Revista Bitácora Urbano Territorial
Universidad Nacional de Colombia
bitacora_farbog@unal.edu.co
ISSN (Versión impresa): 0124-7913
COLOMBIA
2006
Álvaro Ibatá Ceballos / Hugo Torres Arias
LA ESTRATIFICACIÓN URBANA COMO INDICADOR SOCIOECONÓMICO
Revista Bitácora Urbano Territorial,
enero-diciembre, año/vol. 1, número 10
Universidad Nacional de Colombia
Bogotá, Colombia
pp. 214-221
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Universidad Autónoma del Estado de México
http://redalyc.uaemex.mx
214
enero - diciembre de 2006
Resumen
El autor revisa el modelo de estratificación de in-
muebles urbanos aplicado actualmente en Bogotá, para
señalar que su aplicación es inadecuada en la medida en
que no refleja objetivamente las dinámicas económicas
a las que están sujetos los habitantes. Indicadores como
el salario mínimo, el producto interno bruto distrital, la
cobertura educativa, la tasa de desempleo, la tasa de co-
bertura educativa, el índice de necesidades insatisfechas
(NBI) y otros no están siendo tenidos en cuenta de forma
adecuada, lo que propicia el aumento de la pobreza y la
inequidad entre los estratos sociales. El autor entiende el
modelo de estratificación como el conjunto de aspectos
conceptuales y operativos vigentes, cuyo resultado se re-
presenta en la existencia de seis indicadores de estratifica-
ción socioeconómica.
Palabras clave
Modelo de estratificación, estratos, indicadores,
ciudad, Bogotá.
Abstract
The author reviews the stratification model of urban
buildings applied in Bogota, in order to indicate that its
application is inadequate in the measurement in which it
doesn’t reflect the economic dynamics objectively to that
the habitants are held. Indicators as the minimum wage,
the district’s internal product brute, the educative covering,
the rate of unemployment, the rate of educative cover, the
index of necessities not satisfied and others haven’t been
considered in a suitable form, what causes the increase
of the poverty and the lack of fairness between the social
statuses. The author understands the stratification model
like the set of e conceptual items and in force operatives,
whose result imagines in the existence of six indicators of
socioeconomic stratification.
Key words
Stratification model, social statuses, indicators, city,
Bogotá.
Recibido: Septiembre 30 de 2006
Aprobado: Octubre 30 de 2006
Álvaro Ibatá Ceballos
y Hugo Torres Arias
La estratificación
urbana como
indicador
socioeconómico
10 (1) 2006: 214 - 221
Urban stratification as a socioeconomic indicator.
215
Los modelos de estratificación de inmuebles tanto urbanos como rurales, aplica-
dos en la actualidad siguen los lineamientos de la Ley 142
1
, mediante la cual se otorgan
subsidios para el pago de los servicios públicos domiciliarios a los hogares de menor
capacidad adquisitiva, según metodologías y conceptualizaciónes definidas por el De-
partamento Nacional de Planeación (DNP). Dicha conceptualización y representación
hace depender el estrato (E) de dos tipos de variables: la primera, dada por las carac-
terísticas urbanas cercanas a la vivienda, y la segunda por las características directas de
la vivienda. Este modelo opera en la realidad urbana bogotana de manera tal que en
un eje se tienen las zonas de hábitat (ZH) y en el otro, las ocho variables directas o de
entorno cercano, como por ejemplo, antejardín, fachadas, vías, garajes, etc., (VD), de
lo que resulta:
E=ZH+VD,
donde no media una relación lógica entre las variables, sino que, por el contra-
rio, hay una alta correlación puesto que las variables directas de la vivienda conforman
en buena medida las características urbanas y la calidad de vida de sus habitantes.
Por ende, el modelo de estratificación urbana actual establece una relación
directa entre calidad de vida, insuficiente capacidad de pago de los hogares y calidad
de las viviendas y de su entorno urbano cercano. Aunque tal relación se acepte en
principio, quedan en pie
importantes aspectos que pueden afectar la efectividad del
mismo. Por ejemplo, la calidad de vida puede aumentar debido al incremento en gasto
público, sin que se acreciente la capacidad de pago de los hogares. El resultado sería
mayores costos de los servicios públicos domiciliarios debido a un estrato mayor con
igual capacidad de pago, lo que va en contra de la filosofía que soporta
la existencia de
los subsidios, o como lo demuestra el estudio realizado en el año 2004, La equidad de
las tarifas de los servicios públicos y su impacto en la capacidad de pago de los hogares
de Bogotá (CID-DAPD, 2004), donde los estratos 1 y 2 gastan el 11% de su capacidad
de pago solamente en servicios públicos domiciliarios y los estratos 5 y 6 solo el 5%, el
6% restante denota la inequidad y demuestra una vez más que los estratos bajos están
gastando más en servicios públicos, en total desmedro de la educación de sus hijos, la
salud del hogar y otros servicios.
Si bien es indudable la relación entre gasto en bienes durables como la vivienda
y gasto total, especialmente en bienes no durables, los movimientos temporales de uno
y otro grupo afectan de diversa manera a la capacidad de pago del hogar. La relación
entre calidad de vida, capacidad de pago y estratificación de inmuebles urbanos tiene
que analizar también otras variables –tales como tamaño de los hogares, educación,
salud, y otras– que son indicadores más robustos desde el punto de vista socioeconó-
mico, y no solamente, como está sucediendo en la actualidad, donde el modelo privi-
legia el gasto espacializado, expresado en áreas homogéneas urbanas construidas con
criterios de hábitat muy subjetivos, y donde la vivienda representa el ingreso del hogar.
Quizá seguimos sosteniendo que el hecho de que los procesos de estratificación ur-
bana ocurran en un espacio bogotano no implica que sean netamente espaciales, ello
hace necesaria e imprescindible la inclusión de variables de tipo social y económico.
Mostraremos en este artículo que el modelo de estratificación urbana aplicado
para Bogotá, debido a las anteriores consideraciones, no refleja la misma dinámica que
muchos otros indicadores socioeconómicos, tales como la tasa de cobertura educativa,
salario mínimo y tarifas reales del servicio de acueducto, producto interno bruto distrital,
1
La Ley 142 del 11 de julio de
1994 determinaba como plazo
para realizar la estratificación
urbana el 31 de diciembre
de1994, y para la rural el 31 de
julio de 1995.
216
enero - diciembre de 2006
tasa de desempleo y el índice de necesidades insatisfe-
chas, entre otros.
Nos referiremos al modelo de estratificación de in-
muebles urbanos como el conjunto de aspectos conceptua-
les y operativos vigentes hoy en Bogotá D.C., que producen
como resultado una distribución espacial urbana en seis in-
dicadores de estratificación socioeconómica, medidos des-
de el gasto espacializado tanto público como privado.
Desde el año de 1993, el gobierno nacional me-
diante el Decreto 2220, encomendó al Departamento
Nacional de Planeación (DNP), el diseño de las metodolo-
gías para la elaboración y adopción de las estratificaciones
socioeconómicas, tanto urbana como rural, que tendrían
aplicación por parte de los municipios y distritos. Este di-
seño incluía la definición de los conceptos y de los ele-
mentos que debían investigarse con respecto a las carac-
terísticas externas de las viviendas, su entorno inmediato
urbano y/o rural, y su contexto urbanístico. Se considera
que dichas características están relacionadas con la cali-
dad de vida de las personas que conforman los hogares
que habitan las viviendas (DNP, 1997), así como los ins-
trumentos para la recolección y el procesamiento de los
datos, y el método o modelo estadístico de clasificación.
A este respecto, es muy probable que el diseño y la con-
ceptualización sean correctos, pero lo que nosotros plan-
teamos es que el “recorrido" que va desde la capacidad
de pago de los hogares hasta el consumo de servicios pú-
blicos, subsidios, viviendas y modelo de estratificación no
está fundamentado ni en teoría ni en el modelo estadísti-
co. Asumimos que los hogares se estratifican, se agrupan,
con ciertas variables socioeconómicas que se reflejan en
unas variables espaciales; pero eso es un supuesto: desde
un principio se asume que los servicios públicos que se
“pegan" a la vivienda van a replicar la capacidad de pago
de los hogares.
A pesar de las falencias del modelo, el distrito ca-
pital realizó en el año de 1997 el primer censo de es-
tratificación urbana, el cual acogió, mediante el Decreto
Distrital 009
2
. A partir de este momento, realiza procesos
de actualización según lo estipulado y normado por la Ley
142, la cual establece el régimen de los servicios públicos
domiciliarios y acepta, entre otras, la necesidad de otorgar
subsidios para el pago de los servicios públicos domicilia-
rios a los hogares de menor capacidad de pago. Además,
ordena que se estratifique todos los inmuebles residen-
ciales en máximo seis (6) estratos socioeconómicos; que
aplique las metodologías suministradas por el Departa-
mento Nacional de Planeación (DNP) sobre cada uno de
los servicios públicos domiciliarios, y que se integre por
parte del alcalde un Comité Permanente de Estratificación
Socioeconómica, que lo asesore y vele por la adecuada
aplicación de la conceptualización y de sus metodologías.
Los plazos para realizar y adoptar las estratificaciones ur-
banas y rurales han sido modificados por las Leyes 177de
1994
3
y 188 de 1995
4
.
La Ley 505 de 1995 asigna a los alcaldes una
nueva función: la de ser garantes para que se realicen,
se adopten, se apliquen y permanezcan actualizadas las
estratificaciones a través de los Comités Permanentes. Las
actividades de actualización de la estratificación urbana
en Bogotá se han desarrollado teniendo en cuenta los
criterios conceptuales y operativos definidos por las me-
todologías diseñadas por el Departamento Nacional de
Planeación (DNP). Hoy este proceso está en manos del
Departamento Nacional de Estadística (DANE). La actua-
lización comprende dos tipos de labores: la primera es
atender las solicitudes de cambio de estrato presentadas
por los interesados; la segunda se refiere a realizar actua-
lizaciones mucho más masivas de la estratificación, que
consideren no solo nuevas manzanas
5
, sino cambios en
algunas de ellas, a las cuales se les debe revisar la recolec-
ción de variables asignadas. Es así como a través del De-
creto Distrital 737 de 1999
6
se adoptaron los resultados
de esta primera actualización. La segunda actualización
fue adoptada mediante el Decreto 289 de 2002
7
; la ter-
cera por Decreto 200 de 2004
8
, y finalmente está en ela-
boración la última actualización, la cual analizaremos en
otra oportunidad, en cuanto a sus resultados e impactos
generados en la calidad de vida de los bogotanos.
El anterior panorama presentado por la estratifica-
ción urbana contrasta con los cambios en la sociedad y
2
El Decreto Distrital 009 del 9 de enero de 1997 consigna la asig-
nación de estrato dada a las manzanas existentes en 1996, para un
total de 39.498 manzanas.
3
La Ley 177 del 28 de diciembre de 1994 amplía el plazo hasta el 31
de diciembre de 1996.
4
La Ley 188 de 1995 define la necesidad de realizar la estratificación
de las viviendas rurales aplicando las metodologías diseñadas por el
Departamento Nacional de Planeación con base en la metodología
de cálculo de la Unidad Agrícola Familiar (UAF) del Ministerio de
Agricultura y Desarrollo Rural.
5
Unidad urbana rodeada por áreas de uso público, como son las vías,
parques y zonas verdes.
6
Esta primera actualización arrojo un total de
41.474 manzanas, se-
gún el DAPD.
7
Esta actualización consideró exclusivamente 952 manzanas nuevas,
para un total de 41.755, según el DAPD.
8
Esta actualización arrojó un total de 6.144 manzanas, de las cuales
3.220 manzanas son nuevas, y se revisó la recolección de variables para
2.924 manzanas, para un resultado total de 44.534, según el DAPD.
217
economía bogotanas en los últimos diez años, período en el que se han experimentado
importantes cambios en algunos aspectos y estabilidad relativa, en otros. Los cambios
más importantes se advierten en las condiciones de vida en ciertas localidades y en el
peso de los servicios públicos en el gasto de los hogares. Lo anterior se puede mostrar
en la tendencia de los principales indicadores urbanos, entre ellos el de condiciones de
vida de la población más pobre –relativas a infraestructura, hacinamiento y dependen-
cia económica, medidas por el indicador de necesidades básicas insatisfechas (NBI)–,
que han mejorado sustancialmente. De acuerdo con datos disponibles combinados del
CID y el DANE, este indicador ha pasado del 15% en 1995, al 8% en 2003. Los siete
puntos de reducción nos revelan que alrededor de 500.000 personas tienen hoy una
mejor calidad de vida, como lo muestra el Cuadro 1. Así mismo, la Encuesta de Capa-
cidad de Pago realizada en 2004 y adelantada por el Departamento Administrativo de
Planeación Distrital (DAPD) y el Centro de Investigación del Desarrollo (CID), muestra
que los hogares de estratos 1, 2 y 3 consumen hoy menos cantidad de servicios públi-
cos domiciliarios, pero que pagan mucho más por ellos, a tal punto que –ante ingresos
más o menos constantes en términos reales– han tenido que recomponer su estructura
de gasto. La anterior aseveración se demuestra con solo analizar el Gráfico 1, que toma
el emblemático servicio de acueducto como ejemplo, en el cual las tarifas reales del
servicio de acueducto crecen exponencialmente con relación al salario mínimo, para
el período comprendido entre 1995 y 2004.
Cuadro 1. Necesidades Básicas Insatisfechas, Bogotá D.C.
Fuente: 1995-2001: CID (s.f.): Evolución de los principales indicadores sociales de Bogotá, 1990-2003
2003: DANE, ECV 2003 (personas)
Gráfico 1. Salario mínimo y tarifas reales acueducto
Fuente: Encuesta de Capacidad de Pago, realizada en 2004. Banco de la República
1995
15,0
1996
12,3
1997
14,2
1998
13,3
1999
13,8
2000
13,3
2001
11,5
2002
2003
7,8
218
enero - diciembre de 2006
De la misma manera, otros indicadores urbanos
muestran cambios diferenciales, por ejemplo, en educa-
ción. La tasa de cobertura ha venido aumentando per-
sistentemente desde el 88% en 1998, y se sitúa hoy en
niveles cercanos al 95%, según lo muestra el Cuadro 2.
Así mismo, la tasa de informalidad, que llegó a niveles del
57% se mantiene hoy en niveles cercanos al 51%. La tasa
de desempleo, por su parte, que estaba en 1996 en nive-
les mínimos históricos de alrededor del 10%, trepó al 20%
en el 2000 y se sitúa en el 11% en 2006, tal y como se
puede apreciar en el Cuadro 3, “Tasa de empleo y subem-
pleo para 1996-2006". Al analizar bajo el mismo contexto
el producto interno bruto distrital, en el Cuadro 4,
“PIB
per cápita para Bogotá D.C. a precios corrientes", salvo
para el año de 1999, se muestran tasas reales positivas.
Quizá el indicador socioeconómico más relacionado con
las variables de estratificación es el de necesidades bási-
cas insatisfechas (NBI), el cual en 1993 mostró niveles del
15% y en 2004 presenta niveles del 8% para el conjunto
de la ciudad, como se pude apreciar en el Cuadro 1.
Cuadro 2. Cobertura educativa en Bogotá D.C.
Fuente: Secretaría de Educación Distrital, GDU
Año
Tasa
desempleo
Tasa
subempleo
Tasa
informalidad
1996
9
16
51
1997
10
15
50
1998
14
20
48
1999
18
29
49
2000
20
28
57
2001
18
28
55
2002
18
34
55
2003
17
33
55
2004
15
30
51
2005
13
34
53
2006
11
34
Cuadro 3. Tasa de empleo y subempleo para 1996-2006
Fuente: DANE
Año
PIB per cápita ($) Tasa anual
1993
2.250.515
1994
2.967.747
0,319
1995
3.549.581
0,196
1996
4.029.987
0,135
1997
4.769.362
0,183
1998
5.437.031
0,140
1999
5.272.364
-0,030
2000
5.877.814
0,115
2001
6.296.958
0,064
2002
6.755.494
0,073
Cuadro 4. PIB per cápita para Bogotá D.C. a precios corrientes
Fuente: DANE, Cálculos Consultor, CID
La pregunta que nos tenemos que hacer, derivada
de las anteriores premisas con relación a la estratificación
urbana, es cómo ha reaccionado el proyecto de estratifi-
cación urbana frente a esta dinámica socioeconómica de
la ciudad.
Para contestarla, comparemos los datos de la estra-
tificación socioeconómica con la elaboración del censo
de estratificación en el año 1996 y los datos de las actua-
lizaciones de 1999, 2001, 2003 y 2006, en porcentajes
de manzanas con al menos un predio residencial, según
el Cuadro 5.
Estrato
1996 1999 2001 2003 2006
SIN
10,34 12,43 11,97 14,53 SIN
1
14,64 14,69 15,19 15,25 SIN
2
36,06 35,19 34,54 34,13 SIN
3
28,79 27,74 28,12 26,62 SIN
4
5,73 5,51 5,59 5,16 SIN
5
2,46 2,47 2,46 2,33 SIN
6
1,98 1,97 2,11 1,97
SIN
De acuerdo con estos resultados de la estratifica-
ción socioeconómica, la sociedad bogotana es altamente
estable, los porcentajes de manzanas estratificadas entre
el año 1996 y 2006 no han aumentado al nivel que de-
berían haberlo hecho; contrario a lo que vimos antes, las
cifras de las variables socioeconómicas analizadas dicen
1998: 88
1999: 90
2000: 92
2001: 92
2002: 92
Cuadro 5. Composición porcentual de la estratificación socioeconómica
Fuente: DAPD (2004)
219
otra cosa. La segunda pregunta que surge es cómo se llega a este resultado. En primer
lugar, porque los resultados posteriores a 1996 se construyen a partir de las actualiza-
ciones del censo y estas se refieren, en su mayoría, a nuevas manzanas –con inmuebles
residenciales–, sin tener en cuenta los probables cambios en las ya existentes, cambios
que se han dado en las variables del entorno urbano, en las variables espaciales de
viviendas y de la zonificación de hábitat, como consecuencia del aumento pingüe en
el gasto público por parte de las administraciones distritales y en el privado, a cargo de
los moradores de las viviendas
.
En este aspecto, el modelo asume una correspondencia
entre el gasto en vivienda, otro tipo de gasto, el ingreso, y otras variables socioeconó-
micas, en parte a partir del hecho de que la vivienda es un bien normal. Esto significa
que si su precio aumenta, se consume menos vivienda, y si baja se consume más. Por
otra parte, el consumo de vivienda está relacionado positivamente con el ingreso, y
no existen estudios en la ciudad que sustenten este tipo de elasticidades por grupos
socioeconómicos.
En segundo lugar, existe otra fuente de cambios en la estructura de la estratifica-
ción: nos referimos a las solicitudes de cambio de estrato que presenta la ciudadanía a
la Secretaría, en primera instancia, y al Comité de Estratificación del Distrito en segun-
da instancia. El Gráfico 2 presenta la cantidad de solicitudes por año y las modificacio-
nes que han aceptado el Comité y la Secretaría.
En el gráfico anterior se destacan dos aspectos fundamentales. El primero de
ellos, es que las solicitudes aceptadas por el Comité tienden a 0 y las solicitudes que
presenta la ciudadanía decaen aceleradamente, quizá como consecuencia del resulta-
do más previsible, su rechazo, debido a la falta de respuesta del modelo a los cambios
permanentes y constantes de las variables socioeconómicas propias del ingreso de los
hogares bogotanos. Ejemplo de ello es una persona que se queda sin empleo y solici-
ta el cambio de estrato por porque su ingreso se ve afectado; como esta variable no
está definida en el modelo de estratificación, la respuesta es siempre negativa. En los
resultados de la estratificación urbana y la estabilidad de los mismos, pesa también el
hecho de que la ciudadanía en la práctica solo presenta solicitudes para reducción de
estrato, pues considera lesionado su ingreso; al contrario, los que solicitan el aumento
de estrato han sido muy pocos –no alcanza a diez solicitudes en el período de siete
Gráfico 2. Manzanas analizadas y modificadas por el Comité
Permanente de Estratificación de Bogotá, D.C.
Fuente: DAPD (2004)
220
enero - diciembre de 2006
años–. La administración, aun a sabiendas de que algunas áreas de la ciudad están
sub-estratificadas, no rectifica estas anomalías, tal vez por las consecuencias políticas
que ello acarrearía.
Todo lo anterior nos conduce a las siguientes conclusiones: la actual estratifica-
ción socioeconómica, por diversas razones, no ha reflejado los movimientos de algunas
variables socioeconómicas claves de la sociedad bogotana. En especial, la estratifica-
ción hasta el momento no refleja los cambios que ha introducido el gasto público en
las condiciones de vida de hogares de ciertas áreas de la ciudad, y al hacerlo, si se
acomete una actualización masiva, lo que nos muestra es una segregación espacial más
acentuada, donde una gran cantidad de manzanas con estrato asignado 1, se reestrati-
fican al estrato 2, y lo mismo sucede con las de estrato 2 al estrato 3, lo que demuestra
que en la metodología utilizada, tanto en su conceptualización como en sus modelos
aplicados, no reflejan la dinámica y movilidad de las diferentes variables socioeco-
nómicas. Así mismo, la estratificación no refleja los cambios en la relación inversión
privada/inversión pública, en otras palabras, y como lo puso de presente el estudio de
Capacidad de Pago realizado en el 2004, no captura los cambios en la relación entre
la capacidad de pago y la capacidad adquisitiva. Para ello sería necesario que tuviera
en cuenta no solo los nuevos desarrollos, sino también los cambios probables en los
desarrollos existentes, complementando el modelo con variables de tipo social.
De manera general, en la operación del modelo de estratificación observamos
dos tipos de problemas: dificultades conceptuales y operativas y desconocimiento de
variables esenciales relacionadas. Entre las dificultades conceptuales y operativas, esta-
mos de acuerdo con el Departamento Administrativo de Planeación Distrital (DAPD),
en que el modelo se basa en una zonificación de hábitat que mezcla elementos ur-
banísticos, como el desarrollo progresivo, con usos económicos: comerciales o indus-
triales y urbano-sociales, la pobreza. Esta mezcla conduce a traslapes lógicos, tales
como desarrollo progresivo con pobreza o comercio con desarrollo progresivo, y a
dificultades en su manejo operacional. Además, su determinación obedece al criterio
de expertos, aspecto que introduce alta subjetividad al mismo; por otra parte, este tipo
de zonificación presenta problemas para su tratamiento estadístico, particularmente
porque se trata de una variable cualitativa y por su alta ponderación dentro del mode-
lo, que es más del 60%, de manera que esta variable es la única que tiene incidencia
en el cambio de estrato. El modelo también recoge variables urbanísticas directas y de
entorno inmediato de las viviendas, variables que han demostrado tener poca inciden-
cia para grupos muy grandes de viviendas, como los garajes, o no aplican en un buen
número de zonas urbanas como el tamaño de frentes, pues la ciudad de Bogotá, en un
porcentaje cercano al 40% está construida en propiedad horizontal.
Las propuestas para solucionar los problemas del modelo actual se han planteado
desde el año 2002 por parte del Comité de Estratificación y del Departamento Adminis-
trativo de Planeación Distrital (DAPD), y han llegado a considerar que en la racionalidad
económica el modelo actual de estratificación tiene sentido,
pero carece de fundamentos
teóricos firmes.
El modelo estadístico tampoco tiene una base muy sólida en su conforma-
ción, pero podríamos aducir que funcionaría mejor sobre una base multivariada –el actual
es bivariado–.
La zonas hábitat podrían desagregarse y unirse a algunas de las variables
directas a la vivienda para producir un modelo multivariado, y de esta
manera quizá nos
aproximemos a una relación más precisa entre la estratificación y la capacidad de pago de
los hogares, recordando que el proyecto de estratificación tiene sentido como instrumento
de asignación de subsidios para compensar la desigual capacidad de pago de los hogares.
221
En consecuencia, en el modelo actual se es ta-
blece una relación directa entre la calidad de vida y
la capacidad de pago de los hogares, sin pensar por
ejemplo, que la calidad de vid a pued e aumentar de-
bido a que aumenta el gas to público, sin que aumen-
te la capacidad de pago de los hogares
9
. El resultado
se traduce en mayores cos tos de los servicios públicos
domiciliarios debido a un estrato mayor con igual ca-
pacidad de pago, lo que va en contra de la filosofía que
soporta la existencia de los s ubs idios. S i bien parece
indudable la relación entre gasto en bienes durables
como la vivienda y el gasto total, especialmente en bie-
nes no durables, los movimientos temporales de uno y
otro grupo afectan de diversa manera a la cap acidad de
pago y son diferenciales con respecto a ella. Es evidente
que existe una relación entre el ingreso del hogar y la cali-
dad de su vivienda, la calidad de su vecindario y variables
de capital humano como educación, salud, tamaño del
vecindario etc.; existe una correlación, pero no sabemos
cuál es. Adicionalmente tenemos otro problema y es que
estamos trabajando variables de flujo como el ingreso con
variables de stock o bienes durables, como la vivienda, y
variables de capital humano, midiendo todo con un solo
indicador: la localización de la vivienda. Y esto es lo que
causa muchos problemas de tipo temporal y dinámico. El
ingreso puede cambiar en el corto plazo no solo para un
hogar sino para grupos muy grandes, por problemas de
crisis económica; pero la vivienda no, o por lo menos no
al mismo ritmo, porque es un bien durable. Y el capital
humano mucho menos.
BIBlIogRAfíA
C
entro
de
I
nvestIgaCIón
para
el
d
asarrollo
, CID - Departamen-
to Administrativo De Planeación Distrital, DAPD (2004): La
equidad de las tarifas de los servicios públicos y su impacto en
la capacidad de pago de los hogares de Bogotá. Bogotá.
d
epartamento
a
dmInIstratIvo
de
p
laneaCIón
d
IstrItal
, DAPD - Al-
caldía Mayor de Bogotá, (2004): La estratificación en Bogotá
y estudios relacionados (1983-2004). Bogotá: Alcaldía Mayor
de Bogotá.
d
epartamento
n
aCIonal
de
p
laneaCIón
, DNP (1997): Estratifica-
ción socioeconómica para cabeceras municipales y distritales
tipo 1 y 2 y localidades o centros poblados con más de tres mil
habitantes. Bogotá.
9
Tal como se demuestra en el Estudio de Capacidad de Pago del año
2003 (CID-DAPD).