de disfunción sexual evaluados pre, post intervención y
seguimiento de 6 meses, tanto en el grupo experimental
intervenido como en un grupo control.
Método
Se utilizó un modelo descriptivo y explicativo, en el que
se evaluó el efecto de la implementación de un programa
grupal de terapia sexual. Se determinaron los niveles de
disfunción sexual, depresión y sintomatología ansiosa
(estado y rasgo) en dos grupos –uno experimental y otro
control- en mujeres diagnosticadas con depresión leve a
moderada, sin tratamiento farmacológico, en tres ocasiones:
pre, post intervención y seguimiento (6 meses).
Participantes
Se trabajó con una muestra de 8 mujeres entre 18 y
52 años, diagnosticadas con un cuadro depresivo leve a
moderado y sintomatología ansiosa en comorbilidad a una
disfunción sexual, no medicamentadas con antidepresivos,
pertenecientes a un programa de depresión del área de salud
mental en el consultorio Los Quillayes, comuna La Florida,
Santiago. El grupo control estuvo constituido por 8 mujeres
diagnosticadas de igual manera, que participaban del mismo
programa, que no recibieron la intervención.
Instrumentos
Inventario de Depresión de Beck, Beck (1983) tiene
por objetivo discriminar a las personas que presentan dicho
cuadro de quienes no lo presentan.
Este test posee 21 preguntas, cada una de ellas compues-
ta por cuatro alternativas que van de 0 a 3, arrojando un
puntaje total de acuerdo a la sumatoria de cada alternativa.
Los puntajes obtenidos se distribuyen de acuerdo a las
siguientes categorías:
Ausencia de depresión
1 – 9 puntos
Depresión leve
10-18 puntos
Depresión moderada
19-29 puntos
Depresión grave
Igual o superior a 30
En cuanto a su confi abilidad, los índices psicométricos
han sido estudiados detalladamente, re. ejado en su consis-
tencia interna (alfa de Cronbach 0,76-0,95). Por otra parte,
la confi abilidad del instrumento equivale: rtt=0,8 (Cumsille
& Martínez, 1997).
Escala de Experiencia Sexual de Arizona (ASEX), de
McGahuey, Delgado & Gelenberg (1999). Esta escala está
formada por cinco preguntas, cada una de ellas compuesta
por seis alternativas que van desde el 1 al 6, que cuantifi can:
el nivel de deseo sexual en la persona, lubricación vaginal
y la capacidad de alcanzar el orgasmo y satisfacción del
mismo, abarcando las tres etapas de la respuesta sexual
humana (deseo, excitación y orgasmo).
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IMPLEMENTACIÓN DE UN PROGRAMA DE TERAPIA SEXUAL EN UN GRUPO DE MUJERES CON UN CUADRO
DEPRESIVO LEVE Y MODERADO Y SINTOMATOLOGÍA ANSIOSA EN COMORBILIDAD A UNA DISFUNCIÓN SEXUAL.
TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº2, 161–168
De acuerdo al puntaje total que vá desde el 5 al 30, este
se divide en tres rangos: hiperfunción sexual, función sexual
normal y disfunción sexual respectivamente. A mayor pun-
taje mayor disfunción.
5- 12
hiperfunción sexual
13 - 18
función sexual normal
19 - 30
disfunción sexual
En cuanto a su confi abilidad y validez, McGahuey,
Delgado, & Gelenberg (1999) afi rman que la consistencia
interna de la prueba presenta un alfa de Cronbach = 0,91,
mientras que la confi abilidad del instrumento se re. eja en
un rtt = 0,8.
Cuestionario de Ansiedad Estado - Rasgo (STAI), de
Spielberger, Gorsuch & Lushene (1982). Test validado a
las normas chilenas por Jiménez & Piña (1993). Consta de
40 ítems, divididos en dos escalas de auto-reporte, cada una
compuesta por 20 preguntas.
Ansiedad Rasgo: es la inclinación a la ansiedad con dife-
rencias relativamente estables. Tiene una escala de 4
puntos. Cada respuesta puntúa: 0. casi nunca/ 1. a veces/
2. a menudo/ 3. casi siempre,
Ansiedad Estado: denominada como la condición emo-
cional transitoria que varía en intensidad y tiempo
de acuerdo a la situación vivida. Tiene una escala de
4 puntos. Cada respuesta puntúa: 0. nada/ 1. algo/ 2.
bastante/ 3. mucho.
Entre 0 y 14
nada
Entre 15 y 19
algo
Entre 30 y 44
bastante
Entre 45 y 60
mucho
El STAI ha sido adaptado a más de 40 lenguas para
investigaciones transculturales en la práctica clínica, siendo
el más usado en cuanto a los reportes de ansiedad (Jiménez
& Piña, 1993).
En cuanto a su confi abilidad y validez, Jiménez & Piña
(1993) afi rman que la consistencia interna de la prueba pre-
senta un alfa de Cronbach = 0,98 para la ansiedad estado y
un alfa de Cronbach = 0,88, para la ansiedad de rasgo.
Procedimiento
Se realizaron gestiones ante la Corporación Municipal
de La Florida (COMUDEF), de modo de llevar a cabo el
proyecto en el consultorio Los Quillayes, donde se concretó
una presentación del proyecto en reunión clínica con la
participación de los diferentes profesionales que componen
el área de salud mental.
Se recopilaron antecedentes, a partir de los datos
registrados en las fi chas del programa de depresión del
consultorio, de 80 pacientes que cumplían con los criterios
de selección: tener un diagnostico clínico correspondiente
a un cuadro depresivo leve a moderado y no recibir me-
dicamentación para el cuadro depresivo. Las 80 pacientes
fueron citadas vía telefónica a una charla expositiva acerca
de la sexualidad femenina en Chile.
Asistieron a tal charla 23 pacientes, a las que se les
aplicó la batería de tests (test de Beck, test de ansiedad
de estado-rasgo (STAI), la escala de experiencia sexual
(ASEX) y una encuesta que incluyó una selección de ítems
del estudio PNUD 2001).
La muestra fi nal quedó constituída por 16 personas,
dado que 6 de las restantes desertó y una de ellas se eliminó
puesto que las investigadoras comprobaron que se autome-
dicamentaba. Por lo tanto, de las 16 consideradas aptas para
conformar la muestra se dividió al azar en grupo control (8
personas) y experimental (8 personas).
El grupo experimental recibió la intervención del pro-
grama modifi cado mientras que el grupo control mantuvo
su asistencia al programa de depresión en el que participaba.
Ambos grupos fueron evaluados en tres momentos, pre y
post intervención y una tercera evaluación (seguimiento)
efectuada a los 6 meses posteriores del fi n del programa.
Resultados
Los resultados que se presentan son consecuencia de la
aplicación del programa de Joseph y Leslie LoPiccolo, con
las modifi caciones antes descritas, al grupo experimental,
compuesto por 8 mujeres diagnosticadas con depresión
leve a moderada y su comparación con los promedios del
grupo control.
Una vez obtenidos los datos pre y post intervención y
seguimiento de cada variable, en ambos grupos, éstos fueron
ingresados al programa estadístico SSPS 11.0. Posterior-
mente se estableció un análisis intrasujeto, a través de una
comparación de medias por medio de la prueba t student,
con el fi n de comprobar diferencias signifi cativas.
En la variable depresión, tal como lo muestra el fi gura
1, en el grupo experimental se observan diferencias signi-
fi cativas (t=5.82 p=.001) entre las medias obtenidas en los
momentos pre y post intervención. Llama la atención que,
entre las medias post y seguimiento, pese a no ser signi-
fi cativas, la media del momento del seguimiento es algo
inferior (ver Tabla 1). En la misma variable, en el grupo
control, no aparecen diferencias signifi cativas en las medias
en las tres evaluaciones.
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CATERINA MANZO / ANGELA CARVAJAL / CARMEN PAZ OLEA
TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº2, 161–168
Figura 1
Depresión Pre Post Seguimiento Grupos Experimental y
Control
24
24
23,875
11,125
13,375
26,625
0
5
10
15
20
25
30
1
2
3
p=.001
G.
E x per im e nta l
G.
Co nt ro l
Tabla 1
En cuanto a la variable disfunción sexual, en el grupo
experimental se aparecen diferencias de medias signifi ca-
tivas (t= 6.27 p=.00) entre el momento de la pre y post
evaluación; esta diferencias se mantienen entre el pre y el
seguimiento. Al igual que con la variable depresión, las
diferencias de medias no resultan signifi cativas en el grupo
control (ver Figura 2 y Tabla 2).
Figura 2
Disfunción Sexual Pre Post Seguimiento Grupos
Experimental y Control
15,625
15,125
23,5
24,875
24,875
26,125
0
5
10
15
20
25
30
1
2
3
p=.002
G.Experimental
G.Control
Tabla 2
Por último, en lo que respecta a las variables ansiedad
estado y ansiedad rasgo, no se observaron diferencias sig-
nifi cativas de medias tanto en el grupo experimental como
en el control (ver Figuras 3 y 4). Sin embargo, en el grupo
experimental, como se observa en el Figura 3 y Figura 4,
las medias en el seguimiento son levemente inferiores tanto
en ansiedad estado como en ansiedad rasgo, en comparación
con el momento del post intervención.
Figura 3
Ansiedad Rasgo Pre Post Seguimiento Grupos
Experimental y Control
31,75
33,88
26,26
38,5
33,875
33,875
0
5
10
15
20
25
30
35
40
45
1
2
3
G.Experimental
G.Control
Tabla 3
Depresión PRE
POST
SEG TOTAL
nµ DS nµ DS nµ DS P
Experi-
mental 8 23.88 3.68 8 13.38 5.68 8 11,125 5,33 0.001
Control 8 26,63 5,01 8 24,00 9,29 8 24,00 9,29 0,426
Ansiedad
Rasgo
PRE
POST
SEG TOTAL
nµ DS nµ DS nµ DS P
Experi-
mental 8 33,88 7,41 8 31,75 9,72 8 26,26 7,81 0.055
Control 8 38,5 6,78 8 33,88 6,03 8 33,88 6,03 0,030
Disfunción
sexual
PRE
POST
SEG TOTAL
nµ DS nµ DS nµ DS P
Experi-
mental 8 23.5 3,23 8 15,13 3,87 8 15,63 2,92 0.002
Control 8 26,13 3,22 8 24,88 4,64 8 24,88 4,64 0,405
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DEPRESIVO LEVE Y MODERADO Y SINTOMATOLOGÍA ANSIOSA EN COMORBILIDAD A UNA DISFUNCIÓN SEXUAL.
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Figura 4
Ansiedad Estado Pre Post Seguimiento Grupos
Experimental y Control
24,5 26,25
23,75
28,5
30,5
28,5
0
5
10
15
20
25
30
35
1
2
3
G.Experimental
G.Control
Tabla 4
Conclusiones y discusión
De este estudio se desprenden las siguientes conclu-
siones:
La aplicación del programa de Joseph y Leslie LoPic-
colo (1978) colabora en disminuir signifi cativamente los
niveles de depresión pre y post intervención y seguimiento.
De lo anterior se desprende que el implementar un programa
enfocado en la sexualidad femenina, puede resultar una
alternativa efi caz a los modelos tradicionales de psicote-
rapia, centrados directamente en el alivio sintomático de
la depresión.
De esta manera, resulta destacable el hecho de que la
depresión leve a moderada pueda abordarse desde otros
tratamientos psicológicos, como es el programa de LoPic-
colo y además se logren modifi car problemáticas como las
sexuales, que pueden acompañar y/o mantener la sintoma-
tología depresiva (Heerlein, 2000).
Además, se puede hipotetizar que la mantención de la
tendencia a la baja en los niveles de depresión, observada
en el seguimiento del grupo experimental, podría dar cuenta
de variaciones dentro del área de pareja, en términos de que
el programa podría ampliar el registro de interacciones de
la pareja en el área sexual, y por ello jugar un rol en los
con. ictos de la misma, los que se relacionan estrechamente
con el inicio y mantención de un cuadro depresivo (Pulgar
& Silva, 2002).
Asimismo, este programa, empíricamente validado, si
bien ha sido aplicado con modifi caciones en el grupo experi-
mental, sigue siendo efi caz y efi ciente a la hora del abordaje
de la disfunción sexual femenina en nuestra población.
Una última conclusión es que en relación a los niveles
de ansiedad estado y ansiedad rasgo, no se observaron di-
ferencias signifi cativas en las medias pre, post intervención
y seguimiento, es decir, que las mujeres, tanto del grupo
experimental como del grupo control, no presentaron cam-
bios signifi cativos en lo referente a sus niveles de ansiedad
estado y rasgo.
En este sentido, la presente investigación apoyaría la
idea de que la depresión podría interferir más que la ansie-
dad en la función sexual de las mujeres.
Con respecto a la ansiedad estado, llama la atención que
tanto la DS como la media post intervención son más altas
que DS y media pre intervención en el grupo experimental.
A este respecto, es probable que una intervención en el
aspecto sexual de las mujeres se constituya como un ele-
mento situacional que colabora en aumentar el promedio de
ansiedad estado, considerando que el foco de la intervención
inicialmente apunta a la autoexploración, para fi nalmente
concluir en la autoestimulación. Esta asignación gradual de
tareas con contenidos eróticos, considerados culturalmente
como temas de difícil abordaje, pueden haber provocado un
efecto ansiógeno creciente en la ansiedad estado.
Cabe destacar que las modifi caciones realizadas al
programa original, pudieron resultar atingentes al contexto
sociocultural, arrojando resultados positivos.
Finalmente, el presente estudio se considera un aporte
con relación a la escasez de referencias e investigaciones en
el tema de la sexualidad femenina y su relación con cuadros
comórbidos como la depresión.
Por último, cabe señalar que al igual que la gran mayoría
de los estudios en terapia sexual, el tamaño de la muestra
difi culta el detectar la sensibilidad del diseño y el efecto
de la intervención.
En cuanto a las sugerencias, la presente investigación
podría replicarse a un tamaño muestral mayor de mujeres
en similares condiciones, con el fi n de disminuir el grado
de error del diseño.
Además, como postulado para futuras investigaciones,
se sugiere efectuar ambas intervenciones (programa ori-
ginal y programa modifi cado), con el fi n de comparar la
efectividad de ambos.
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Ansiedad
Estado
PRE
POST
SEG TOTAL
nµ DS nµ DS nµ DS P
Experi-
mental 8 24,5 5,13 8 26,25 9,59 8 23,75 9,91 0.554
Control 8 30,5 5,58 8 28,5 4,60 8 28,5 4,60 0,507
168
CATERINA MANZO / ANGELA CARVAJAL / CARMEN PAZ OLEA
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