Terapia psicológica
Sociedad Chilena de Psicología
Clínica
sochpscl@entelchile.net
ISSN (Versión impresa): 0716-6184
CHILE
2004
Claudio J. Pizarro
LA EMOCIÓN EN LOS PACIENTES BILINGÜES: EL FENÓMENO DE LA RESONANCIA
EMOCIONAL DISMINUIDA
Terapia psicológica,
, año/vol. 22, número 001
Sociedad Chilena de Psicología Clínica
Santiago, Chile
pp. 17-23
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Universidad Autónoma del Estado de México
http://redalyc.uaemex.mx
Copyright 2004 by Sociedad Chilena de Psicología Clínica
ISSN 0716-6184
TERAPIA PSICOLÓGICA
2004, Vol.22, Nº 1, 17-23
Comunicaciones relacionadas con este artículo pueden ser enviadas a
Claudio J. Pizarro, Ph.D, académico de la Escuela de Psicología de la
Universidad de Santiago de Chile, Av. Ecuador 3650, Santiago de Chi-
le. Email:
cjpizarr@lauca.usach.cl
Este estudio corresponde a parte de la tesis doctoral del autor.
La emoción en los pacientes bilingües:
El fenómeno de la resonancia emocional disminuida*
Emotion in bilingual clients: the phenomena of the diminuided emotional experience.
La experiencia emocional de los pacientes bilingües parece disminuida cuando hablan en o hacen “switching" (cambio)
a la segunda lengua y aumentada cuando hablan o hacen “switching" a la lengua materna. Esta investigación puso a
prueba esta observación clínica con un diseño experimental doble ciego análogo a una sesión de “counseling" (terapia).
Cincuenta y seis bilingües castellano-inglés fluidos fueron entrevistados en cada lengua en temas de intensidad emocio-
nal similar. Medidas de incomodidad fueron tomadas después de cada sesión a través del Inventario de Ansiedad Rasgo-
Estado (IDARE). La activación emocional se elicitó haciendo que los participantes relataran un tema personal emocional.
Los resultados no apoyaron la hipótesis del distanciamiento emocional; el idioma usado no predijo nivel de incomodidad.
Desafortunadamente, los temas emocionales elicitaron baja ansiedad, lo que puede explicar que no se haya rechazado la
hipótesis nula debido a la poca dispersión de los datos.
Palabras claves: Bilingüismo, experiencia emocional.
The emotional experiencie of bilingual clients seems to be diminished when they are speaking or switching into their
second language and increased when they are speaking or switching into their mother tongue. This study tested this
clinical observation in a double blind experimental counseling analogue design. Fifty-six Spanish-English fluent
bilinguals were interviewed in both languages on similar level emotional topics. Measures of discomfort were taken
through the State scale of the State-Trait Anxiety Inventory (STAI). Emotional arousal was elicited by asking the
participants to discuss a personal emotional topic.
The results did not support the detachment effect hypothesis; language did not predict discomfort. Unfortunatelly, the
emotional topics elicited low anxiety, which may explain the difficulties in rejecting the null hypothesis due to lack of
dispersion of the data.
Keywords: Bilinguism, emotional experience.
Introducción
Es frecuente observar las dificultades que algunos pa-
cientes tienen en verbalizar contenidos que tienen una pro-
funda resonancia emocional. Una vez que estos conteni-
dos son expresados, las palabras pueden acompañarse de
reacciones emocionales intensas tales como voz quebrada,
llanto, temblor, suspiros, etc. Sin embargo, este fenómeno
podría tomar una forma diferente en los casos de indivi-
duos bilingües ya que la intensidad emocional de conteni-
dos expresados en segunda lengua parece experienciarse
con menor intensidad que en la lengua materna. Esta situa-
ción ha sido observada por este autor en la realización de
terapia a pacientes bilingües. Cuando la sesión es conduci-
da en la segunda lengua del paciente, no es infrecuente
observar cambios de código lingüístico de palabras o fra-
ses cortas hacia la lengua materna. Cuando se les ha pre-
guntado por las razones de este cambio, ellos usualmente
reportan que la palabra es más potente, tiene más significa-
do o que es más sentida.
Otras observaciones no sistemáticas parecen indi-
car que los garabatos (groserías, malas palabras), por ejem-
plo, pueden ser expresados más fácilmente en la segunda
lengua (Greenson, 1950, en Marcos, Alpert, Urcuyo &
Kesselman, 1976).
El papel de la segunda lengua en el trabajo clínico
Muy pocos trabajos publicados han tratado el pa-
pel de una segunda lengua en la expresión de emociones
en situaciones clínicas. En un estudio de casos con bilin-
gües, aunque el artículo no era sobre expresión de emo-
ciones, Buxbaum (1949) sugería que una segunda lengua
puede ser usada para reforzar la represión. Ella indicaba
que el uso de una segunda lengua podría impedir la ex-
presión emocional relacionada con ciertos problemas.
Sería entonces un particular mecanismo de defensa dis-
ponible para los individuos bilingües. La intención de esta
terapeuta era indicar el uso patológico de una segunda
lengua, lo cual sería sostenido nuevamente por otros te-
rapeutas de orientación psicodinámica muchos años más
tarde tales como Marcos, Eisma & Guimon (1977). Estos
autores explicaron las diferencias en experiencia emo-
cional en bilingües como una disociación del sentido del
sí mismo basada en el lenguaje. Este planteamiento sos-
tiene que “los bilingües no tienen simplemente un con-
(Rec: 10-septiembre-2003 Acep: 10-abril-2004)
Claudio Pizarro, Ph. D.
Universidad de Santiago de Chile, Chile.
18
PIZARRO
TERAPIA PSICOLÓGICA 2004, Vol.22, Nº 1, 17-23
junto doble de palabras para referirse a objetos y experien-
cias sino más bien que ellos tienen mundos experienciales
internos alternativos y no necesariamente congruentes"
(Marcos et al., p. 286). Estos autores indican que algunos
pacientes adolescentes que son bilingües coordinados flui-
dos (aquellos que tienen lenguajes compartimentalizados;
por ejemplo, castellano en la casa e inglés en la calle) re-
portan un sentido de doble sí mismo debido a su bilingüis-
mo, mientras que otros reportan “una pérdida de
emocionalidad o falta de sentimientos genuinos cuando se
relacionan en una de las lenguas" (Marcos et al., p. 287).
Los autores explican estas observaciones dentro del ámbi-
to de los mecanismos de defensa; así, el fenómeno es eva-
luado como un tipo de disociación de la persona. Final-
mente, sugieren que la terapia debería tender hacia la inte-
gración de estas experiencias en una personalidad.
Krapf (1955) analizó el papel de una segunda lengua
en el psicoanálisis de cinco pacientes bilingües/políglotas y
sugirió que la elección de la lengua que hacía el paciente
durante el psicoanálisis era determinada por las demandas
del superego. Sin embargo, él también indicaba que, a ve-
ces, “uno debe aproximarse a la neurosis a través de la se-
gunda lengua, la cual tiene un ‘nuevo’ superego más permi-
sivo, si uno quiere realizar descargas curativas de recuerdos
traumáticos reprimidos" (Krapf, 1955, p. 350). En este sen-
tido, lo considera también como un fenómeno potencialmente
útil. Krapf pensó que los terapeutas podrían favorecer o
desincentivar el uso de una u otra de las lenguas dependien-
do de la respuesta que se quiera obtener de los pacientes.
Rozensky & Gómez (1983) reportaron el fenómeno
de cambio de código (switching) durante la sesión de tera-
pia. Ellos lo consideraron como un mecanismo que ayudaba
al individuo a mantener una distancia emocional con expe-
riencias amenazantes o insoportables. Estos autores sugirie-
ron que la pérdida del componente afectivo de la comunica-
ción se debe al proceso de traducción de una lengua a otra.
Es necesario indicar que ninguno de los autores ya
mencionados puso sus observaciones a prueba bajo proce-
dimientos científicos. Todas estas publicaciones han co-
rrespondido a estudio de casos.
El papel de la lengua en la entrevista de evaluación
psiquiátrica
A pesar de que no se enfocaron en el problema de la
emocionalidad, hay algunas investigaciones que han pues-
to a prueba el papel de la lengua en la expresión de
psicopatologías en pacientes psiquiátricos (Del Castillo,
1970; Marcos, Alpert, Urcuyo & Kesselman, 1973; Price
& Cuellar, 1981).
En 1970, Del Castillo reportó ejemplos clínicos de
pacientes psiquiátricos clínicos cuyos síntomas patológi-
cos parecían más severos cuando ellos eran entrevistados
en su lengua materna. Este autor no sugirió ninguna hipó-
tesis pero hizo un llamado a prestar más atención a este fe-
nómeno.
En 1973, Marcos, Alpert, Urcuyo & Kesselman se
quejaron de la falta de literatura en esta materia y menciona-
ban el artículo de Del Castillo como el único reporte publi-
cado anterior al de ellos. Estos autores realizaron un estudio,
a través de una evaluación de estado mental psiquiátrica
estandarizada, con 10 participantes bilingües con diagnósti-
co de esquizofrenia. Las evaluaciones fueron hechas en am-
bos idiomas para cada paciente con intervalos no mayores a
24 horas. Sus resultados mostraron que los pacientes bilin-
gües demostraban más patología cuando eran entrevistados
en su segunda lengua, contrario a las observaciones de Del
Castillo de 1970. Sugirieron que los cambios observados
podrían ser una respuesta a la petición de hablar en su se-
gunda lengua (inglés). Sus respuestas podrían haber inclui-
do tensión, oraciones más lentas y actitudes de rendición en
sus intentos de comunicarse de manera tal que ellos pare-
cían más patológicos. Este estudio parece ser el primer in-
tento sistemático para establecer la presencia del efecto del
lenguaje en una entrevista psiquiátrica.
Posteriormente, Price & Cuéllar (1981) grabaron en
video entrevistas psiquiátricas en inglés y castellano a 32 pa-
cientes esquizofrénicos méxico-estadounidenses para compa-
rar diferencias de expresión de psicopatología en ambas en-
trevistas. Además de las variables revisadas en los estudios
anteriores, ellos correlacionaron este efecto con la fluidez ver-
bal, aculturación y autoapertura. Este estudio apoyó las obser-
vaciones de Del Castillo; esto es, patología significativamen-
te mayor fue observada en la entrevista en primera lengua
(castellano). Esas tres variables colectivamente fueron capa-
ces de predecir las diferencias psicopatológicas detectadas entre
las dos lenguas de entrevista. Los autores también indicaron
que tanto la aculturación como la fluidez verbal podían actuar
como predictores solitarios de este efecto. Desgraciadamente,
estos últimos resultados se alcanzaron a través del uso de una
ecuación de regresión que tenía cinco variables predictoras,
pero sólo con 32 sujetos. Una muestra tan pequeña aumenta
el error más allá de un nivel moderado. Auto-apertura, por sí
misma, no se encontró que fuera un predictor de diferencias
patológicas, pero, interesantemente, era significativamente ma-
yor en la lengua materna (castellano). Desafortunadamente,
los autores no describieron el método para medir el nivel de
proficiencia en inglés para estos pacientes. Este es un factor
que puede disminuir los esfuerzos necesarios para comuni-
carse en una segunda lengua.
En resumen, los reportes publicados acerca del fenó-
meno de distanciamiento emocional o de resonancia emo-
cional disminuida en pacientes de psicoterapia no son es-
tudios sistemáticos y este efecto ha sido reportado en for-
ma secundaria en estudios con resultados contradictorios
sobre evaluación psicopatológica en pacientes psiquiátri-
cos bilingües. Por lo tanto, es necesario confirmar estas
diferencias en emocionalidad en pacientes bilingües con
estudios cada vez más controlados.
LA EMOCIÓN EN LOS PACIENTES BILINGÜES: EL FENÓMENO DE LA RESONANCIA EMOCIONAL DISMINUIDA
19
TERAPIA PSICOLÓGICA 2004, Vol.22, Nº 1, 17-23
El presente estudio
El experimento que se relata a continuacion, realizado en
Estados Unidos, tuvo por objetivo medir diferencias en expe-
riencia emocional en bilingües relatando dos eventos emocio-
nales, uno en cada idioma, en una situación análoga a una
entrevista psicológica. Las variables independientes eran idio-
ma y orden de las entrevistas y la variable dependiente fue
una medida de incomodidad obtenida con la Escala Ansie-
dad-Estado del Inventario de Ansiedad Rasgo-Estado de
Spielberger, Gorsuch, Luschene, Vagg & Jacobs (1983).
Método
Procedimiento
Criterio de selección.- El criterio de selección de la
muestra requirió individuos cuya primera lengua fuera el
castellano y que hubieran adquirido el inglés como segun-
da lengua después de los 14 años de edad. La adolescencia
temprana ha sido considerada como el período crítico para
la adquisición de una segunda lengua sin acento extranjero
(Lenneber, 1967 en Omaggio, 1986). Se ha mostrado que
los individuos que adquieren una segunda lengua después
de los 13-14 años de edad no logran hablar sin acento ex-
tranjero (Tahta, Wood, & Lowenthal, 1981).
Los participantes debían tener un nivel “superior" de
acuerdo a los criterios de la American Council on the
Teaching of Foreign Languages/Educational Testing
Service (ACTFL/ETS). Individuos a este nivel “tienen, a
lo menos, un nivel profesional de manejo del idioma; es
decir, pueden manejar temas y situaciones desconocidas,
dar opiniones fundamentadas, hipotetizar, proveer expli-
caciones complejas, describir en detalle y con un alto gra-
do de precisión, y pueden, virtualmente, abordar cualquier
tema práctico, social, profesional o abstracto que puedan
discutir en su idioma materno" (Omaggio, 1986, p. 94).
Reclutamiento.- Los sujetos fueron reclutados mediante
avisos puestos en el campus universitario y por solicitud di-
recta por teléfono a conocidos del autor. A los potenciales par-
ticipantes se les solicitó participar en un experimento consis-
tente en dos sesiones de aproximadamente 25 minutos cada
una para evaluar experiencias emocionales entre culturas. Esta
fue la explicación que se les ofreció para usar idiomas distin-
tos en cada entrevista y mantenerlos ignorantes del objetivo
del experimento. También se les indicó que cada entrevista
duraría de ocho a diez minutos seguidos de aproximadamente
seis minutos para contestar un cuestionario. Se les ofreció un
incentivo monetario por su participación.
Instrumentos.- Como medida de incomodidad, se aplicó
el State-Trait Anxiety Inventory (STAI; Spielberger, Gorsuch,
Luschene, Vagg & Jacobs, 1983) en su versión castellana
llamado el Inventario de Ansiedad Rasgo-Estado (IDARE)
de S. D. Spielberger y R. Díaz-Guerrero (1975). La prueba
STAI es usada ampliamente en el ámbito de la investigación
en ansiedad y posee índices de validez y confiabilidad de-
mostrados en su versión en inglés. El manual en castellano,
sin embargo, no muestra estudios de validez y confiabilidad
hecha específicamente en población hispanohablante, a pe-
sar del amplio uso de este instrumento.
El estado emocional se elicitó preguntándoles a los parti-
cipantes por temas emocionales personales. Se les presentó
un listado con 16 temas emocionales para los cuales ellos de-
bían mencionar un contenido personal. Se asumía que mien-
tras más personal fuera la información solicitada, mayor sería
la incomodidad elicitada. Los temas fueron tomados de dife-
rentes cuestionarios de autorrevelación presentados en el li-
bro “Self-Disclosure: An Experimental Analisis of the
Transparent Self" de Sydney Jourard (1971). La mayoría de
ellos fueron tomados de ítemes con valor mediano y alto en
intimidad del “Twenty-One Self-Disclosure Questions Rated
for Intimacy Value" (Jourard, 1971), y de ítemes valorados
como altos en intimidad en el “Twenty Self-Disclosure Topics
Rated for Intimacy Value" (Jourard, 1971). Una muestra de
los ítemes que conformaron el cuestionario definitivo se mues-
tra en la figura 1. Todos los ítemes tienen una valencia emo-
cional negativa; por ejemplo, vergüenza, tristeza, etc. (ver fi-
gura 1)
Figura 1
Muestra de ítemes del cuestionario de temas emocionales usado como reactivo emocional
5. Two aspects of your personality that you dislike, worry about, or regard as a handicap to yourself.
_____________________________________________________ (1) (2) (3) (4)
_____________________________________________________ (1) (2) (3) (4)
8. Two actions you have most regretted doing in your life.
_____________________________________________________ (1) (2) (3) (4)
_____________________________________________________ (1) (2) (3) (4)
9. Two ways in which you feel you are maladjusted or immature.
_____________________________________________________ (1) (2) (3) (4)
_____________________________________________________ (1) (2) (3) (4)
10. Two important failures in your life.
_____________________________________________________ (1) (2) (3) (4)
_____________________________________________________ (1) (2) (3) (4)
12. Two things you feel the guiltiest about of your past.
_____________________________________________________ (1) (2) (3) (4)
_____________________________________________________ (1) (2) (3) (4)
20
PIZARRO
TERAPIA PSICOLÓGICA 2004, Vol.22, Nº 1, 17-23
Procedimiento experimental
El escenario experimental consistía en tres habitaciones
para entrevistas y un área de recepción. Una fue usada para
la entrevista experimental, una segunda para contestar el
cuestionario de temas emocionales y llenar formularios y la
tercera habitación para responder el IDARE a la salida de la
entrevista. De esta manera, sólo había un participante en un
cuarto a la vez y no hubo contacto entre ellos.
El procedimiento experimental tuvo el siguiente formato:
Pre-entrevista.- El participante era recibido por un re-
cepcionista, quien le proporcionaba las instrucciones en
inglés indicándole que (1) iba a participar en un estudio
sobre experiencias emocionales entre culturas, (2) las en-
trevistas iban a ser grabadas, (3) jueces de diferentes cultu-
ras iban a evaluar las entrevistas, (4) la confidencialidad se
aseguraba de acuerdo a las normas de la American
Psychological Association y que ningún nombre se regis-
traría, (5) sus respuestas espontáneas y sinceras ayudarían
a los propósitos de este estudio y, así, a incrementar el en-
tendimiento del funcionamiento humano; no había respues-
tas correctas ni incorrectas, (6) podría ser entrevistado en
inglés o en castellano de acuerdo al idioma del juez que se
le asignara y (7) tanto el entrevistador como el recepcio-
nista eran terapeutas; por lo tanto, la confidencialidad esta-
ba doblemente asegurada.
Después de esta introducción, el participante firmaba
los formularios de consentimiento informado, respondía un
formulario con datos personales básicos y continuaba a los
siguientes pasos:
a. De manera individual, al participante se le mostraba
una lista con 16 temas emocionales.
b. Se le pedía indicar uno o dos ejemplos de experien-
cia personal con cada uno de los 16 temas y escribir
una o dos palabras claves enfrente de cada tema para
que sirvieran para recordar posteriormente de qué ex-
periencia se trataba.
c. Debía evaluar los temas mencionados en “b" de acuer-
do a cuatro niveles de incomodidad personal con una
escala de tipo Likert.
d. Al participante se le informaba que si no quería ha-
blar sobre algún tema en particular, podría indicarlo al
entrevistador y se seleccionaría otro tema.
Después de completar este procedimiento, el recepcio-
nista seleccionaba el idioma para la primera entrevista al
azar mediante el lanzamiento de una moneda. Escribía el
idioma asignado en el cuestionario de temas emocionales,
guiaba al participante a la sala de entrevistas, le presentaba
el participante al entrevistador en el idioma de la entrevista
y le pasaba la lista con los temas emocionales.
La entrevista psicológica.- Las entrevistas se hicieron en
una oficina para entrevistas con equipamiento para graba-
ción. Se contrató un doctorando en psicología para todos los
sujetos; por lo cual, tanto las entrevistas en inglés como en
castellano fueron conducidas por esta persona, quien no es-
taba informada sobre los propósitos de la investigación.
Se contrabalanceó el orden de las entrevistas seleccio-
nando al azar los participantes a la condición inglés o cas-
tellano para la primera entrevista. El participante era salu-
dado por el entrevistador en el idioma elegido, el cual ha-
bía sido puesto en la primera página del Cuestionario de
Temas Emocionales por la recepcionista. Con el objeto de
aumentar la disposición ingenua ante la situación experi-
mental, al participante se le decía que los temas eran selec-
cionados al azar en cada entrevista; sin embargo, el entre-
vistador siempre elegía algún tema que el entrevistado hu-
biera calificado en el nivel dos de incomodidad personal.
Si no hubiera calificado a ningún tema en el nivel dos, el
entrevistador elegía un tema de nivel uno. Si había varios
temas en el mismo nivel, el entrevistador seleccionaba uno
de ellos usando procedimientos de azar.
Al comienzo, el entrevistador decía (en el idioma deter-
minado para esa entrevista): “aquí dice ....(la palabra clave
del tema)... ¿Podría decirme qué pasó, cuándo pasó, quiénes
estaban presentes y cuáles eran sus emociones en ese mo-
mento." Una vez que el participante había terminado o des-
pués de alguna pausa larga, el entrevistador decía: “¿Quiere
usted agregar algo más." El entrevistador estaba entrenado
para cerrar la entrevista después de transcurridos 10 minu-
tos si el participante no lo había hecho antes. Si algún parti-
cipante hubiese quedado alterado después de la entrevista se
le hubiese aconsejado usar el servicio terapéutico de la uni-
versidad, disponible para ello. Ningún participante rechazó
conversar de alguno de los temas seleccionados. A conti-
nuación de la entrevista, el participante volvía a la recepción
para la evaluación post-entrevista.
La segunda entrevista se realizaba una semana después
en el mismo horario. El participante era conducido directa-
mente a la oficina de entrevistas y el entrevistador elegía
otro tema del mismo nivel de incomodidad seleccionado
para la primera entrevista.
Post-entrevista.- Inmediatamente después de cada en-
trevista, se administraba la versión castellana del STAI
(IDARE en castellano). Después de la primera entrevista
se administraba sólo la Escala Ansiedad-Estado y en la se-
gunda entrevista se administraban ambas escalas (Ansie-
dad-Estado y Ansiedad-Rasgo). La Escala Ansiedad-Ras-
go se sumó al finalizar el experimento con el objetivo de
explorar el papel de la ansiedad como una característica de
personalidad en las respuestas a los temas emocionales.
Después de completar el STAI, el tema que se había ele-
gido para la entrevista era evaluado nuevamente en la mis-
ma manera que en la condición pre-entrevista. Esta vez, sin
embargo, el participante indicaba cuán incómodo se había
sentido compartiendo el tema con el entrevistador.
Análisis estadístico
El orden de entrevista e idioma conformaron un diseño
Cuadrado Latino 2x2. La ansiedad como rasgo se usó como
LA EMOCIÓN EN LOS PACIENTES BILINGÜES: EL FENÓMENO DE LA RESONANCIA EMOCIONAL DISMINUIDA
21
TERAPIA PSICOLÓGICA 2004, Vol.22, Nº 1, 17-23
covariada para ajustar el nivel de ansiedad general presen-
te en los sujetos. Además, se comparó los grados de inco-
modidad de los temas emocionales antes de ser conversados
y después de ser conversados.
Resultados
Muestra.- Se reclutaron 35 hombres y 21 mujeres entre
17 y 54 años de edad cuya primera lengua era el castellano
y su segunda lengua era el inglés. El grupo promedió 35
años de edad y su primera exposición a un ambiente
angloparlante había ocurrido a los 20 años, en promedio.
También en promedio, los sujetos llevaban nueve años vi-
viendo en los Estados Unidos. La mayoría de los partici-
pantes fueron reclutados de una comunidad universitaria;
la mayoría de ellos eran estudiantes de pos-grado o ya po-
seían un magíster o un doctorado. Los datos de la muestra
se muestran con mayor detalle en las tablas 1, 2 y 3.
A pesar de que algunos participantes habían sido ex-
puestos a un ambiente inglés a una temprana edad, todos
ellos hablaban inglés con acento extranjero. Esta es una
indicación de que la adquisición de su segunda lengua se
hizo después del período crítico de 12-14 años, lo que fue
un criterio de selección de la muestra.
Análisis de la experiencia emocional
El momento de la medición (en primera o segunda entre-
vista) y la lengua de la entrevista (inglés o castellano) confor-
maron un diseño de Cuadrado Latino 2x2 con medidas repeti-
das en puntajes ajustados. La variable dependiente (experien-
cia emocional) fue operacionalizada con los puntajes de la
prueba Ansiedad-Estado. Las variables independientes fue-
ron momento y lenguaje de las entrevistas. La muestra fue
dividida en dos grupos: (1) Grupo Inglés-Castellano, quienes
tenían su primera entrevista en inglés y su segunda entrevista
Tabla 1
Frecuencia de hombres y mujeres de acuerdo a intervalo de edad.
Edad
Mujer
Hombre
Total
17-20
0
3
3
21-25
4
3
7
26-30
3
5
8
31-35
5
8
13
36-40
3
6
9
41-45
3
4
7
46-50
3
5
8
51-55
0
1
1
Total
21
35
56
Tabla 2
Frecuencia de hombres y mujeres de acuerdo a edad de primera exposición a la lengua inglesa
Edad de exposición
Mujer
Hombre
Total
6-10
0
4
4
11-15
4
11
15
16-20
7
6
13
21-25
4
6
10
26-30
3
3
6
31-35
3
3
6
36-40
0
2
2
Total
21
35
56
Tabla 3
Frecuencia de hombres y mujeres de acuerdo a nivel de educación.
Educación
Mujer
Hombre
Total
Estudiante de Pregrado
1
3
4
Grado de Bachiller
3
3
6
Estudiante de Magíster
5
5
10
Grado de Magíster
5
3
9
Estudiante de Doctorado
4
5
9
Grado de Doctor
3
12
15
Otro
0
4
4
Total
21
35
56
22
PIZARRO
TERAPIA PSICOLÓGICA 2004, Vol.22, Nº 1, 17-23
en castellano, y (2) Grupo Castellano-Inglés, quienes te-
nían su primera entrevista en castellano y su segunda en-
trevista en inglés. La covariada fue el puntaje del cuestio-
nario Ansiedad-Rasgo. La siguiente tabla muestra el dise-
ño 2x2 y los puntajes promedio de la Ansiedad-Estado de
acuerdo al momento de la entrevista y lenguaje hablado.
El factor que ponía a prueba algún efecto debido al
momento, esto es, las primeras entrevistas comparadas con
las segundas entrevistas, fue significativo (F (1,54) = 4.25,
p < 0,05). El factor lenguaje no fue significativo (F (1,54)
= 1.69, p = 0.19). El orden de las entrevistas (I-C y C-I) no
fue significativo (F (1,54) < 1). Por lo tanto, el nivel de
incomodidad autorreportada no fue estadísticamente ma-
yor cuando el tema emocional fue expuesto en la lengua
materna del participante.
Finalmente, la covariada Ansiedad-Rasgo estaba signi-
ficativamente relacionada con Ansiedad-Estado (F(1,54),
p 0,000). Esto es, los individuos con puntajes más altos
Ansiedad-Rasgo tendían a reportar incomodidad significa-
tivamente más alta que aquellos individuos con menor
Ansiedad-Rasgo. En todo caso, el puntaje promedio de
Ansiedad-Rasgo estaba dentro del rango esperable para la
población universitaria.
Análisis del nivel emocional. Después de cada sesión,
se les pidió a los participantes que evaluaran su incomodi-
dad durante la entrevista usando una escala tipo Likert de 1
a 5 puntos. Estos puntajes fueron comparados con el nivel
de incomodidad anticipada para el tema seleccionado en el
Cuestionario de Temas Emocionales, el que había usado la
misma escala tipo Likert. Este análisis indicó que los
puntajes otorgados al tema del Cuestionario de Temas
Emocionales (antes de la entrevista) eran significativamente
diferentes a los puntajes dados al mismo tema inmediata-
mente después de la entrevista (t=-5,5; p 0.00 para la pri-
mera entrevista y t=-5,4; p 0.00 para la segunda entrevista,
todos pruebas t dependientes). Los promedios de incomo-
didad dados por los participantes antes y después de cada
entrevista se muestran en la siguiente tabla.
Esta tabla indica que los participantes no sintieron mu-
cha incomodidad durante la entrevista como ellos mismos
pensaron que tendrían. Además, el nivel de incomodidad
fue bajo en todas las situaciones. Estos promedios signifi-
can “un poco o nada" de incomodidad (nivel 1) y menos
que “algo" de incomodidad (nivel 2).
En suma, (1) no hubo diferencias de incomodidad
entre los dos idiomas probados, (2) la primera entrevista
provocaba más incomodidad que la segunda, sin importar
lenguaje, (3) la Ansiedad-Rasgo se correlacionó significa-
tiva y positivamente con Ansiedad-Estado; esto es, sujetos
con alta ansiedad como rasgo otorgaron también más altas
respuestas de ansiedad a la situación y (4) todos los temas
emocionales elicitaron baja ansiedad.
Discusión
A pesar de que este estudio estuvo mejor diseñado que
estudios anteriores, ya que (1) el nivel de incomodidad fue
mejor determinado, (2) se consideró factores de personali-
dad como la Ansiedad-Rasgo, (3) el STAI fue administra-
do en la lengua materna de los participantes y, muy impor-
tante, (4) hubo una estimación del nivel de fluidez en la
segunda lengua en la selección de los participantes, no se
rechazó la hipótesis nula. Esto, probablemente, se debió a
que los temas emocionales seleccionados elicitaron, en la
práctica, baja ansiedad, contrario a lo que se esperaba. Se
había pensado trabajar con un nivel dos de incomodidad
(en una escala de 1 a 5) pero la expectativa de incomodi-
dad con el tema elegido fue mayor que la incomodidad real
reportada posterior a la entrevista, lo que en la práctica se
tradujo en que el promedio de incomodidad autorreportada
fue sólo de 1,2 para ambas entrevistas; es decir, se elicitó
Tabla 5
Promedio de autoevaluaciones de incomodidad antes y después de la entrevista
Pre-entrevista
Post-entrevista
Primera entrevista
1.67
1.21
(D.S. = .47)
(D.S. = .53)
Segunda entrevista
1.67
1.23
(D.S. = .47)
(D.S. = .50)
Tabla 4
Promedios ajustados de los puntajes de la Escala Estado-Ansiedad de acuerdo a momento y lenguaje utilizado y orden de
agrupación
Inglés
Castellano
Promedios para momentos
1ra entrevista
Group E-S
Group S-E
32.03
2da entrevista
Group S-E
Group E-S
30.16
Promedios para lenguaje
31.52
30.67
LA EMOCIÓN EN LOS PACIENTES BILINGÜES: EL FENÓMENO DE LA RESONANCIA EMOCIONAL DISMINUIDA
23
TERAPIA PSICOLÓGICA 2004, Vol.22, Nº 1, 17-23
un nivel de incomodidad muy bajo. El criterio original para
elegir un nivel de incomodidad o ansiedad de nivel dos se
basó en consideraciones éticas que aconsejaban evitar el
riesgo de producir un estremecimiento emocional indeseado
por el participante, a pesar de que la intención fue producir
una situación análoga a una sesión de terapia. Desgracia-
damente, esta intención se quedó corta en términos de ni-
vel de emocionalidad.
La mantención de la hipótesis nula podría tener una de
dos explicaciones: o se debe a que el fenómeno de resonan-
cia emocional disminuida no se produce en los niveles bajos
de emocionalidad o se debe a que el nivel de discriminación
del instrumento es prácticamente nulo ya que la dispersión
de las respuestas que se puede dar es demasiado bajo porque
estábamos en el suelo de la escala y, en esas condiciones, no
era posible alcanzar un nivel de rechazo estadístico.
Este estudio deja algunas conclusiones que se sugiere
sean considerandos para investigaciones posteriores. En
primer lugar está el nivel de emocionalidad con el que se
trabaje; si se va a trabajar con niveles bajos de
emocionalidad es necesario utilizar instrumentos más sen-
sibles, tal vez sólo de medición de reacción fisiológica. A
nivel bajo de emocionalidad el nivel de dispersión de las
respuestas es muy bajo como para que sea detectado con
instrumentos de autorreporte y escalas tipo Likert. De to-
das maneras queda pendiente, por un lado, aclarar si el fe-
nómeno de resonancia emocional disminuida se da en ni-
veles bajos de emoción y, por otro lado, si no se da en los
niveles bajos, cuál sería, entonces, el nivel mínimo de an-
siedad o emocionalidad que se debe provocar en una situa-
ción de comparación para poder observar una resonancia
emocional disminuida en una segunda lengua.
En segundo lugar, es necesario considerar que el orden
de las mediciones juega un papel en la medición de la inten-
sidad de la emoción. En el presente estudio, al igual que en
el estudio de Guttfreund (1990) y en el estudio de Bond and
Lai (1986), hubo un efecto de orden de las entrevistas donde
la ansiedad fue mayor en la primera entrevista que en la se-
gunda sin importar el lenguaje de ellas. La razón más proba-
ble para esta diferencia sea la esperable mayor familiaridad
con la situación que se alcanzaría en una segunda entrevista.
El estudio del fenómeno de la resonancia emocional
disminuida de una segunda lengua tiene especial relevancia
en el campo de la psicoterapia. Si este efecto es verdadero,
los terapeutas podrían utilizar el cambio de código o
“switching" con el objetivo de ya sea buscar la experiencia
emocional “real" del paciente yendo a su lengua materna o
utilizar la segunda lengua para abrir una experiencia
traumática que podría ser demasiado emocional o amena-
zante si se expresara en la lengua materna (por ejemplo, una
situación de abuso sexual). Finalmente, este tipo de inves-
tigación no es sólo un estudio que pueda interesar a los que
están en el ámbito del bilingüismo sino más bien a los
cognitivistas que buscan un modelo de mente que, en este caso,
relaciona codificación lingüística con experiencia emocional.
Referencias
Bond, M. H. & Lai, T. (1986). Embarrassment and code-switching into a
second language. The Journal of Social Psychology, 126, 179-186.
Buxbaum, E. (1949). The role of a second language in the formation of
ego and superego. Psychoanalytic Quaterly, 18, 279-289.
Del Castillo, J. C. (1970). The Influence of Language Upon
Symptomatology in Foreign-Born Patients. American Journal of
Psychiatry, 127, 242-244.
Guttfreund, D. G. (1990). Effects of Language Usage on the Emotional
Experience of Spanish-English and English-Spanish Bilinguals. Journal
of Consulting and Clinical Psychology, 58, 604-607.
Jourard, S. M. (1971). Self-disclosure: An experimental analysis of the
transparent self. New York: Wiley and Sons.
Krapf, E. (1955). The Choice of Language in Polyglot Psychoanalysis.
Psychoanalysis Quarterly, 24, 343-357.
Marcos, L. R., & Alpert, M. (1976). Strategies and Risks in Psychotherapy
with Bilingual Patients: The Phenomenon of Language Independence.
American Journal of Psychiatry, 133, 1275-1278.
Marcos, L. R.; Alpert, M.; Urcuyo, L., & Kesselman, M. (1973). The
Effect of Interview Language on the Evaluation of Psychopathology in
Spanish-American Schizophrenic Patients. American Journal of
Psychiatry, 130, 549-553.
Marcos, L. R.; Eisma, J. E., & Guimon, J. (1977). Bilingualism and sense
of self. American Journal of Psychoanalysis, 37, 285-290.
Omaggio, A. (1986). Teaching Language in Context. Boston: Heinle &
Heinle.
Price, S. C. & Cuellar, I. (1981). Effects of Language and Related Varia-
bles on the Expression of Psychopathology in Mexican American
Psychiatric Patients. Hispanic Journal of Behavioral Sciences, 3(2),
145-160.
Rozensky, R. H. & Gómez, M. Y. (1983). Language switching in
psychotherapy with bilinguals: Two problems, two models, and case
examples. Psychotherapy, Theory, Research and Practice, 20, 152-160.
Spielberger, C. D., Gorsuch, R. L., Luschene, R. E., Vagg, P. R., & Jacobs,
G. A. (1983). State-Trait Anxiety Inventory Manual. Palo Alto, CA:
Consulting Psychologists.
Tahta, S.; Wood, M. & Lowenthal, K. (1981). Foreign accents: factors
relating to transfer of accent from the first to the second language.
Language and Speech, 24, 265-272.