Terapia psicológica
Sociedad Chilena de Psicología
Clínica
sochpscl@entelchile.net
ISSN (Versión impresa): 0716-6184
CHILE
2004
María Isabel Castillo Vergara / Elena Gómez Castro
LAS PECULIARIDADES DE LA INVESTIGACIÓN EN PSICOANÁLISIS
Terapia psicológica,
año/vol. 22, número 001
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
Santiago, Chile
pp. 25-32
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Universidad Autónoma del Estado de México
http://redalyc.uaemex.mx
Copyright 2004 by Sociedad Chilena de Psicología Clínica
ISSN 0716-6184
TERAPIA PSICOLÓGICA
2004, Vol.22, Nº 1, 25-32
Las peculiaridades de la investigación en Psicoanálisis
1
María Isabel Castillo Vergara*
Elena Gómez Castro**
Este artículo realiza un recorrido por las particularidades de cómo el psicoanálisis entiende la investigación. Luego se
analizan las relaciones del psicoanálisis con las ciencias desde un punto de vista epistémico. Desde una postura posi-
tivista, el psicoanálisis goza de una reputación ambigua debido a la falta de pruebas empíricas acerca de sus hipótesis
centrales. Como contraparte, surge una defensa hermenéutica del método psicoanalítico, sin embargo éste también
tiene sus limitaciones, las que son expuestas. Se plantea el uso del Estudio de Caso Clínico como una metodología
psicoanalítica en la investigación y psicoterapia específica de situaciones de Traumatización Extrema (violaciones de
los derechos humanos).
Palabras claves: Investigación, psicoanálisis, hermenéutica, metodologías cualitativas.
The article draws a pathway about how psychoanalysis understands research and its specificities. Then, relationships
between psychoanalysis and sciences are analyzed from an epistemic point of view. From a positivist position,
psychoanalysis has an ambiguous reputation due to the lack of empiric proof about its central hypotheses. On the other
hand, a hermeneutic defense of psychoanalytic method appears; nevertheless it has its own limitations as well, and
they are described. It is proposed the use of Clinic Case Study as a psychoanalytic and qualitative method in the
specific research and psycotherapy of Extreme Traumatization situations (human rights violations).
Keywords: Research, psychoanalysis, hermeneutics, qualitative methods.
1
Este texto corresponde a la metodología de la tesis doctoral en Psicolo-
gía mención en Psicoanálisis, en la Universidad Andrés Bello, Chile.
* Psicóloga, Psicoterapeuta Psicoanalítica, Dra.(c) en Psicología mención
en Psicoanálisis. Profesora Universidad Diego Portales. Presidenta Ins-
tituto Latinoamericano de Salud Mental y Derechos Humanos (ONG
ILAS) Chile.
** Psiquiatra, Psicoterapeuta Psicoanalítica, Dra.(c) en Psicología men-
ción en Psicoanálisis. Profesora Universidad Diego Portales. Directora
Instituto Latinoamericano de Salud Mental y Derechos Humanos (ONG
ILAS) Chile.
Introducción
Este artículo tiene una historia particular. Ella se re-
monta, por una parte, al contexto sociopolítico chileno de
los últimos treinta años y, por otra parte, a la experiencia
clínica acumulada en esta área específica, la que precisa
de una formulación que pueda ser validada en el campo de
la investigación psicoanalítica.
Durante dos décadas hemos trabajado como profesio-
nales de la salud mental en relación al tema del efecto de
las violaciones de los Derechos Humanos ocurridas en
nuestro país en el período 1973 - 1990, en las personas, en
sus familias y en sus grupos de pertenencia.
Ello, desde un comienzo implicó para nosotras, como
personas y profesionales, la puesta en práctica de un tra-
bajo serio, solidario y coordinado para hacer frente al su-
frimiento experimentado por numerosos grupos de perso-
nas y sus familias. Las atrocidades cometidas pusieron en
tela de juicio -y lo siguen haciendo- nuestros conocimien-
tos acerca del funcionamiento psíquico y el tratamiento de
las consecuencias psicosociales de eventos traumáticos. Fue
necesario desarrollar enfoques pertinentes y flexibles para
hacer frente a una situación para todos desconocida y apre-
miante. Desde la literatura referida al Holocausto Nazi to-
mamos y adecuamos al contexto chileno la noción
"traumatización extrema", entendida como "un tipo de
traumatización específica, que desborda la estructura psí-
quica de los sujetos y la capacidad de la sociedad de res-
ponder adecuadamente a este proceso. Su objetivo es la
destrucción del individuo, sus relaciones interpersonales,
su conciencia de clan y su pertenencia a la sociedad. La
traumatización extrema está marcada por una forma de ejer-
cer el poder en la sociedad, donde la estructura sociopolítica
se basa en la desestructuración y el exterminio de algunos
miembros de esta misma sociedad por otros de sus miem-
bros" (Becker, Castillo & Díaz, 1991, p. 3). Los conocimien-
tos obtenidos durante nuestra formación como psicoanalis-
tas han sido especialmente pertinentes, relevantes y útiles
para el desarrollo y aplicación de este concepto. Por otra
parte, nuestra responsabilidad y sensibilidad aprendida a
partir del propio psicoanálisis, nos ha conducido a nuevas
aproximaciones, las que pueden ser entendidas como un apor-
te relevante tanto desde el punto de vista de nuestros pacien-
tes como del desarrollo de nuevas hipótesis psicoanalíticas.
Universidad Diego Portales, Chile
Universidad Diego Portales, Chile
(Rec: 29-octubre-2003 Acep: 29-mayo-2004)
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CASTILLO Y GÓMEZ
TERAPIA PSICOLÓGICA 2004, Vol.22, Nº 1, 25-32
En este artículo nos interesa mostrar las posibilidades
de diálogo del psicoanálisis con otras disciplinas de las cien-
cias sociales, a partir del surgimiento y desarrollo de las
metodologías cualitativas. En particular, exponemos los
argumentos para considerar que la metodología de investi-
gación con que Freud fundara el psicoanálisis, llamada de
diversas maneras, ya sea como "casuística", "estudio de
caso", "caso clínico", etc., representa un punto de encuen-
tro con otras disciplinas o áreas de investigación social,
debido a su carácter interpretativo que se acerca considera-
blemente al paradigma hermenéutico que inspira la revo-
lución de las metodologías cualitativas.
Por lo tanto, este texto pretende ser un aporte para todo
aquel que se enfrente a la tarea de hacer investigación
psicoanalítica incluso desde la academia. Y especialmente
cuando este tipo de investigación trata de temas poco ex-
plorados por el psicoanálisis o que lleva a esta disciplina
hasta sus límites en la conceptualización de los fenómenos
psíquicos. Desde nuestra particular experiencia clínica que-
remos plantearnos frente a la cuestión de la posible gene-
ración de nuevas hipótesis psicoanalíticas a la luz de deter-
minados casos clínicos como es el caso de familiares de
víctimas de violaciones a los Derechos Humanos en Chile.
La investigación en Psicoanálisis
La investigación y el proceso psicoanalítico
Desde su fundación, la relación del psicoanálisis con la
investigación "científica", ha sido un tema complejo y muy
discutido. Al interior de la comunidad psicoanalítica existe
una variedad de escuelas y tradiciones, cuyos puntos de
bifurcación y debate, muchas veces, se encuentran relacio-
nados con discusiones epistemológicas acerca de cuál se-
ría el estatus científico del psicoanálisis, particularmente
si se trata de una disciplina más cercana al modelo de cien-
cias explicativas o positivas o a un modelo comprensivo o
hermenéutico.
En 1923, Freud define psicoanálisis en los siguientes
términos: "Psicoanálisis es el nombre: primero, de un pro-
cedimiento que sirve para indagar procesos anímicos difí-
cilmente accesibles por otras vías; segundo, de un método
de tratamiento de perturbaciones neuróticas, fundado en
esa indagación y, tercero, de una serie de intelecciones psi-
cológicas, ganadas por ese camino, que poco a poco se han
ido coligando en una nueva disciplina científica" (Freud,
1923, p. 231). A partir de lo anterior, Freud construye una
especial relación entre los tres componentes que definen al
psicoanálisis, vale decir, psicoanálisis como arte de inter-
pretación, psicoanálisis como método terapéutico y el ca-
rácter científico del psicoanálisis. En esta relación ningu-
no de los componentes es enteramente separable del otro y
cada uno tendrá efectos en los otros dos.
Ya en los escritos tempranos de Freud (1910), había
quedado establecida la tesis del psicoanálisis, no sólo como
un modo de tratamiento de síntomas, sino también como
una forma de investigar acerca de la vida anímica. Freud
propone entonces que a las formas que se disponían en ese
momento para estudiar la vida anímica (asociación libre,
estudio de sueños y operaciones fallidas, entre otras) se
agregue el novedoso fenómeno de la "tranferencia" y pro-
pone el autor; "llegarán conmigo a la conclusión de que
nuestra técnica es ya lo bastante eficaz para poder resolver
su tarea, para aportar a la conciencia el material psíquico
patógeno y así eliminar el padecimiento provocado por la
formación de síntomas sustitutivos. Y además, el hecho de
que, en tanto nos empeñamos en la terapia, enriquezcamos
y ahondemos nuestro conocimiento sobre la vida anímica
de los hombres normales y enfermos no puede estimarse
de otro modo que como un particular atractivo y excelen-
cia de este trabajo" (Freud, 1910, p. 34, la cursiva es nues-
tra). Con estas palabras, Freud está describiendo una rela-
ción indisociable, la yunta (Junktim) entre la cura analítica
y la intelección de la vida anímica del ser humano, es de-
cir, entre la cura y la investigación.
Al respecto, autores como Thoma & Kachele plantean
que sería un tanto ingenuo sostener que "el aumento en
eficiencia de una técnica y el crecimiento en el contenido
de verdad de una teoría se condicionan mutuamente"
(Thoma & Kachele, 1989, p. 412). Para ellos la tesis de la
unión inseparable puede ser válida "sólo si la práctica
psicoanalítica es eficaz a causa del contenido de verdad de
los conocimientos ganados en la terapia" (Thoma &
Kachele, 1989, p. 413). De esta manera, la posibilidad de
investigar en psicoanálisis estaría centrada en la terapia,
pero con ciertas condiciones que dicen relación con pensar
la terapia como "el campo donde tiene lugar el proceso de
curación y también donde se pueden lograr valiosos cono-
cimientos heurísticos. La inclusión de terceras partes no
comprometidas es esencial y decisiva para la prueba de
este conocimiento, sea éste científico o aplicado" (Thoma
& Kachele, 1989, p. 427). Para estos autores unir investi-
gación y cura sería una ambición que no puede ser satisfe-
cha "per se" en la situación analítica, ya que en ella se de-
ben distinguir factores que son independientes tales como:
curación, obtención de nuevas hipótesis, prueba de las hi-
pótesis, exactitud de las explicaciones y utilidad del cono-
cimiento.
Consideramos que la posición de Thoma & Kachele
representa un modelo más cercano al positivismo en psi-
coanálisis, ya que en ellos la principal preocupación es in-
tentar determinar cuáles son las variables intervinientes en
el proceso analítico y, por lo tanto, el énfasis estará en la
técnica del psicoanálisis. Por el contrario, otra postura como
la posición hermenéutica en psicoanálisis –la que aborda-
remos con mayor profundidad en el curso de este escrito–
reconoce en su posición más radical una ausencia de pre-
ocupación por el planteamiento del junktim. El énfasis es
ayudar al paciente a asumir una plena responsabilidad acer-
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ca de sí mismo y el papel del analista como hermeneuta
será el de ser un creador de significados. Así, la discusión
epistemológica va tomando dos caminos divergentes: po-
sitivismo y la hermenéutica. Ambos serán analizados a partir
de la definición del psicoanálisis hecha por Freud.
La aspiración freudiana de un psicoanálisis que sea una
ciencia capaz de descubrir leyes generales, verificables por
la experiencia, ha producido numerosos intentos de vali-
dación empírica. Bleichmar & Lieberman (2001) citan la
revisión hecha por Fonagy en la que se pueden distinguir
cuatro opciones al respecto: a) estudios sobre la eficiencia
terapéutica (Kennberg, Malan, Sloane, Shapiro); b) verifi-
cación de las hipótesis dentro de la sesión terapéutica
(Isaacs, Wisdom, Bowlby); c) la observación directa del
desarrollo (Mahler, Spitz, Bowlby, Stern) y; d) estudios ex-
perimentales que validan las principales concepciones. En
nuestra opinión, estos intentos no han sido exitosos, per-
mitiendo que la discusión continúe abierta.
Desde el punto de vista hermenéutico, el psicoanálisis
queda ubicado del lado de las ciencias humanas, en la dis-
tinción entre ciencias humanas y ciencias de la naturaleza.
Esta distinción obedece a una diferencia fundamental en la
actitud hacia los objetos de investigación: las ciencias na-
turales investigan objetos desde fuera; mientras las cien-
cias humanas operan desde una perspectiva interior. En
relación al psicoanálisis, pensar de esta forma implica una
renuncia a las teorías explicativas. La pregunta fundamen-
tal en esta postura será acerca del sentido y del significado,
y la principal exigencia se deriva de la capacidad de com-
penetrarse del sentir o pensar del otro. Lo central será la
comprensión y ésta implica un movimiento circular, que
va de la parte al todo y viceversa. En psicoanálisis, com-
prender puede entenderse como un proceso intersubjetivo
que involucra un diálogo entre dos universos personales,
con el objetivo de enfocar el patrón interno de una vida.
Desde la hermenéutica, en las posiciones más radicales,
encontramos que se da más énfasis a la coherencia de la
interpretación que a la validación de la teoría a través de
los resultados terapéuticos. Estas consideraciones tienen
consecuencias respecto del conocimiento, entendido como
un fenómeno siempre abierto y posible de ser mejorado.
Las herramientas principales para investigar, desde una
visión hermenéutica, son la interpretación y la compren-
sión. Además, tanto sujeto que conoce como sujeto a cono-
cer comparten la característica de ser seres humanos. Esta
identidad sujeto/objeto tiene implicancias metodológicas
desde un punto de vista hermenéutico, ya que el investiga-
dor puede y debe referirse a su propia experiencia y
autoconocimiento en el proceso de investigación. Al res-
pecto, Devereux plantea que "un dato fundamental de toda
ciencia social es lo que sucede dentro del observador, en
sentido amplio sus propias reacciones de contratransferencia
como ser humano concreto" (Weston La Barre en Devereux,
1987, p. 13). Y es así que señala la relevancia de que "se
reconozca que el deslinde entre observador y el observado
es el lugar donde se produce una perturbación así como la
perturbación es el lugar del deslinde, y que los enunciados
(comportamientos y mensajes) se distinguen de los enun-
ciados acerca de los enunciados".
Esta cuestión de la identidad entre el investigador y el
objeto a investigar introduce una dificultad particular en
las ciencias humanas, ya que la inclusión de la propia in-
fluencia del investigador en el proceso de investigar
relativiza su comprensión e implica evidentes límites a la
validez general de sus conclusiones.
A partir de los argumentos que han sido esbozados has-
ta ahora, a saber, las demandas por un carácter científico-
experimental del psicoanálisis, por una parte, y una postu-
ra hermenéutica con respecto al psicoanálisis, por otra, va
perfilándose una discusión de largo alcance. Se discute si
el psicoanálisis es una ciencia natural, una hermenéutica o
incluso una metafísica. Además la proliferación de teorías
psicoanalíticas le exige al psicoanalista posicionarse de
acuerdo con criterios epistemológicos claros, cuestión que
se convierte en indispensable para dar cierta coherencia a
la multiplicidad de ideas que hoy están presentes en el me-
dio psicoanalítico.
El psicoanálisis como ciencia
La relación entre las ciencias y el psicoanálisis es un
debate de larga data que aún no está resuelto. Los filósofos
y científicos de orientación positivista han tenido hasta el
presente una actitud bastante crítica hacia el psicoanálisis.
Cuando se considera al psicoanálisis, como ciencia po-
sitivista, la investigación es entendida como la búsqueda
de resultados científicamente comprobados acerca de la
efectividad de las conceptualizaciones y de los tratamien-
tos psicoanalíticos. Sin embargo, y tal como lo plantea Carlo
Strenger."El psicoanálisis ha generado la mayoría de su sa-
ber a partir del material clínico, el que por su propia natu-
raleza viola uno de los requerimientos centrales de la in-
vestigación científica: la evidencia a favor de las teorías
debería ser pública y replicable" (Strenger, 1991, p. 2; la
traducción es nuestra). Este autor comienza planteándose
las siguientes preguntas: "¿Qué tanto de lo que el psicoa-
nálisis reclama saber, sobre la base del trabajo clínico, puede
realmente ser conocido a partir de ese tipo de evidencia.
¿Qué tipo de conocimiento es conocimiento psicoanalíti-
co." (Strenger, 1991, p. ix, la traducción es nuestra).
Strenger presenta en su introducción a Adolf Grunbaum,
filósofo de las ciencias, quien en 1984 publica "The
foundation of Psychoanalysis" para representar el polo
cientificista del debate, debido a la seriedad de sus lecturas
psicoanalíticas y al alto impacto de la obra de Grunbaum
en la comunidad científica de Estados Unidos.
De acuerdo con Strenger, Grunbaum se propone inda-
gar hasta qué punto "la situación psicoanalítica" entendida
como el setting del tratamiento analítico es un método
confiable para proveer de validación y confirmación a la
teoría psicoanalítica. Lo que Grunbaum plantea es que "el
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valor de verdad de la teoría no puede ser concedido por la
simple práctica del psicoanálisis, sino que es necesario lle-
var a cabo estudios longitudinales y experimentales con-
trolados si queremos saber si la teoría que guía la práctica
clínica es verdadera, y si es que los resultados terapéuticos
son realmente debidos a la guía de nuestras teorías"
(Strenger, 1991, p. 10, la traducción es nuestra). Este autor
sostiene que el problema fundamental es cómo puede exis-
tir investigación válida en el psicoanálisis si la situación
analítica es el campo común desde donde surgen tanto las
hipótesis como la validación de ellas. Luego de su análisis,
Grunbaum concluye que el método psicoanalítico, a saber,
el método de investigación clínica, está esencialmente vi-
ciado y que no puede asegurar validación alguna, ya que
sería "imposible estar seguros de que los datos obtenidos
en una situación analítica estén incontaminados, vale de-
cir, que no sean el resultado de la sugestión". (Strenger,
1991, p. 9, la traducción es nuestra). Además, en respuesta
al argumento de la cura en tanto criterio de validación, el
autor sostiene que en ningún caso el éxito terapéutico pue-
de ser tomado como confirmación de las teorías
psicoanalíticas, especialmente cuando todo el andamiaje
teórico está basado en la hipótesis de la represión como
etiología de la neurosis, siendo esta última imposible de
ser contrastada.
El psicoanálisis como hermenéutica
La comunidad psicoanalítica, ante la demanda por un
psicoanálisis comprobado experimentalmente, ha afirma-
do reiteradamente que éste no debiera ser entendido de
acuerdo al modelo de las ciencias naturales. El psicoanáli-
sis correspondería más bien a una tarea explicativa,
interpretativa o comprensiva, cuyos criterios de validación
son distintos a los de la ciencia natural.
Basada en concepciones hermenéuticas, surge enton-
ces el otro polo de la discusión: la concepción hermenéuti-
ca del psicoanálisis como una forma de contrarrestar las
críticas hechas en contra del psicoanálisis. Los argumentos
siguen el siguiente razonamiento: "los filósofos de las cien-
cias y otros críticos han evaluado el psicoanálisis con los
parámetros de las ciencias naturales y, por lo tanto, las crí-
ticas metodológicas son fácilmente desviables. El psicoa-
nálisis no está en absoluto comprometido con la investiga-
ción de las causas del comportamiento humano, sino más
bien en intentar descifrar sus significados. La falta de po-
der predictivo y de precisión matemática como un repro-
che hacia el psicoanálisis no nos debe importar en absolu-
to. El psicoanálisis, debido a su naturaleza, no está ni si-
quiera buscando tales cualidades" (Strenger, C., 1991, p.
40, la traducción es nuestra).
La perspectiva hermenéutica contemporánea está en
deuda con los propósitos del método comprensivo sugeri-
do por Dilthey (1833-1911), quien concibió el método
hermenéutico como el fundamento metodológico de las
ciencias humanas no naturales o ciencias del espíritu. Los
fundamentos del movimiento hermenéutico actual se en-
cuentran en el texto fundamental "Verdad y Método" escri-
to por Gadamer (1993) y éstos son: 1) que la comprensión
es el modo básico de la existencia humana en todas sus
manifestaciones; 2) que toda interpretación remite necesa-
riamente a un "círculo hermenéutico", vale decir, que "En-
tender un texto es integrarlo en los horizontes de inteligibi-
lidad con los cuales estructuramos nuestro mundo"
(Strenger, 1991, p. 32, la traducción es nuestra), y 3) que
no existe un método para validar una interpretación, que
existiría un diálogo interactivo entre el texto y el lector.
Radicalizando los argumentos, Gadamer plantea que los
textos no tienen un significado eternamente fijado, indepen-
diente del lector. "Debido a que el intérprete puede ver más
que el autor, normalmente puede entender mejor al autor
que el autor mismo. La interacción entre texto y lector pue-
de, por lo tanto, ser una relación de mutuo enriquecimiento"
(Strenger, 1991, p. 33, la traducción es nuestra)
Según Strenger, la esencia de la concepción hermenéu-
tica del psicoanálisis puede ser organizada en las cinco te-
sis siguientes: 1º La metapsicología debiera ser descarta-
da, ya que fue formulada según las teorías científicas del
siglo XIX. 2º El psicoanálisis debiera evitar la terminolo-
gía subpersonal (como por ejemplo impulsos, fuerzas, me-
canismos, etc.) y usar sólo términos personales. 3º El psi-
coanálisis no explica la conducta en términos de causas.
4º El psicoanálisis está preocupado de los significados.
5º Existen muchas interpretaciones posibles de la conduc-
ta humana y el psicoanálisis es una de ellas.
Las propuestas hermenéuticas implican un punto de
vista original, siendo su principal mérito el intentar dar una
respuesta a la disyuntiva del psicoanálisis frente a las cien-
cias naturales. Estas nuevas formas de entender la inter-
pretación, comprensión y explicación como formas inse-
parables de la vida humana, van a apoyar con fundamentos
filosóficos nuevas formas de hacer investigación en cien-
cias sociales: las llamadas metodologías cualitativas, espa-
cio de denominación donde se incluyen diversas escuelas,
además del psicoanálisis.
Las metodologías cualitativas han implicado fuertes
críticas a la manera de entender el método científico como
el único modo de generar conocimiento válido,
cuestionándose las nociones de representatividad estadís-
tica. Al respecto, lo que se cuestiona es qué sentido tiene la
noción de "muestra representativa del universo" al trabajar
con dimensiones de significado. Por otra parte, también ha
sido cuestionada la pertinencia de las formas de hacer in-
vestigación que buscan causas o factores determinantes
encadenados cronológicamente en el comportamiento hu-
mano, vale decir, ¿qué sentido tiene hablar de causas del
pasado en el presente, si estamos trabajando con dimensio-
nes de significado y sentido que operan en el presente con
miras hacia el futuro.
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En el contexto de esta discusión, es posible argumentar
que tanto la opción por la validación científica del psicoa-
nálisis demandada por Grunbaum, como la concepción
hermenéutica del psicoanálisis explicitada en Strenger, lle-
van a una discusión polarizada y sin salida. Por una parte,
debido a sus propios fundamentos, el psicoanálisis no sería
posible de ser sometido a estudios experimentales, y por
otra parte, la concepción hermenéutica del psicoanálisis
dejaría en entredichos la cuestión de "¿hasta qué punto es
la concepción hermenéutica del psicoanálisis una adecua-
da defensa e interpretación del psicoanálisis." (Strenger,
1991, p. 43, la traducción es nuestra).
Limitaciones de la postura hermenéutica
A lo largo de la tradición hermenéutica, es posible dis-
tinguir dos grandes formas o corrientes: una más ligada a
la tradición de la interpretación de las escrituras, que con-
cibe la interpretación como el descubrimiento de significa-
dos, y otra que concibe la interpretación como co-creadora
de significados.
En psicoanálisis, el criterio de la creación de significados
no puede ser solamente un criterio estético, sino que debe ser
capaz de contestar la pregunta crucial acerca de si con esa
actividad interpretativa se ayuda al paciente a disminuir su
sufrimiento. Si consideramos que no es suficiente la formula-
ción de la interpretación y que se debe considerar al paciente
y su evolución, queda claro entonces que la investigación en
psicoanálisis debe tener presentes los factores curativos.
Surge entonces el tema de la validez de la interpreta-
ción. Algunos autores han puntualizado que ésta se basaría
en la validez de la coherencia narrativa, sin embargo no
existen mayores especificaciones con respecto a este con-
cepto. En lo fundamental, este concepto apunta a que una
narrativa coherente debe tomar en cuenta todos los datos
relevantes, los que no deben ser contradictorios entre sí, y
deben estar unificados en una estructura inteligible. La dis-
cusión se suscita en torno a si la coherencia narrativa es
una condición suficiente y necesaria para la aceptabilidad
de la interpretación analítica. ¿Qué sucede en el caso de
una perfecta coherencia interna de una narrativa inacepta-
ble. Es decir, existiría cierto riesgo al considerar sólo la
aceptabilidad (por el paciente) de la interpretación como
una indicación de su aceptabilidad.
Es posible y conveniente señalar que el psicoanálisis
debería añadir la condición de la coherencia externa de la
narrativa, es decir que ésta sea consistente con el bagaje de
conocimientos acumulados y aceptados. Pareciera que el
deseo de saldar las demandas cientificistas hacia el psicoa-
nálisis ha llevado a los hermeneutas a buscar una forma de
validación que sólo considera válido aquello que proviene
desde el interior de la teoría psicoanalítica, sin considerar
el alcance del conocimiento alcanzado hasta ahora.
A partir de los argumentos descritos, es que puede re-
sultar comprensible que un autor como Strenger (1991)
formule que la única salida frente a las limitaciones que
muestra el método hermenéutico sea el pluralismo, el que
diferencia del relativismo. Pluralismo significa que la teo-
ría psicoanalítica debe acometer una doble tarea: la de ser
consistente con el conocimiento que proviene de otras dis-
ciplinas y ser coherente con él mismo.
Al respecto nos parece importante considerar, como una
expresión del pluralismo, la validación empírica extraclínica
que permitiría la validación de la investigación en psicoa-
nálisis. La posibilidad para el psicoanálisis de considerar
estos estudios ha despertado fuertes polémicas y tal como
lo plantea Sandler (2000), A. Green
2
–representante del
modelo pulsional– y D. Stern
3
–representante de nociones
de "interacción observable" o "relación interpersonal" en-
tre niño y madre–, representan posiciones disímiles frente
a este tema. Para Green, el interés que puede representar la
observación del desarrollo psicológico de niños no debe
confundirse con el conocimiento psicoanalítico; los estudios
observacionales en niños no son sino ciencia-ficción y son
de un valor insignificante ya que todo aquello que suceda en
el "aquí y el ahora" no es relevante para el psicoanálisis. Lo
realmente importante es la resignificación posterior, es decir
el "après coup". Este autor sostiene que para el logro del
verdadero conocimiento psicoanalítico es necesario preser-
var el espíritu del psicoanálisis, es decir el estado mental
específico que habita en el psicoanalista durante su trabajo,
siendo este espíritu distinto de aquél propio de la observa-
ción característica de una investigación científica.
Por su parte, Stern sostiene la necesidad de un acerca-
miento empírico para combatir el aislamiento y la crítica
constante hacia el psicoanálisis. Para él, la observación de
niños es indirectamente relevante para el psicoanálisis pues
le añade plausibilidad a las teorías y de este modo el psi-
coanálisis puede abrirse y tomar contacto con otros domi-
nios del conocimiento. El campo de sus observaciones será
la comunicación observable, no conflictiva entre la madre
y el bebé. Su intento es explicar la interacción tal como es
vivida por el bebé en el aquí y ahora de lo experienciable y
observable. Este autor insiste en la relevancia, cientificidad
y objetividad que intenta alcanzar a través de sus sistemá-
ticos estudios de bebés, valorando sus investigaciones como
un aporte a lo que es posible hipotetizar en psicoanálisis.
Así, plantea la necesidad de hacer una diferencia, que a su
juicio es crucial, entre las ciencias que comprueban hipó-
tesis y aquellas –entre las cuales está el psicoanálisis– que
generan hipótesis.
2
La posición de Green es en defensa de la clínica y la metapsicología
freudiana y sostiene la noción de mundo intrapsíquico basado en los
conflictos inconscientes, generados por las pulsiones.
3
El autor no hace referencia explícita a las nociones freudianas de la
teoría de la pulsión y más bien insiste en una relación de sentido co-
mún entre el bebé y su madre.
30
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El Estudio de Caso en Psicoanálisis: una herramienta
interpretativa de investigación
En la literatura psicoanalítica existen abundantes pu-
blicaciones que usan viñetas breves de casos clínicos como
forma de ilustrar las ideas del autor, sin embargo son esca-
sas las publicaciones acerca de estudios de caso. Desde los
inicios del psicoanálisis el propio S. Freud se encontró con
dificultades de diferente índole que lo llevaron a que sus
historiales clínicos fueran escasos. Al parecer la constata-
ción, al interior del medio psicoanalítico, de la importancia
de lo que ocurre en un determinado tratamiento ha llevado a
una mayor dificultad en transmitirlo. R. Michels (1998) plan-
tea que: "El estudio de caso clínico ha sido problemático
desde el comienzo del psicoanálisis, y paradójicamente se
ha vuelto aún más en la medida que la fundamentación clí-
nica de nuestra ciencia se ha vuelto ampliamente más acep-
tada" (Michels, 1998, pp. 356, la traducción es nuestra).
Considerando todos estos elementos, Michels define un
Estudio de Caso como una interpretación que "debería ser
una narrativa de lo sucedido ilustrado con viñetas más que
con iteraciones textuales, que no obstante ponen atención
a detalles minúsculos e incluyen diálogos literales. Debe
dar cuenta del analista, del proceso psicoanalítico, la au-
diencia y de las intenciones del analista al escribir el repor-
te de caso" (Michels, 1998, p. 359, la traducción es nues-
tra). Y considera que "es mucho más inteligible tener
analistas que nos cuentan de la mejor manera que pueden
por qué nos quieren decir lo que nos quieren decir, y enton-
ces plantear una explicación de los efectos de sus intencio-
nes en sus interpretaciones sobre un análisis" (Michels,
1998, p. 373, la traducción es nuestra).
Acorde a considerar el Estudio de Caso dentro del pa-
radigma interpretativo, la pregunta primordial será ¿cómo
se establece la comprensión de la vida de una persona. Al
respecto Stolorow & Atwood (1984) plantean lo siguiente:
1.- Desde la perspectiva hermenéutica todo conocimien-
to psicoanalítico es conocimiento interpretativo en cuanto
siempre proporciona una pauta del significado de algo que
ha sido expresado. Este significado es algo que pertenece
al mundo personal y subjetivo de un individuo y se hace
accesible mediante la empatía del analista.
2.- El diálogo entre el universo de un individuo y el del
analista se consigue cuando se enfoca el patrón interno de
una vida, como una estructura especial de significados que
une las diferentes partes de ese mundo en un todo inteligi-
ble. Para lograr esto se parte de una o más hipótesis
interpretativas en un contexto experiencial/histórico de vida
dentro del cual el comportamiento tiene significado. Se
estudian luego otras instancias y se suman otras hipótesis
sobre los contextos subjetivos y genéticos. La relación en-
tre las hipótesis y el análisis como totalidad sigue un "cír-
culo hermenéutico" en el cual las partes dan paso al todo y
el todo proporciona un contexto para evaluar las partes.
3.- Si se considera que el Estudio de Caso en psicoaná-
lisis es un procedimiento interpretativo, esto implica que
la validez de sus resultados se evalúa exclusivamente a la
luz de criterios hermenéuticos. Y estos criterios son: la co-
herencia lógica del argumento, la totalidad de la explica-
ción, la consistencia de las interpretaciones con conocimien-
to psicológico aceptado y la belleza estética del análisis.
En la investigación así realizada emergen moldes de sig-
nificados, los que se traen a la luz dentro de un campo loca-
lizado en el punto de intersección de dos subjetividades. Tanto
los alcances como los límites de este campo son de carácter
intersubjetivo, de ahí que la naturaleza de las conclusiones
debe ser entendida como relativa a ese contexto.
La narración de un caso debe ser autoconsistente y ca-
paz de ser seguida en sus propios términos logrando, ade-
más ser un puente entre la particularidad concreta de la
vida de un individuo y la experiencia del ser humano en
términos universales.
Discusión
Nos encontramos ante un cambio innegable al interior
del psicoanálisis, si consideramos que hubo un período en el
que "Los psicoanalistas pensaban que ellos realmente sa-
bían que sus teorías eran verdaderas, y que era solamente la
falta de manejo de los procesos analíticos lo que permitía a
los no analistas ser críticos de las teorías psicoanalíticas y de
la práctica psicoanalítica" (Sandler en Strenger, 1991, p.
xiii, la traducción es nuestra). Los contextos han cambiado y
habiéndose desarrollado diversas teorías psicoanalíticas, que
en algunos casos son contradictorias y están en conflicto, no
se puede creer que todas ellas sean "verdaderas" o aceptar
que ellas contienen "la verdad".
Por otra parte, desde la filosofía de las ciencias, a partir
de los llamados epistemólogos historicistas, como Kuhn,
Feyerabend y Lakatos, resulta insostenible defender el pa-
radigma científico positivista como la forma de obtener un
conocimiento que refleje fielmente "la realidad"
4
. Cuando
"el método es ahora subsidiario al paradigma y elemento
cohesionador de una comunidad determinada" (Miranda,
2000, p. 38), trayendo a colación factores sociales, políti-
cos y éticos presentes en toda práctica constructora de co-
nocimiento, se levantan los argumentos de la
inconmensurabilidad e intraductibilidad de los diversos
paradigmas o cosmovisiones, donde cada uno produce sus
propias condiciones de validación.
Entonces, frente a la pregunta por ¿cuál sería el estatus
"científico" del psicoanálisis. es posible plantear que ésta
es una pregunta sin una sola y definitiva respuesta. Es más,
en las últimas décadas se han consolidado nuevas formas
de hacer investigación, que no necesariamente llevan el
apellido de científicas, pero que en sus postulados y ha-
llazgos pueden ser tan serias y contundentes como las ema-
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LAS PECULIARIDADES DE LA INVESTIGACIÓN EN PSICOANÁLISIS
TERAPIA PSICOLÓGICA 2004, Vol.22, Nº 1, 25-32
nadas del paradigma científico positivista. De ahí que, por
decirlo de algún modo, el psicoanálisis no está solo en esta
búsqueda de otras formas de hacer investigación que no
necesariamente se ajustan al modelo científico positivista.
Por otra parte, existe también la necesidad de mantener
una actitud crítica hacia el ejercicio de la clínica, evitando
caer en la tentación de que ésta se sostenga sólo sobre sí
misma sin cuestionar sus fundamentos a la luz de los nuevos
contextos. Del mismo modo, dicha actitud es relevante para
prevenir los efectos reificantes de la teoría psicoanalítica
sobre la realidad de los procesos psíquicos. La teoría
psicoanalítica y su aplicación concreta en cada caso deben
estar en constante revisión de manera de no perder de vista
lo singular de cada sujeto, de cada proceso psicoanalítico.
Es nuestra opinión que un paso hacia la formulación de
hipótesis psicoanalíticas, es considerar el material que sur-
ge de la sistematización de casos clínicos. Esta posibilidad
permite la actualización de las concepciones psicoanalíticas
y la generación de hipótesis que pueden convertirse en nue-
vos conocimientos psicoanalíticos. A partir de este plan-
teamiento inicial incluimos las siguientes puntualizaciones
que expresan nuestro pensamiento:
1.- Consideramos el psicoanálisis como una disciplina
comprensiva y, por lo tanto, su discurso es a la vez explica-
tivo y predictivo. Esto implica la posibilidad de ubicarlo
como una disciplina que se encuentra en una zona interme-
dia entre lo humanístico o interpretativo y una ciencia na-
tural. De ahí que aceptamos la complementariedad que pro-
viene del conocimiento que se obtiene a través de la inves-
tigación empírica en psicoanálisis. Este tipo de investiga-
ción le señala los límites de su especulación y provee de
evidencias extraclínicas, en el sentido en que lo define D.
Stern, es decir, como un material de relevancia indirecta en
la posibilidad de generar hipótesis plausibles.
2.- Proponemos trabajar en investigación desde un en-
foque hermenéutico, utilizando metodologías cualitativas
y, en particular, la técnica del Estudio de Caso, ya que con-
sideramos que la casuística es y seguirá siendo el método
central por el cual se refleja y se avanza en el conocimien-
to psicoanalítico.
3.- En la sistematización de un Estudio de Caso lo que
se combina es la experiencia clínica, la intuición y la ra-
zón. El desarrollo de la comprensión se conceptualiza como
un proceso intersubjetivo que involucra un diálogo entre
dos universos personales. Nuestras propuestas son metáfo-
ras o construcciones auxiliares; con ellas se intenta dar cuen-
ta de lo que sucede en la sesión.
4.- En la narración del Estudio del Caso único conside-
raremos la historia del paciente y su significado, dando
cuenta de los aspectos propios del proceso psicoanalítico.
Se toman en cuenta también los aspectos éticos para ase-
gurar la confidencialidad de la información presentada.
En el desarrollo de este planteamiento han quedado
varias cuestiones abiertas al debate, sin embargo hemos
ido marcando ciertas opciones que hacen viable una in-
vestigación en psicoanálisis. Adoptando una posición des-
de el psicoanálisis como una ciencia interpretativa, y por
lo tanto como una ciencia que usa conceptos dirigidos al
reino del significado y de la acción personal, planteamos,
en nuestra postura, la posibilidad de introducir caminos de
validación a través de la complementariedad entre la clíni-
ca y el conocimiento adquirido en espacios extraclínicos.
Reflexiones finales
A través de lo que hemos discutido en este texto hemos
intentado hacer un aporte para quienes se enfrentan a la ta-
rea de investigar en psicoanálisis y más aún a la posibilidad
de realizar sistematizaciones y posibles elaboraciones teóri-
cas a partir de la praxis particular que hemos desarrollado en
la atención terapéutica de víctimas de la violencia política.
Desde el punto de vista de la teoría del conocimiento,
hemos visto que las posibilidades de investigar dependen
de los conceptos que subyacen respecto de la ciencia. Si
ésta es entendida desde un punto de vista positivista, en-
tonces será considerada como sinónimo de saber, verdad o
de conocimiento correcto; en definitiva se le considerará
por su valor de verdad que contiene. Por otra parte, si la
ciencia es considerada como una forma de acceder a la com-
prensión y significado, no necesariamente sus conclusio-
nes apelarán a ser validadas como verdades incuestionables.
Esto es lo propio del punto de vista hermenéutico y es el
que da origen a una nueva forma de hacer investigación en
las ciencias humanas.
Consideramos que hacer investigación en psicoanálisis
es investigar acerca del hombre y, por lo tanto dicha inves-
tigación implica considerar que hay un campo de
intersubjetividades en juego, es decir, nos encontramos
siempre frente a un nexo complejo entre el sujeto que in-
vestiga y el (los) sujeto (s) investigado (s).
Consideramos que desde una perspectiva hermenéuti-
ca y utilizando métodos cualitativos, específicamente, el
Estudio de Caso privilegia la comprensión del caso clínico
en el contexto de su realidad. Desde este enfoque es posi-
ble realizar investigación psicoanalítica en los complejos
procesos psicológicos observables en los familiares tanto
adultos como hijos (segunda generación) afectados por vio-
laciones de derechos humanos. Se trata de una realidad que
a nuestro entender debe ser comprendida en la peculiari-
dad tanto de su origen como de su evolución en el tiempo.
Es decir, desde los contextos históricos, sociales, políticos
y culturales, aquellos que conforman a los sujetos y los
que se cristalizan en las relaciones intersubjetivas.
Sostenemos además que la investigación debe ser
pluralista, es decir, no centrarse exclusivamente en el es-
pacio privado de la situación analítica. Es así que nos pare-
ce interesante usar el conocimiento proveniente de otras
disciplinas, especialmente del espacio extraclínico ya que
consideramos que éste permite una visión más amplia de
lo que es posible hipotetizar en psicoanálisis.
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CASTILLO Y GÓMEZ
TERAPIA PSICOLÓGICA 2004, Vol.22, Nº 1, 25-32
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