Terapia psicológica
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
sochpscl@entelchile.net
ISSN (Versión impresa): 0716-6184
CHILE
2005
María Inés Winkler / Claudia P. Pérez Salas / Lucía López
¿EMBARAZO DESEADO O NO DESEADO.: REPRESENTACIONES SOCIALES
DEL EMBARAZO ADOLESCENTE, EN ADOLESCENTES HOMBRES Y MUJERES
HABITANTES DE LA COMUNA DE TALAGANTE, REGIÓN METROPOLITANA
Terapia psicológica,
diciembre, año/vol. 23, número 002
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
Santiago, Chile
pp. 19-31
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Universidad Autónoma del Estado de México
http://redalyc.uaemex.mx
¿Embarazo Deseado o No Deseado.: Representaciones Sociales del
Embarazo Adolescente, en Adolescentes Hombres y Mujeres
Habitantes de la Comuna de Talagante, Región Metropolitana
Wanted or Unwanted Pregnancy.: Social Representations of Adolescent Pregnancy among
Adolescent Men and Women of the Community of Talagante, Metropolitan Area of Santiago
María Inés Winkler
Claudia P. Pérez–Salas
Lucía López (*)
Universidad de Santiago de Chile, USACH
(Rec: 21 junio 2005 – Acep: 21 oct. 2005)
Resumen
Se presenta los resultados de una investigación cualitativa cuyo objetivo fue reconstruir las Representaciones
Sociales del Embarazo Adolescente de jóvenes entre 15 y 18 años de una comuna de la Región Metropolitana,
Chile. Fueron entrevistadas 44 personas: madres adolescentes, adolescentes embarazadas, futuros padres adoles-
centes y adolescentes de ambos sexos sin hijos(as). Las entrevistas fueron transcritas textualmente y analizadas
según los procedimientos metodológicos planteados por Glaser y Strauss en la “Teoría Fundada Empíricamente".
Los resultados incluyen tres tipos de análisis: Análisis Descriptivo de la información recabada, consistente
en cinco grandes categorías: antecedentes contextuales, tipos de embarazo adolescente, reacciones, conse-
cuencias y valoración del embarazo adolescente; Análisis Relacional entre antecedentes, reacciones y conse-
cuencias del embarazo precoz en la mujer y en el hombre adolescente; y Modelo Hipotético Interpretativo,
donde explicamos los factores asociados al surgimiento del embarazo en la adolescencia e hipotetizamos res-
pecto a las variables que incidirían en su repetición.
Finalmente, presentamos algunas recomendaciones para futuros programas de prevención del embarazo
precoz, enfatizando la existencia y distinción entre el embarazo deseado y no deseado en la adolescencia.
Palabras claves: Representaciones Sociales – Teoría Fundada Empíricamente – Adolescencia – Embara-
zo Deseado – Embarazo No Deseado
Abstract
The article presents the results of a qualitative research interested in reconstructing the social representations
of adolescent pregnancy among adolescents between the ages of 15 and 18 from the Metropolitan Area of
Santiago, Chile.
44 adolescents, including adolescent mothers, pregnant adolescent women, adolescent future fathers and
adolescents from both sexes with no children, were interviewed. After textual transcription, the interviews
were analized according to the “Grounded Theory" analysis developed by Glaser & Strauss. The results
include three types of analysis: descriptive, relational and a hypothetical model. First, a descriptive analysis
of the collected data divided into five categories: context, type of pregnancy, reactions, consequences and
valorization of the pregnancy. Secondly, an analysis of the relationship between antecedents, reactions and
consequences to adolescent pregnancy in both male and female adolescents. The third analysis presents a
hypothetical model explaining the different factors related to adolescent pregnancy and a hypothesis about
the possible variables involved in its repetition. Finally, we present some suggestions for the future
development of prevention plans for adolescent pregnancy, emphasizing the distinction between “wanted"
versus “unwanted" pregnancy during adolescence.
Key words: Social Representations – Grounded Theory – Teenage – Wanted Pregnancy – Unwanted Pregnancy.
* María Inés Winkler, Psicóloga, Magíster en Psicología Clínica, Pontificia Universidad Católica de Chile, Doctora en Estudios Americanos, Universidad de
Santiago de Chile; Claudia P. Pérez–Salas, Psicóloga, Universidad de Santiago de Chile; Lucía López, Psicóloga, Universidad de Santiago de Chile.
Dirigir correspondencia referente a este artículo a María Inés Winkler, Escuela de Psicología, Universidad de Santiago de Chile, USACH, Ecuador 3650,
3° piso, Santiago; Email: mwinkler@usach.cl
TERAPIA PSICOLÓGICA
2005, Vol. 23, Nº 2, 19 – 31
Copyright 2005 by Sociedad Chilena de Psicología Clínica
ISSN 0716-6184
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MARÍA INÉS WINKLER / CLAUDIA P. PÉREZ–SALAS / LUCÍA LÓPEZ
TERAPIA PSICOLÓGICA 2005, Vol. 23, Nº2, 19 – 31
Introducción
El embarazo adolescente es un fenómeno que se pre-
senta a nivel mundial; cada año 15 millones de jóvenes se
convierten en padres y madres antes de cumplir los 19 años;
de los cuales alrededor del 80% pertenece a países no de-
sarrollados, indicando una estrecha relación entre la tasa
de fertilidad adolescente de los países y su grado de desa-
rrollo (Ruiz, 2002).
Chile, si bien posee una de las tasas de fertilidad ado-
lescente más bajas de toda la región (Ruiz, 2002), ésta aún
bordea los 50 de cada 1000 embarazos (Servicio Nacional
de la Mujer [SERNAM], 2001), lo que se traduce en una
cifra anual cercana a los 41.000 embarazos en mujeres de
entre 15 y 19 años (Delpiano, 2003). Este número, ade-
más, ha experimentado una alarmante alza durante las últi-
mas dos décadas, especialmente en jóvenes entre 13 y 18
años, único rango etario en el cual ha aumentado la tasa de
fecundidad (Centro de Atención Psicológica, Universidad
de Chile, 1999).
A las cifras anteriores se suma el número de embarazos
adolescentes que no llegan a término producto de abortos,
el cual se estima que ascendería a 50.000 casos al año en
Chile
1
(Toledo, Martini, Luengo, Molina, González &
Molina, 1998).
El embarazo en la adolescencia es un fenómeno altamente
complejo que está condicionado por una serie de factores
que impiden su explicación y comprensión en base a causas
simples y unitarias. Por ello, diversos autores han propuesto
una relación entre embarazo adolescente y una serie de va-
riables biopsicosociales. Criterios de riesgo biológico, como
la comprobación científica de que la pubertad es alcanzada a
edades cada vez más tempranas, con un adelanto en la edad
de aparición de la menarquia son planteados por Castillo,
López, Muñoz y Rivera (1992) y por Maida, Muñoz y
Hochstatter (1996). Como factores psicológicos se mencio-
nan ciertos rasgos de personalidad que facilitarían su ocu-
rrencia y el involucramiento de los(as) adolescentes en rela-
ciones sexuales por razones no sexuales (Castillo et al., 1992).
Refieren a factores predisponentes familiares, como disfun-
cionalidad, entre otros aspectos, Hamel (1993) y Montene-
gro y Guajardo (2000). Entre los factores de riesgo socio-
cultural se incluye condiciones sociales y económicas des-
mejoradas, de hacinamiento y/o marginalidad; discrimina-
ción social a la mujer joven, con escasas alternativas de de-
sarrollo personal, y presión de la sociedad para que continúe
ejerciendo los roles tradicionales de madre y esposa; e in-
fluencia de los medios de comunicación masiva sobre la
población adolescente, particularmente el incremento de
publicidad comercial asociada a contenidos eróticos (Hamel,
1993; Castillo et al., 1992; Centro de Análisis de Políticas
Públicas, Universidad de Chile, 2000).
En la actualidad existe consenso entre investigadores e
investigadoras en que el embarazo adolescente es un fenó-
meno social que debe ser evitado, debido a sus múltiples
consecuencias biomédicas, como mayores riesgos de mor-
bilidad y mortalidad de la adolescente y su hijo (Montene-
gro & Guajardo, 2000; Maida et al., 1996); efectos sociocul-
turales (deserción escolar y “rompimiento del proyecto de
vida"
2
, en la salud mental (síntomas ansiosos y depresivos)
y consecuencias económicas. Estas últimas, adquieren ma-
yor relevancia en tanto gran parte de los embarazos adoles-
centes surge en situaciones de desmedro económico, factor
que contribuye al mantenimiento y profundización de la des-
igualdad social, así como en la transmisión intergeneracional
de la pobreza (SERNAM, 2001).
En nuestro país, pese a las acciones emprendidas por
diversos organismos públicos y privados, no se ha logrado
revertir el alarmante incremento del embarazo precoz. Ta-
les acciones, basadas en estudios estadísticos sobre facto-
res de riesgo al embarazo adolescente (de carácter demo-
gráfico y socioeconómico), se han centrado –en lo princi-
pal– en la implementación de programas de educación
sexual y promoción del uso del condón.
Nuestra investigación abordó el estudio del embarazo
adolescente a partir del concepto de Representaciones So-
ciales (Moscovici, 1961; Farr & Moscovici, 1984; Ávendaño,
Krause & Winkler, 1993) como herramienta teórica; ello con
el fin de acceder, de manera más profunda y detallada, a los
significados que los propios(as) adolescentes han construi-
do respecto del embarazo en esta etapa de la vida, utilizando
este marco de comprensión para el estudio del fenómeno.
Lo anterior, debido a que la separación tajante entre
ciencia y sentido común parece cada vez menos sostenible
y pone de manifiesto la necesidad de considerar, como teó-
ricamente válidos, tanto el conocimiento popular como el
científico si se quiere lograr un enriquecimiento mutuo
(Jodelet, 1991) que aporte a la comprensión del embarazo
adolescente en la sociedad actual chilena y provea infor-
1
El aborto es un procedimiento ilegal en Chile. Por este motivo, resulta
difícil establecer con precisión su prevalencia. Sin embargo, se estima
que alrededor de 250.000 mujeres abortan al año, de las cuales un 20%
serían adolescentes (Toledo et al., 1998).
2
En las décadas anteriores se agregaba también la problemática social
de la “ilegitimidad" de los hijos nacidos fuera del matrimonio, situa-
ción que cambió en Chile a partir de la promulgación de “La ley de
filiación" en octubre de 1999, la cual estableció la “igualdad" de los
hijos ante la ley, al procurar que toda relación filial entre padres e hijos
produjese los mismos efectos jurídicos sin importar la existencia de
matrimonio entre los progenitores (Corral, 1999). No obstante lo ante-
rior, en opinión de Corral, la ley Nº 19.585 “...en su afán por imponer
una filiación uniformemente igualitaria, ha suprimido sin mayores ex-
plicaciones los derechos que la ley anterior atribuía a los llamados “hi-
jos simplemente ilegítimos", en el sentido de acceder a identificar si-
quiera presuntivamente un progenitor y a solicitar de él una pensión
alimenticia... La igualdad de derechos puede darse entonces sólo res-
pecto de hijos con padres identificados legalmente; los hijos de filia-
ción no determinada no tienen derecho alguno en cuanto hijos, y es
más: el único que la legislación les reconocía (el pedir alimentos nece-
sarios) lo pierden…" (p. 1).
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ADOLESCENTES HOMBRES Y MUJERES HABITANTES DE LA COMUNA DE TALAGANTE, REGIÓN METROPOLITANA
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mación útil para el diseño de futuros programas de preven-
ción en este tema.
De esta manera, nuestra investigación tuvo como obje-
tivos generales: 1) Reconstruir las Representaciones So-
ciales que adolescentes hombres y mujeres, entre 15 y 18
años, habitantes de la comuna de Talagante, poseen res-
pecto del embarazo adolescente y 2) Contribuir al diseño
de estrategias de prevención en este tema. Para tal efecto
se buscó específicamente, reconstruir las Representacio-
nes Sociales acerca de los factores que anteceden y facili-
tan el embarazo precoz, sus consecuencias y su valoración
por parte de los(as) jóvenes.
Metodología
El presente estudio, corresponde a una investigación
de carácter cualitativo, dado el interés por acceder a la sub-
jetividad de los(as) jóvenes en relación al fenómeno del
embarazo adolescente.
Específicamente, el procedimiento metodológico elegi-
do corresponde a los lineamientos propuestos por Glaser y
Strauss (1967) en la “Teoría Fundada Empíricamente"
(
Grounded Theory
), la cual implica un método de análisis
comparativo de datos, que opera de manera inductiva y bus-
ca desarrollar teoría para explicar el cómo y porqué de un
fenómeno (Glaser & Strauss, 1967; Strauss & Corbin, 1994;
Glaser, 2002). La relevancia de este tipo de abordaje estriba
precisamente en su mayor diferencia respecto de otros mé-
todos cualitativos; es decir, su capacidad para desarrollar teo-
ría y proponer modelos explicativos que posean cierto nivel
de generalización (Strauss & Corbin, 1994).
Tanto la elección de los(as) participantes, como la re-
colección y análisis de los datos, fue realizada a través de
una estrategia sucesiva, propia del “muestreo guiado teóri-
camente".
En este sentido, los(as) informantes claves fueron
escogidos(as), a partir de un muestreo intencionado, en dos
liceos municipales de la comuna de Talagante
3
.
La fuente de obtención de datos, fue un total de 28 en-
trevistas en profundidad y semiestructuradas (25 individua-
les y 3 grupales), todas ellas grabadas en cassettes de audio
y transcritas textualmente para su análisis.
En estas entrevistas participó un total de 44 personas
(26 mujeres y 18 hombres), habitantes de la comuna de
Talagante, cuyas edades fluctuaron entre los 15 y 18 años
de edad, incluyendo a adolescentes cuya condición, a la
fecha de la entrevista, era: madres adolescentes (7), ado-
lescentes embarazadas (2 y 1 que refiere “posible embara-
zo", no corroborado médicamente), futuros padres adoles-
centes, vale decir, aquellos que manifiestan que su pareja a
la fecha de la entrevista está embarazada (4) y jóvenes de
ambos sexos sin hijos(as) (16 mujeres y 14 hombres).
Todas las personas entrevistadas participaron de una
breve sesión informativa, previa a la entrevista, en la cual
se les comunicó antecedentes generales del estudio y se les
presentó una hoja de Consentimiento Informado para ser
firmada por él(ella) y su apoderado(a).
El análisis de datos fue realizado de acuerdo a las etapas
propuestas por Glaser y Strauss (1967), vale decir, una etapa
de codificación abierta, otra de codificación axial y final-
mente una de codificación selectiva. Los resultados genera-
dos durante dichas etapas, fueron registrados y elaborados
de forma exhaustiva, dando paso a un modelo hipotético in-
terpretativo, expuesto en nuestros resultados finales.
La presente investigación contempló además, una últi-
ma fase de devolución de información a los(as) participan-
tes. En esta etapa se citó telefónicamente a la totalidad de
los y las jóvenes que colaboraron en el estudio, a una re-
unión en las mismas dependencias donde se habían reali-
zado las entrevistas. A esta reunión, efectuada en el mes de
julio del año 2004, asistió un total de 10 adolescentes (7
mujeres y 3 hombres) a los cuales se les dio a conocer los
principales resultados de la investigación y se les agrade-
ció nuevamente su colaboración.
Resultados
Los resultados derivan de tres tipos de análisis: el aná-
lisis descriptivo de la información recolectada, el análisis
relacional de la misma y finalmente el modelo hipotético
interpretativo que refleja la codificación relacional respec-
to al surgimiento y posible repetición del embarazo ado-
lescente.
a) Análisis Descriptivo
La codificación abierta de los datos denotó la existen-
cia de cinco grandes categorías que dan cuenta del conte-
nido de las RS del embarazo adolescente.
En la primera categoría,
Antecedentes Contextuales
, las
personas entrevistadas señalan que los(as) jóvenes que pre-
sentan un embarazo en la adolescencia, por lo general tie-
nen algunas características comunes previas, como ciertas
condiciones del ambiente familiar, particularmente una baja
comunicación (entendida como ausencia o insuficiencia de
diálogo abierto y sincero con los padres) y un estilo de crian-
za permisivo e inconsistente. Este estilo correspondería a
aquel en que los padres no ponen límites a sus hijos(as) o
cuando llegan a hacerlo éstos son difusos; el estilo de crianza
inconsistente por su parte, alude a aquellos padres que si
3
La comuna de Talagante, ubicada en la provincia de Talagante, Región
Metropolitana, presenta un índice de embarazo adolescente del 16,54%,
cifra que se ubica por sobre la media regional (en un 2,56%) y nacional
(en un 0,87%). Del total de la población de la comuna, 3352 personas
son adolescentes entre 15 y 18 años, es decir, un 7,45% del total de la
población. En relación a la distribución socioeconómica existente, un
5,3% de los habitantes se considera “indigente" y un 19,6% “pobre no
indigente" (Ilustre Municipalidad de Talagante, 2000).
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bien ponen límites a sus hijos, tienen dificultades para ha-
cerlos cumplir y/o fiscalizar la conducta del hijo(a). Tam-
bién se alude a la existencia de ciertas creencias respecto a
la sexualidad en esta etapa del desarrollo, particularmente
en relación a la sexualidad activa (como que ésta es un
evento “natural, común y esperable en la adolescencia"); a
la abstención de las relaciones sexuales (que es “imposi-
ble" de practicar si se tienen experiencias sexuales previas)
y acerca de la virginidad (que es “muy poco frecuente" a
esta edad, y correspondería a casos “aislados" y “exclusi-
vamente" en mujeres). Otros antecedentes contextuales tie-
nen que ver con las condiciones en las cuales ocurren las
relaciones sexuales a esta edad, principalmente: un con-
texto de improvisación, –encuentros casuales, en ausencia
de planificación respecto del lugar o el momento en que se
realizarán– y sin la utilización de métodos anticonceptivos.
La segunda categoría da cuenta de dos
Tipos de Emba-
razo Adolescente
. Así, los(as) jóvenes entrevistados(as)
definen, como primer tipo, el embarazo deseado, el cual es
entendido como aquel embarazo producto de una inten-
ción expresa de tener un bebé a esta edad. Debido a lo an-
terior, se señala que los y las adolescentes deciden no utili-
zar métodos anticonceptivos, por un período prolongado
de tiempo, con el objetivo consciente de lograr la fecunda-
ción. Puede obedecer, en el caso de las mujeres, a las moti-
vaciones de “amarrar al hombre", “disminuir su sentimiento
de soledad" o “cumplir su sueño de la maternidad" y en el
caso de ambos adolescentes, “para consolidar la relación
de pareja" a través de un hijo. Este tipo de representación
se ejemplifica en el siguiente relato de una adolescente,
que al momento de la entrevista supone que está embara-
zada, pero que no ha comprobado médicamente su estado:
“...yo con mi pololo he tenido relaciones un año y me-
dio y nunca he podido quedar embarazada, o sea, mis
expectativas desde chica es tener una guagua... eh, no
sé, o me sentía tan sola, no sé, que necesitaba algo que
estuviera conmigo siempre y como que me ha costado
un mundo, porque... tenía relaciones, hacía lo que po-
día y no podía quedar embarazada y no podía y ya me
estaba entrando el miedo de que, no sé, soy estéril, me
voy a quedar sola" (Marcela, Entrevista 3, p. 32).
Por otra parte, el embarazo no deseado se caracteriza
por la ausencia de una intención consciente de tener un(a)
hijo(a) en la adolescencia. En estos casos, la no adquisi-
ción y/o no utilización de métodos anticonceptivos, así
como algunas condiciones personales de estos(as) adoles-
centes explicarían la ocurrencia de la fecundación no pla-
nificada. Dichas condiciones refieren primordialmente, a
la percepción de una baja probabilidad de ocurrencia del
embarazo (creencias “a mí no me va a pasar" o “si me ocu-
rre, es por mala suerte"), a una dificultad para controlar los
impulsos sexuales (primordialmente en hombres) y a la
vergüenza para solicitar información, adquirir y/o utilizar
métodos preventivos (mayoritariamente en mujeres):
“... nosotros nos cuidábamos, pero de repente. E igual
uno siempre piensa ‘no, a mí no me va a pasar, no, no
creo’..." (Paola, madre, Entrevista 11, p. 66).
“Yo creo que depende del momento... depende de la
excitación en la que uno esté, pa’ saber si se puede cui-
dar o no, porque si uno está muy excitado ¿cachái. no
le dan ganas de... O sea, el hombre sabe que se tiene
que cuidar, pero no le dan ganas, o a veces, no puede
po’, ¿cachái., no puede cuidarse..." (Mario, futuro pa-
dre, Entrevista 26, p. 277).
La tercera categoría corresponde a las
Reacciones
ante el Embarazo Adolescente
. Las reacciones que ma-
nifestaría la mujer, pueden ser alegría, miedo, negación
y asunción o no asunción de la maternidad. El hombre
puede reaccionar con miedo–alegría, negación, mante-
niendo la relación de pareja o abandonando a la mujer,
asumiendo su paternidad, reconociendo sólo legalmen-
te al bebé, o bien, no asumiendo la paternidad. Por otra
parte, se alude a las reacciones del entorno más inme-
diato, como los padres de los(as) jóvenes, que pueden
reaccionar con enojo y/o apoyo económico/afectivo;
los(as) amigos(as) o gente cercana, con preocupación,
alegría y apoyo afectivo; y finalmente, se describe la
reacción de personas más lejanas a los jóvenes, que ten-
derían a realizar comentarios negativos sobre la pareja
o, en particular, hacia la madre adolescente.
La cuarta categoría alude a las
Consecuencias del Em-
barazo en la Adolescencia
, distintas para hombres y para
mujeres. Para ellas pueden ser, cese de las actividades coti-
dianas que realizaba previamente, dificultades para com-
patibilizar el rol de madre con otros roles (pareja, estudian-
te y/o trabajadora), obstaculización de sus metas (en el caso
de que éstas estuvieran previamente estructuradas), cam-
bios corporales, la adquisición de la condición social de
“madre soltera"; así como también algunas derivaciones
positivas, tales como la obtención de facilidades en el Li-
ceo (en cuanto a flexibilidad académica y horaria), obtener
respeto y atención de otros (particularmente, de compañe-
ros
(as) y profesores) y beneficiarse de la compañía del bebé.
En tanto, las consecuencias del embarazo adolescente
para el hombre implican cambios en las actividades rea-
lizadas en el tiempo libre (por la necesidad de trabajar y
obtener ingresos), la necesidad de solicitar ayuda eco-
nómica a los padres o suegros, un deterioro en la rela-
ción de pareja al sentirse desplazado por el bebé, otor-
gar apoyo económico a la mujer y/o ver obstaculizadas
sus metas (en el caso de que éstas estuvieran previamente
estructuradas).
Finalmente, la última categoría corresponde a la
Va-
loración del Embarazo Adolescente
, vale decir, la apro-
bación o rechazo que manifiestan los(as) adolescentes
entrevistados(as) frente a la ocurrencia del embarazo en
esta etapa del desarrollo. Los(as) jóvenes que aprueban el
embarazo, lo hacen en base a los beneficios percibidos
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respecto a la maternidad/ paternidad joven (vitalidad, fle-
xibilidad en la crianza, entre otros). Quienes lo rechazan,
aducen que el(la) adolescente no posee las condiciones
para ser madre/padre debido a su inmadurez y dependen-
cia económica; además refieren las desventajas que esta
situación acarrearía a su vida, como por ejemplo, aumen-
to de obligaciones, pérdida de libertad juvenil, necesidad
de trabajar, entre otras.
b) Análisis Relacional:
A continuación se presenta algunas de las principales rela-
ciones establecidas entre las distintas categorías, subcategorías
y dimensiones que emergieron del análisis descriptivo.
El Esquema 1 expone la interrelación que existe entre
varios elementos, que en conjunto constituyen lo que he-
mos denominado “Factores Facilitadores de la Ocurrencia
del Embarazo en la Adolescencia" tanto en hombres como
en mujeres.
Esquema 1
Factores Facilitadores de la Ocurrencia del Embarazo en la Adolescencia
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En este diagrama es posible observar que el embarazo
adolescente está condicionado por la existencia de condi-
ciones contextuales familiares, creencias asociadas a la
sexualidad activa en la adolescencia y condiciones contex-
tuales de las relaciones sexuales. Dichos factores están en
interrelación y, a su vez, mediados por ciertas condiciones
personales del(a) adolescente.
Una primera condición personal es la búsqueda de aten-
ción, compañía y/o aceptación de un otro(a) que los(as) ado-
lescentes, en general, experimentan en esta etapa de vida. Si
esta motivación es particularmente intensa y se conjuga con
la existencia de ciertas condiciones familiares (baja comuni-
cación con los padres y/o un estilo de crianza permisivo e
inconsistente), el(la) joven establece una interpretación ne-
gativa de su situación, asumiendo que su persona le es “indi-
ferente" a su familia y/o que ha sido “abandonado(a)" afec-
tivamente por sus padres, lo cual al mismo tiempo, le genera
un sentimiento de soledad y vacío.
Así, la interpretación y emociones negativas suscitadas
a partir de las ya mencionadas condiciones contextuales fa-
miliares promueven que el(la) joven ahora busque atención,
compañía y/o aceptación exclusivamente en su grupo de
pares. Para ello, puede adoptar comportamientos que facili-
tan la ocurrencia del embarazo en esta edad, como consumo
excesivo de alcohol y/o drogas, conducta sexual desinhibida
y, especialmente, una sexualidad activa precoz.
Dos factores contextuales se configuran como fundamen-
tos para optar o mantener estos comportamientos de riesgo.
Uno de ellos corresponde a creencias que muchos(as) jóve-
nes actualmente –y en especial quienes enfrentan un emba-
razo–, comparten respecto a la sexualidad activa en la ado-
lescencia. Entre las creencias mencionadas como causas o
explicaciones para una sexualidad activa compartidas por
hombres y mujeres adolescentes encontramos: “amor y con-
fianza"; “madurez"; “imitar patrones externos"; “liberalidad
sexual"; otras son específicas de cada género, como la creen-
cia asociada a que es un “deber" de la mujer “entregar la
prueba de amor"; y la idea de que, para los varones “es im-
posible abstenerse, una vez que se han iniciado sexualmente".
Finalmente, la improvisación que acompaña con frecuencia a
las relaciones sexuales y la no utilización de métodos
anticonceptivos (ambos, factores contextuales de las relacio-
nes sexuales) asimismo se vinculan a dichas conductas de ries-
go y, en consecuencia, facilitan la ocurrencia del embarazo.
En síntesis, las relaciones instaladas entre estos facto-
res contextuales y las condiciones personales ya mencio-
nadas, se erigen en elementos centrales para explicar la
ocurrencia del embarazo adolescente, tanto en hombres
como en mujeres. No obstante, existen ciertos elementos
particulares para cada género.
En el caso del embarazo deseado en la mujer, se apre-
cian como factores antecedentes, los elementos contextua-
les ya descritos en el Esquema 1, a los que se agrega una
postura valorativa de aprobación del embarazo en la ado-
lescencia, y la existencia de ciertas motivaciones particu-
lares en la muchacha para desear un bebé (“amarrar" al
hombre, mitigar el sentimiento de soledad, cumplir el an-
helado “sueño" de la maternidad" y/o consolidar la rela-
ción de pareja). La interrelación de estos elementos condu-
cen a que la joven experimente una reacción inicial de in-
tensa alegría cuando descubre que será madre; y pese a que
luego siente miedo ante la posible reacción negativa de otras
personas, la alegría prima por sobre el miedo y favorece
que asuma su maternidad, procurando el bienestar del(a)
hijo durante el embarazo y tras su nacimiento.
Entre las consecuencias positivas de aceptar la mater-
nidad encontramos: la compañía que el(la) hijo(a) le otor-
ga; la obtención de facilidades en el liceo; la adquisición
de un mayor respeto y atención de diversas personas tras el
embarazo y la maternidad; y/o el cese de actividades extre-
mas ejecutadas previamente al embarazo, tales como
“carretear"
4
, beber alcohol y/o consumir droga en exceso,
entre otras. Este cambio es interpretado por la futura ma-
dre como indicio de madurez. Asimismo, la compañía
del(la) hijo(a), provoca en la joven gran satisfacción per-
sonal y un incentivo para surgir en el medio socio–econó-
mico–cultural que le rodea. Por otra parte, las consecuen-
cias negativas de asumir la maternidad, comprenden: inte-
rrupción temporal de los estudios; dificultad para compati-
bilizar rol de madre con otros roles (pareja y/o estudiante);
cambio corporal, tras el embarazo; adquisición de la con-
dición social de “madre soltera"; y/o la maternidad como
obstaculizador de sus metas (cuando estaban delimitadas
previamente).
A su vez, la dificultad para compatibilizar el rol de madre
con el de pareja provoca un deterioro en la relación con el
padre del bebé; y la dificultad para compatibilizarlo con el
de estudiante provoca en ella sentimientos de culpa e im-
potencia al no poseer el tiempo suficiente para orientarse
al cuidado del(a) hijo(a) y tener que solicitar la ayuda de
terceros. Finalmente, la condición social de “madre solte-
ra", puede provocar en la joven dificultades para estable-
cer nuevas relaciones de pareja, ya sea por miedo a que
futuras parejas rechacen a su hijo(a) o a ella misma por
haber sido madre fuera del matrimonio.
El embarazo no deseado en la joven adolescente tam-
bién presenta aquellos antecedentes contextuales comunes
al embarazo, pero esta vez relacionados a otras condicio-
nes personales (vergüenza que dificulta su prevención, la
creencia “a mí no me va a pasar" o “es mala suerte" quedar
embarazada) y a la presencia de una postura valorativa de
rechazo frente al embarazo en la adolescencia. La relación
entre estos elementos conduce a que la reacción inicial de
la joven, al enterarse de que será madre, sea de “negación
del estado". Si esta reacción se mantiene tras el nacimiento
del bebé, la reacción final de la adolescente es no asumir la
4
Denominación juvenil chilena, que alude a salir con amigos a divertirse.
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maternidad, pudiendo por ende abandonar definitivamente
al bebé o bien, delegar su cuidado a familiares. Otras posi-
bles consecuencias para la muchacha son el cambio corpo-
ral tras el embarazo y/o adquirir el estigma social de “ma-
dre soltera".
Cuando a la reacción inicial de negación (derivada de
la postura valorativa de rechazo) se suma una reacción pos-
terior de miedo, particularmente a la reacción negativa que
otras personas pudiesen manifestar frente a su incipiente
embarazo, la joven podría intentar abortar. Sin embargo,
en este estudio no fue posible establecer con claridad la
existencia de otros antecedentes y/o reacciones adiciona-
les a los ya mencionados, ni cuáles serían las posibles con-
secuencias derivadas del aborto para la joven.
Por otra parte, la postura valorativa de aprobación del
embarazo conlleva a que la joven que no ha deseado un
hijo, de todos modos manifieste una reacción de felicidad;
o de negación inicial, pero sucedida finalmente por la deci-
sión de asumir la maternidad. La asunción de la materni-
dad, en los casos de embarazo no deseado, genera una se-
rie de consecuencias positivas y negativas, de iguales ca-
racterísticas a las del “embarazo deseado".
En función de lo anterior, pareciera ser que las condicio-
nes y/o motivadores personales presentes en uno u otro tipo
de embarazo sólo ejercen influencia en las reacciones inicia-
les manifestadas por la adolescente embarazada, mientras que
la postura valorativa de aprobación ejerce una importante in-
fluencia en la reacción última de “asunción de la maternidad",
independientemente de si el embarazo fue o no deseado.
En el caso del varón, además de los factores facilitado-
res comunes del embarazo adolescente, es posible obser-
var que independientemente de si el joven previamente
aprobaba o rechazaba el embarazo en esta etapa, lo que
condiciona su reacción ante el embarazo es la intención
que posea de consolidar la relación con su pareja o bien,
simplemente sentirse enamorado de ella. En este caso, la
reacción del muchacho se caracteriza por mantener la rela-
ción con la mujer y asumir la paternidad. La asunción de la
paternidad genera en el joven, como consecuencia, una
merma de las actividades realizadas en el tiempo libre (por
trabajo); la necesidad de solicitar ayuda económica a los
padres para solventar los gastos del bebé; un posible dete-
rioro en la relación de pareja, así como también dificultades
en la consecución de metas personales, como proseguir es-
tudios superiores (si estaban previamente delimitadas).
A su vez, la condición personal de “no sentirse enamo-
rado" lleva al abandono de la muchacha, independiente-
mente de la postura valorativa previa frente al embarazo.
No obstante, las reacciones finales del joven frente al(la)
hijo(a) dependerán de si aprobaba o rechazaba el embara-
zo en la adolescencia. Así, si el joven tenía una postura
favorable ante el embarazo en esta etapa, su reacción fren-
te a la noticia es de miedo y alegría conjunta, y, finalmente,
sólo reconoce legalmente al hijo. Como consecuencia de
aquello otorga apoyo económico temporal (o inicial) a la
mujer para el sustento del bebé y, como consecuencia indi-
recta, se produciría un alejamiento paulatino y un distan-
ciamiento afectivo con el(la) hijo(a).
Por otra parte, si el hombre poseía previamente una
postura valorativa de rechazo frente a la ocurrencia del
embarazo en la adolescencia, puede manifestar una reac-
ción de negación frente al suceso, tras lo cual puede suge-
rir a la mujer el aborto o –explícitamente– no asumir su
paternidad tras el nacimiento. En cualquier caso, se esta-
blece que el reconocimiento sólo legal del hijo, al igual
que la no asunción de la paternidad, son reacciones que de
todos modos conllevarían un posterior abandono del hijo,
por parte del padre adolescente.
c) Modelo Hipotético Interpretativo del surgimiento
y repetición del embarazo adolescente, en torno al
fenómeno “presencia de un(a) otro(a)".
Como tercer y último resultado de esta investigación
exponemos un modelo hipotético interpretativo, que emerge
del proceso de codificación abierta y axial realizada con los
datos, vale decir, de los resultados descriptivos y relaciona-
les ya expuestos, así como de nuestras inferencias estableci-
das en función de los mismos. Por lo tanto, este modelo co-
rresponde al proceso de “codificación selectiva" que permi-
tió identificar el fenómeno central en torno al cual se confi-
guran las Representaciones Sociales del embarazo adoles-
cente, según los datos de esta investigación.
Hemos denominado al fenómeno central en las Repre-
sentaciones Sociales del embarazo adolescente “presencia
de un(a) otro(a)", vale decir, el significado atribuido por
el(la) joven al nacimiento de un(a) hijo(a) en la edad ado-
lescente, que adquiere diferencias importantes en tanto el
embarazo ha sido “deseado" (esquema 2) o “no deseado"
(esquema 3) por el(la) adolescente. En ambos casos expo-
nemos los elementos involucrados en uno u otro tipo de
embarazo, así como aquellos que permiten hipotetizar la
posible repetición de éste en un(a) mismo(a) joven. Para
favorecer su comprensión y retención, ambos modelos han
sido diagramados en la forma de una mujer embarazada.
En primer lugar, los antecedentes comunes a ambos ti-
pos de embarazo son: la condición adolescente de búsque-
da de atención, compañía y/o aceptación de un(a) otro(a),
estrechamente ligada a la existencia de una condición fa-
miliar de baja comunicación y/o un estilo de crianza per-
misivo e inconsistente, así como a creencias acerca de la
sexualidad activa y a las condiciones en las que surgen las
relaciones sexuales, compartidas por el joven con su grupo
de pares (el cual a su vez influye en la ejecución de com-
portamientos asociados a la sexualidad activa y a la ausen-
cia de prevención del embarazo).
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Esquema 2
Modelo Hipotético Interpretativo del Embarazo Deseado
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Esquema 3
Modelo Hipotético Interpretativo del Embarazo No Deseado
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Estos factores, yuxtapuestos a un sentimiento de sole-
dad y vacío vivenciado por el(la) adolescente e interpreta-
do como indiferencia y abandono de los progenitores, se
conjuga con otros tres elementos. En primer lugar, que el(la)
joven apruebe el embarazo adolescente y, en segundo lu-
gar, que tenga ciertos motivos para desear el embarazo,
como por ejemplo, la intención de consolidar la relación
de pareja a través de un hijo(a) en el caso de ambos; en el
caso del varón (enamorado), su intención de compartir el
deseo de la mujer de tener un hijo(a); y en el caso específi-
co de la mujer, la intención de “amarrar" al hombre o miti-
gar su sentimiento de soledad. Como tercer elemento cons-
tituyente encontramos la ausencia de otras metas claramente
delimitadas, más allá de la maternidad o paternidad.
La interrelación de estos componentes propicia el em-
barazo y que la presencia del hijo(a) a esta edad sea inter-
pretada como un evento esperanzador en su vida.
Ahora bien, luego de nacido el bebé, nuestra hipótesis
es que el(la) joven balanceará consecuencias positivas y
negativas y, por lo tanto, si percibe a las primeras como
más relevantes o de mayor peso que las segundas, se con-
firmará la aprobación previa que tenía del embarazo; si
además se mantienen los elementos facilitadores del em-
barazo adolescente deseado, estimamos que aumenta la
probabilidad de otro embarazo. Por el contrario, si el(la)
joven evalúa que las consecuencias negativas superaron en
importancia a las positivas, rechazará el embarazo en la
adolescencia, se mostrará poco dispuesto(a) a nuevos em-
barazos a esta edad, y favorecerá conductas de prevención.
El Esquema 3, en tanto, expone los elementos constitu-
tivos del embarazo no deseado y su eventual repetición.
Incorpora los antecedentes contextuales ya descritos en el
esquema anterior, así como también algunos componentes
nuevos. En primer lugar, una poderosa motivación en el(la)
joven a “vivir el momento", en ausencia de metas clara-
mente definidas; en segundo lugar, ciertas circunstancias
personales, como por ejemplo, sustentar creencias del tipo
“a mí no me va a pasar", “si sucede es por mala suerte",
“los impulsos sexuales son imposibles de controlar", o en
el hombre la condición de “no sentirse enamorado de la
mujer" y en la mujer, la “vergüenza" para solicitar infor-
mación y/o utilizar métodos de prevención. Se agrega como
tercer elemento, una actitud de rechazo ante el embarazo
en la adolescencia.
La conjugación de los factores anteriores, favorece el
surgimiento del embarazo no deseado y que la presencia
del hijo(a) sea interpretada como un problema.
Una vez que el(la) adolescente ha asumido la materni-
dad/paternidad, evaluará las consecuencias positivas y ne-
gativas que ha debido enfrentar. Nuestra hipótesis es que si
percibe que las segundas superaron en importancia a las pri-
meras –las positivas–, se confirmará el rechazo previo que
tenía del embarazo a esta edad. Si tras asumir la maternidad/
paternidad se modifica la meta, antes prioritaria, de “vivir el
momento", aumentará la probabilidad de asumir conductas
de prevención para evitar futuros embarazos antes de la
adultez. En cambio, si la evaluación se traduce en que las
consecuencias positivas superaron en importancia a las ne-
gativas, el o la joven adoptará una actitud de aprobación del
embarazo en la adolescencia, y, por ende, más favorable a
un nuevo embarazo adolescente; esta vez deseado.
Ahora bien, ante una observación atenta de ambos
diagramas, parece lícito preguntarse qué es lo que realmente
diferencia al embarazo deseado del no deseado, en tanto
ambos poseen antecedentes comunes que facilitan su ocu-
rrencia. De acuerdo a los datos de este estudio, la respuesta
se encuentra en la presencia de la maternidad/paternidad
como meta en el embarazo deseado, y la motivación priori-
taria de “vivir el momento" en el embarazo no deseado. Sin
embargo, todavía podemos insistir preguntándonos por qué,
en un caso, el o la adolescente, ante los mismo factores faci-
litadores, estructura la maternidad/paternidad como meta y,
en el otro/a, prevalece la motivación por “vivir el momen-
to". Nuestra hipótesis, inscrita en los datos globales de las
entrevistas –aunque no explorada en el presente estudio, por
lo que requiere de nuevos datos para su contrastación–, se
refiere a la forma particular de cada joven de procesar emo-
ciones negativas, las que favorecerían la toma de conciencia
o represión del sentimiento de soledad y vacío generado por
las condiciones familiares adversas.
En el caso del embarazo deseado, el o la adolescente,
ante la conciencia de la profunda soledad y vacío que ex-
perimenta, busca en la maternidad/paternidad una alterna-
tiva para aminorar tales sentimientos. En la mujer, con el
(la) hijo(a) como compañía, como instrumento para obte-
ner y/o mantener la compañía del hombre o como “algo o
alguien" que da sentido a su vida. En el caso del hombre, la
soledad y vacío se mitigaría debido a que el(la) hijo(a)
mantendría la compañía de la mujer y consolidaría la rela-
ción de pareja.
El segundo caso corresponde al embarazo no deseado,
cuando el(la) adolescente reprime, niega u “olvida" sus sen-
timientos de soledad y vacío a través de conductas evitativas
orientadas a disfrutar el aquí y ahora; las que a su vez difi-
cultan la prevención del embarazo y facilitan su ocurrencia.
Conclusiones y Discusión
Como primer tópico, revisaremos aquel que en nuestra
opinión resume los hallazgos centrales de nuestro estudio.
Destacamos como resultado clave el reconocimiento del
embarazo deseado, definido como aquel en el cual ha exis-
tido un deseo consciente, ya sea de la mujer o de la pareja
en conjunto, de tener un hijo en la adolescencia. En el caso
de la mujer, corresponde a una serie de motivaciones rela-
cionadas al “beneficio" que tanto el hijo como la materni-
dad joven le brindan, y en el hombre, a la condición perso-
nal de sentirse enamorado de la mujer y por ello compartir
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con ella su deseo de maternidad. Nos parece relevante su-
brayar que en ambos casos el hijo(a) es valorado en fun-
ción de los beneficios que acarreará en la vida de él o la
joven, por ejemplo, que le entregará compañía, amor o re-
tendrá al hombre, y no aparece un valor intrínseco del ser
que se está trayendo al mundo. Este último punto es más
apreciable aún en el caso del hombre, porque su deseo del
hijo no contempla la compañía que éste le brindaría, sino
más bien la consecuencia de consolidar la relación de pa-
reja con la mujer que ama.
En este sentido, estimamos que la extensa y detallada
descripción brindada por nuestros informantes respecto a
este fenómeno permite aportar piezas concretas a la com-
prensión del “embarazo deseado", ausente en los reportes
de investigaciones previas y que, sin embargo, resulta
crucial, si se desea desarrollar estrategias de prevención
aplicables y útiles en adolescentes urbano–populares.
Un segundo hallazgo refiere al reconocimiento de senti-
mientos negativos que los(as) jóvenes vivencian frente a cier-
tas condiciones familiares por ellos(as) mencionadas. De este
modo, más allá de la disfuncionalidad familiar, reiterada en
estudios previos, la interpretación de indiferencia y abando-
no parental, así como el sentimiento de soledad y vacío que
experimenta el(la) joven, se develan como claves en la adop-
ción y mantención de comportamientos de riesgo para la
ocurrencia del embarazo en la adolescencia.
Un tercer hallazgo remite a la identificación de ciertas
creencias que los y las adolescentes poseen respecto de la
sexualidad en esta etapa del desarrollo y que juegan un papel
fundamental en la actitud que adoptarán frente a la preven-
ción del embarazo.
De los resultados expuestos queremos destacar aquel
referido a las metas del adolescente, uno de los más impor-
tantes a la hora de diferenciar ambos tipos de embarazo.
En este sentido, ya Castillo et al. (1992) suscribían como
factor psicológico de riesgo de embarazo, la dificultad de
los y las jóvenes para establecer metas apropiadas. La au-
sencia de compromiso con metas claramente definidas, en
el caso del embarazo no deseado, podría deberse a que ta-
les adolescentes poseerían una identidad difusa o en mora-
toria, en términos de Marcia (1980), lo que implicaría que
aún estarían en etapa de crisis y búsqueda. Por otra parte,
en el embarazo deseado, si bien existe una meta específica
de maternidad o paternidad, nos preguntamos si ésta refie-
re, más bien, a una identidad hipotecada, aquella en la que
el compromiso es fruto de la presión del entorno familiar,
social o cultural y no producto de una búsqueda personal
activa. En este sentido, los resultados de este estudio se-
rían congruentes con los planteamientos de Hamel (1993)
cuando postula que el “sueño" de la maternidad en la mu-
jer adolescente podría conectarse a las escasas alternativas
de desarrollo socioeconómico que se le ofrece a la adoles-
cente urbano–popular y al mandato social de asumir los
arraigados roles de madre y esposa.
Por otra parte, hemos podido apreciar que la definición
y caracterización entregada por los(as) jóvenes respecto al
embarazo no deseado es claramente disímil a la imperante
en la bibliografía actual, donde se argumenta como princi-
pales causas del embarazo no deseado la falta de informa-
ción y/o acceso a métodos anticonceptivos eficaces, cues-
tión que es refutada por y en el discurso de los y las adoles-
centes entrevistados.
También podemos observar que “la presencia de otro",
vivenciada como elemento esperanzador, así como la alu-
sión a consecuencias positivas, en especial el(la) hijo(a)
como incentivo para luchar y surgir son resultados que se
contraponen a lo planteado en la literatura respecto al quie-
bre irrevocable del proyecto de vida que significaría un
embarazo en la vida del(la) joven. Más bien hemos obser-
vado que la maternidad o paternidad podría constituirse en
sí misma, en un proyecto de vida, asociado al hecho de que
generalmente adolescentes de clase media baja asumen, en
términos de González (1991 en SERNAM, 2001), los este-
reotipos de “mujer–madre" u “hombre–proveedor".
En función de lo anterior, podemos señalar que la apro-
bación y valoración del embarazo, así como la percepción
de consecuencias positivas derivadas de la maternidad–
paternidad joven, resultan ser claramente opuestas a la va-
loración negativa que tanto organismos públicos, privados,
agentes de salud como adultos en general manifiestan al
respecto. Del mismo modo, pudimos constatar que en las
RS de adolescentes respecto al embarazo precoz, no se alude
a eventuales consecuencias biomédicas o económicas de-
rivadas de este fenómeno, las cuales en la mayoría de los
casos resultaron ser “desconocidas" por ellos, en contra-
posición a la extensa descripción que brinda la bibliografía
al respecto y que ha llevado a la consideración de que el
embarazo adolescente “es un fenómeno social que debe
ser evitado" debido a las múltiples consecuencias biomé-
dicas tanto para la joven madre como para su bebé (Monte-
negro & Guajardo, 2000; Maida et al., 1996).
Lo anterior pone de manifiesto la discordancia existente
entre el discurso de los jóvenes y el de organismos públicos
abocados al tema de la prevención, respecto de la definición
del embarazo adolescente. Los jóvenes reconocen la exis-
tencia de dos tipos: el embarazo deseado y no deseado, mien-
tras que los segundos no reconocen el deseo de embarazo en
la adolescencia como un hecho “real" y “plausible" en nues-
tra sociedad. De este modo, consideramos alarmante que los
lineamientos de políticas públicas en el tema de la preven-
ción que actualmente están siendo elaborados (SERNAM,
2001, p. 137), consideren sólo al embarazo no deseado, cuya
definición además se contrapone con la pesquisada en este
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TERAPIA PSICOLÓGICA 2005, Vol. 23, Nº2, 19 – 31
estudio
5
. Es claro que una estrategia de prevención que no
considere los significados compartidos de los actores invo-
lucrados no ejercerá el efecto deseado sobre ellos, por bien
diseñada que se encuentre, en teoría.
Ahora bien, en cuanto a las limitaciones y proyeccio-
nes de nuestro estudio. En primer lugar, hemos de reco-
nocer que respecto a algunos resultados nos han quedado
algunas interrogantes; por ejemplo, establecer con mayor
precisión por qué el deseo del embarazo no existe por sí
solo en el hombre, sino que aparece únicamente cuando
su pareja desea un embarazo y él se siente enamorado de
ella. En segundo lugar, respecto de la metodología una
limitación refiere a la ausencia de participantes –y por lo
tanto de su relato– de adolescentes ya padres, lo cual ha-
bría contribuido a esclarecer el fenómeno de la meta de la
paternidad así como del posible deseo del embarazo en el
hombre. Por lo tanto, consideramos importante que futu-
ras investigaciones profundicen el estudio de la paterni-
dad adolescente y, en especial, el deseo de tener un hijo a
esta edad. Queda planteada la cuestión de la validez del
modelo que hemos presentado con jóvenes que presenten
embarazos adolescentes repetidos.
Sugerencias para la prevención del embarazo
adolescente
A partir de los resultados y conclusiones de esta inves-
tigación, queremos proponer algunas recomendaciones y
sugerencias para futuros planes de prevención del embara-
zo adolescente en sectores urbano–populares, como la co-
muna de Talagante.
Como primer aspecto, es necesario recalcar la impor-
tancia de que todo plan preventivo esté dirigido tanto a
hombres como a mujeres, entendiendo que es responsabi-
lidad de ambos adolescentes adoptar una postura activa ante
la prevención del embarazo.
El concepto central de los lineamientos de acción que
expondremos a continuación, lo constituye precisamente
uno de los mayores hallazgos de este estudio, es decir, la
distinción realizada por los(as) jóvenes entrevistados(as)
entre “embarazo deseado" y “embarazo no deseado". Co-
nocer y reconocer esta distinción es capital a la hora de
desarrollar estrategias de prevención, porque ambos tipos
de embarazo poseen condicionantes distintas y por ende,
requerirán de algunas acciones determinadas para cada caso.
Este último aspecto es de suma relevancia puesto que
históricamente en nuestro país, los programas de preven-
ción del embarazo adolescente han estado centrados en
evitar que ocurra el embarazo no deseado, no consideran-
do la alternativa del embarazo deseado y abordando al fe-
nómeno con estrategias que, obviamente, no son apropia-
das para ambas situaciones. Aparece como imprescindible
reconocer este deseo, real y vigente según lo expresado
por nuestros(as) entrevistados(as). Así, lo indicado es ade-
cuar las acciones preventivas para trabajar también con los
condicionantes particulares que lo pueden propiciar.
Por el rol que juegan en ambos tipos de embarazo ciertas,
condiciones familiares adversas y necesidades afectivas no
satisfechas, con el consecuente sentimiento de soledad, vacío
y abandono del(a) adolescente, aparece como prioritaria la
inclusión de padres y madres en cualquier programa preventi-
vo. El trabajo con éstos puede incluso ser indirecto en el tema
de la conducta reproductiva de sus hijos(as), debido a que el
objetivo principal de su inclusión sería fortalecer a la familia
como espacio de contención y apoyo al(a) joven en una etapa
de mayor vulnerabilidad como la adolescencia.
También debería considerarse como otro “participan-
te" más en la prevención, al grupo de pares, por la influen-
cia que ejerce durante la adolescencia. Los datos de nues-
tra investigación indican la importancia e injerencia que
tiene el grupo de pares en la conducta sexual del(a) adoles-
cente, por lo que proponemos no minimizar su poder sino
utilizarlo de manera positiva en planes de prevención. Por
ejemplo, al conformar grupos para aplicar programas de
prevención se podría aplicar un criterio de afinidad y amis-
tad, lo que probablemente propiciaría un clima de disten-
sión y confianza, al tiempo que se fortalecería, a través de
los contenidos y procesos abordados, al mismo grupo que
más adelante ejercerá presión. De este modo, el grupo pue-
de transformarse –en el futuro–, en una fuente de apoyo y
consejo en temas de afectividad y sexualidad.
También la “identidad" es un tema importante a consi-
derar. Evaluar en qué etapa de la conformación de la iden-
tidad, considerando los criterios propuestos por Marcia
(1980) se encuentran los(as) adolescentes participantes, y
trabajar con ellos(as) en propositividad; favorecer el com-
promiso con valores y metas propias y propiciar una con-
ducta que se oriente a la consecución de dichos proyectos,
actuaría como factor protector en la prevención del emba-
razo adolescente.
En este sentido, sería importante evaluar si el(la) joven
que desea un embarazo en la adolescencia lo hace porque
posee una identidad “hipotecada" y por tanto, un compro-
miso con los valores que su propia cultura ha validado
(mujer “madre" y hombre “proveedor") o la meta de la
maternidad/paternidad es producto de una identidad “lo-
grada", es decir, un compromiso real y genuino con ese
5
En nuestro país aún no existe una política pública que permita dar co-
herencia a las acciones a realizar en este tema. A la fecha, sólo existen
lineamientos de políticas públicas, los que señalan que la prevención
del embarazo adolescente debiera orientarse a evitar únicamente los
embarazos “no deseados", definidos como aquellos que resultan de
relaciones sexuales con falta de información y/o acceso a métodos
anticonceptivos eficaces o de relaciones sexuales no consentidas. El
embarazo deseado es excluido de dichos lineamientos, al definirlo como
aquel que “surge en un contexto de información y ejercicio libre de la
voluntad... o que no siendo conscientemente buscado, forma parte de
las probables consecuencias que la mujer o pareja reconocen como
resultados legítimos de su actividad sexual" (SERNAM, 2001, p. 137).
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valor. Las estrategias a seguir, en este último caso, debe-
rían estar orientadas a contribuir a que el embarazo y ma-
ternidad/paternidad sean planificadas de manera responsa-
ble, lo que implica considerar factores como gastos econó-
micos, tiempo para dedicarle al bebé, riesgos biomédicos,
entre otros aspectos, que probablemente llevaría al(la) jo-
ven a postergar por un tiempo la decisión del embarazo.
Las creencias relacionadas a la sexualidad activa, las
condiciones bajo las cuales se llevan a cabos las relaciones
sexuales, así como la propia postura valorativa frente al
embarazo adolescente, son también elementos necesarios
de considerar en un plan de prevención por la influencia
que tienen en la conducta reproductiva del(a) joven. Cree-
mos indispensable pesquisar tales creencias e ideas al inte-
rior del grupo, hacerlas explícitas a los participantes y de-
batir sus implicancias e influencia en la adopción de con-
ductas de riesgo al embarazo, de modo de cuestionar su
validación a nivel personal y/o en el grupo de pares.
Respecto a la metodología, privilegiamos los progra-
mas de prevención en modalidad de taller grupal con un
número máximo de 15 participantes y considerando el cri-
terio de afinidad en la constitución del grupo.
La relevancia de las sugerencias presentadas radica en
que han emergido a partir de las propias representaciones
que los(as) adolescentes entrevistados(as) comparten en
relación a las causas del embarazo en la adolescencia. Y no
menor es el valor de enfatizar la discrepancia encontrada
entre el discurso “oficial", de las autoridades sanitarias y
políticas, y el discurso adolescente. El concepto de emba-
razo deseado constituye un contrapunto al embarazo no
deseado que ha impregnado los programas preventivos
conocidos en nuestro país y que sabemos no han tenido el
éxito esperado. Esperamos que la inclusión de las Repre-
sentaciones Sociales reconstruidas en este estudio enriquez-
can las alternativas de acción ante esta realidad nacional.
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