Terapia psicológica
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
sochpscl@entelchile.net
ISSN (Versión impresa): 0716-6184
CHILE
2005
Giselle V. Kamenetzky / Alba E. Mustaca
MODELOS ANIMALES PARA EL ESTUDIO DEL ALCOHOLISMO
Terapia psicológica,
junio, año/vol. 23, número 001
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
Santiago, Chile
pp. 65-72
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Universidad Autónoma del Estado de México
http://redalyc.uaemex.mx
Copyright 2004 by Sociedad Chilena de Psicología Clínica
ISSN 0716-6184
Modelos Animales para el Estudio del Alcoholismo
Animal Models for the Study of Alcoholism
Giselle V. Kamenetzky y Alba E. Mustaca
*
Laboratorio de Psicología Experimental y Aplicada (PSEA)
Instituto de Investigaciones Médicas “Dr. Alfredo Lanari", CONICET, UBA, Argentina
rec: 20-abril-2005 acep: 25-mayo-2005
Resumen
El abuso y la dependencia al alcohol constituyen una de las causas más importantes de problemas de salud. Se han
desarrollado modelos animales para el estudio de esta patología; los mismos ofrecen ventajas en la investigación sobre
alcoholismo, aunque los resultados no pueden generalizarse sin tener en cuenta la multicausalidad de los comportamien-
tos humanos. Se desarrollaron modelos de autoadministración de alcohol (caja-hogar y condicionamiento operante) y de
administración forzada (condicionamiento de lugar y de sabor), para estudiar diversos estadios del consumo, la fuerza
apetitiva del etanol, procedimientos para facilitar el inicio del consumo, comportamientos de compulsión y recaídas y
efectos de distintos eventos externos y del estado del animal que facilitan o inhiben el consumo. Se describen los proce-
dimientos más frecuentes, ejemplos de investigaciones recientes y sus implicancias para terapias psicológicas de esta
patología.
Palabras claves: alcohol, modelos animales, terapias efectivas.
Abstract
Alcohol abuse and dependence are among some of the most important health problems. Even though results can not be
generalized to humans without considering the complexity of human behavior, animal models for the study of these
pathologies have been developed offering several advantages for research on alcoholism. These models are of self (home
cage and operant conditioning), and forced administration (place and taste conditioning) and are useful for studying
consumption phases, the appetitive strength of ethanol, procedures that affect consumption start, craving and relapse
behaviors and the effects of several external and internal stimuli that facilitate or inhibit alcohol intake. The most frequent
procedures used and examples of recent investigations are described, and the implications of their results for current
psychological therapies of this pathology are discussed.
Keys words: alcohol, animal models, effective therapies.
El vino…
...en la noche de júbilo o en la jornada adversa
exalta la alegría o mitiga el espanto…
J. L. Borges (El vino, fragmento)
El abuso y la dependencia al alcohol constituyen una
de las mayores causas de los problemas de salud. Además
del riesgo de la pérdida de control normal del comporta-
miento, puede acarrear trastornos severos, tales como des-
órdenes neurológicos y cardiovasculares, hepatitis,
pancreatitis, cáncer, síndrome de alcoholismo fetal, etc.
(Spanagel, 2003).
La utilización de modelos animales ofrece numerosas
ventajas en la investigación clínica ya que “permiten tratar
las psicopatologías no como aberraciones psicológicas sino
como procesos conductuales determinados, cuyos princi-
pios y mecanismos pueden ser entendidos científicamen-
te" (Hunziker, Lector & Pérez-Acosta, 2001, Pág. 48). Las
investigaciones con ratas y ratones constituyen un instru-
mento sumamente valioso si tenemos en cuenta que tanto
TERAPIA PSICOLÓGICA
2004, Vol.23, Nº 1, 65 - 72
* Correspondencia: Giselle V. Kamenetzky y Alba Elisabeth Mustaca
Laboratorio de Psicología Experimental y Aplicada (PSEA)
Combatientes de Malvinas 3150
Bs.As. 1428
Argentina
E- Mails:
yoselevich@hotmail.com, mustaca@psi.uba.ar
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los humanos como los roedores evolucionaron de ancestros
mamíferos comunes. Asimismo, la corriente darwinista
plantea la necesidad de considerar la influencia
evolucionista en el marco de la Psicología Clínica
(Fernández Tapia, 2004). Como el consumo de alcohol se
transforma en un refuerzo positivo que está mediado por
estructuras cerebrales subcorticales que se conservaron
durante la evolución, los estudios con roedores se utilizan
para elucidar las bases neurobiológicas del consumo de
alcohol y los procesos de refuerzo del alcohol en humanos.
En este sentido, se han hallado numerosas analogías con
comportamientos humanos complejos; por ejemplo, el de-
seo compulsivo por el consumo, la recaída y la pérdida de
control (Spanagel, 2000), que posibilitan desarrollar estra-
tegias terapéuticas basadas en ese conocimiento. Con el
uso de especies no humanas es posible realizar un mayor
control de factores, tales como las condiciones de aloja-
miento, dieta y experiencia previa con la droga. Además se
pueden crear poblaciones genéticamente uniformes, como
así también obtener varias generaciones en un período de
tiempo relativamente breve. Teniendo en cuenta la amplia
variabilidad por la preferencia hacia el alcohol entre los
animales, se desarrollaron diversas líneas de ratas y rato-
nes basándose en su preferencia hacia el alcohol alta o baja.
Con el uso de distintos criterios para su selección se desa-
rrollaron cepas endocriadas de este tipo en Finlandia, Esta-
dos Unidos y Sardinia. Estos modelos animales también
han sido una invalorable herramienta para estudiar las
implicancias comportamentales, neuroquímicas y
moleculares en el consumo y preferencia por el alcohol en
humanos (Spanagel, 2000).
Sin embargo, no es posible extrapolar directamente a
humanos los resultados obtenidos con este tipo de investi-
gaciones. Es necesario realizar estudios acordes a la com-
plejidad y a la multiplicidad de factores que afectan el com-
portamiento humano y valorar las estrategias terapéuticas
derivadas de la investigación básica, de acuerdo a los crite-
rios de eficacia y eficiencia que estaban limitados a la tera-
pia del comportamiento pero que actualmente se generali-
zaron a toda la investigación clínica con el movimiento de
las terapias basadas en la evidencia (ej. Mustaca, 2004, a,
b.; Ortiz & Vera-Villarroel, 2003).
El consumo excesivo de alcohol responde a causas com-
plejas, interactuando factores genéticos, ambientales y
socioculturales. Los efectos motivacionales positivos del
alcohol pueden desencadenar sensaciones placenteras, por
ejemplo, un estado de euforia, así como el alivio de esta-
dos displacenteros producidos por estrés, ansiedad o de-
pendencia física y abstinencia. Los efectos motivacionales
negativos producidos por el alcohol pueden incluir estados
displacenteros como disforia, malestar y resaca, o bien dis-
minución de estados placenteros, como una reducción de
la euforia. Posiblemente, las diferencias individuales en
cuanto a la sensibilidad a dichos efectos motivacionales
pueden facilitar o inhibir el desarrollo de patrones de alco-
holismo (Cunningham, Fidler & Hill, 2000).
En este trabajo nos proponemos informar acerca de los
principales modelos animales que se utilizan para compren-
der el problema de la adicción al alcohol, por lo cual están
íntimamente relacionados con los procesos de aprendizaje.
Clasificaremos los diseños en función de la exposición al
alcohol controlada por el animal (autoadministración), o
bien por el experimentador (administración forzada). En
cada caso se presentarán estudios para diversos estadios y
procesos de la adicción al alcohol. Finalmente se
ejemplificarán algunas de las implicancias para la clínica
que tuvieron estos modelos.
Modelos de auto-administración de alcohol
Hay dos formas principales para obtener la auto-admi-
nistración de alcohol en los animales: los modelos de “caja
hogar" y de “condicionamiento operante". En ambos ca-
sos, el animal controla la ingesta de alcohol, la dosis y los
patrones temporales de la ingesta, pero se diferencian en el
comportamiento requerido para obtener el alcohol y la ruta
de administración. Estos diseños resultan útiles para anali-
zar el comportamiento humano ya que los bebedores habi-
tualmente consumen alcohol en circunstancias en las cua-
les pueden controlar su cantidad, así como los patrones de
consumo. Además ofrecen la posibilidad de comprender la
naturaleza de los efectos motivacionales que influyen en la
autoadministración de alcohol, así como de sus efectos
farmacológicos, tales como el incremento del placer o la
disminución del estrés y la ansiedad (Cunningham et al.,
2000).
Procedimientos de caja-hogar
En estos procedimientos se ofrece al animal la opción
de consumir agua o alcohol, durante 24 hs. o bien por pe-
ríodos limitados de tiempo. Habitualmente se toma como
medida dependiente el volumen consumido de cada bote-
lla y la preferencia por el alcohol, que se infiere por la pro-
porción de alcohol consumida en relación al volumen total
de líquido consumido.
A continuación mencionaremos ejemplos de
autoadministración en caja-hogar que se utilizaron para
estudiar distintos procesos del alcoholismo.
Estudio de los estadios de la adicción al alcohol
Los patrones de consumo de alcohol tienen diversos
estadios de desarrollo, generalmente en función del tiem-
po que el animal se expuso a la droga. De acuerdo a las
evidencias empíricas, se han discriminado al menos 3 eta-
pas. Comienzan con una primera fase de adquisición, lue-
go continúa una fase de consumo controlado hasta llegar a
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una fase de pérdida de control, si el acceso a la droga supe-
ra los 6 meses.
Fase de adquisición
La primera fase de adquisición del consumo general-
mente se desarrolla durante las primeras dos semanas de
exposición. Durante esta etapa el consumo es controlado y
la ingesta parece ser de tipo exploratorio. Los patrones de
consumo y la dosis diaria ingerida son inestables e impre-
decibles. Probablemente es en este estadio en que los ani-
males aprenden a evaluar los efectos psicotrópicos del al-
cohol y a ajustar su comportamiento de consumo.
Existen evidencias que los roedores son cautos al con-
sumir sustancias con sabores novedosos, un fenómeno
denominado neofobia, y generalmente tienen en principio
aversión al consumo de alcohol. Por lo tanto se desarrolla-
ron varias estrategias para lograr una aceleración del pro-
ceso de consumo. Una de ellas consiste en introducir una
botella de agua y otra de alcohol en la caja hogar con con-
centraciones bajas de alcohol e ir incrementándola a lo lar-
go de los días. También se suele inducir el consumo y eva-
luar la preferencia de etanol ofreciendo a los animales una
botella con etanol y otra con agua, o bien tres botellas con
etanol a diferentes concentraciones (por ejemplo, 5, 10 y
20% v/v) y otra botella con agua (Wolffgramm & Heyne,
1995). Cuando el animal tiene acceso por períodos prolon-
gados, por ejemplo 24 hs, generalmente distribuye su con-
sumo a lo largo del día ingiriendo pequeñas dosis que no
necesariamente producen incrementos importantes de ni-
veles de alcohol en sangre. Si se quiere lograr un alto con-
sumo en períodos breves, deberán utilizarse procedimien-
tos de acceso limitado.
Otra forma de lograr un mayor y rápido consumo es
mediante un procedimiento consistente en mezclar la solu-
ción de alcohol con alguna sustancia altamente palatable,
como sucrosa o sacarina. Durante los primeros días la con-
centración de alcohol es baja y la de sucrosa, alta. A medi-
da que transcurren los días, se va disminuyendo la concen-
tración de sucrosa e incrementando la de alcohol, hasta lle-
gar a presentarle al animal una solución de alcohol sin
sucrosa (Samson, Sharpe & Denning, 1999).
Fase de consumo controlado
A partir de la segunda semana y durante los primeros
meses, cada animal desarrolla patrones individuales esta-
bles de consumo de alcohol (Wolffgramm, 1990). En esta
fase, el consumo estaría determinado por la interacción de
factores externos (por ejemplo, estresores tales como ais-
lamiento o natación forzada) o por el estado interno del
animal (por ejemplo estados elevados de ansiedad) y pare-
cería estar relacionado con los efectos psicotrópicos del
alcohol (Spanagel, 2000). En esta etapa se suelen presentar
variables independientes, como por ejemplo exposición a
diversos estresores (aislamiento, choques eléctricos de dis-
tinta intensidad, restricción física, natación forzada, etc.),
administración de drogas, cambios de contextos, etc., para
evaluar los cambios producidos en el consumo en función
de dichas variables. Por ejemplo, Vangeline, Sigmund,
Singer, Sinclair Li y Spanagel (2003) estudiaron el efecto
de la exposición a diversos estresores (natación forzada y
choques eléctricos) sobre el comportamiento de consumo
voluntario de alcohol en tres líneas de ratas seleccionadas
y ratas Wistar no seleccionadas para el consumo de alco-
hol. Hallaron que la exposición a choques eléctricos
incrementó el consumo en todos los grupos de animales y
la natación forzada incrementó el consumo de alcohol lue-
go de períodos de privación de alcohol en las ratas Wistar.
Estos resultados muestran la influencia que tienen los
estresores en el incremento del consumo de alcohol.
Fase de pérdida de control o punto de «no retorno»
A partir de aproximadamente 6 meses de acceso conti-
nuo a alcohol, las ratas cambian gradualmente su compor-
tamiento de consumo, aun cuando las condicionas ambien-
tales permanecen constantes. Los animales que son
reexpuestos a la droga luego de largos períodos de absti-
nencia exhiben un alto consumo y preferencia por el etanol
durante varias semanas (Wolffgramm & Heyne, 1991), a
diferencia del efecto de deprivación de alcohol (ADE), que
dura solo unos días y que describiremos en el próximo apar-
tado. El comportamiento adictivo se define por una pérdi-
da de control, y no por un alto consumo de alcohol. En esta
fase, los factores externos e internos ya no influyen en la
ingesta de alcohol como en la fase de consumo controlado.
Los animales exhiben un incremento del consumo, inde-
pendientemente de las condiciones externas, como por ej.
un aislamiento de 24 hs., el rango de dominancia indivi-
dual, la adulteración del sabor del alcohol con quinina
(Wolffgramm y Heyne, 1991) o del estado interno. Los datos
empíricos muestran que la transición del consumo contro-
lado al no controlado parece ser irreversible en las ratas,
sugiriendo la existencia de un punto de no retorno
(Spanagel, 2000).
Efecto de deprivación de alcohol (ADE) o procesos
de recaídas
Spanagel y Holter (1999) desarrollaron un modelo de
autoadministración de alcohol con fases repetidas de
deprivación. Se utilizaron ratas Wistar con libre acceso a
agua, comida y tres soluciones de etanol al 5, 10 y 20% (v/
v) en sus cajas. Luego de dos meses de acceso continuo,
las ratas eran privadas de alcohol por algunos días y luego
nuevamente expuestas a la droga. Durante el siguiente año,
se repitió este procedimiento todos los meses. Cuando los
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animales eran reexpuestos a las soluciones de alcohol, se
observó un fenómeno denominado efecto de deprivación
de alcohol (ADE), que consistía en un aumento pronuncia-
do y temporario del consumo y la preferencia por el alco-
hol. Se produjeron también cambios en los patrones de
consumo; las ratas preferían concentraciones más altas de
alcohol y bebían en horarios inusuales durante el ciclo de
luz. Este modelo ha sido utilizado para estudiar el compor-
tamiento de recaída en el consumo y se observó también
en ratones, monos y bebedores sociales humanos (Sinclair,
1971).
En otra investigación, Salvatore Serra et al. (2003) ha-
llaron que ratas “Sardinian Alcohol-Preferring" (sP) que
eran privadas de alcohol en fases sucesivas, desarrollaron
el ADE y la primera vez que fueron reexpuestas a la droga
mostraron una preferencia hacia las concentraciones más
altas (20% y 30%) y un despreciable consumo de la con-
centración más baja (10%). Este proceso fue irreversible,
manteniéndose dicha preferencia a lo largo del experimen-
to. Los autores sugieren que el ADE puede ser considerado
como un incremento en la demanda de etanol por el sujeto
deprivado y que dicho aumento se manifiesta por el au-
mento de consumo y la selección de concentraciones, las
cuales producen efectos farmacológicos más rápidos.
Procedimientos de condicionamiento operante
Para evaluar los procesos apetitivos relacionados con
el comportamiento voluntario o de “búsqueda" del alcohol
se utilizan modelos de condicionamiento operante, en los
cuales el acceso a alcohol es contingente al comportamien-
to del animal bajo el requerimiento de una respuesta ins-
trumental. La ventaja de estos procedimientos en compa-
ración con el de autoadministración en la caja-hogar es que
el experimentador puede variar la complejidad y el costo
de la respuesta que debe realizar el animal para obtener
alcohol mediante distintos programas de reforzamiento por
presión de palanca, aumentando progresivamente el reque-
rimiento para obtener dosis especificas del alcohol. De este
modo se puede evaluar el grado de motivación que tiene el
animal para buscar el alcohol (Samson & Doyle, 1985).
Estos modelos presentan diversas analogías con el com-
portamiento adictivo en humanos alcohólicos. A continua-
ción mencionaremos algunos ejemplos del uso de esta es-
trategia.
Modelo de reinstalación de la respuesta
(reinstatement model)
Los diseños de reinstalación de la respuesta se utilizan
para estudiar los procesos involucrados en la compulsión y
la recaída al consumo de drogas. En un experimento típi-
co, los animales se entrenan a presionar una palanca para
obtener alcohol. Posteriormente sobreviene una fase de
extinción, en la cual la presión de la palanca deja de estar
apareada con la obtención de la droga. Luego de esta fase,
el experimentador presenta diversos estímulos y evalúa
cuáles de ellos reinstalan la respuesta de presión de palan-
ca, aun sin la presencia de la droga. Existen evidencias que
hay al menos tres clases de estímulos que producen la reins-
talación: a) la administración de una pequeña dosis de al-
cohol, b) el estrés y c) estímulos condicionados que fueron
asociados a la droga durante la fase inicial. Se considera
que el re-comienzo de la presión de palanca en la última
etapa es un indicador de búsqueda de la droga y recaída en
el consumo (Spanagel, 2003; Rodd, Bell, Sable, Murphy
& McBride, 2004).
En una investigación se entrenó a ratas macho Wistar
en una tarea de presión de palanca para obtener alcohol.
Cuando se logró estabilizar la respuesta, continuó una eta-
pa de extinción. Luego de la extinción de la respuesta, se
evaluaron diferentes clases de estímulos que nunca fueron
apareados con la droga (por ej. un tono, el tubo del bebede-
ro vacío o claves visuales). Hallaron que la presentación
de la solución en el bebedero (etanol a una concentración
del 8%) antes de la presencia de la palanca, reinició la res-
puesta de búsqueda. Debido a que la presentación del be-
bedero vacío no produjo ningún efecto, los autores sugie-
ren que los estímulos asociados al etanol, tales como el
olor y el sabor, podrían actuar como estímulos
discriminativos y reinstalar la respuesta luego de la extin-
ción (Bienkowski, Kostowsky & Koros, 1999). Este resul-
tado es similar a los obtenidos por Pavlov (1927) cuando
reinstaló la respuesta condicionada apetitiva colocando ali-
mento en la boca del animal antes de la presentación del
estímulo condicionado.
Procedimiento de punto de corte: relaciones entre
consumo y “búsqueda" de alcohol
La etología clasifica los comportamientos asociados al
consumo en dos categorías en función del nivel de la
interacción organismo - ambiente (Barnett, 1963): las con-
ductas consumatorias y las de búsqueda. Las primeras es-
tarían determinadas fundamentalmente por los anteceden-
tes filogenéticos, y se desencadenan una vez que el objeto
apropiado ha sido localizado en el espacio. Los comporta-
mientos apetitivos o de búsqueda son aprendidos y depen-
den de la experiencia previa del sujeto. Estas dos respues-
tas se pueden asociar al consumo directo del animal de las
sustancias apetitivas y al condicionamiento operante res-
pectivamente.
En las actividades relacionadas con el etanol, los com-
portamientos apetitivos son aquellos vinculados a la ob-
tención del etanol (comportamientos de búsqueda o
condicionamiento operante), y los procesos consumatorios
controlan principalmente la cantidad de etanol consumido
una vez que se ha comenzado a beber. Con el fin de esta-
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blecer medidas independientes para ambos procesos, se ha
desarrollado un procedimiento denominado «punto de cor-
te» (Samson, Czachawsky & Slawecki, 2000). El mismo
consiste en someter al animal a un condicionamiento ope-
rante utilizando diversas concentraciones de etanol como
refuerzo. Se administra un ensayo diario en cajas de
condicionamiento en el cual el animal debe responder a
una tarea de presión de palanca de razón fija para acceder a
20 minutos de acceso a la solución de etanol. Durante el
período de “búsqueda" o respuesta operante el animal no
puede desplegar comportamientos de consumo, y una vez
que se accede a la solución, no se requieren más respuestas
de presión de palanca. Para determinar la fuerza del com-
portamiento de búsqueda, la respuesta requerida para ac-
ceder al etanol va aumentando en complejidad a lo largo
de los días mediante programas de reforzamiento progra-
mados por el experimentador y se establece el punto de
corte cuando el animal falla en completar la tarea (Samson,
Czachowsky, Chappell & Legg, 2003). Si luego de some-
terlos a un tratamiento los animales sobrepasan el requeri-
miento de la línea de base, se infiere que están altamente
motivados para obtener determinadas sustancias aun cuan-
do el costo de la respuesta sea alto. En una investigación
las ratas macho Long-Evans se entrenaron inicialmente para
responder a una tarea sencilla para acceder a 20 minutos de
una solución azucarada de 3% o etanol al 10%, estable-
ciéndose una línea de base. Luego se sometió a los anima-
les a un procedimiento de punto de corte con diferentes
concentraciones de solución azucarada (1%, 3%, 5% y 10%)
y etanol (2%, 5%, 10% y 20%). La manipulación de las
concentraciones de sucrosa tuvo un mayor impacto en los
comportamientos de búsqueda y consumo (reflejado en una
correlación entre el punto de corte y la concentración de
sucrosa (a mayor concentración de sucrosa mayor era el
punto de corte), que la manipulación de la concentración
de etanol. Los resultados muestran que los patrones de
ingesta de etanol estarían regulados por factores
farmacológicos y que cuando cantidades consumidas de
alcohol son farmacológicamente detectables, habría una
disociación entre los comportamientos de búsqueda y con-
sumo (Czachowski, Legg & Samson, 2003).
Modelos de administración forzada de alcohol
Hay dos procedimientos en los cuales se combinan los
procedimientos de administración controlada por el expe-
rimentador y de aprendizaje: el condicionamiento de lugar
y el condicionamiento al sabor. Los mismos están basados
en la premisa que los individuos pueden aprender median-
te condicionamiento clásico asociaciones entre los efectos
de las drogas, o estímulos incondicionados (EI) tales como
los efectos farmacológicos (por ejemplo, sedativos, térmi-
cos y cardiovasculares), así como los efectos motivacionales
(por ejemplo, reducción de ansiedad y euforia), y los estí-
mulos que predicen la administración de la droga o estímu-
los condicionados (EC), tales como el sabor y el olor del
alcohol, así como claves externas visuales y auditivas
(Cunningham, 1993).
Estos modelos se utilizan para la comprensión de los
comportamientos de recaída y para posibles desarrollos de
tratamientos de exposición a los estímulos condicionados
que predicen la exposición al alcohol sin la presentación
del mismo, para lograr su extinción.
Condicionamiento de lugar
En un experimento de condicionamiento de lugar, las
ratas o ratones se entrenan en un aparato que permite la
presentación de diversos estímulos visuales, táctiles,
olfatorios o auditivos en compartimientos diferentes. Los
animales se exponen a una serie de estímulos que se aparean
con la administración de alcohol (generalmente mediante
inyecciones intraperitoneales), y un segundo conjunto de
estímulos que no se aparean con la droga. En el ensayo de
prueba los animales se colocan en el aparato sin adminis-
trarles droga y con libre acceso a ambos compartimientos.
Se mide la preferencia o aversión hacia la droga mediante
la cantidad de tiempo que el animal permanece en presen-
cia de cada conjunto de estímulos.
La mayoría de las evidencias empíricas muestran que
el etanol no produce preferencia condicionada de lugar, es
decir que en este modelo no funciona como un reforzador
positivo (Kooy, O’Shaughnessy, Mucha & Kalant, 1983,
Stewart, Murphy, Mc. Bride, Lumeng & Li, 1996). Por
ejemplo, Fidler, Bakner y Cunningham (2004) hallaron que
los efectos aversivos postabsortivos del etanol produjeron
una aversión condicionada de lugar en ratas no selecciona-
das a las cuales se les administró etanol por vía intragástrica
(IG). Sin embargo, los resultados obtenidos con este mo-
delo dependen de numerosos factores, incluyendo los
genéticos, la vía de administración, el diseño y la expe-
riencia con el etanol.
Condicionamiento al sabor
En los estudios de condicionamiento al sabor, los efec-
tos de las drogas (EI) se aparean con la ingesta de un sabor
novedoso de un líquido o comida sólida (EC). Posterior-
mente se evalúa la ingesta o preferencia del EC en ausen-
cia de la droga. Si la misma produce efectos motivacionales
positivos, se incrementará el consumo o preferencia del EC
y si produce efectos aversivos, la ingesta o preferencia su-
frirá un decremento.
En una investigación se evaluó en qué medida los efec-
tos aversivos del etanol se desarrollaban en ratas
genéticamente seleccionadas Sardinian con preferencia al
alcohol (sP) y Sardinian sin preferencia al alcohol (sNP).
Las dos cepas de ratas fueron expuestas a una solución de
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sacarina durante 5 sesiones de 20 minutos diarios, apareada
con una inyección de etanol. Posteriormente se les ofreció
la solución de sacarina y agua durante 18 días en ensayos
de 20 minutos y se midió el consumo de ambas soluciones.
Se halló que el etanol produjo una marcada aversión hacia
la sacarina en las ratas sNP, mientras que no produjo un
efecto aversivo en las ratas sP, a pesar de que el nivel de
etanol en sangre fue el mismo en ambos grupos. Los resul-
tados sugieren que existiría un grado diferencial de aver-
sión a los efectos postingestivos del etanol entre las ratas
sP y sNP (Brunetti et al., 2002).
La Tabla 1 resume los diferentes modelos presentados
en este trabajo.
Tabla I. Principales modelos animales para el estudio de la adicción al alcohol
Autoadministración
Diseños de investigación
Procesos bajo estudio
Ej. Referencias
Caja-hogar
Modelos de caja hogar
- Procesos de consumo.
-Richte y Campbell, 1940.
Acceso ilimitado (24 hs.) o limitado - Obtención de líneas endocriadas. -Li y Lumeng, 1984.
Procedimiento de 2 y 4 botellas - Consumo y preferencia de etanol. -Wolffgramm y Heyne, 1995.
Modelo de punto de no retorno - Pérdida de control en el consumo. -Wolffgramm, J. y Heyne, A., 1991.
- Comportamiento adictivo.
-Spanagel, R., 2000.
Efecto de deprivación
- Comportamiento de recaída
-Spanagel y Holter, 1999.
de alcohol (ADE)
en el consumo.
-Sinclair, 1971.
- Modificaciones en los
-Serra y cols., 2002.
patrones de consumo.
Condicionamiento operante Modelo de reinstalación
- Compulsión y recaída
-Spanagel, 2003.
de la respuesta
en el consumo.
-Rodd y cols., 2004.
- Bienkowski y cols, 1999.
Procedimiento de punto de corte - Procesos apetitivos
-Samson y cols., 2003.
y consumatorios.
Admininistración forzada Diseños de investigación
Procesos bajo estudio
Referencias
Condicionamiento clásico Condicionamiento de lugar
- Procesos asociativos entre los -Kooy y cols., 1983.
efectos del alcohol y los estímulos -Stewart, 1996.
que predicen la administración de -Fidler, Bakner
la droga.
y Cunningham C., L., 2004.
Condicionamiento al sabor
- Procesos asociativos entre los -Brunetti y cols., 2002.
efectos del alcohol y un sabor
novedoso.
Conclusiones e implicancias para el tratamiento del
alcoholismo
Si bien, como mencionamos anteriormente, el uso de
modelos animales en la investigación sobre alcoholismo no
es suficiente para abordar esta problemática en humanos,
constituye una herramienta invalorable a la hora de elaborar
estrategias clínicas eficaces. Los modelos han sido
farmacológicamente validados, y a partir de este tipo de in-
vestigaciones se han creado drogas que actualmente se utili-
zan en la clínica para el tratamiento del alcoholismo. Por
ejemplo se mostró que el naltrexone, un antagonista del re-
ceptor opioide que ha sido estudiado en ratas, reduce la tasa
de recaída y consumo de alcohol en humanos (O’Malley et
al., 1992). Asimismo, la investigación con animales ha cola-
borado en dilucidar las bases neuroquímicas y celulares que
subyacen al consumo y dependencia al alcohol.
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Debido a que el problema de la adicción al alcohol en
humanos involucra un comportamiento voluntario, los
modelos animales de consumo voluntario parecen reflejar
de un modo más acertado los patrones de ingesta que se
van desarrollando cuando se tiene acceso a la bebida. Si
bien en los modelos en los cuales es el experimentador quien
administra la droga suelen desarrollarse efectos aversivos
hacia la bebida (ver modelos de condicionamiento de lugar
y de sabor), los mismos nos brindan información acerca
del papel del aprendizaje y la memoria de los procesos
apetitivos que regulan el consumo de alcohol. Existen evi-
dencias que las ratas pueden desarrollar una memoria de
estímulos oro-olfatorios aun dentro del útero. Estos estu-
dios revelaron que las experiencias pre-natales y también
las post-natales tempranas pueden tener efectos profundos
en la posterior detección, reconocimiento y patrones de
aceptación del alcohol (Spear & Molina, 2001). Se encon-
traron resultados similares con humanos. Por ejemplo, en
una investigación se expuso a niños de entre 6 y 13 meses
de edad a juguetes que eran idénticos, pero que tenían dife-
rentes olores (vainilla, etanol o sin olor). Se halló que los
infantes de madres que tuvieron más consumo de alcohol
durante y después del embarazo (inferido por cuestiona-
rios realizados a los padres), tenían movimientos bucales
diferentes ante los juguetes que olían a alcohol, compara-
do con los niños del grupo control (Bachmanov et al., 2003).
Al desarrollarse los modelos animales, se intentó esta-
blecer un paralelo con conductas desarrolladas en huma-
nos alcohólicos. En este sentido parece ser que los estímu-
los que provocan recaída en animales de laboratorio, tam-
bién lo hacen en humanos. Por ejemplo, el modelo de reins-
talación de la respuesta predice que el acceso a una peque-
ña dosis de alcohol es suficiente como para reinstalar el
comportamiento de búsqueda de la bebida (condi-
cionamiento operante, presión de palanca). Esto es consis-
tente con lo que se ha descripto como el fenómeno del «pri-
mer trago» en humanos, es decir, la tendencia a volver a
comportamientos compulsivos y de recaída hacia la bebi-
da ante un primer sorbo de alcohol, aun luego de prolonga-
dos períodos de abstinencia. Algo similar producen en este
modelo los estímulos que fueron inicialmente apareados
con el consumo del alcohol; en alcohólicos se ha visto que
la simple visualización de un bar o el olor a alcohol, pue-
den provocar un efecto de recaída. Los estudios con ani-
males predicen que la exposición a estos estímulos no re-
forzada por el alcohol extingue la respuesta de búsqueda.
La terapia de exposición a pistas o señales (CET) se basa
en esos resultados. Consiste en extinguir y desarrollar es-
trategias de afrontamiento ante señales externas o internas
que provocan el deseo de consumir. Un estudio de
Sitharthan, Sitharthan, Hough y Kavanagh (citado por
Secades Villa & Fernández Hermida, 2003) comparó un
grupo CET con un grupo de terapia cognitivo-conductual
(CBT) que mostró que a los 6 meses los sujetos del grupo
CET autoinformaban menor consumo de alcohol que los
pacientes CBT. Esta terapia cumple los criterios de “pro-
bablemente eficaz" en la lista de terapias con apoyo empí-
rico (Secades Villa & Fernández Hermida, 2003 ).
El modelo de la formulación biopsicosocial descrito por
Pormeleau y Pormeleau (1987) para explicar cómo se ini-
cia y mantiene la respuesta de fumar se puede extender a
las adicciones, en general también se inspiró en los estu-
dios con animales. Este modelo tiene en cuenta los facto-
res de vulnerabilidad (genética e historia de aprendizaje) y
el contexto (ambiente externo e interno: estímulos que pro-
vocan cambios fisiológicos, bioquímicos, psicológicos y
emocionales), que lleva a la conducta (autoadministración
de la sustancia o su rechazo). Esta respuesta produce con-
secuencias (reforzamiento positivo y negativo o castigo,
eventos que provocan cambios fisiológicos, bioquímicos,
psicológicos y emocionales). Según las consecuencias que
provoca aumentará o disminuirá la repuesta adictiva. Es-
tos factores interactúan entre ellos. El tratamiento consiste
en romper la cadena asociativa entre esas variables.
Un análisis de los tratamientos eficaces para el alcoho-
lismo y para las demás adicciones muestra que todos ellos
se derivan de los resultados obtenidos con los modelos ani-
males presentados en este trabajo que se adecuaron a los
humanos. Este intercambio entre investigación básica y
aplicada parece ser el modelo más prometedor para hallar
métodos que alivien el sufrimiento humano debido a tras-
tornos psicológicos.
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