Terapia psicológica
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
sochpscl@entelchile.net
ISSN (Versión impresa): 0716-6184
CHILE
2006
Ariel César Núñez Rojas / Sergio Tobón / Stefano Vinaccia / Bonifacio Sandín
EVALUACIÓN Y TERAPIA PSICOLÓGICA EN LA DISPEPSIA FUNCIONAL
Terapia psicológica,
diciembre, año/vol. 24, número 002
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
Santiago, Chile
pp. 149-159
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Universidad Autónoma del Estado de México
http://redalyc.uaemex.mx
Evaluación y Terapia Psicológica en la Dispepsia Funcional
Evaluation and Psychological Therapy in Functional Dyspepsia
Ariel César Núñez Rojas
1
Facultad de Psicología Universidad de Manizales-
Universidad Católica Popular del Risaralda, Colombia.
Sergio Tobón
Universidad de Antioquia, Colombia
Stefano Vinaccia
Universidad de San Buenaventura, Colombia
Bonifacio Sandín
Universidad Nacional de Educación a Distancia, España
(Rec:9 mayo 2006 - Acep: 9 octubre 2006)
________________________________
Resumen
La dispepsia funcional (DF) se defi ne como dolor o malestar en la parte superior del estómago, sin que haya
alteraciones estructurales que expliquen los síntomas. Actualmente, es uno de los problemas gastrointestinales
más comunes. Su etiología es biopsicosocial, ya que hay evidencia concluyente de la implicación de factores
psicológicos y biológicos. Aunque la terapia psicológica en esta condición médica tiene escaso desarrollo,
existe evidencia de que tanto el tratamiento cognitivo-conductual como la hipnosis tienen efectos benefi ciosos
sobre los síntomas y las recaídas, pero se requieren más estudios para llegar a resultados concluyentes.
Palabras clave: Dispepsia funcional, estrés psicosocial, terapia psicológica, evaluación.
Abstract
Functional Dyspepsia (FD) is defi ned as a pain in the superior part of the stomach without structural alterations
that explain the symptoms. Currently, it is one of the most common gastrointestinal problems. Its etiology is
biopsychosocial, since there is conclusive evidence of implications of psychological and biological factors.
Although the psychological therapy in the medical condition has little development, there is evidence that
both the behavioural - cognitive treatment and hypnosis have benefi cial effects on the symptoms and relapses,
but more studies are required to reach conclusive results
Key words: Functional dyspepsia, psychosocial stress, psychological therapy, evaluation.
Introducción
La dispepsia funcional (DF) es un trastorno gastrointesti-
nal que actualmente está comenzando a generar mucho inte-
rés en la psicología clínica y de la salud, debido a la consta-
tación de su asociación con diversos factores psicosociales,
tales como el estrés psicosocial, la ansiedad, la depresión, el
abuso infantil y la somatización (Folks & Kinney, 1992; Hui,
Ho & Lam, 1991; Pauli, Weiner & von-Rad, 1992; Kellner,
1994; Tobón, Vinaccia & Sandín, 2003a, 2004), así como por
la creciente evidencia de la efi cacia de la terapia psicológica
en esta condición médica (Tobón, Sandín & Vinaccia, 2005;
Tobón, Vinaccia & Sandín, 2003b).
La DF tiene una alta prevalencia en la población general,
muy similar a la del síndrome del colon irritable. En general,
TERAPIA PSICOLÓGICA
2006, Vol. 24, Nº 2, 149–160
1
Correspondencia a: Ariel César Núñez Rojas. Facultad de Psicología, Univer-
sidad
de Manizales, Cra 9A No 19 -03 Manizales
– Colombia,
teléfono: 8841450.
E-mail:
arielnunez@umanizales.edu.co
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tal prevalencia puede situarse entre un 11% y 14% de la
población (Cheng, Hui & Lam, 2004; El-Serag & Talley,
2003). Respecto a la prevalencia de los diferentes subtipos
de DF, los estudios son escasos. Kawamura et al. (2001)
llevaron a cabo un estudio epidemiológico en una población
japonesa y hallaron una mayor prevalencia de la dispepsia
tipo dismotilidad (8,9%), seguida de la dispepsia tipo úlcera
(5,2%). Además de la alta prevalencia en la comunidad, la
DF es un motivo frecuente de consulta médica en atención
primaria (Jones et al., 1990), a pesar de que sólo consultan
una cuarta parte de las personas con síntomas de dispepsia.
Todo esto implica importantes costes económicos asocia-
dos a la utilización de los servicios de salud por parte de
las personas con DF (Jones et al., 1990; Koloski, Talley &
Boyce, 2001), además de ser una causa de sufrimiento en
un porcentaje elevado de la población.
La DF es una enfermedad funcional en la cual no hay
una causa orgánica identifi cable por medios diagnósticos
convencionales (Talley et al., 2000). Esta condición médica
se caracteriza por la presencia de dolor abdominal superior
o malestar epigástrico recurrente o persistente, frecuente-
mente asociado a síntomas tales como saciedad temprana,
náuseas o vómito (Danesh & Pounder, 2000; Panganama-
mula, Fisher & Parkman, 2002; Talley et al., 2000).
De acuerdo con los criterios de Roma II (Talley et al.,
2000), la DF se diagnostica cuando los síntomas están pre-
sentes durante al menos doce semanas, no necesariamente
consecutivas, y dentro de los doce meses precedentes. De
manera específi ca, el diagnóstico de la DF se basa en los
siguientes criterios: (1) debe haber dolor y malestar centrado
en el abdomen superior, de forma persistente y recurrente;
(2) los síntomas deben darse en ausencia de una enfermedad
orgánica que probablemente explique los síntomas (incluye
evaluación endoscópica); (3) no debe haber evidencia de
que los síntomas se alivien exclusivamente con la defeca-
ción o se asocien a cambios en la frecuencia o consistencia
de las deposiciones; y (4) no deben haber síntomas predo-
minantes de re. ujo gastro-esofágico.
El diagnóstico de la DF requiere descartar otras enfer-
medades del sistema digestivo que tienden a manifestarse
con síntomas similares tales como la enfermedad por re. ujo
gastroesofágico, el síndrome del colon irritable, el cáncer
gástrico y la úlcera péptica (Tack, Bisschops & DeMarchi,
2001). Esto hace que el diagnóstico exacto de esta condición
médica requiera en todos los casos la realización de la en-
doscopia digestiva superior (Tárraga-López, 2004), examen
que puede complementarse con otros más especializados,
tales como hematología y bioquímica, examen de sangre
oculta en heces y biopsia de la mucosa. En algunos casos,
además, será necesario practicar la tomografía computari-
zada, la resonancia magnética, la medida del vaciamiento
gástrico (p.ej., mediante ultrasonografía), la manometría
gastrointestinal, la manometría del conducto fi lial y la prue-
ba de intolerancia a los alimentos (Malagelada, 1996).
De acuerdo con los criterios de Roma II (Talley et al.,
2000), la DF se clasifi ca en los siguientes tipos: (1) dispep-
sia tipo úlcera (el síntoma predominante es dolor centrado
en el abdomen superior); (2) dispepsia tipo dismotilidad (el
síntoma predominante es la sensación de malestar centrado
en el abdomen superior; esta sensación puede estar carac-
terizada por o asociada con distensión abdominal superior,
saciedad temprana, malestar en el hemiabdomen superior,
eructos o náuseas); y (3) dispepsia inespecífi ca (este tipo
se da cuando los síntomas de dispepsia no presentan un
predominio correspondiente a alguno de los dos tipos
anteriores). Para un análisis detallado sobre el diagnóstico
y las características psicosociales de los trastornos gastro-
intestinales véase Tobón et al. (2005).
El enfoque etiológico más aceptado en la actualidad
para la DF es el biopsicosocial, dado que en esta condición
médica intervienen factores genéticos, biológicos, psicoló-
gicos y sociales (Tobón et al., 2004, 2005). Acorde con este
enfoque, el objetivo del presente artículo es presentar un
análisis de la evidencia reciente en torno a los factores psi-
cosociales y biopsicológicos más estrechamente asociados
a la DF. Partiendo de la base de este enfoque, se exponen
una serie de planteamientos sobre el proceso de evaluación
y terapia psicológica. De este modo, en el presente artículo
se pretende ofrecer a los profesionales de la salud una pre-
sentación moderna de la DF desde el marco de la psicología
en la que se enfatizarán los mecanismos biopsicosociales,
la evaluación y el tratamiento psicológico.
Factores y mecanismos biopsicosociales
Centraremos nuestra atención sobre los aspectos biop-
sicosociales de la DF en siete dimensiones a partir de las
cuales explicaremos las interrelaciones entre los diferentes
factores asociados con esta condición médica. Estas dimen-
siones se describen en la Tabla 1. Hay dimensiones básicas
implicadas en la salud tales como las demandas psicosocia-
les, la personalidad y el comportamiento, y el afrontamiento
de las situaciones estresantes. Estas dimensiones pueden
actuar sobre la dimensión de los mecanismos psicobioló-
gicos, interviniendo estos como posibles mediadores de la
in. uencia de los factores psicosociales en la alteración de
la funcionalidad gastrointestinal. Otras dos dimensiones son
el resultado de las anteriores: la calidad de vida relacionada
con la salud, y el tratamiento y la evolución. Por último,
la dimensión socioeconómica suele entenderse como una
dimensión moduladora (las condiciones socioeconómicas
donde se desenvuelve la persona pueden potenciar o dis-
minuir los efectos adversos de la vulnerabilidad genética y
del estrés psicosocial sobre la salud). Como complemento
al análisis que aquí presentamos recomendamos la lectura
de nuestras anteriores publicaciones sobre la DF (Tobón et
al., 2003a, 2003b, 2004, 2005).
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A. Contexto socioeconómico
Parece que las personas con DF tienden a tener menores
ingresos, menos empleo y menor nivel educativo que las
personas sanas de la población general (Haug, Svebak,
Wilhelmsen, Berstad & Ursin, 1994), así como mayores
difi cultades sociales y laborales (Hu et al., 2002). Igual-
mente, esta condición médica tiende a predominar en las
mujeres (Allescher et al., 1999; Haug et al., 1994; Lee et
al., 2000), sin que haya todavía una explicación clara de
este hecho. Además, cada vez existe mayor evidencia de
que las condiciones sociales desfavorables, como el empleo
informal, la pobreza y la falta de servicios públicos, se aso-
cian a alteraciones emocionales en comunidades urbanas
(Mora, Flores, González & Marroquín, 2003) y de esta
forma pueden in. uir en la DF.
El apoyo social es un mecanismo social que ayuda a
las personas a potenciar su salud y posibilita amortiguar
los efectos de las situaciones estresantes, disminuyendo el
riesgo para que se afecte la salud física y mental, en tanto
media en los procesos de evaluación y afrontamiento de las
situaciones (véase, p.ej., Sandín, 1999). Específi camente se
Tabla 1. Principales dimensiones relacionadas con el enfoque biopsicosocial
Dimensión
Defi nición
Elementos
A. CONTEXTO SOCIOECONÓMICO
Contexto social y económico en el cual vive la
persona, así como los mecanismos y recursos que
dicho contexto pone a disposición para satisfacer las
necesidades vitales y potenciar la salud.
-Nivel educativo
-Ingresos
-Redes sociales
-Apoyo social
B. DEMANDAS PSICOSOCIALES
Son las situaciones en las cuales se desenvuelven las
personas y que pueden potenciar o la alterar salud.
-Sucesos vitales
-Sucesos diarios
-Estrés crónico
C. EVALUACIÓN COGNITIVA Y ES-
TRATEGIAS DE AFRONTAMIENTO
Se refi ere a la forma como las personas evalúan las
situaciones y el manejo que hacen de ellas mediante
unas determinadas estrategias de afrontamiento, pu-
diendo esto potenciar su salud o debilitarla.
-Tipo de evaluación
-Estrategias de afrontamiento focaliza-
das en la emoción
-Estrategias de afrontamiento focaliza-
das en el problema
D. PERSONALIDAD Y
COMPORTAMIENTO
La personalidad es la organización compleja que re-
. eja la identidad de cada ser humano en la interacción
consigo mismo y los contextos sociales y ambientales,
modulando la evaluación, el afrontamiento, el cuidado
de la salud general y la búsqueda de ayuda profesional
cuando se requiere. El comportamiento, por su parte,
es la forma como cada ser humano interactúa con
las situaciones a partir de la personalidad y de los
estímulos ambientales y sociales.
-Tipo de personalidad
-Trastornos de la personalidad
-Rasgos negativos de la personalidad
(p.ej., neuroticismo)
-Rasgos positivos de la personalidad
(p.ej., optimismo)
-Comportamientos relacionados con el
estilo de vida, tales como fumar, consu-
mir alcohol y hacer deporte
E. MECANISMOS
PSICO-BIOLÓGICOS
Comprende las redes neuronales y los mecanismos a
través de los cuales los aspectos psicosociales acti-
van determinados sistemas y órganos. Generalmente
implican una interrelación entre el sistema nervioso
central, el sistema nervioso autónomo y el sistema
neuroendocrino.
-Neurotransmisores
-Eje hipotálamo-hipófi so-suprarrenal
-Eje hipotálamo-hipófi so-tiroídeo
-Eje simpático-médulo-suprarrenal
F. CALIDAD DE VIDA RELACIONADA
CON LA SALUD
Se refi ere al grado de bienestar emocional, físico
y social que experimenta la persona. Depende del
tipo de condición médica, de la personalidad, de los
recursos para cuidar y recuperar la salud, y del grado
de apoyo social.
-Bienestar físico
-Bienestar psicológico
-Bienestar social
G. TRATAMIENTO Y EVOLUCIÓN
Se refi ere a la búsqueda de tratamiento por parte de
las personas con una determinada condición médica,
en lo cual in. uyen factores económicos, psicológicos
y culturales.
-Búsqueda de ayuda profesional
-Seguimiento de las prescripciones
médicas
-Evolución de la salud
Nota: Para una descripción detallada de cada una de estas dimensiones en el proceso de salud, véase Núñez & Tobón (2005).
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refi ere a la ayuda y colaboración que brindan otras personas
de la comunidad mediante mecanismos tales como ayudar
a resolver los problemas, acompañamiento en la asistencia
al servicio de salud, seguimiento de las prescripciones
médicas, préstamo de dinero, apoyo emocional, etc. El
apoyo social percibido se refi ere a la forma como una
persona percibe la ayuda y la colaboración que le brindan
los demás.
Con respecto a la DF, son relevantes dos estudios en
esta área. Uno de los primeros fue llevado a cabo por Lee
et al. (2000), quienes hallaron que las personas con DF
tuvieron un menor apoyo interpersonal que el grupo de
control con personas sanas. Esta relación fue confi rmada
en un segundo estudio efectuado por Cheng et al. (2004),
los cuales buscaron determinar la relación del apoyo social
con el afrontamiento y los síntomas de la DF. Para ello
entrevistaron a 4.038 personas de Hong Kong, encontran-
do que la percepción de la gravedad de los síntomas de
dispepsia se relacionaba signifi cativamente con los niveles
de apoyo emocional y un estilo de afrontamiento . exible
de las situaciones.
B. Demandas psicosociales
Las demandas psicosociales son los agentes externos
causantes primarios del estrés, es decir de estados de acti-
vación fi siológica y emocional que aumentan las probabi-
lidades de tener alteraciones en la salud mental y física. En
esta línea se encuentran varios estudios que han determi-
nado una asociación de los sucesos vitales estresantes con
la DF mediante estudios transversales y epidemiológicos
realizados en la población general (Allescher et al., 1999;
Haug, Wilhelmsen, Berstad & Ursin, 1995; Lau, Hui &
Lam, 1996; Tobón et al., 2003a, 2004, 2005).
Un aspecto que ha despertado recientemente un interés
especial es el estudio de la prevalencia de situaciones de
abuso físico y sexual en la infancia, tema sobre el cual
hay evidencias indirectas de dos estudios, en los cuales
se encontró una prevalencia signifi cativa de este tipo de
situaciones en personas con trastornos gastrointestinales
funcionales (incluida la DF) (Drossman et al., 1990; Talley,
Fett, Zinsmeister & Melton, 1994). Esta evidencia indirecta
fue confi rmada de forma específi ca en la DF en un estudio
realizado por Li, Nie, Sha & Su (2002).
Sin embargo, en esta área son necesarios nuevos es-
tudios, pues la información que se tiene todavía es muy
fragmentaria y en ningún caso concluyente. Más aún si se
tiene en cuenta que ha habido investigaciones en las cuales
no se ha encontrado implicación de las situaciones de estrés
psicosocial en este trastorno gastrointestinal (Jain, Gupta,
Gupta, Rao & Bahre, 1995; Talley & Piper, 1986).
C. Evaluación cognitiva y estrategias de
afrontamiento
El impacto potencial de las demandas psicosociales
sobre la salud depende en gran medida de cómo sean éstas
evaluadas por la persona, puesto que la evaluación es lo que
activa el estrés y orienta las estrategias de afrontamiento. La
evaluación de las situaciones como estresantes-negativas,
en cualquiera de las categorías descritas por Lazarus &
Folkman (1984) (p.ej., daño, pérdida o amenaza) induce
emociones negativas y puede llevar a afectar el bienestar
psicológico y a generar alteraciones digestivas por la ac-
tivación continua de este sistema. En torno a este punto,
aunque la evidencia es escasa, parece que las personas con
DF tienden a informar de una evaluación más negativa de
los sucesos estresantes que las personas sanas (Lee et al.,
2000).
Otro factor asociado al estrés psicosocial son las estrate-
gias de afrontamiento, las cuales consisten en los esfuerzos
conductuales y cognitivos que llevan a cabo las personas
con el fi n de disminuir la intensidad del estrés o sus efectos,
ya sea actuando sobre las demandas psicosociales externas o
sobre el proceso estresante interno. Tales estrategias se po-
nen en acción, de acuerdo con Lazarus & Folkman (1984),
cuando las demandas internas o externas son evaluadas
por las personas como algo que excede los recursos que se
poseen. En este sentido, se ha podido determinar que las
personas con DF tienden a tener un menor grado de estra-
tegias de afrontamiento focalizadas en el problema (Lee et
al., 2000). Esto se corresponde con algunas investigaciones
que informan que las estrategias de afrontamiento focali-
zadas en la resolución de problemas se asocian con una
mejor salud mental (Herman-Stahl, Stemmler & Petersen,
1995). También se ha hallado que los efectos benefi ciosos
del apoyo emocional en una menor percepción de la gra-
vedad de los síntomas de DF, se relaciona con la presencia
de un estilo de afrontamiento . exible de las situaciones
estresantes (Cheng et al., 2004).
D. Personalidad y comportamiento
La personalidad es una organización psicológica estable
compuesta por esquemas cognitivo-afectivos que orientan
el comportamiento de la persona en interacción consigo
misma, los demás y el entorno. La personalidad modula
tanto la evaluación de las demandas psicosociales como
el empleo de las estrategias de afrontamiento, in. uyendo
esto en el grado de adaptación (Hewitt & Flett, 1996) y por
consiguiente en su salud mental (Sandín, 1995).
Los esquemas cognitivo-afectivos se estructuran en
rasgos de personalidad y en la DF se ha hallado la impli-
cación de un rasgo de carácter negativo, como es el neuro-
ticismo, pues existe evidencia de que en las personas con
esta condición médica son signifi cativamente mayores las
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puntuaciones en esta variable que en las personas sanas de
la comunidad seleccionadas al azar y ajustadas por género
(Haug et al., 1995). Esto se corresponde con investigaciones
llevadas a cabo en otras áreas en las cuales ha podido de-
terminarse que altos niveles de neuroticismo se relacionan
con una adaptación defi ciente (Bolger, 1990), posiblemente
como consecuencia del empleo, por in. uencia de este ras-
go de personalidad, de estrategias de afrontamiento poco
efi caces y no enfocadas en el problema (Af. eck, Tennen,
Urrows & Higgins, 1992), tal como se ha hallado también
en la DF.
Otro aspecto relacionado con la personalidad son las
conductas de riesgo para la salud. En este ámbito, los estu-
dios que han evaluado la relación entre la DF y conductas
tales como el hábito de fumar, el consumo de alcohol, el
ingerir fármacos antiin. amatorios no esteroideos (AINEs)
y el comer de forma irregular, son contradictorios y prima
la evidencia en contra de una posible asociación (Tobón et
al., 2005). Sin embargo, en un subgrupo de pacientes es
probable que tales conductas de salud afecten los síntomas
de dispepsia y el curso de la enfermedad, por lo que es
importante tenerlas en cuenta en el proceso de evaluación
y tratamiento psicológicos.
E. Mecanismos psicobiológicos
En los pacientes con dispepsia funcional, los mecanis-
mos patofi siológicos son diversos y todavía no hay estudios
concluyentes sobre la materia. Además, parece que lo que
hay es una afectación sistémica general del sistema gastro-
intestinal ya que muchos pacientes con DF tienen también
síntomas del síndrome del colon irritable, pirosis funcional,
síndrome de rumiación y dolor torácico no cardíaco. El tipo
de problemas fi siológicos más frecuentes en la DF son la
hipersensibilidad visceral y las alteraciones en la motilidad
intestinal, todo lo cual es también común en personas con
otros trastornos gastrointestinales funcionales.
Con respecto a la hipersensibilidad visceral, los estudios
realizados hasta el momento indican que los pacientes con
DF tienen una mayor sensibilidad a los estímulos viscerales
que las personas normales, debido, probablemente, a un
defecto en el procesamiento de los estímulos en el sistema
nervioso central, por cuanto no hay como tal alteraciones en
la pared gástrica que la expliquen. El estrés puede disminuir
el umbral para la percepción del malestar o aumentar la
percepción de la distensión gástrica a partir de la activación
simpática (Iovino, Azpiroz & Domingo, 1995).
Por otra parte, las alteraciones en la motilidad en las
personas con DF corresponden a un problema en la mo-
tilidad gastroduodenal relacionado con una demora en el
vaciamiento gástrico de los alimentos, lo cual puede ser una
de las causas del dolor y malestar epigástrico. Respecto a
la implicación de factores psicológicos en esta alteración
motora, se ha informado que la ansiedad afecta probable-
mente la retención antral de los alimentos (los alimentos
se quedan un mayor tiempo en el antro del estómago) en
personas con DF (Lorena, Tinois, Brunetto, Camargo &
Mesquita, 2004).
Se ha postulado que la bacteria Helicobacter pylori, la
cual coloniza el estómago e induce gastritis histológica,
puede tener también algún papel etiológico en la DF. La
propuesta de la H. pylori como factor asociado a la patofi -
siología de la DF se debe al hecho de que en determinados
casos la gastritis que produce en el estómago se expresa con
dispepsia. Sin embargo, hay un gran número de personas
infectadas con H. pylori asintomáticos y los estudios no han
hallado una asociación concluyente de la bacteria con esta
condición médica. Es factible que en un subgrupo de pa-
cientes la bacteria sí tenga un rol etiológico esencial, como
por ejemplo en personas con DF tipo úlcera (el síntoma
característico es el ardor y el dolor en la parte superior del
abdomen) (Tobón et al., 2005). El estrés podría interactuar
con la bacteria favoreciendo los efectos patógenos de ésta
como consecuencia de alteraciones en la modulación de la
respuesta inmunológica del organismo frente a ella, lo cual
es respaldado por diversas investigaciones en la psiconeu-
roinmunología que evidencian cómo este factor de orden
psicosocial produce una mayor vulnerabilidad frente a los
efectos de virus y bacterias (Cohen & Williamson, 1991;
Segerstrom & Miller, 2004).
F. Calidad de vida relacionada con la salud
La salud se equipara a bienestar y por eso es defi nida
como un estado de completo bienestar físico, mental y so-
cial, que no equivale a la simple ausencia de una enfermedad
o incapacidad (OMS, 1948). A partir de esta concepción se
ha establecido el concepto de calidad de vida relacionada
con la salud, el cual tiene también un enfoque multidi-
mensional (Tarlow et al., 1989; Patrick & Ericsson, 1993)
que da cuenta de los resultados del proceso de salud en
términos del bienestar percibido. Aunque no existe un ple-
no consenso en esta área respecto a este concepto (Rajmil,
Estrada, Herdman, Serra-Sutton & Alonso, 2001), es útil
la defi nición expuesta por Shumaker & Naughton (1995),
en la cual se indica que consiste en la evaluación subjetiva
de la in. uencia del estado de salud, junto con los cuida-
dos sanitarios y la promoción de la salud, sobre la forma
como las personas funcionan en las diferentes actividades.
Las dimensiones más importantes de la calidad de vida
relacionada con la salud serían el funcionamiento social,
físico y cognitivo; la movilidad y el cuidado personal, y el
bienestar emocional.
En las personas con DF hay evidencias de que su calidad
de vida está disminuida, tal como es indicado por Haug et
al. (1994), Berstad et al. (2001), El-Serag & Talley (2003) y
Gutiérrez et al. (2003). Respecto a los factores que modulan
o median en el grado de calidad de vida relacionada con la
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salud en esta condición médica, los estudios son escasos,
teniéndose conocimiento solamente del estudio de Gutiérrez
et al. (2003), quienes hallaron que la ansiedad fue predictora
de la calidad de vida.
Por otra parte, hay evidencia concluyente de que las per-
sonas con DF tienen un peor estado de salud mental que las
personas sanas de la comunidad. Un trastorno psicológico
característico de este grupo de personas es la somatización,
la cual se manifi esta como una tendencia a informar más
síntomas de tipo no gastrointestinal que la población general
(Wilhelmsen, 2002). Esto se ha comprobado en estudios que
han empleado el Symptom Checklist-90 (SCL-90) (Haug
et al., 1995; Lee et al., 2000). Así mismo, el trastorno de
ansiedad generalizada también se asocia con la DF (Magni,
di Mario, Bernasconi & Mastropaolo, 1987). Además de
estos dos trastornos específi cos, se encuentra una asociación
signifi cativa de la ansiedad y de la depresión con esta con-
dición médica, lo cual se ha constatado en diversos estudios
realizados con muestras clínicas y en la población general
(Tobón et al., 2003a, 2004).
G. Tratamiento y evolución
Cuando se presentan problemas de salud mental y física,
la búsqueda de ayuda profesional, el seguimiento de las
prescripciones médicas y la evolución van a ser in. uidos
no sólo por la presencia de tales problemas, sino también
por la forma como las personas perciben sus síntomas
gastrointestinales, las creencias que tienen respecto a su
gravedad, la motivación frente al tratamiento y la presen-
cia de factores psicológicos como el estrés, la ansiedad, la
depresión y ciertos rasgos de personalidad. En el caso de
la DF este tema también ha sido escasamente estudiado
hasta el momento, hallándose un estudio que determinó
que el estrés psicosocial parece ser un factor que in. uye
para que las personas con DF busquen ayuda profesional
(Koloski et al., 2001).
Evaluación psicológica
Los profesionales de la medicina deben remitir a eva-
luación psicológica a las personas con DF en los siguientes
casos (Tobón et al., 2005): (1) ante la sospecha de trastornos
psicológicos; (2) cuando se sospeche que la personalidad
o el empleo de estrategias de afrontamiento incide en los
síntomas o afecta el tratamiento; (3) ante conductas de en-
fermedad asociadas con sus quejas gastrointestinales que
con frecuencia llevan a estos pacientes a buscar consulta
médica; (4) vivencia de situaciones de alto nivel de estrés
para las cuales no se poseen los recursos sufi cientes de
manejo; (5) asociación entre síntomas psicológicos y los
síntomas gastrointestinales; (6) personas refractarias al
tratamiento farmacológico, y (7) situaciones en las cuales
es necesario evaluar la calidad de vida profundizando en
el bienestar psicológico, como por ejemplo en algunos
estudios clínicos.
Por consiguiente, en los protocolos de evaluación y tra-
tamiento de las personas con DF deben establecerse pautas
a seguir para detectar a aquellos pacientes que requieran
de evaluación y terapia psicológica. Se recomienda realizar
esta evaluación desde una perspectiva procesual, es decir
determinando cómo es el proceso de salud mental y cómo
está afectado, incidiendo esto en la DF. Para ello se sugiere
tener como referencia los diferentes componentes de la sa-
lud mental expuestos en apartados anteriores y sintetizados
en la Figura 1. Esto puede hacerse mediante la entrevista
clínica y puede complementarse con el empleo de pruebas
específi cas. En la Tabla 2 se expone un esquema ilustrativo
de los pasos a seguir en la evaluación, junto con algunos
instrumentos que pueden ser útiles.
Tratamiento
A. Tratamiento farmacológico
Para el tratamiento de la dispepsia funcional se han
establecido diversos tipos de fármacos tales como los an-
tiácidos, los citoprotectores, los antisecretores (anti-H2), los
procinéticos, el tratamiento erradicador de la H. pylori, y el
tratamiento con antidepresivos. La Asociación Española de
Gastroenterología (2003) publicó una guía de tratamiento
para esta enfermedad evaluando la evidencia disponible y
concluyó que los antiácidos y los citoprotectores no tienen
la sufi ciente evidencia sobre sus efectos benefi ciosos en esta
condición médica, aunque sean de uso en la práctica clínica.
Los antisecretores (anti-H2) sí cuentan con evidencia y han
demostrado ser superiores al placebo. Respecto a los pro-
cinéticos, como por ejemplo la cisaprida, la domperidona
y la metoclopramida, tienen un discreto efecto benefi cioso
y los resultados parecen no ser concluyentes, lo cual puede
también decirse de los antidepresivos.
Con respecto al empleo de un tratamiento erradicador en
la DF, actualmente no hay resultados concluyentes, pues el
empleo de una combinación de omeprazol, claritromicina
y amoxicilina, aunque se ha mostrado efi caz en erradicar la
H. pylori, en unos estudios disminuyó signifi cativamente
los síntomas de dispepsia (p.ej., González et al., 2004;
Ruiz, Gordillo, Hermosa, Arranz & Villares, 2005) pero en
otros no ocurrió así (Gisbert, Cruzado, García-Gravalos &
Pajares, 2004; Talley, Janssens, Lauritsen, Racz & Bolling-
Sternevald, 1999).
B. Terapia psicológica
Se ha constatado de forma general que la terapia psicoló-
gica tiene efectos positivos sobre los síntomas dispépticos y
el malestar emocional (Tobón et al., 2005). Esto se basa en
el hecho de que el sistema digestivo tiene un vínculo directo
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TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº2, 149–160
con el sistema nervioso central, por cuanto las personas
normales pueden aprender a controlar de forma voluntaria
determinadas funciones gastrointestinales mediante el
biofeedback (Giles, 1976 ). Al respecto, se han realizado
estudios en los cuales las personas han logrado aprender a
controlar de forma voluntaria la acidez gástrica mediante el
continuo monitoreo del pH gástrico, a través de una señal
de feedback proporcional a los valores de su pH.
Aunque el estudio sobre la efi cacia de la terapia psico-
lógica en la DF apenas se ha iniciado, los datos obtenidos
hasta el momento permiten afi rmar que la hipnosis, la
psicoterapia dinámica interpersonal y la terapia cognitivo-
conductual tienen efectos benefi ciosos en la reducción de
los síntomas de dispepsia y de malestar emocional, por lo
que son tratamientos psicológicos prometedores para esta
condición médica (Tobón et al., 2005). Sin embargo, todavía
están en una fase experimental debido a que los estudios
para cada una de estas condiciones son escasos.
Como ejemplo de tratamiento psicológico, Tobón et al.
(2005) diseñaron un programa cognitivo-conductual para
el tratamiento de la DF. Este se compone de ocho sesiones
de terapia grupal junto con una sesión de evaluación psi-
cológica individual, para un total de nueve sesiones. Los
contenidos de cada una de las sesiones se exponen en la
Tabla 3 y se estructuran en seis módulos: (1) evaluación
psicológica (inicial y fi nal), (2) reestructuración cognitiva,
Tabla 2. Pasos y contenidos más relevantes de la evaluación procesual en la dispepsia funcional
Paso
Objetivo
Contenidos más importan-
tes en la dispepsia funcio-
nal a ser evaluados
Instrumento recomendado
I. Estado de salud mental
Comprender el estado de
salud mental y el problema
específi co.
Trastornos psicopatoló-
gicos
Síntomas psicopatológicos
Calidad de vida
DSM-IV (APA, 1994)
Hopkins Symptoms Checklist-90-Revised (SCL-
90R) (González de Rivera et al., 1989)*
Cuestionario de Calidad de Vida en Relación
con los Problemas de Estómago e Intestinales
(QoL-PEI) (Ruiz et al., 2001) **
II. Demandas psicosocia-
les, evaluación cognitiva
y afrontamiento
Determinar el tipo de de-
mandas que tiene la persona
y la manera como responde
ante ellas.
Sucesos vitales estresantes
Estrés diario
Estrategias de afrontamien-
to
Cuestionario de Sucesos Vitales (Sandín &
Chorot, 1987)*
Cuestionario de Estrés Diario (Santed et al.,
1991)*
Cuestionario de Afrontamiento del Estrés (CAE)
(Sandín & Chorot, 2003)
III. Estructura y funcio-
namiento de la perso-
nalidad
Determinar los esquemas
cognitivos y procesos más
importantes relacionados
con la evaluación, las estra-
tegias de afrontamiento y
los síntomas.
Afecto positivo y negativo
Neuroticismo
Positive and Negative Affect Schedule (Cues-
tionario PANAS de Afecto Positivo y Negativo)
(Sandín et al., 1999)*
Revised Eysenck Personality Questionnaire-
Abreviated (Cuestionario de Personalidad
EPQR-A) (Sandín et al., 2002)*
IV. Redes neuronales y
biología
Buscar la relación del pro-
blema de salud mental con
alteraciones en las redes
neuronales y determinadas
condiciones médicas.
Síntomas somáticos
Escala de Síntomas Somáticos-Revisada (ESS-
R) (Sandín & Chorot, 1995)*
V. Factores socioeconó-
micos y apoyo social
Indagar sobre la relación de
los factores psicosociales
con el problema y la posibi-
lidad de tener recursos para
la salud en esta dimensión.
Ingresos personales o fa-
miliares
Educación
Apoyo social
Entrevista estructurada
Entrevista estructurada
The Social Support Behaviors-SS-B-Scale (Ji-
ménez et al., 1994)*
VI. Modelo explicativo,
debilidades y fortalezas
Construir un modelo para
explicar el problema del
paciente.
Fortalezas y debilidades
Comportamiento funcional Esquema del modelo
Notas:
*Estos instrumentos están incluidos y descritos en Sandín, Valiente & Chorot (1999).
**Este instrumento se describe en Tobón, Sandín & Vinaccia (2005).
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EVALUACIÓN Y TERAPIA PSICOLÓGICA EN LA DISPEPSIA FUNCIONAL
TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº2, 149–160
Tabla 3. Contenidos de un programa cognitivo-conductual grupal multicomponente para la dispepsia funcional
Sesión Módulo
Contenidos básicos
Sesión 1 Evaluación psicológica inicial
(Se realiza de forma individual)
-Entrevista semiestructurada para determinar cómo se evalúan y afrontan los su-
cesos estresantes, junto con posibles manifestaciones psicopatológicas.
-Aplicación de instrumentos psicométricos.
-Determinación de metas en acuerdo con el paciente.
-Enseñanza del AAE y entrega del instrumento al paciente.
Sesión 2
Reestructuración cognitiva
-Presentación de los integrantes del grupo.
-Presentación del programa.
-El estrés y la salud.
-Papel de las creencias irracionales en el estrés y los síntomas de dispepsia.
-Entrenamiento en modifi cación de creencias irracionales.
-Ilustración por parte del terapeuta de cómo se evalúan adaptativamente las situa-
ciones estresantes.
-Práctica en la evaluación adaptativa de los sucesos estresantes.
-Entrega del AAE.
Sesión 3
-Entrevista, recogida y comentario del AAE.
-Principales creencias irracionales.
-Fortalecimiento del debate de las creencias irracionales.
-Enseñanza de otras estrategias de afrontamiento pertinentes.
-Práctica.
-Entrega del AAE.
Sesión 4 Relajación muscular progresiva
-Entrevista, recogida y comentario del AAE.
-Entrenamiento en RMP.
-Práctica en RMP.
-Entrega del AAE.
Sesión 5 Asertividad
-Entrevista, recogida y comentario de los autoregistros.
-Entrenamiento en asertividad.
-Práctica en el manejo de las situaciones sociales con asertividad.
-Entrega del AAE.
Sesión 6 Resolución de problemas
-Entrevista, recogida y comentario de los autorregistros.
-Práctica de la relajación.
-Entrenamiento en la resolución de problemas.
-Práctica en la resolución de problemas.
-Entrega del AAE.
Sesión 7
Práctica simulada y real
-Entrevista, recogida y comentario de los autorregistros.
-Práctica: afrontamiento de situaciones estresantes simuladas aplicando todas las
técnicas.
-Entrega del AAE.
Sesión 8
-Entrevista, recogida y comentario de los autorregistros.
-Práctica: afrontamiento de situaciones estresantes reales aplicando todas las
técnicas.
Sesión 9 Evaluación Psicológica Final
-Aplicación de instrumentos psicométricos.
-Evaluación de síntomas de dispepsia.
-Evaluación de metas de forma cuantitativa y cualitativa.
-Recomendaciones fi nales.
Nota: AEE = Autorregistro del Afrontamiento del Estrés; RMP = Relajación muscular progresiva.
(Tomado de Tobón, Sandín & Vinaccia, 2005)
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TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº2, 149–160
(3) relajación muscular progresiva, (4) asertividad, (5)
resolución de problemas y (6) práctica simulada real. Se
recomienda consultar Tobón et al. (2005) para una descrip-
ción en detalle de los contenidos de este tratamiento.
Conclusiones
En el presente artículo se ha presentado un modelo para
explicar la relación de los factores psicosociales y psico-
biológicos con la DF. Acorde con ello, se ha organizado la
evidencia aportada por diferentes investigaciones a través
de siete dimensiones, hallándose que esta condición médica
tiende a asociarse con bajas condiciones socioeconómicas,
sucesos estresantes, historia de abuso sexual y físico, eva-
luación más negativa de los sucesos, estrategias de afron-
tamiento menos focalizadas en el problema, neuroticismo,
baja calidad de vida en general y alteraciones en la salud
mental tales como ansiedad, depresión y somatización.
Estos últimos tres factores cuentan con evidencia sólida,
mientras que los demás factores psicosociales considera-
dos requieren de nuevos estudios para llegar a resultados
concluyentes.
La información que hemos presentado sobre la impli-
cación de los factores psicológicos y sociales sugiere la
necesidad de incluir la detección de personas con problemas
emocionales en el protocolo de atención médica de la DF, con
el fi n de que sean evaluadas por los profesionales de la psi-
cología y así se les pueda brindar terapia psicológica acorde
con sus requerimientos. En la evaluación se sugiere seguir un
enfoque procesual determinando cómo se encuentra la salud
mental del paciente, continuando luego con el análisis de las
situaciones posiblemente estresantes, la evaluación cognitiva,
el afrontamiento y las características de personalidad. Con
respecto a la terapia, es relevante seguir un procedimiento
cognitivo-conductual que aborde al menos la relajación, la
resolución de problemas y la reestructuración cognitiva. Este
tipo de intervención posiblemente desempeñe en un futuro no
muy lejano un papel hegemónico como método de elección
para el tratamiento de la DF.
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