Revista Bitácora Urbano Territorial
Universidad Nacional de Colombia
bitacora_farbog@unal.edu.co
ISSN (Versión impresa): 0124-7913
COLOMBIA
2006
Gisela Barcellos de Souza
DE LOS DESARROLLOS DE LA UNIDAD DE VECINDAD
Revista Bitácora Urbano Territorial,
enero-diciembre, año/vol. 1, número 10
Universidad Nacional de Colombia
Bogotá, Colombia
pp. 7-26
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Universidad Autónoma del Estado de México
http://redalyc.uaemex.mx

Resumen
El presente artículo parte del análisis conceptual de
los espacios colectivos propuestos por la ciudad policén-
trica de Léon Krier. A partir de la distinción inicial entre los
conceptos de “espacio comunitario" y “espacio público",
se demuestra el intento de vinculación –emprendido en
la esfera del discurso– del proyecto de ciudad policéntrica
con el concepto de espacio público, tal como fue incor-
porado por la tipomorfología italiana. Entre tanto, la ex-
plicación de las semejanzas existentes entre la unidad de
vecindad, de Clarence A. Perry, y la Ciudad Poliéntrica de-
muestra justamente lo contrario, y hace evidente el con-
cepto de espacio comunitario como concepto clave para
la comprensión del proyecto de ciudad de Léon Krier.
Palabras clave
Ciudad policéntrica, Léon Krier, espacio comunita-
rio, espacio público, unidad de vecindad
De los desarrollos de la
uniDaD De vecinDaD
Gisela Barcellos de Souza
Abstract
The present article emphasizes a conceptual analysis
of collective places proposed by the Polycentric City of
Leon Krier. The initial distinction between concepts of
“communitarian place" and “public place" help us to show
an attempt to approach – undertaken in the speech – the
project of the Polycentric City to the concept of “public
place", such as it was defined by Italian Type-Morphology.
However, the exposition of the existing similarities between
the Neighborhood Unit, of Clarence A. Perry, and the
Polycentric City reveals the concept of communitarian
place as a concept-key to understand the urban project of
Leon Krier.
Key words
Polycentric city, Lén Krier, communitarian place,
public place, neighborhood unit.
Recibido: junio 30 de 2006
Aprobado: agosto 30 de 2006
10 (1) 2006:  - 26
aRTÍcuLOS
About the deployments of the Neighborhood Unit. The
communitarian space in Leon Krier´s Polycentric City.
el espacio comunitario
en la ciudad policéntrica
de Léon Krier

enero - diciembre de 2006
Consideraciones iniciales
La revisión del proyecto de ciudad del Movimiento Moder-
no, emprendida durante la segunda postguerra, fue motivada –entre
otras múltiples y divergentes causas– por un interés común por la
calidad conferida a los espacios libres de la ciudad, a los espacios
comprendidos entre las edificaciones.
Si la atención a estos espacios es considerada una caracterís-
tica común a las diversas posturas sobre la ciudad que buscan esta-
blecer oposición a la ortodoxia funcionalista del período de entre-
guerras, la razón por la cual estos son abordados no es ya la misma.
Devillard y Jannière (19) identifican dos orientaciones contradic-
torias: una bajo la calificación de “espacio comunitario" (concepto
enraizado en la sociología y filosofía alemanas de fines del siglo XIX,
que adquiere nuevas connotaciones con la noción de “vecindad"
desarrollada por la Escuela de Chicago), y otra bajo la noción de
“espacio público" (intento de transposición del concepto de “esfera
pública" de Hannah Arendt y Jürgen Habermas para el campo del
urbanismo).
El presente trabajo aborda los distintos desarrollos de un
proyecto de ciudad que sirvió de base para el movimiento llamado
“Resistencia Antiindustrial" de la década de los setenta. En razón a
la receptividad hacia las posiciones teóricas italianas y al impulso de
volver a los espacios urbanos tradicionales originales, ese proyec-
to podría –analizándolo de modo superficial–, ser incluido en una
perspectiva que intenta el desplazamiento del concepto de “espacio
público" en el ámbito del urbanismo. Se trata de la ciudad policén-
trica de Léon Krier, que después de haber servido como paradigma
utópico al movimiento citado fue –con el apoyo de su idealizador,
aunque no sin grandes distorsiones ideológicas– apropiada por el
“Nuevo Urbanismo" en la década de los noventa.
Se pretende demostrar que aunque la ciudad policéntrica
predica la “reconstrucción de la ciudad" a través de la recuperación
de los tejidos históricos y del regreso a las tipologías y figuras urbanas
tradicionales (como la calle y la plaza)
1
, el concepto más adecuado
para comprender el espacio colectivo que se propone no es el de
“espacio público" –como fue utilizado por arquitectos y urbanistas
en la década de los setenta–, sino el de “espacio comunitario". Este
concepto se aclara cuando se exponen los diálogos que existen en-
tre el proyecto de ciudad de Léon Krier y la “unidad de vecindad"
tal como fue sistematizada por Clarence A. Perry en 1929, diálogo
que confrontaremos a lo largo de este texto.
1
Temas presentes, sobre todo, en el discurso de defensa de la “Ciudad Policéntri-
ca" bajo la “Resistencia Antiindustrial".
Considerações iniciais
A revisão do projeto de cidade do Movimento Moderno,
empreendida a partir do segundo pós-guerra, e a deflagração de sua
crise que se segue, foi motivada – dentre as múltiplas e divergentes
orientações que poderiam ser aqui citadas – por um interesse comum
pela qualidade conferida aos espaços livres da cidade, aos espaços
contidos entre as edificações.
Se o zelo a estes espaços pode ser considerado uma
característica semelhante às diversas posturas sobre a cidade que
procuraram estabelecer uma inflexão em relação à ortodoxia
funcionalista do período entre guerras, o conceito pelo qual esses
são abordados não é, no entanto, o mesmo. Devillard e Jannière
(1977) identificam duas orientações opostas: uma sob a qualificação
de “espaço comunitário" (conceito enraizado na sociologia e filosofia
alemã do final do século XIX, que adquire novas conotações com
a noção de “vizinhança" desenvolvida pela Escola de Chicago) e
outra sob a noção de “espaço público" (tentativa de transposição do
conceito de “esfera pública" de Arendt e Habermas para o campo
do urbanismo).
O presente trabalho pretende abordar as nuances de
um projeto de cidade que serviu de base para ao movimento
chamado “Resistência Antiindustrial" da década de 1970. Devido à
receptividade às posições teóricas italianas e ao ímpeto de retorno aos
seus espaços urbanos tradicionais que apresenta em seu nascimento,
este projeto poderia ser – em uma análise superficial – enquadrado
nesta perspectiva geral de tentativa de deslocamento do conceito de
“espaço público" para o âmbito do urbanismo. Trata-se da Cidade
Policêntrica de Léon Krier, que, após ter servido como quimera
ao movimento supracitado, foi, com o auxílio de seu idealizador
– porém não sem grandes distorções ideológicas –, apropriada pelo
“Novo Urbanismo" nos anos 1990.
Pretende-se demonstrar que, apesar da Cidade Policêntrica
pregar a “reconstrução da cidade" através da recuperação dos tecidos
históricos e do retorno às tipologias e figuras urbanas tradicionais (tais
como a rua, a praça)
1
, o conceito mais adequado para compreender
o espaço coletivo que se propõe não é o de “espaço público" – tal
como foi empregado por arquitetos-urbanistas na década de 1970
– mas sim o de “espaço comunitário". Tal questão torna-se clara
quando são explicitados os diálogos existentes entre o projeto de
cidade de Léon Krier e a “Unidade de Vizinhança" tal como ela foi
sistematizada por Clarence A. Perry em 1929 – empreitada que será
tomada por nós ao longo deste texto.
1
Temas presentes, sobretudo, no discurso de defesa da “Cida-
de Policêntrica" sob a “Resistência Antiindustrial".
9
Para ello, retomaremos la distinción entre los conceptos de
“espacio comunitario" y “espacio público". A continuación, esta-
bleceremos un breve panorama del contexto en el que Léon Krier
publicó su proyecto de ciudad y de cómo este fue posteriormente
apropiado por el “Nuevo Urbanismo". Establecido el plan de fondo
inicial, exploraremos la red de relaciones que existen entre la uni-
dad de vecindad y la ciudad policéntrica, rescatando el concepto de
comunidad inherente a estos y al tipo de organización de la ciudad
que presentan.
Entre el espacio público y el espacio comunitario
El catálogo de la exposición “Léon Krier: Drawings 196-
190", en el que se presenta la ciudad policéntrica y los demás
ideales de la Resistencia Antiindustrial, tiene como epígrafe el texto
de Hannah Arendt que reza:
“Si el mundo debe contener un espacio público, este no puede
ser erigido para una generación y ser planeado solamente para
una única existencia. Debe trascender la extensión de vida de
hombres mortales; sin esta trascendencia para una inmortalidad
terrestre potencial, ningún político, estrictamente hablando, nin-
gún mundo común y ningún dominio público es posible"
Un epígrafe sirve “para resumir el sentido o situar la motiva-
ción de la obra"
2
, lo que podría llevarnos a creer que el conjunto de
la obra presentada –incluso la ciudad policéntrica– estaría inspirado
en las cualidades del “espacio público", tal como fue definido por
Arendt. Sin embargo, esta afirmación se opone a lo que queremos
demostrar a lo largo de este trabajo: aunque Krier en el origen del
proyecto pudiera estar inserto en un movimiento de “regreso a la
ciudad" y a sus espacios urbanos tradicionales, en él siempre estuvo
implícito el concepto de “espacio comunitario". Para ello necesita-
mos, primero, abordar de forma categórica estos conceptos.
De modo semejante a la distinción realizada por Devillard y
Jannière (19), Otília Arantes (2000) expone diferentes modos de
abordar el lugar público en la arquitectura contemporánea de forma
polarizada: por un lado, la recuperación de los antiguos ideales de
comunidad; por otro, la crítica establecida por el sociólogo Richard
Sennet a estos nuevos ideales de comunidad –y a la creación de la
esfera privada burguesa– señalados como catalizadores del proceso
de “declinación del hombre público".
El concepto de “espacio público" fue forjado
en los años sesen-
ta, en el ámbito de las teorías de filosofía política de Hannah Arendt
y Jürgen Habermas. En una reflexión que surge del cuestionamiento
acerca del totalitarismo, Arendt utiliza la polis griega como parámetro
para evaluar las transformaciones de la esfera pública en las sociedades
en masa. “En función de ese paradigma –la acción comunicativa por
2
Diccionario Electrónico Houaiss, disponible en http://houaiss.uol.
com.br/, accedido en 03/01/2006.
Para tanto, iremos inicialmente retomar a distinção entre os
conceitos de “espaço comunitário" e “espaço público". Na seqüência,
estabeleceremos um breve panorama do contexto no qual Léon Krier
lançou publicamente seu projeto de cidade e de como este foi,
posteriormente, apropriado pelo “Novo Urbanismo". Estabelecido o
plano de fundo inicial, partiremos à urdidura das relações existentes
entre a Unidade de Vizinhança e a Cidade Policêntrica, resgatando o
conceito de comunidade inerente a estes e o tipo de organização da
cidade que apresentam.
Entre o Espaço Público e o Espaço Comunitário
O catálogo da exposição “Leon
Krier:Drawings 1967-1980",
no qual é apresentada a Cidade Policêntrica, bem como outros ideais
da Resistência antiindustrial, tem como epígrafe o seguinte texto de
Hannah Arendt:
“Se o mundo deve conter um espaço público, este não
pode ser erigido para uma geração e ser planejado somente
para uma única existência. Deve transcender a extensão de
vida de homens mortais; sem esta transcendência para
uma imortalidade terrestre potencial, nenhum político,
estritamente falando, nenhum mundo comum e nenhum
domínio público é possível."
Ora, uma epígrafe serve “para resumir o sentido ou
situar a motivação da obra"
2
, o que poderia nos levar a crer que
o conjunto da obra apresentada – inclusive a Cidade Policêntrica
– seria inspirado nas qualidades do “espaço público" tal qual ele
foi definido por Hannah Arendt. Entretanto, esta afirmação opõe-
se ao que queremos demonstrar ao longo deste trabalho: mesmo
que, em seu surgimento, o projeto de Krier pudesse estar inserido
em um movimento de “retorno à cidade" e aos seus espaços urbanos
tradicionais, nele sempre esteve implícito o conceito de “espaço
comunitário". Para tanto, precisamos, primeiramente, abordar de
forma mais contundente tais conceitos.
De forma semelhante à distinção feita por Devillard e
Jannière (1977), Otília Arantes (2000) expõe as diferentes abordagens
do lugar público na arquitetura contemporânea de forma polarizada
entre dois extremos: de um lado, a recuperação atual dos antigos
ideais comunidade; de outro, a crítica estabelecida pelo sociólogo
Sennet a estes novos ideais de comunidade – e à criação da esfera
privada burguesa – apontados como catalisadores do processo de
“declínio do homem público".
O conceito de “espaço público" foi forjado nos anos 1960,
no âmbito das teorias de filosofia política de Hannah Arendt e Jürgen
Habermas. Numa reflexão que parte de um questionamento sobre o
totalitarismo, Arendt utiliza-se da polis grega como parâmetro para
avaliar as transformações da esfera pública nas sociedades de massa.
“Em função desse paradigma – a ação comunicativa por excelência
– não só interpretou a distinção antiga entre o público e o privado,
como avaliou o seu concomitante declínio moderno" (ARANTES, 2000,
p.114). Arendt defende a tese de que houve, na sociedade de massa, o
enfraquecimento do domínio público em prol do social. Em seus textos,
2
Dicionário Eletrônico Houaiss, disponível em http://houaiss.
uol.com.br/, acessado em 03/01/2006.
10
enero - diciembre de 2006
excelencia– no solo interpretó la distinción antigua entre lo público
y lo privado, sino que evaluó su correspondiente declinación mo-
derna" (Arantes, 2000: 114). Arendt defiende la tesis de que hubo
en la sociedad de masa el debilitamiento del dominio público en
favor del social. En sus textos, el concepto de “público" indica dos
nociones –rigurosamente relacionadas entre sí: la escena de la apa-
rición pública (en la que la diversidad de opiniones es manifestada
con gran publicidad) y la noción “mundo en sí mismo, en aquello
que él nos es común a todos y se distingue del sitio que poseemos
individualmente" (Arendt, citada en Devillard y Jannière, 19: 1).
Cuando Arendt afirma que “las condiciones de existencia de un es-
pacio público están amenazadas por el advenimiento de nuevas es-
feras concurrentes" (Devillard y Jannière, 19) deja claro que este
concepto es independiente de un medio físico; se caracteriza por su
vinculación al debate político y por su condición de publicidad.
De modo semejante, el “espacio público" en Habermas no im-
plica una existencia física. Al igual que Arendt, Habermas lo aborda
desde un paradigma –esta vez, sin embargo, se trata del nacimiento de
la esfera pública burguesa– para evaluar la desagregación del espacio
público en el capitalismo post-liberal. “Habermas vincula la formación
colectiva de una voluntad democrática con la instauración de una esfe-
ra pública de comunicación no-coercitiva, sin tener ilusiones en cuanto
a su equivalente urbano. O sea, la forma de vida exigida como soporte
y alimento del mundo público a ser recompuesto a contra-corriente del
capitalismo avanzado ya no puede contar con la forma antes abarcable
por la ciudad" (Arantes, 2000: 11).
A pesar de las diferencias existentes entre los conceptos de
espacio público definidos por Arendt y Habermas, los dos autores
reconocen el principio de la publicidad –entendido aquí como el
dominio de lo que es público– como elemento fundador de la de-
mocracia: “sea en la forma de una esfera pública de libre expresión
concebida como una instancia mediadora entre la sociedad civil y
el Estado [...]; sea en la forma de escena de aparición pública, en la
que acceden a la visibilidad pública actores y acciones, eventos o
problemas sociales, y que […] crea el sentido de un mundo separa-
do de otros" (Devillard y Jannière, 19: 1).
Si en la teoría de la filosofía política el espacio público es, sobre
todo, un espacio de mediación y visibilidad pública, en el ámbito de la
antropología y de la sociología ese concepto adquiere connotaciones
tanto físicas como sociales.
Partiendo de un cuestionamiento sobre la participación de
los lugares urbanos en la constitución de la esfera pública, Sennet
estudió la formación de un espacio público articulado a la vida pú-
blica. A través de la observación de dos períodos que considera cru-
ciales –las décadas de 140 y 190–, muestra el desaparecimiento
de una geografía y de expresiónes públicas específicas, su absorción
y contaminación, a partir de mediados del siglo XIX, por la esfera de
o conceito “público" denota duas noções – estreitamente relacionadas
entre si: a cena de aparição pública (na qual a diversidade de opiniões
é manifestada com grande publicidade) e a noção “mundo em si
mesmo, no que ele nos é comum a todos e se distingue do lugar
que nos possuímos individualmente" (ARENDT apud DEVILLARD et
JANNIÈRE, 1977, p.17). Quando Arendt afirma que “as condições da
existência de um espaço público estão ameaçadas pelo advento de
novas esferas concorrentes" (DEVILLARD et JANNIÈRE, op. cit.) deixa
claro que tal conceito independe de um meio físico; caracteriza-
se por sua vinculação ao debate político e por sua condição de
publicidade.
De forma semelhante, o “espaço público" em Habermas
não implica em sua existência física. Assim como Arendt, Habermas
também parte de um paradigma – desta vez, porém, trata-se da esfera
pública burguesa em seu nascimento – para avaliar a desagregação
do espaço público no capitalismo pós-liberal. “Habermas vincula
a formação coletiva de uma vontade democrática à instituição de
uma esfera pública de comunicação não-coercitiva sem, no entanto,
ter ilusões quanto ao seu complemento urbano. Ou seja, a forma
de vida exigida como suporte e alimento do mundo público a ser
recomposto à contra-corrente do capitalismo avançado já não pode
contar mais com a forma outrora abarcável pela cidade" (ARANTES,
2000, p.117)
Malgrado as diferenças existentes entre os conceitos de
espaço público definidos por Arendt e Habermas, ambos os autores vêm
o princípio da publicidade – entendido aqui como o domínio do que é
público – como fundador da democracia: “seja na forma de uma esfera
pública de livre expressão concebida como uma instância mediadora
entre a sociedade civil e Estado (...); seja na forma de cena de aparição
pública, à qual acedem à visibilidade pública atores e ações, eventos ou
problemas sociais, e que (...) cria então o sentido de um mundo dividido
com outros". (DEVILLARD et JANNIÈRE, 1977, p.18)
Se na teoria de filosofia política o espaço público é,
sobretudo, um espaço de mediação e visibilidade pública; no âmbito
da antropologia e da sociologia tal conceito adquire tanto conotações
físicas quanto sociais.
Partindo de um questionamento sobre participação dos
lugares urbanos na constituição da esfera pública, o sociólogo
Richard Sennet estudou a formação de um espaço público articulado
à vida pública. Através da observação de dois períodos que considera
cruciais – os anos de 1840 e de 1890 –, demonstra o desaparecimento
de uma geografia e de uma expressão públicas específicas, sua
absorção e contaminação, a partir de meados do século XIX, pela
11
la intimidad. “La visión intimista es impulsada en la proporción en
la que el dominio público es abandonado, por estar vaciándose. En
el nivel más físico, el ambiente estimula a pensar el dominio público
como desprovisto de sentido" (Sennet, 194: 2).
En su crítica al resurgimiento de los ideales de la comuni-
dad en la s ociedad contemporánea, Sennet ve la contaminación
por el “virus de la intimidad" y el “temor de la vida social activa"
(Arantes, 2000: 9).
En la década de los setenta, los arquitectos -urbanistas ten-
dieron a utilizar el concepto de “esfera pública" como sinónimo de
espacio libre urbano. Dentro de este cuadro general, podríamos se-
guramente insertar la actitud de Resistencia Antiindustrial cuando
citamos a Arendt en el epígrafe de la publicación. Pero, como vimos,
este concepto creado en el ámbito de la filosofía política y de las
ciencias sociales no tenía como condición una vinculación con un
espacio físico a priori. El empleo del concepto “espacio público"
para designar espacios libres urbanos tradicionales –motivado por
el movimiento de “regreso a la ciudad" e influenciado por las po-
siciones teóricas italianas– produjo el vaciamiento de su substrato
político. Dentro del contexto de “regreso a la ciudad", el término
“espacio público" es utilizado para preconizar “la rehabilitación [de
las] formas específicas [del espacio urbano colectivo], el estudio de
su ‘sedimentación’ [y tenía] como objetivo la crítica de los espacios
juzgados ‘a-históricos’, sin límites e ‘isótropos’ del Movimiento Mo-
derno" (Devillard y Jannière, 19, 19: 1).
En el otro extremo se encuentra la postura urbano-arquitec-
tónica que busca en el concepto de “comunidad" argumentos en
contra de la metrópoli. Este concepto, que se enraíza en las tesis
anti-urbanas de la filosofía y de la sociología alemana (principalmen-
te en las de Riehl y Spengler), encontró pronunciamientos origina-
les en la Escuela de Chicago. En ella aparecen las figuras “naturales
del hogar" (la casa), de dominio doméstico (el chef de la familia, el
maestre), o de extensiones políticas (el reino, el imperialismo)" (De-
villard y Jannière, 19: 21).
Con todo, la negación de la ciudad –resaltada por Riehl y
Spengler– no estaba presente en la definición de comunidad del
sociólogo alemán Ferdinand Tönnies: “A la concepción histórica y
evolucionista que definía dos modos de agrupamientos humanos
–la comunidad (Gemeinschaft) y la sociedad (Gesellschaft)–, vino
a alojarse una visión anti-urbana ausente en la tesis de Tönnies"
(Devillard y Jannière, 19: 22). Para Tönnies, la comunidad era
“orgánica y natural", mientras la sociedad –la nueva organización
social urbana– era calificada de “vida virtual y mecánica": “Todo lo
que es seguro, íntimo, que vive exclusivamente junto, es compren-
dido como la vida en comunidad (así lo pensamos). La sociedad es
lo que es público, es el mundo" (Tönnies, 193: 9). Las dos formas
de organización social se percibían como dos estados sucesivos y
esfera da intimidade. “A visão intimista é impulsionada na proporção
em que o domínio público é abandonado, por estar esvaziado. No
mais físico dos níveis, o ambiente incita a pensar o domínio público
como desprovido de sentido." (SENNET, 1974, p.27).
Em sua crítica ao reaparecimento dos ideais da comunidade
na sociedade contemporânea, Sennet vê nesta a contaminação pelo
“vírus da intimidade" e “o temor da vida social ativa" (ARANTES,
2000, p.98).
Na década de 1970, arquitetos-urbanistas tenderam a
empregar o conceito de “esfera pública" como sinônimo de espaço
livre urbano. Dentro deste quadro geral, poderíamos certamente
inserir a atitude da Resistência Antiindustrial ao citar Arendt na
epígrafe de sua publicação. Contudo, como vimos, este conceito
forjado no âmbito da filosofia política e das ciências sociais não
possuía como condição uma vinculação a um espaço físico a priori.
O emprego do conceito “espaço público" para designar espaços
livres urbanos tradicionais – motivado pelo
movimento de “retorno à
cidade" e influenciado pelas posições teóricas italianas – promoveu
o esvaziamento de seu substrato político. Dentro do contexto do
“retorno à cidade", o termo “espaço público" é utilizado para pregar
“a reabilitação [das] formas específicas [do espaço urbano coletivo],
o estudo de sua ‘sedimentação’ [e tinha] por objetivo a crítica dos
espaços julgados “a-históricos", “sem limites" e “isótropos" do
“Movimento moderno"." (DEVILLARD et JANNIÈRE, 1977, p.18).
No outro extremo, encontra-se a postura urbano-
arquitetônica que busca no conceito de “comunidade" argumentos
contra a Metrópole. Este conceito, que se enraíza nas teses anti-
urbanas da filosofia e da sociologia alemã (sobretudo nas de Riehl e
Spengler), encontrou inflexões originais na Escola de Chicago. Nele
transparecem as “figuras ‘naturais do lar’ (a casa), de dominação
doméstica (o chefe de família, o mestre) ou de extensões políticas (o
reino, o imperialismo)" (DEVILLARD et JANNIÈRE,1977, p.21).
A negação da cidade – enfatizada por Riehl e Spengler
– não estava, entretanto, presente na definição de comunidade
do sociólogo alemão Ferdinand Tönnies: “À concepção histórica e
evolucionista que definia dois modos de agrupamentos humanos, a
comunidade (Gemeinschaft) e a sociedade (Gesellschaft) veio se alojar
uma visão anti-urbana ausente na tese de Tönnies" (DEVILLARD et
JANNIÈRE, 1977, p.22). Para Tönnies, a comunidade era “orgânica e
natural" enquanto a sociedade – a nova organização social urbana –
era qualificada de “vida virtual e mecânica": “Tudo o que é confiante,
íntimo, que vive exclusivamente junto, é compreendido como a vida
em comunidade (assim pensamos). A sociedade é o que é público, é
o mundo" (TÖNNIES, 1973, P.97). Ambas as formas de organização
social eram percebidas como dois estados sucessivos e legitimadas
12
enero - diciembre de 2006
legitimados por la ley de evolución general: la Gesellschaft era vista
por Tönnies como la forma reciente de la sociedad contemporánea,
“amenazada por la descomposición de los lazos sociales, asociada
a la regresión de la cohesión social (propia a la Gemeinschaft) y al
crecimiento potencial de los intereses individuales" (Devillard y Jan-
nière, 19: 22)
El concepto de comunidad, como veremos más adelante,
ejerció gran influencia en la Escuela de Chicago y el aporte es per-
ceptible en la sistematización del concepto de “vecindad" como ins-
trumento de planeamiento urbano por Clarence A. Perry.
Según Devillard y J annière (19), el esquema de la “uni-
dad de vecindad" tuvo amplia acogida en la revisión del proyecto
mod erno de ciudad en la segund a post-guerra – empezando por
la forma como es abordado el tema del “corazón de la ciudad"
por el CIAM VIII– . Es ta constatación intensifica la dificultad de
la demostración que pretend emos en este artículo: cuando s e
aproxima el proyecto de Léon Krier a la unidad de vecind ad , se
confirma la s imilitud en la concepción de ciudad, con la actitud
defend ida en 1951 por su mayor núcleo de crítica: los CIAM.
Antes de retomar el d iscurso, debemos definir mejor lo que es
la ciudad policéntrica de Krier y explicitar el contexto en el que
fue defendida.
La ciudad policéntrica y su trayecto a través de los
movimientos “Resistencia Antiindustrial" y “Nuevo
Urbanismo"
No recorreremos con detalle el trayecto de un proyecto de
ciudad que surgió en el seno de la Resistencia Antiindustrial –mo-
vimiento de izquierda de la década de los setenta, fuertemente
vinculado a las luchas urbanas en Bruselas– y que llega al “Nuevo
Urbanismo" en los años noventa, con su total despolitización
3
, ya
que no es el objetivo del texto. En las líneas que siguen abordaremos
solamente algunos elementos que puedan servir para contextualizar
este proyecto y guiar nuestra argumentación.
El proyecto de la ciudad policéntrica –o de las “ciudades
dentro de la ciudad"– sintetiza una suces ión de ideas que Krier es-
taba des arrollando des de mediados de los años setenta y que fue-
ron sistematizadas y perfeccionadas en la “Carta de reconstrucción
de la Ciudad Europea", manifiesto de la Resistencia Antiindustrial
publicado, originalmente, en el catálogo de la exposición “Léon
Krier. La Riconstruzione della Città Europea", realizada en Verona,
en 190.
Así como el proyecto de ciudad defendido hoy por el Nue-
vo Urbanismo, el proyecto de la Resistencia Antiindustrial tenía en
pela lei de evolução geral: a Gesellschaft era vista por Tönnies como
a forma recente da sociedade contemporânea, “ameaçada pela
decomposição das ligações sociais, associada à regressão da coesão
social (própria à Gemeinschaft) e ao crescimento em potencia dos
interesses individuais." (DEVILLARD et JANNIÈRE, 1977, p.22)
O conceito de comunidade, como veremos mais adiante,
exerceu grande influência sobre a Escola de Chicago e as suas
contribuições são perceptíveis na sistematização do conceito de
“vizinhança" em instrumento de planejamento urbano por Clarence
A. Perry.
Segundo Devillard et Jannière (1977), o esquema da
“Unidade de Vizinhança" teve ampla penetração na revisão do
projeto Moderno de cidade no segundo pós-guerra – a começar pela
forma como é abordado o tema “O Coração da Cidade" pelo CIAM
VIII. Tal constatação coloca sob a luz a gravidade da demonstração
que pretendemos alçar neste artigo: ao aproximar-se o projeto de
Léon Krier à Unidade de Vizinhança, afirma-se sua semelhança de
concepção de cidade à atitude defendida, em 1951, por seu maior
foco de crítica – os CIAM. Antes de
retomarmos nosso raciocínio,
devemos definir melhor o que é a Cidade Policêntrica de Krier e
explicitar os contextos nos quais ela foi defendida.
A Cidade Policêntrica e seu percurso através dos
movimentos “Resistência antiindustrial" e “Novo
Urbanismo"
Não empreenderemos aqui, detalhadamente, a trajetória de
um projeto de cidade que surgiu no seio da Resistência Antiindustrial
– movimento de esquerda dos anos 1970, fortemente vinculado às
lutas urbanas em Bruxelas – e que chega ao “Novo Urbanismo," nos
anos 1990, com sua despolitização total
3
, pois este não é o objetivo
de nosso texto. Nas linhas que seguem, apenas abordaremos alguns
elementos que possam servir para contextualizar este projeto e
continuar a nossa argumentação.
O projeto de Cidade Policêntrica – ou as “cidades dentro da
cidade" – sintetiza uma série de idéias que Krier vinha desenvolvendo
desde meados dos anos 70 e que foram sistematizadas, em sua
forma mais acabada, na “Carta da Reconstrução da Cidade Européia"
– manifesto da Resistência Antiindustrial publicado, originalmente,
no catálogo da exposição “Léon Krier. La Riconstruzione della Città
Europea", realizada em Verona, em 1980.
Tal qual o projeto de cidade hoje defendido pelo Novo
Urbanismo, o projeto da Resistência Antiindustrial tinha no bairro
3
Esa tema fue abordado en la disertación “Dé-dire et re-dire: le nouvel urbanisme
en Europe" (Souza, 2004).
3
Tal questão já foi abordada na dissertação “Dé-dire et re-dire:
Le Nouvel Urbanisme en Europe" (SOUZA, 2004).
13
el barrio autónomo –de usos mixtos y clases sociales diversas, con
distancias accesibles a pie– la base para la organización de las ciuda-
des. La ciudad sería una asociación de estos barrios conectados por
“pasillos", y la región resultaría de un agrupamiento de ciudades.
Para cada una de las distintas escalas habría un centro distinguible
y límites bien definidos. En estas unidades autónomas, los espacios
públicos deberían tener proporciones familiares y ser conformados por
una arquitectura que respetase los patrones tradicionales –adjetivo sus-
tituido por “históricos" en las cartas del Nuevo Urbanismo–, y los edifi-
cios civiles e institucionales deberían estar dispersos en el tejido urbano,
ocupando lugares significativos en la estructura de la ciudad.
Sí, el proyecto defendido es prácticamente el mismo; y sin em-
bargo, la diferencia entre los dos momentos en que es afirmado es
casi abisal. A continuación explicitaremos el contraste de significados
que el mismo proyecto de ciudad asumió en contextos tan distintos.
El movimiento de izquierda de los años setenta de Resistencia
Antiindustrial tenía su acción vinculada a tres instituciones: Escuela
de Arquitectura La Cambre, Atelier de Recherche et Actions Urbai-
nes y Archives d’Architecture Moderne. Su proyección internacional
sucedió a través de tres eventos: la movilización y organización en
1969 de los habitantes del barrio de Marolles, en Bruselas, en con-
tra de la intervención urbana prevista para este –el choque urbano
fue conocido como la “Batalla de Marolles"–; la organización de la
exposición “Rational Architecture" en Londres en 196, y la realiza-
ción del Coloquio Internacional de la “Reconstrucción de la Ciudad
Europea" en 19, en la que se firmó la “Declaración de Bruselas".
Ese movimiento reconocía en la expansión de la sociedad indus-
trial al responsable de la destrucción física y social de las ciudades
y campos (Barey, 190: 10). Ante este dilema quedaban solamente
dos alterativas para los arquitectos conscientes: o unirse a las luchas
urbanas, con la intención de retardar el proceso de destrucción; o el
desarrollo de un trabajo teórico que sirviese de apoyo estratégico a
estas luchas (Culot y Krier, 19: 42).
La vinculación de Léon Krier con la Resistencia Antiindustrial
ocurrió a lo largo de la década de los setenta, cuando fue invitado
varias veces a la escuela La Cambre (Ellin, 1996: 31). En sus visitas,
Krier participaba en la elaboración de los llamados “contra- proyec-
tos" –proyectos realizados para motivar las luchas urbanas–, en los
que su ciudad policéntrica era presentada como parte integrante de
una utopía social, de una nueva sociedad urbana: “fundada sobre
un tipo de colectividad humana –el barrio– [...] que no sería regido
por el provecho y dentro del cual el poder de decisión y las posi-
bilidades concretas de organización serían descentralizadas en las
colectividades locales al máximo posible" (Nierinck, 19: 5).
De ese modo, construir en ese momento resultaba ser una
colaboración con el capitalismo y con la destrucción de las ciuda-
des: “Nosotros no podemos estar al mismo tiempo en el campo de
autônomo – de usos mistos
e classes sociais diversas, com distâncias
acessíveis a pé – a base para a organização das cidades. A cidade
seria um agrupamento destes bairros interligados por “corredores"
e a região um agrupamento de cidades. A cada uma das diferentes
escalas haveria um centro distinguível e limites bem definidos. Nestas
unidades urbanas autônomas, os espaços públicos deveriam possuir
proporções familiares e serem conformados por uma arquitetura
que respeitasse os padrões tradicionais – adjetivo substituído por
“históricos" nas cartas do “Novo Urbanismo" – e os edifícios civis e
institucionais deveriam estar dispersos no tecido urbano, ocupando
lugares significativos na estrutura da cidade.
Se o projeto defendido é praticamente o mesmo; a diferença
entre os dois momentos em que ele é afirmado é quase abissal. A
seguir explicitaremos a diferença de significado que o mesmo projeto
de cidade pôde assumir em contextos tão distintos.
Movimento de esquerda dos anos 1970, a Resistência
Antiindustrial tinha sua ação vinculada a três instituições: Escola de
Arquitetura La Cambre, Atelier de Recherche e Actions Urbaines e
Archives d’Architecture Moderne. Sua projeção internacional veio
através de três grandes eventos: a mobilização e organização dos
habitantes do bairro de Marolles, em Bruxellas, contra à intervenção
urbana prevista para este – luta urbana que ficou conhecida como
a “Batalha de Marolles", de 1969 –; a organização da exposição
“Rational Architecture" em Londres, em 1976; e a realização do
Colóquio International da “Reconstrução da Cidade Européia",
em 1978, no qual foi assinada a “Declaração de Bruxelas". Tal
movimento reconhecia na expansão da sociedade industrial a
responsabilidade pela destruição física e social das cidades e campos
(BAREy, 1980,p.10). Dentro desta conjectura, apontava apenas
duas alternativas aos arquitetos conscientes: ou o engajamento
nas lutas urbanas, a fim de retardar o processo de destruição; ou
o desenvolvimento de um trabalho teórico que sirva de apoio
estratégico a estas lutas (CULOT e KRIER, 1978, p.42).
O engajamento de Léon Krier na Resistência Antiindustrial
deu-se ao longo da década de 1970, quando este foi chamado por
diversas vezes à Escola La Cambre (ELLIN, 1996, p.31). Em suas visitas,
Krier participava da elaboração dos chamados “contra-projetos"
– projetos realizados para motivar as lutas urbanas –, nos quais sua
Cidade Policêntrica era apresentada como parte integrante de uma
utopia social, de uma nova sociedade urbana: “fundada sobre um
tipo de coletividade humana – o bairro – (...) que não seria regida
pelo lucro e dentro da qual o poder de decisão e as possibilidades
concretas de organização seriam o máximo possível descentralizadas
nas coletividades locais" (NIERINCK,1978,p.5).
Destarte, construir na conjectura contemporânea era
colaborar com o capitalismo e com a destruição das cidades: “Nós
não podemos então estar ao mesmo tempo no campo dos arquitetos
construtores, por mais bem intencionados que eles sejam, e no
14
enero - diciembre de 2006
Imagen 1. Ilustración de Krier a la “Carta da Reconstrucción de la Ciudad Europea"
Fuente: Watkin (1992)
los arquitectos constructores, por buena que sea la intención que
tengan, y en el campo de los arquitectos teóricos que son los úni-
cos, a través de un método de pensamiento racional, susceptibles
de aprender alguna cosa más allá de la reproducción más o menos
servil del modelo cultural dominante"(Culot y Krier, 19: 43).
La actividad militante de La Cambre fue reprimida en octubre
de 199 (poco tiempo después del coloquio de la “Reconstrucción
de la Ciudad Europea"), sus profesores fueron retirados y la escuela
fue cerrada (Barey, 190: 9; Elli, 1996: 32). Perdido su principal
local de acción y organización, la Resistencia Antiindustrial todavía
intentó sostenerse por algún tiempo, pero su insistencia no tardó
mucho. A comienzo de la década de los ochenta, sus componentes
se dispersaron y sus ideales se debilitaron.
campo dos arquitetos teóricos que são os únicos, através de um
método de pensamento racional, suscetíveis a aprender algo além
da reprodução mais ou menos servil do modelo cultural dominante"
(CULOT e KRIER, 1978, p.43).
A ação militante de La Cambre logo foi reprimida, em
outubro de 1979 (pouco tempo depois do colóquio da “reconstrução
da cidade européia"), seus professores foram demitidos e a escola foi
fechada (BAREy, 1980, p.9 e ELLI, 1996, p32). Perdido seu principal
local de ação e organização, a Resistência Antiindustrial ainda tentou
resistir por algum tempo, porém sua insistência não durou muito.
Já no início da década de 80, seus membros dispersaram-se e seus
ideais esmaeceram.
15
La historia de la formación del “Nuevo Urbanismo" no podría
ser más distinta de lo que acabamos de contar. Según relatan sus
fundadores, la piedra fundamental del movimiento fue instalada en
19, cuando Elizabeth Alter-Zybert y Andres Duany, con la consul-
toría de Léon Krier
4
, proyectaron Seaside, una ciudad balnearia en
la costa de Florida (Katz, 2002).
Esta colaboración inicial entre los arquitectos citados marcó el
inicio de una unión que sería fundamental para la organización del
“Nuevo Urbanismo"
5
. Una segunda colaboración entre Krier y Duany
vendría diez años más tarde y sería otra obra percibida como ícono
del “Nuevo Urbanismo", ahora en Europa: se trata de Poundbury,
barrio de una pequeña ciudad inglesa, Dorchester, construida como
modelo; cuya ejecución fue patrocinada por el Príncipe de Gales.
La oficialización del movimiento americano bajo el nombre
“Nuevo Urbanismo" vendría solamente hasta1993, en el Primer
Congreso para el Nuevo Urbanismo (CNU I). En este congreso, el
naciente movimiento se afirmaría como crítico a la expansión desor-
denada de los suburbios y al proyecto de ciudad establecido por la
Carta de Atenas.
Al mismo tiempo, un movimiento arquitectónico-urbanísti-
co se organizaba en Europa alrededor de la imagen de Léon Krier,
teniendo al Príncipe de Gales como patrono. La unión entre estos
dos grupos fue pensada aun antes de la realización del CNU I, pero
las polémicas alrededor de los discursos del Príncipe sobre arquitec-
tura terminaron por retrasar la decisión (Katz, 2002: 32).
Por el gru po europ eo d es filarían una s ucesión de nom-
bres y ma nifiestos antes de as umir of icialmente la red de true-
ques e influencias que es tab leció co n el movimien to ame-
ricano d es de s u origen. La vincu la ción oficial entre los do s
movimien tos f ue en abril d e 2003, cuand o el grupo europeo
pas ó a llama rse “Nuevo Urbanis mo E uropeo" y ela boró u na
carta d entro de los pa tron es de la escuela a merican a, la Carta
del Co nsejo d el Urb anis mo E uropeo ( CE U).
En los dos movimientos descritos –la Resistencia Antiindus -
trial de la década de los setenta y el Nuevo Urbanis mo de los años
noventa–, la figura de Léon Krier fu e fu nd am en tal en cua nto a la
articulación teórica. El proyecto de la ciudad policéntrica, aunque
bajo diversos nombres, permaneció visible a lo largo de todo el pro-
ceso de construcción de esos movimientos. Sin embargo, el discurso
de defensa de ese proyecto fue ampliamente modificado entre los
dos períodos.
A história da formação do “Novo Urbanismo" não poderia
ser mais díspar ao que acabamos de relatar. Segundo relatam seus
idealizadores, a pedra fundamental do movimento foi lançada em
1978, quando Elizabeth Plater-Zybert e Andres Duany, com o auxílio
da consultoria de Léon Kr rojetaram Seaside, uma cidade balneária
na costa da Flórida (KATZ, 2002).
Esta colaboração inicial entre os arquitetos supracitados
marcou o início de uma ligação que seria fundamental para
organização do “Novo Urbanismo"
5
. Uma segunda colaboração
entre Krier e Duany viria dez anos mais tarde e selaria também uma
outra obra percebida como ícone do “Novo Urbanismo", desta vez
na Europa. Trata-se de Poundbury, bairro de uma pequena cidade
inglesa – Dorchester –, construída para ser modelo, cuja execução foi
patrocinada pelo Príncipe de Gales.
A oficialização do movimento americano sob o nome de
“Novo Urbanismo" viria somente em 1993, na ocasião do primeiro
“Congresso para o Novo Urbanismo" (CNU I). Neste congresso
o movimento nascente afirmar-se-ia como crítico à expansão
desordenada dos subúrbios e ao projeto de cidade estabelecido pela
Carta de Atenas.
Paralelamente, um movimento arquitetônico-urbanístico
se organizava na Europa em torno da figura de Léon Krier e tendo
o Príncipe de Gales como patrono. A união entre estes dois grupos
foi cogitada antes mesmo da realização do CNU I, entretanto, as
polêmicas envolvendo os discursos do príncipe sobre arquitetura
acabaram adiando tal decisão (KATZ, 2002, p.32).
O grupo europeu passaria por uma série de nomes e
manifestos antes assumir, oficialmente, a rede de trocas e influência
que estabeleceu com o movimento americano desde sua origem. A
vinculação oficial entre os dois movimentos ocorreu em abril de 2003,
quando o grupo europeu passou a se chamar de “Novo Urbanismo
Europeu" e elaborou uma carta dentro dos moldes da americana – a
Carta do Conselho do Urbanismo Europeu (CEU).
Em ambos os movimentos acima descritos –a Resistência
Antiindustrial da década de 1970 e o Novo Urbanismo dos anos
1990–, a figura de Léon Krier foi fundamental para sua articulação
teórica. O projeto da Cidade Policêntrica –mesmo que sob nomes
diversos– permaneceu manifesto ao longo de todo o processo de
construção desses movimentos. Entretanto, o discurso de defesa deste
mesmo projeto foi amplamente modificado entre os dois períodos.
4
En es a época, Krier era todavía un militante acti vo en la Resis tencia Anti-
i ndus tri al .
5
Durante la década de 190, Duany iba frecuentemente a Londres a solicitar
consejos teóricos a Léon Krier (Katz, 2002: 34).
4
Nesta época, Krier ainda um militante ativamente engajado na
Resistência Antiindustrial.
5
Durante a década de 190, Duany ia frequentemente a Londres
solicitar conselhos teóricos a Léon Krier (KATZ,2002, p.34).
16
enero - diciembre de 2006
En la Resistencia Antiindustrial, la acción del arquitecto en las
luchas urbanas debería tener por referencia tanto una utopía social,
cuanto un proyecto global para la ciudad. Los dos funcionaban jun-
tos: el barrio de usos mixtos era situado como base física de una nueva
sociedad; poseía, para ese movimiento, una naturaleza subversiva que
apoyaba las manifestaciones populares (Nierinck, 19).
Desde la mitad de la década de los ochenta en adelante,
la acción en las luchas urbanas fue sustituida por la acción en las
canteras de obras. La renuncia a colaborar con el sistema capitalista
dejó de ser una preocupación, y construir se tornó el principal obje-
tivo –como atestigua la institución del “Premio de Reconstrucción"
organizado por los Archives d’Architecture Moderne (Souza, 2004:
43). La ciudad policéntrica, antes vista como subversiva, pasó a ser
preconizada como ecológica –o “sustentable", en el caso america-
no– y económica.
El vacío dejado por la despolitización del proyecto tam-
bién es perceptible en la sustitución de las críticas al s is tema ca-
pitalista por una intensificación de las acusaciones al Movimiento
Moderno, que pasa a ser visto como el único responsable de la
destrucción de las ciudades .
Vaciado de la crítica a la sociedad industrial que lo sustenta-
ba, el proyecto de ciudad policéntrica de Krier se tornó realizable,
compatible con el modo de producción capitalista y justificable por
la libertad de gustos.
La idea de comunidad vinculada a la organización
urbana
Descrito y contextualizado el proyecto de la ciudad policén-
trica de Krier, vamos entonces a realizar un análisis del concepto
de comunidad que existe en él y sus relaciones con el desarrollado
por Perry. Para eso, debemos comprender primero el concepto de
comunidad en la Escuela de Chicago.
Los ideales de comunidad de la filosofía y la sociología ale-
manas –como ha sido abordado– encontraron gran receptividad en
los sociólogos de la Escuela de Chicago y sirvieron de base para la
elaboración de la noción de vecindad.
Partiendo del cuerpo conceptual expuesto por teóricos alema-
nes a fines del siglo XIX, un grupo de sociólogos urbanos desarrolló,
en Chicago, una serie de investigaciones que confirmaban la desapa-
rición del contacto comunal en la ciudad americana del siglo XX. De
manera general, las críticas que propusieron al proceso de urbani-
zación compartían una misma “desconfianza hacia la ciudad" y una
preocupación por la decadencia del llamado “grupo primario".
Definido por Cooley como el grupo caracterizado “por la ínti-
ma asociación y cooperación cara a cara" (Cooley, citado en White y
Na Resistência Antiindustrial, a ação do arquiteto junto
às lutas urbanas deveria ter por referência tanto uma utopia social,
quanto um projeto global para a cidade. Ambos funcionavam juntos: o
bairro de usos mistos era colocado enquanto base física de uma nova
sociedade; ele possuía, para tal movimento, uma natureza subversiva
que ajudava as manifestações populares (NIERINCK, 1978).
A partir de meados da década de 80, a ação nas lutas
urbanas foi substituída pela ação nos canteiros de obras. A renúncia em
colaborar com o sistema capitalista deixou de ser uma preocupação
e construir tornou-se o principal objetivo – como testemunha a
instituição do “Prêmio da Reconstrução" organizado pelos Archives
d’Architecture Moderne (SOUZA, 2004, p.43). A Cidade Policêntrica,
antes vista como subversiva, passou a ser pregada como ecológica
– ou “sustentável", no caso americano – e econômica.
O vazio deixado pela despolitização do projeto também é
perceptível na substituição das críticas ao sistema capitalista por uma
intensificação das acusações ao Movimento Moderno, que passa a
ser visto como único responsável pela destruição das cidades.
Destituído da crítica à sociedade industrial que o sustentava,
o projeto da Cidade Policêntrica de Krier tornou-se realizável,
compatível com o modo de produção capitalista e justificável pela
liberdade de gostos.
A idéia de comunidade vinculada à organização
urbana
Descrito e contextualizado o projeto da Cidade Policêntrica
de Krier, passemos então a analisar o conceito de comunidade nele
existente e suas relações com o desenvolvido por Perry. Para tanto,
contudo, devemos compreender primeiramente o conceito de
comunidade na Escola de Chicago.
Os ideais de comunidade da filosofia e sociologia alemã
– conforme já abordamos – encontraram grande receptividade
junto aos sociólogos da Escola de Chicago e serviram de base para
elaboração da noção de vizinhança.
Partindo do corpo conceitual desenvolvido por teóricos
alemães no final do século XIX, um grupo de sociólogos urbanos
desenvolveu, em Chicago, uma série de pesquisas que confirmavam
o desaparecimento do contato comunal na cidade americana do
século XX. De modo geral, as críticas que desenvolveram ao processo
de urbanização compartilhavam uma mesma “desconfiança face
à cidade" e uma preocupação semelhante com a decadência do
chamado “grupo primário".
Definido por Cooley como grupo caracterizado “pela
íntima associação e cooperação cara à cara" (COOLEy apud WHITE
1
White, 1962: 169), el “grupo primario" es un concepto clave para la
comprensión de los desarrollos que la idea de “comunidad" tuvo al
interior de la Escuela de Chicago, así como la posterior sistematiza-
ción de las búsquedas y conclusiones en un instrumento de planea-
miento urbano. De ese modo “para Cooley, los ejemplos de grupo
primario estaban en la familia, en el grupo infantil de juegos y en la
vecindad" (White y White, 1962).
La preocupación por la permanencia de ese grupo primario
–y su preferencia con relación a la aglomeración urbana– es, por
ejemplo, central en la obra de Dewey. Además, en su libro Public
and its Problems (192), se percibe el ingreso de los ideales de co-
munidad definidos por los alemanes en la escuela de Chicago. En él,
Dewey “delineó una distinción negativa entre la comunidad viva y la
sociedad meramente técnica, que se asemeja bastante al contraste
establecido por Tönnies entre Gemeischaft [comunidad] y Gesells-
chaft [sociedad]" (White y White, 1962: 164-165).
Park, en sus investigaciones sobre la comunicación de los
habitantes y su relación con la cohesión de la ciudad, llega “a la
conclusión general de que la proximidad y la comunicación son más
fragmentarias en la ciudad que en las villas y aldeas" (White y White,
1962: 15). También preocupado con la permanencia del grupo pri-
mario, Park defendía que “la división del trabajo, la movilidad social
y la multiplicación de los medios de transporte y de comunicación
destruyeron la influencia de las formas más antiguas de control so-
cial, como lo son la familia, los vecinos y la comunidad local" (White
y White, 1962: 159).
En Park percibimos significativas modulaciones en relación al
concepto de comunidad alemán. Al reflexionar acerca del compor-
tamiento del ciudadano –lo que lo define como individuo aislado y
anónimo–, percibe que este cambia su predilección hacia el grupo pri-
mario por otro que llama “secundario" -que ocurre por “asociaciones
discontinuas en ocupaciones lejanas en un mundo más vasto que la ciu-
dad" (White y White, 1962: 161). Con todo, Park ve en estos contactos
secundarios la pérdida del control social –antes ejercido por el grupo
primario–, lo que juzga imprescindible para la cohesión de la ciudad.
Según el sociólogo americano, no se trata de abandonar la ciu-
dad, sino de reformarla, y aquí percibimos cómo la reflexión sobre
el orden social se traslada a la preocupación sobre la organización
urbana: “el problema social es fundamentalmente urbano. Se trata
del problema de alcanzar, dentro de la libertad de la ciudad, un orden
social y un control social que sean equivalentes a los que se desarro-
llaron naturalmente en la familia, en el clan y en la tribu" (Park, citado
en White y White, 1962: 160). Entre las posibles soluciones, plantea
la necesidad de dividir la ciudad en grupos primarios.
De modo semejante, Dewey también propondrá la subdi-
visión de la ciudad en lo que él llama “comunidades inmediatas"
et WHITE,1962, p.169), o “grupo primário" é um conceito-chave para
compreensão dos desdobramentos que a noção de “comunidade"
obteve junto à Escola de Chicago, bem como a posterior
sistematização de suas pesquisas e conclusões em um instrumento
de planejamento urbano. Assim, “para Cooley, os exemplos de grupo
primário estavam na família, o grupo infantil de jogos e a vizinhança"
( WHITE et WHITE, op. cit.).
A preocupação com a manutenção deste grupo primário –
e sua preferência em relação à aglomeração urbana – é, por exemplo,
central na obra de Dewey. Aliás, em seu livro Public and its Problems,
de 1927, percebe-se a penetração dos ideais de comunidade definidos
pelos alemães junto à Escola de Chicago. Nele, Dewey “traçou uma
distinção negativa a comunidade viva e a sociedade meramente
técnica que se parece bastante ao contraste estabelecido por Tönnies
entre gemeischaft [comunidade] e gesellschaft [sociedade]" (WHITE
et WHITE, 1962, p.164-165).
Park, a partir de suas pesquisas a comunicação dos habitantes
e sua relação com coesão da cidade, chega “à conclusão geral que a
proximidade e a comunicação são mais fragmentárias na cidade do
que nas vilas e aldeias" (WHITE et WHITE, 1962, p.158). Também
preocupado com a manutenção do grupo primário, Park defendia que
“a divisão do trabalho, a mobilidade social e a multiplicação dos meios
de transporte e comunicação havia destruído a influência das formas
mais antigas de controle social, como são a família, a vizinhança e a
comunidade local" (WHITE et WHITE, 1962, p.159).
Em Park, percebemos significativas inflexões em relação ao
conceito de comunidade alemão. Ao refletir sobre o comportamento
do cidadão – o qual define como indivíduo isolado e anônimo –
percebe que este troca sua predileção pelo grupo primário por outro
que chama de “secundário" – que se dá por “associações descontínuas
em ocupações distantes no mundo mais vasto que a cidade" (WHITE et
WHITE, 1962, p.161). Entretanto, Park vê nestes contatos secundários
a perda do controle social – antes exercido pelo grupo primário –, o
qual julga ser imprescindível para coesão da cidade.
Para o sociólogo americano não se trata abandonar a
cidade, mas sim de reformá-la – e aqui percebemos como a reflexão
de ordem social passa à preocupação sobre a organização urbana: “O
problema social é fundamentalmente urbano. Trata-se do problema
de alcançar, dentro da liberdade da cidade, uma ordem social e um
controle social que sejam equivalentes aos que se desenvolveram
naturalmente na família, no clã e na tribo" (PARK apud WHITE et
WHITE, 1962, p.160). Dentre as soluções possíveis, aponta para a
necessidade de dividir a cidade em grupos primários.
De forma semelhante, Dewey também irá propor a
subdivisão da cidade no que ele chama de “comunidades imediatas"
1
enero - diciembre de 2006
(White y White, 1962: 12). Sin embargo, la inquietud de Dewey
con relación a la permanencia del grupo primario proviene de un
asunto bien distinto al de Park. Para aquel, el restablecimiento del
grupo primario –o el grupo “cara a cara"– era fundamental para la
viabilidad de la democracia en la era industrial. De ese modo, la
división de la ciudad en distritos, los cuales estarían íntimamente
ligados a la creación y permanencia de una escuela primaria, se
incluye en el cuadro general para alcanzar y hacer avanzar, el ideal
de democracia jeffersoniano.
“En cada distrito habría que construir una ‘pequeña repúbli-
ca’, responsable por la atención a los pobres, de los caminos, la po-
licía, las elecciones, la designación de los jurados, la administración
de la justicia en los casos de poca importancia, y de los ejercicios
militares elementares" (White y White, 1962: 12).
Si la relación entre el restablecimiento del grupo primario y
la organización de la ciudad ya estaba presente en Perry y Dewey,
fue apenas a través de las formulaciones de Clarence A. Perry, entre
1923 y 1929, que el concepto de “grupo primario" –o “vecindad"–
se transformó en un instrumento de planeamiento urbano. Pero esta
transposición no ocurrió sin una reducción del concepto, como De-
villard y Jannière observaron (19): “Esta transposición de noción,
su codificación en una sucesión de criterios cuantificables, acompa-
ña la pérdida de los contenidos sociales de los vecinos como fueran
formulados por la Escuela de Chicago; la definición de Perry retiene
apenas la más restringida, en la que la vecindad es vista desde una
concepción comunitaria, y la familia constituye la célula fundadora"
(Devillard y Jannière, 19: 25).
Cuando presenta su formulación de unidad de vecindad, Pe-
rry está atento al hecho de que las comunidades, en general, no
presentan una estructura política (así como las ciudades y aldeas la
tienen), ni límites visibles: “Su tejido es continuo con las secciones
adyacentes residenciales, comerciales o industriales. Debido a su
ausencia de forma definida, esta no posee una identidad en la con-
ciencia de las personas" (Perry, 1931: 30). Mientras tanto, Harrison
afirma, en la introducción al texto de Perry, que: “frecuentemente
[la comunidad vecinal] tiene más unidad y coherencia que la encon-
trada en villas o ciudades y, por eso, es de fundamental importancia
para la sociedad" (Harrison, 1931: 22).
Hasta ahora, el concepto presentado por Perry resume una
serie de cuestiones abordadas por sus contemporáneos de la Escuela
de Chicago. Sin embargo, con el transcurrir del texto, se torna claro
que las necesidades del grupo primario –o de vecindad– son restrin-
gidas solamente para aquellas de núcleos familiares –desaparecien-
do las preocupaciones como el concepto de democracia o la noción
de “control social": “[Familias con hijos] necesitan más que una casa
y un lote. Ellos necesitan de una escuela, de una zona de juegos, de
tiendas, de farmacias y quizá de una iglesia" (Perry, 1931: 25).
(WHITE et WHITE, 1962, p.172). Entretanto, a inquietação de
Dewey em relação à manutenção do grupo primário provém de
uma questão bem diversa à de Park. Para aquele, o restabelecimento
do grupo primário – ou o grupo “cara a cara" – era fundamental
para a viabilização da democracia na era industrial. Assim a divisão
da cidade em distritos que propõe – os quais seriam intimamente
ligados a criação e manutenção de uma escola primária – insere-se
no quadro geral de alcançar – e fazer avançar – o ideal de democracia
jeffersoniano. “Cada distrito haveria de construir uma ‘pequena
república’, responsável pela atenção aos pobres, aos caminhos, à
polícia, às eleições, à designação dos jurados, à administração da
justiça nos casos de pouca importância e aos exercícios militares
elementares" (WHITE et WHITE, 1962, p.172).
Se a relação entre o restabelecimento do grupo primário
e a organização da cidade já estava presente em Park e Dewey; foi,
no entanto, apenas através das formulações de Clarence A. Perry,
entre 1923 e 1929, que o conceito de “grupo primário" – ou
“vizinhança" – transformou-se num instrumento de planejamento
urbano. Todavia, esta transposição não se deu sem uma redução
deste conceito, como Devillard e Jannière já o observaram (1977):
“Esta transposição da noção, sua codificação em uma série de
critérios quantificáveis, acompanha da perda dos conteúdos sociais
da vizinhança como foram formulados pela escola de Chicago; a
definição de Perry retém apenas a mais restrita, na qual a vizinhança
é vista numa concepção comunitária na qual a família constitui a
célula fundadora" (DEVILLARD et JANNIÈRE, 1977, p.25).
Ao apresentar sua formulação da Unidade de Vizinhança,
Perry atenta para o fato de as comunidades, em geral, não possuírem
uma estrutura política (tal como as cidades e aldeias possuem) e nem
limites visíveis: “Seu tecido é contínuo com as seções adjacentes
residenciais, comerciais ou industriais. Devido a sua ausência de
forma definida, esta não possui uma identidade na consciência
das pessoas." (PERRy, 1931, p.30) Entretanto, Harrison afirma, na
introdução ao texto de Perry, que “frequentemente [a comunidade
vicinal] tem mais unidade e coerência que a encontrada em vilas ou
cidades e, por isto, é de fundamental importância para a sociedade"
(HARRISON, 1931, p.22).
Até aqui, o conceito apresentado por Perry resume uma série
de questões abordadas por seus contemporâneos da Escola de Chicago.
Contudo, no decorrer do texto, torna-se claro que as necessidades do
grupo primário – ou da vizinhança – são restringidas apenas àquelas dos
núcleos familiares – desaparecendo as preocupações com o conceito
de democracia ou mesmo com a noção de “controle social": “[Famílias
com filhos] precisam mais que uma casa e um lote. Eles precisam de
uma escola, de um playground, de mercearias, de farmácias e talvez de
uma igreja" (PERRy, 1931, p.25).
19
En la reapropiación de Perry de la proposición de subdivisión
de la ciudad a partir del grupo primario, este pierde su significación
de “comunidad de convivencia social primaria" –de “asociación y
cooperación cara a cara"–. La vecindad pasa a ser pensada a partir
de la distancia que el niño debe recorrer para ir a la escuela y a los
espacios de entretenimiento infantil, y a la búsqueda de garantizar
que este trayecto ocurra protegido del tráfico pesado.
A partir del análisis de la evolución de las autopistas, Perry
afirma la ciudad celular como producto de la era del automóvil:
“[Las] vías arteriales deben seguir necesariamente todas las direccio-
nes y tornar el sistema viario en una red, y la vida residencial debe
ocupar los espacios intersticiales. [...] La ciudad celular es el produc-
to inevitable da era del automóvil" (Perry, 1931: 31).
Con preocupaciones distintas a las de Perry, y sin jamás pro-
curar definir el concepto de comunidad, Krier lo utiliza con frecuen-
cia, llegando a nombrar su proyecto de ciudad como la “Ciudad
policéntrica de las comunidades urbanas" en su libro Architecture:
Fate or Choice (1996). Pero–como referimos anteriormente– los ar-
gumentos utilizados en la defensa del proyecto de la ciudad poli-
céntrica de Krier cambian bastante entre la década de los setenta
y la de los noventa. Entonces, la identificación a través del análisis
del discurso del concepto de comunidad en el que él se apoya se
torna complicada considerando que se modifica con el pasar del
tiempo. ¿Habría un concepto único que permanecería latente en los
dos movimientos, o dos que denotarían la gran distancia ideológica
entre ellos. Para contestar a esta cuestión, es necesario recurrir a la
clasificación de la obra de Krier por la literatura especializada y a los
ejemplos que él utiliza para legitimar su proyecto de ciudad.
A propósito de la producción arquitectónica de Léon Krier
en el período en que él todavía estaba al frente de la Resistencia
Antiindustrial, Montaner afirma la existencia de “claras resonancias
ruskinianas" (Montaner, 2000: 11). Esta afirmación nos podría in-
dicar otro concepto de comunidad, no proveniente de la tradición
germánica, sino vinculado a las reflexiones del Arts and Crafts refe-
rente a la ciudad.
Con las debidas precauciones, podríamos ver cierta similitud
entre el discurso de la Resistencia Antiindustrial y el rechazo del Arts
and Crafts al modo de producción industrial y su preferencia por las
ciudades de pequeño porte, ligadas directamente al ambiente rural
“en el cual el orden social dependería solamente de la libre aso-
ciación de grupos familiares dentro de la estructura de la comuna"
(Frampton, 2000: 45).
Sin embargo, cuando recuperamos los ejemplos que Krier se-
ñala en su texto The Reconstruction of the City, escrito para el catá-
logo de la exposición Rational Architecture (19), esta relación no
se muestra tan clara: tanto los distritos de Otto Wagner para Viena,
Na retomada de Perry da proposição de subdivisão da
cidade a partir do grupo primário, este perde sua significação
de “comunidade de convívio social primário" – de “associação e
cooperação cara a cara". A vizinhança passa a ser pensada a partir da
distância que a criança deve percorrer para ir à escola e aos espaços
de lazer infantil, e da busca da garantia de que este percurso se dê de
forma protegida do tráfego intenso.
A partir da análise da evolução das avenidas expressas,
Perry afirma a cidade celular como produto inevitável da era do
automóvel: “[As] rodovias arteriais devem necessariamente seguir em
todas as direções e tornar o sistema viário em uma rede, e que a vida
residencial deve ocupar os espaços intersticiais. (...) A cidade celular
é o produto inevitável da era do automóvel" (PERRy, 1931, p.31).
Com preocupações bem distintas à de Perry e sem procurar
jamais definir o conceito de comunidade, Krier emprega-o com
freqüência, chegando a nomear seu projeto de cidade como a “Cidade
Policêntrica das Comunidades Urbanas" em seu livro “Architecture:
Fate or Choice", de 1996. Entretanto, como abordamos anteriormente,
os argumentos empregados na defesa do projeto da Cidade
Policêntrica de Krier alteram bastante da década de 1970 aos anos
1990. Logo, a identificação, através de análise do discruso, do conceito
de comunidade sobre o qual este se apóia torna-se complicada uma
vez que este modifica-se com o passar do tempo. Haveria um conceito
único que permaneceria latente aos dois movimentos, ou dois que
denotariam a grande distância ideológica entre esses. Para responder
a esta questão precisamos recorrer à classificação da obra de Krier pela
literatura especializada e aos exemplos que ele mesmo utiliza para
legitimar seu projeto de cidade.
A propósito da produção arquitetônica de Léon Krier no
período em que este ainda estava frente à Resistência Antiindustrial,
Montaner (2000) afirma a existência de “claras ressonâncias
ruskinianas" (MONTANER, 2000, p.181). Esta afirmação poderia
nos apontar um outro conceito de comunidade, não derivado da
tradição germânica, mas sim vinculado às reflexões do Arts and Crafts
sobre a cidade.
Com as devidas restrições, poderíamos ver certa similitude
entre o discurso da Resistência Antiindustrial e rejeição do Arts and
Crafts ao modo de produção industrial e sua preferência pelas cidades
de pequeno porte, ligadas diretamente ao ambiente rural “em que
a ordem social dependeria apenas da livre associação de grupos
familiares dentro da estrutura da comuna" (FRAMPTON, 2000, p.45).
Entretanto, ao recuperarmos os exemplos que Krier aponta
em seu texto “The Reconstruction of the City", escrito para o catálogo
da exposição “Rational Architecture" (1978), esta filiação não fica
tão clara: tanto os distritos de Otto Wagner para Viena, como as
comunidades funcionais de Eliel Saarinen são colocados como
análogos à “cidade dentro da cidade".
20
enero - diciembre de 2006
como las comunidades funcionales de Eliel Saarinen son puestos
como análogos a la “ciudad dentro de la ciudad".
Si este último tenía un claro vínculo con los ideales defen-
didos por el Arts and Crafts, no se puede afirmar lo mismo sobre
el primero. La Großstadt de Otto Wagner fue propuesta como al-
ternativa a la idea de comunidad germánica – la Gemeischaft–, su
afirmación de una metrópoli policéntrica se sostiene en línea con-
traria a las ideas defendidas por Ruskin y Morris. ¿Serían los ejem-
plos elegidos por Léon Krier des tacados apenas por su similitud en
la concepción de organización física a la ciudad policéntrica.
Si contestamos a esta pregunta de forma afirmativa, ponemos,
entonces, en duda la existencia real de las implicaciones sociales aso-
ciadas a la utilización de Krier del concepto “comunidad". ¿Habría
alguna posibilidad de aproximación entre el concepto de comunidad
utilizado por la Resistencia Antiindustrial y los definidos por la socio-
logía y la filosofía alemana y por la Escuela de Chicago.
En la introducción del catálogo de Rational Architecture, De-
lovoy –en aquel tiempo director de la escuela La Cambre– señala
como consecuencia de la destrucción de los barrios tradicionales
de las ciudades europeas –vistos como ejemplos de distritos autó-
nomos– el incremento del sentimiento de desarraigo del ciudadano
frente a su espacio, la pérdida del sentido de identidad con respecto
a este: “el hombre sin comunicación, ahogado en un océano de
signos, abandona la ciudad. [...] Va a buscar contacto con él mismo,
con otro, con la naturaleza" (Delevoy, 19: 6).
Aunque el concepto de comunidad aparezca de forma in-
definida y algunas veces contradictoria, en los textos de la “Revo-
lución Antiindustrial", la afirmación citada permite ver correspon-
dencias con el concepto delimitado por la Escuela de Chicago.
Está implícito un énfasis en la comunicación y en el vínculo de
un grupo, definido, en este caso, por la relación con el barrio que
ocupa.
Esa relación también puede percibirse en la defensa –constan-
temente emprendida por la Resistencia Antiindustrial– del proyecto
de ciudad policéntrica como una utopía social: como la base para
una nueva sociedad en las comunidades de los barrios autónomos.
Para el Nuevo Urbanismo, la afirmación de la identidad social
a partir de eses barrios autónomos permanece: “El barrio urbano es
la expresión construida de una comunidad de intereses colectivos e
individuales" (Krier, 1996: 121). Pero no será visto como un proyecto
subversivo al orden existente, sino como un proyecto “ecológico".
Por medio de las constataciones que acabamos de realizar,
es posible afirmar que el concepto de “comunidad" utilizado por
Krier en la legitimación de la ciudad policéntrica establece posibles
Se este último tinha uma clara vinculação com os ideais
defendidos pelo Arts and Crafts, o mesmo não se pode afirmar
sobre o primeiro. A Großstadt de Otto Wagner foi proposta como
alternativa à idéia de comunidade germânica – a Gemeischaft – e,
em sua afirmação de uma metrópole policêntrica, afirma-se na linha
contrária às idéias defendidas por Ruskin e Morris. Ora, seriam os
exemplos levantados por Léon Krier apenas por uma semelhança de
concepção de organização física à Cidade Policêntrica.
Se respondermos a esta questão de forma afirmativa,
colocamos, então, em questão a existência
real das implicações
sociais associada ao emprego do conceito “comunidade" por Krier.
Haveria alguma possibilidade de aproximação entre o conceito de
comunidade empregado pela Resistência Antiindustrial e os definidos
pela sociologia e filosofia alemã e pela Escola de Chicago.
Em sua introdução no
catálogo “Rational Architecture",
Delevoy – então diretor da escola de La Cambre – aponta, como
conseqüência à destruição dos bairros tradicionais das cidades
européias – vistos como exemplos de distritos autônomos –, o
desenvolvimento do sentimento de desapego do cidadão ao seu
espaço, a perda do sentido de identidade com este: “o homem sem
comunicação, afogado em um oceano de signos, abandona a cidade.
(...) Ele vai procurar contato. Com ele mesmo. Com o outro. Com a
natureza." (DELEVOy, 1978, p.6).
Mesmo que o conceito de comunidade apareça de
forma indefinida e, por diversas vezes, contraditória nos textos da
“Revolução industrial", a afirmação acima citada nos permite ver
correspondências com o conceito delimitado pela Escola de Chicago.
Há implícito nela uma ênfase na comunicação e vínculo de um grupo,
neste caso definido pela relação com
o
bairro que ocupa.
Tal relação também pode ser percebida na defesa –
constantemente empreendida pela Resistência Antiindustrial – do
projeto da Cidade Policêntrica como uma utopia social: como a base
para uma nova sociedade nas comunidades dos bairros autônomos.
Sob o Novo Urbanismo, a afirmação da identidade social
a partir destes bairros autônomos permanece: “O bairro urbano é a
expressão construída de uma comunidade de interesses coletivos e
individuais" (KRIER, 1996, p.121). Entretanto, ele não será mais visto
como um projeto subversivo da ordem existente, mas sim como um
projeto “ecológico".
Através das constatações que acabamos de realizar, é
possível afirmar que o conceito de “comunidade" empregado por
Krier na legitimação da Cidade Policêntrica estabelece diálogos
21
diálogos con el concepto de “vecindad" de la Escuela de Chicago.
Mientras tanto, el recuento del concepto que presentamos en Perry se
torna aún más dominante y marcado en Krier, haciendo innecesaria
su definición. En el discurso de este último, el concepto de “comu-
nidad" siempre permaneció vinculado más a las definiciones físicas
de barrios autónomos que a la caracterización de sus relaciones y
aspectos sociales.
Si el dis curso –como percibimos a lo largo del capítulo–, no
nos ofrece material suficiente para comprobar la correspondencia
que existe entre la comunidad de Krier y la definida por la Escuela
de Chicago, ¿qué podría venir a salvar el vacío., ¿cómo podríamos
afirmar la existencia de un “espacio comunitario" (y no “público")
en la ciudad policéntrica. Creemos que el análisis del proyecto
como una entidad propia –plausible de desvelar principios y de-
seos no siempre asumidos explícitamente por el discurso– es capaz
de contestar nuestros interrogantes. En consecuencia, demostrare-
mos, a través del análisis comparado entre la unidad de vecindad y
la ciudad policéntrica, la s imilitud que existe en la concepción de
ciudad y de sus espacios libres.
Relaciones de escala: la ciudad organizada a partir de
varios núcleos
Como hemos percibido a lo largo del texto, tanto el principio
de unidad de vecindad cuanto el proyecto de ciudad policéntrica
proponen la organización de la ciudad a partir de fragmentos dife-
renciados en un territorio de relativa autonomía. Estos constituyen
en ambos la unidad de crecimiento de la ciudad: la expansión urba-
na ocurre por la multiplicación de los núcleos.
La relación del principio común de organización a partir de
varios núcleos –y de su expansión por multiplicación– con la concep-
ción de ciudad-jardín de Ebenezer Howard no es solamente evidente,
sino que también ha sido aceptada. La explicación sobre la unidad
de vecindad de Perry, publicada en 1931, es ilustrada con dibujos de
Hampstead, y allí el autor afirma la existencia de realizaciones simi-
lares en Inglaterra. Clarence Stein, en su libro Toward New Towns for
América, donde expone diversos proyectos que aplican principios
de la unidad de vecindad–, habla de su visita a la Welwyn y de
su deseo de construir una ciudad-jardín en Estados Unidos (Stein,
1951: 21). De modo semejante, la relación entre la ciudad policén-
trica y la concepción de ciudad-jardín también será admitida por el
“Nuevo Urbanismo" europeo y americano: Hampstead aparece en
el catálogo de una exposición, organizada por sus miembros, sobre
las realizaciones del siglo XX en las que el movimiento reconoce su
origen (Tagliaventi, 2000).
En realidad, otras semejanzas con el proyecto de Howard po-
drían ser recalcadas. En la unidad de vecindad y en la ciudad policéntri-
ca, la unidad de construcción de ciudad es, como en la ciudad-jardín,
“limitada, desde el principio, en número de habitantes y densidad
possíveis com o conceito de “vizinhança" da Escola de Chicago.
Entretanto, a sumarização do conceito que já havíamos levantado em
Perry, torna-se ainda mais presente e marcante em Krier, chegando
ao ponto de tornar desnecessária sua definição. No discurso deste
último, o conceito de “comunidade" sempre permaneceu muito
mais vinculado às definições físicas de bairros autônomos que à
caracterização de suas relações e aspectos sociais.
Se o discurso, como percebemos ao longo do capítulo, não
nos fornece matéria suficiente para comprovar a correspondência
existente entre a comunidade de Krier e a definida pela Escola de
Chicago, o que poderia vir a preencher esta lacuna. Como poderíamos
afirmar a existência de um “espaço comunitário" (e não “público")
na Cidade Policêntrica. Acreditamos que a análise do projeto como
uma entidade própria – passível de desvelar princípios e desejos
nem sempre assumidos explicitamente pelo discurso – seja capaz
de responder a nossas questões. Na seqüência, demonstraremos,
através da análise comparada entre a Unidade de Vizinhança e a
Cidade Policêntrica, a similitude na concepção de cidade e de seus
espaços livres existente entre ambas.
Relações de escala: a cidade organizada a partir de
vários núcleos
Como pudemos perceber ao longo do texto, tanto o
princípio da Unidade de Vizinhança quanto o projeto da Cidade
Policêntrica, propõem a organização da cidade a partir de porções
diferenciadas no território de relativa autonomia. Estas constituem
em ambos a unidade de crescimento da cidade: a expansão urbana
se dá pela multiplicação de núcleos.
A relação entre este princípio comum de organização
a partir de vários núcleos – e de sua expansão por multiplicação
– com a concepção de cidade-jardim de Howard não é
somente
evidente como, também, admitida. A explanação sobre a Unidade
de Vizinhança de Perry, publicada em 1931, é ilustrada com
desenhos de Hampstead e nela o autor chega a afirmar a existência
de realizações similares na Inglaterra. Clarence Stein, em seu livro
“Toward New Towns for América" – no qual expõe diversos projetos
que aplicam princípios da Unidade de Vizinhança –, fala sua visita
à Welwyn e seu ensejo de construir uma cidade-jardim nos EUA
(STEIN, 1951, p.21). De forma semelhante, a relação entre a Cidade
Policêntrica e concepção de cidade-jardim também será admitida
pelo “Novo Urbanismo" europeu e americano: Hampstead aparece
no catálogo de uma exposição, organizada por seus membros, sobre
as realizações do século XX nas quais o movimento reconhece sua
origem (TAGLIAVENTI, 2000).
De fato, outras semelhanças ao projeto de Howard
poderiam ser sublinhadas. Na Unidade de Vizinhança e na Cidade
Policêntrica, a unidade de construção da cidade é, como na cidade-
jardim, “limitada, desde o princípio, em número de habitantes e
densidade de habitações, numa área limitada, organizada para -20
22
enero - diciembre de 2006
de habitaciones, en un área limitada, organizada para realizar todas
las funciones esenciales de una comunidad urbana [...]; equipada
también con un número suficiente de parques públicos y jardines
privados." (Mumford, 199: 556-55). Las dimensiones de la ciu-
dad-jardín también están planeadas desde el punto de vista de la
distancia que será recorrida por los peatones: para que “todo mora-
dor de cada grupo, aunque en cierto sentido resida en una ciudad
de pequeño porte, viva y disfrute de todas las ventajas de una gran
y hermosísima ciudad, manteniéndose a pocos minutos a pie, o de
transporte, de todas las delicias del campo" (Howard, 2002: 1).
Sin embargo, esta comparación solo es posible parcial y su-
perficialmente: la base política y económicsa bajo la cual el proyec-
to de Howard se fundamenta no existe ni en la unidad de vecindad,
ni en la ciudad policéntrica. No existen en ellas el principio de fede-
ralización que Mumford (199: 562) destacó en la red de ciudades
howardianas, ni la pretensión de tornarse en “piedra fundamental
de un modo superior y mejor de vida industrial en todo el país"
(Howard, 2002: 15)
Además de la ausencia de esta preocupación de orden so-
cioeconómico, otra cuestión debe ser señalada: la escala de aproxi-
mación y el grado de independencia de las unidades territoriales
propuestas. Diferente a la relación entre la “ciudad central" y las
“ciudades sociales" –en la que las últimas dependían de las primeras
para la realización de una serie de actividades, pero tenían autono-
mía, no dependían del contacto con otras ciudades sociales próxi-
mas–, la unidad de vecindad y el barrio de la ciudad policéntrica
deben necesariamente ser agregados para la constitución de una
ciudad. Su existencia aislada no es viable, puesto que es en el en-
cuentro de los límites donde se localizan las funciones de las que
depende su autonomía.
Cuando presentó el esquema de la unidad de vecindad,
Perry lo propuso como una “estructura física de una comunidad
modelo" (Perry, 1931: 34) que debería ser comprendida al mismo
tiempo como “una unidad del todo y una entidad dis tinta en sí
misma" (Perry, 1931: 34). Intentemos percibir, entonces, qué es-
tructura s ería esta, en qué términos el “es pacio comunitario" sería
propuesto.
La concepción de unidad de vecindad puede ser compren-
dida como una respuesta a las investigaciones desarrolladas por la
Escuela de Chicago, una vez que surge como un esquema que posibi-
litaría la constitución de comunidades en la era del automóvil. Para
ello, Perry parte de la identificación de las necesidades generales de
una familia con hijos: una escuela primaria, lugares con seguridad
para la recreación infantil, lugares para las compras cotidianas.
La definición del esquema de la unidad d e vecindad se
apoya en una serie de inves tigaciones y en la recopilación de
Entretanto, esta comparação só é possível parcial e
superficialmente: a base política e econômica sob a qual o projeto
de Howard fundamentava-se não existe nem na Unidade de
Vizinhança e nem na Cidade Policêntrica. Não há nelas o princípio
de federalização que Munford (1998, p.562) destacou na rede de
cidades howardianas, nem a pretensão de tornarem-se a “pedra
fundamental de uma forma superior e melhor de vida industrial em
todo o país" (HOWARD, 2002, p.185).
Além da inexistência desta preocupação de ordem
sócio-econômica, outra questão deve ser mencionada: a escala
de abordagem e o grau de independência das unidades territoriais
propostas. Diferente da relação entre a “cidade central" e as
“cidades sociais" – em que estas últimas dependiam das primeiras
para realização uma série de atividades, mas, no entanto, tinham
autonomia que independia do contato com outras cidades sociais
próximas –, a Unidade de Vizinhança e o bairro da Cidade Policêntrica
devem necessariamente ser agregados para a constituição de uma
cidade. A existência isolada destes é inviável, pois é no encontro
dos limites de outras unidades que se localizam funções das quais
depende sua autonomia.
Ao apresentar o esquema da Unidade de Vizinhança, Perry
colocou-a como uma “estrutura física de uma comunidade modelo"
(PERRy, 1931, p.34), a qual deveria ser compreendida ao mesmo
tempo como “uma unidade do todo e uma entidade distinta em
si mesma" (PERRy, 1931, p.34). Procuremos perceber, então, que
estrutura seria esta, em que termos o “espaço comunitário" seria
proposto.
A concepção da Unidade de Vizinhança pode ser
compreendida como uma resposta às pesquisas desenvolvidas pela
Escola de Chicago, uma vez que ela surge como um esquema que
possibilitaria a constituição de comunidades na era do automóvel.
Para tanto, Perry parte da identificação das necessidades gerais de
uma família com filhos: a escola primária, espaços seguros para o
lazer infantil, lugares para as compras cotidianas.
A definição do esquema da Unidade de Vizinhança apóia-
se em uma série de pesquisas e levantamento de dados: “Nossas
investigações mostram que comunidades residenciais, quando
alcançam as necessidades universais da vida familiar, possuem partes
similares desenvolvendo funções semelhantes." (PERRy, 1931, p.34).
Baseado nestas pesquisas e nos dados quantificáveis que traz à
discussão, Perry define os princípios da Unidade de Vizinhança, bem
como delimita as dimensões e a população da mesma.
Destarte, os alicerces da comunidade e a segurança do
pedestre dependeriam da observância dos seguintes requisitos (PERRy,
1931, p.34-35): o tamanho da unidade deveria ser definido pela
23
datos: “Nuestras inves tigaciones muestran que las comunidades
residenciales, cuando resuelvan las necesidades universales de
la vida familiar, tienen partes s imilares d esarrollando funciones
semejantes " (Perry, 1931: 34). Con base en es as investigaciones y
en los datos cuantif icables, Perry define los principios de la uni-
dad de vecindad y delimita sus dimensiones y población.
De ese modo, los fundamentos de la comunidad y la se-
guridad del p eatón dependerían de la contemplación de los re-
quis itos que s iguen (Perry, 1931: 34-35): el tamaño de la unidad
debería ser definido por la población neces aria para una escuela
primaria; la unidad debería tener límites claros, definidos por
avenidas arteriales ; habría en ella un sistema de p equeños par-
ques y espacios de recreación; la escuela y otras instituciones
–como el centro comunitario y la iglesia– deberían ser localizados
en el centro y/o en el espacio comp artido con otras vecindades;
los sitios de comercio s e ubicarían en la periferia de la unidad,
junto a las avenidas arteriales y adyacentes a sitios similares en
Unidades de Vecindad contiguas ; el sistema de calles internas
debería s er d efinido de mod o que des animara el tráfico pesado y
externo, y facilitara la circulación dentro de la unidad.
Perry define el tamaño de la unidad a partir de la distancia
máxima que considera adecuada para que los niños puedan ir so-
los a la escuela y para que los comercios locales sean acces ibles a
los moradores. De ese modo, tenemos las siguientes definiciones:
la unidad debería ser concéntrica a la escuela y el parque en el
centro; la distancia máxima que debería ser recorrida para ir al
centro de la unidad estaría entre 400 y 550 metros; consecuen-
temente, la definición del área total de una unidad sería aproxi-
madamente de 64 hectáreas. La población máxima fue definida
por la cantidad de alumnos que una escuela primaria puede tener
–entre 00 y 1500 alumnos–, alcanzando de ese modo al número
de 5000 habitantes.
Con algunas diferencias en los valores estimados, muchos de
los atributos y principios de la unidad de vecindad estarán presentes
en el “barrio autónomo"de Léon Krier. Esto sería percibido también
por los miembros del “Nuevo Urbanismo Americano": “La ‘unidad
de vecindad’ del Plan Regional de Nueva York de 1929 y el ‘ ba-
rrio’ identificado por Léon Krier [...] comparten atributos similares"
(Duany y Plater-Zybert, 1994: xvii).
Pero esa similitud jamás fue reconocida por Léon Krier.
El autor pres enta los patrones def inid os pa ra los “barrios au-
tónomos" como resultado del análisis de ba rrios de ciudades
europeas con solid adas: Berna, F lorencia, París, Luxemburgo,
entre otras. De es e mod o, a partir de su métod o casi “científ ico"
–semejante, de cierto modo, a l procedimiento de Perry en rela-
ción a las comunida des americana s–, Krier define los atribu tos y
dimens iones d el “barrio" de la ciuda d policéntrica.
população necessária para uma escola primária; a unidade deveria
ter limites claros, sendo estes definidos por avenidas arteriais; haveria
nela um sistema de pequenos parques e espaços de recreação; a
escola e outras instituições – tais como o centro comunitário, a igreja
– deveriam ser localizadas no centro e/ou no espaço em comum
com outras vizinhanças; os locais de comércios seriam dispostos
na periferia da unidade, junto às avenidas arteriais e adjacentes a
locais similares em Unidades Vizinhança contíguas; o sistema de ruas
internas deveria ser desenhado de forma a desencorajar o tráfego
pesado e externo e facilitar a circulação dentro da unidade.
Perry define o tamanho da unidade a partir da distância
máxima que julga adequada para que as crianças possam ir sozinhas
até a escola e para que os comércios locais sejam acessíveis aos
moradores. Desta forma, tem-se as seguintes definições: a unidade
deveria ser concêntrica com a escola e o playground no centro; a
distância máxima a ser percorrida para ir ao centro da unidade entre
400 a 550 m e, consequentemente, a definição da área total de
uma unidade seria de aproximadamente 64 hectares. A população
máxima foi definida pela quantidade de alunos que uma escola
primária pode ter – entre 800 e 1500 alunos –, chegando-se assim
ao número de 5 mil habitantes.
Exceções feitas aos valores exatos acima apresentados,
muitos dos atributos e princípios da Unidade de Vizinhança estarão
presentes no “bairro autônomo" de Léon Krier. Aliás, isto será até
mesmo percebido pelos membros do “Novo Urbanismo Americano":
“A ‘unidade de vizinhança’ do Plano Regional de Nova york de 1929,
o ‘bairro’ identificado por Léon Krier (...) compartilham atributos
similares." (DUANy et PLATER-ZyBERT, 1994, p.xvii)
Todavia, tal semelhança jamais foi reconhecida por Léon
Krier. O autor apresenta os padrões definidos para os “bairros
autônomos" como resultado da análise de bairros de cidades
européias consolidadas: Berna, Florença, Paris, Luxemburgo, entre
outras. Assim, a partir de seu método quase “científico" – semelhante,
de certa forma, ao procedimento de Perry em relação às comunidades
americanas – Krier chega à definição dos atributos e dimensões do
‘bairro’ da Cidade Policêntrica.
Tal qual a Unidade de Vizinhança, o bairro de Krier possui:
um tamanho máximo em população e superfície definido; limites
claros, definidos por avenidas nas quais se concentram as atividades
“que poderiam sobrecarregar ou superlotar um simples bairro"
(KRIER, 1981) e funções urbanas locais periódicas – “residencial,
educacional, produtiva, administrativa, recreativa, etc" (KRIER, op.
24
enero - diciembre de 2006
Así como la unidad de vecindad, el barrio de Krier tiene:
un tamaño máximo de población y una superficie definida; límites
claros, determinados por avenidas en las que se concentran las
actividades “que podrían sobrecargar o saturar un simple barrio"
(Krier, 191), y funciones urbanas locales periódicas –“residencial,
educacional, productiva, administrativa, recreativa, etc."– (Krier,
191). El tamaño máximo que deberá ser recorrido también es
definido por la distancia de una caminata confortable: “El cansan-
cio determina el límite natural que el hombre está preparado para
recorrer diariamente, y este límite reveló al hombre, a través de
la his toria, el tamaño de las comunidades rurales y urbanas con-
fortables " (Krier, 191). De este modo surge la fórmula de los “10
minutos de caminata" como máximo, tan repetida y reafirmada en
los textos del Nuevo Urbanismo americano y europeo.
Las dimensiones fís icas máximas definidas por Krier para
los barrios, coincidentemente son, aproximadamente la mitad d e
las establecidas para la unidad de vecindad: 33 hectáreas de su-
perficie, de forma circular con 500 a 600 metros de d iámetro, es
decir, entre 250 y 300 metros de radio. La población máxima, sin
embargo, es muy superior: 15 mil habitantes, según la “Carta de
Reconstrucción de la Ciudad Europea" (Krier, 191), corregid a a
10000 habitantes en la publicación de es a misma carta en 1992,
en el catálogo de la exposición Léon Krier. Architecture and urban
design, 1967-1992 ( Watkin, 1992).
Aunque los números fijos expues tos no sean retomados
en las cartas del “Nuevo Urbanismo"
6
–“Carta para el Nuevo Ur-
banis mo", publicada en 1996, y “Carta para el Urbanismo Euro-
peo" de 2003–, vuelven a s er presentados en textos recientes del
movimiento

.
Conclusión
Aunque el proyecto de Krier proponga una mayor densidad
demográfica que el esquema propuesto por Perry, las similitudes en-
tre los dos son tantas que no podemos obviarlas. Los dos presentan
un mismo modo de concebir la ciudad. Los elementos que Krier
analiza en los barrios europeos son muy similares a los observados
por Perry en las comunidades americanas. Como consecuencia, los
atributos y principios para definir este “elemento-base" para la orga-
nización de la ciudad son, en los dos, casi los mismos.
Del mismo modo que la unidad de vecindad es presentada
como una estructura física para la comunidad, el barrio autónomo
permanece –aunque con todas las desviaciones del discurso de legi-
timación a lo largo de 30 años– vinculado a las comunidades urba-
nas. Se percibe, en esa asociación de propiedades físicas y sociales,
cit.). O tamanho máximo a ser percorrido também é definido pela
distância confortável de uma caminhada: “A fatiga determina o limite
natural que o homem está preparado para andar diariamente e
este limite mostrou ao homem, através da história, o tamanho das
comunidades rurais e urbanas confortáveis." (KRIER, op. cit.). Assim
surge a fórmula dos “10 minutos de caminhada" no máximo – tão
repetida e reafirmada nos textos do Novo Urbanismo americano e
europeu.
As dimensões físicas máximas definidas por Krier para os
bairros são, coincidentemente, aproximadamente a metade das
estabelecidas para a Unidade de Vizinhança: 33 hectares de superfície,
com um formato arredondado de 500 a 600m de diâmetro – ou
seja, 250 a 300m de raio. A população máxima, no entanto é bem
superior: 15 mil habitantes, segundo a “Carta da Reconstrução da
Cidade Européia" (KRIER, 1981), corrigida para 10 mil habitantes na
republicação desta mesma carta, em 1992, no catálogo da exposição
“Léon Krier, architecture and urban design, 1967-1992" (WATKIN,
1992).
Mesmo que os números fixos acima expostos não sejam
retomados nas cartas do “Novo Urbanismo"
6
– a “Carta para o Novo
Urbanismo", publicada em 1996, e a “Carta para o Urbanismo
Europeu", de 2003 –; estes continuam sendo reapresentados em
textos recentes deste movimento
7
.
Conclusão
Mesmo que o projeto de Krier tenha a proposição de uma
maior densidade demográfica que o esquema proposto por Perry, as
semelhanças entre os dois são muitas para não serem observadas. Há
em ambos uma mesma forma de conceber a cidade. Os elementos
que Krier analisa nos bairros europeus são muito semelhantes aos
observados por Perry nas comunidades americanas. Por conseqüência,
os atributos e princípios para definir este “elemento-base" para
organização da cidade são, em ambos, quase os mesmos.
Assim como a Unidade Vizinhança é apresentada como uma
estrutura física para a comunidade, o bairro autônomo permanece
– mesmo com todos os desvios em seu discurso de legitimação ao
longo de 30 anos – vinculado às comunidades urbanas. Percebem-
se, nesta associação de propriedades físicas e sociais, as ressonâncias
6
Lo que denota el interés del Nuevo Urbanismo por volverse el objeto de mayor
consenso (Souza, 2004: 91).

Estas, por ejemplo, son exactamente las mismas dimensiones presentadas para la
vecindad definida por Dunay y Plater-Zybert en “Suburb Nation" (2000).
6
O que denota a busca do Novo Urbanismo em tornar-se objeto
de maior consenso (SOUZA, 2004, p.91).

Estas são, por exemplo, exatamente as mesmas dimensões
apresentadas para a vizinhança definida por Dunay e Plater-
Zybert em “Suburb Nation" (2000).
25
la resonancia del concepto de comunidad tal como fue definido
por la Escuela de Chicago. Pero es sobre todo por la constatación de
la similitud entre el esquema de unidad de vecindad y el proyecto
urbano de Krier que podemos afirmar que los espacios libres de e se
proyecto son concebidos bajo la noción de “espacios comunitarios"
y no de “espacios públicos", como la referencia a Hannah Arendt y
al concepto de “regreso a la ciudad", podrían llevarnos a creer.
Es decir, cuando Krier cita los espacios libres tradicionales de
las ciudades europeas, no establece ninguna posibilidad de refe-
rencia al concepto de público o de publicidad –como espacio de
manifestación y comunicación pública–. Al contrario, esos espacios
son utilizados como ejemplos de espacios comunitarios.
Esa constatación nos permite afirmar que cuando Krier pro-
pone un modelo alternativo a la ciudad definida por el movimiento
moderno, se acerca a la revisión de ese proyecto realizada por el
propio CIAM en 1951. En los textos del CIAM VIII encontramos la
misma forma de concebir la ciudad a partir de relaciones de escala,
de distancias que se puedan recorrer a pie, integrados al concepto
de comunidad: “El corazón de la ciudad es la expresión de la íntima
relación entre un hombre y otro, entre la esfera del individuo y la de
la comunidad, en una situación que cambia constantemente, pero
que también es continua en el tiempo" (Sert, 19).
do conceito de comunidade tal como foi definido pela Escola de
Chicago. Contudo, é, sobretudo, pela constatação da semelhança
entre o esquema da Unidade de Vizinhança e o projeto urbano
de Krier, que podemos afirmar que os espaços livres deste projeto
são concebidos sob a noção de “espaços comunitários" e não de
“espaços públicos" – como referências a Hannah Arendt e ao
“retorno à cidade" poderiam nos levar a crer.
Ou seja, Krier, ao evocar os espaços livres tradicionais
das cidades européias, não estabelece qualquer possibilidade de
referência ao conceito de público ou de publicidade – como espaço
de manifestação e comunicação pública. Ao contrário, tais espaços
são tomados como exemplos de espaços comunitários.
Tal constatação nos permite afirmar que, ao propor um
modelo alternativo à cidade definida pelo Movimento Moderno, Krier
se aproxima da revisão deste projeto realizada pelo próprio CIAM,
em 1951. Encontramos nos textos do CIAM VIII a mesma forma
de conceber a cidade a partir de relações de escala, de distâncias
passíveis de serem feitas a pé e de forma integrada ao conceito de
comunidade: “O coração da cidade é a expressão da íntima relação
entre homem e homem, entre a esfera do indivíduo e aquela da
comunidade em uma situação que muda continuamente, mas que
também é constante no tempo" (SERT, 1977).
Imagen 2. Análisis de Léon Krier de los barrios de las ciudades europeas
Fuente: Barey (190)
26
enero - diciembre de 2006
A pesar de haberse originado en el seno de un movimiento
que predicaba el regreso a los espacios públicos tradicionales –ca-
lles, plazas, jardines– como forma de oponerse al modelo de ciudad
definido por los CIAM, el proyecto de la ciudad policéntrica siempre
tuvo una concepción de los espacios libres urbanos como “espacios
comunitarios", muy cercana a la existente en la unidad de vecindad
y, consecuentemente, a la defendida por el CIAM VIII.
BiBLioGRAfíA
A
rAntes
, Otília (1993): O lugar da arquitetura depois dos moder-
nos. São Paulo: Nobel/ Edusp.
A
rendt
, Hannah (199): As origens do totalitarismo do poder.
Uma análise dialética. Rio de Janeiro: Editora Documentário.
B
Arey
, André (190): Propos sur la reconstruction de la ville
européenne: Déclaration de Bruxelles. Bruxelles: Archives
d’Architecture Moderne.
C
ulot
, Maurice; Léon Krier (190): Contreprojets/Contropro-
getti/Counterprojects. Bruxelles: A.A.M.
––––– (19): “The Only Path for Architecture". En: Oppositions
14. New York: MIT Press. Fall 19. pp. 39-53.
d
evillArd
, V. y H. Jannière (19): “Espaces publics, commu-
nauté et voisinage, 1945-1955". En: v. Picon-Lefbvre (org):
Colection Architextes. Groupe Moniteur. pp. 15-32.
d
uAny
, Andrés; Elizabeth Plater-Zybert (1994): “The Neighbor-
hood and the District". En: Peter Katz. The New Urbanism:
Toward an Architecture of Community. Mc Graw-Hill.
d
uAny
, Andrés; Elizabeth Plater-Zybert; Jeff Speck (2000): Sub-
urban Nation. The Rise of Sprawl an Decline of the American
Dream. New York: North Point Press.
E
llin
, Nan (1999): Postmodern Urbanism. New York: Princeton
Architectural Press.
F
rAmpton
, K. (2000): História crítica da arquitetura moderna. S.
Paulo: Martins Fontes.
H
ABermAs
, J. (191): Mudança estrutural da esfera pública. Inves-
tigações quanto a uma categoria da sociedade burguesa. Rio
de Janeiro: Tempo Brasileiro.
H
owArd
, E. (2002): Cidades-Jardins de Amanhã. S. Paulo: Huci-
tec/Annablume.
K
Atz
, Peter (2002): Seaside Debates. Florida: Rizzoli Internatio-
nal Publications.
K
rier
, Léon (1996): Architecture: Choix ou Fatalité. Paris: Nor-
ma.
––––– (191): “Charte de la reconstruction de la ville européen-
ne". En: Léon Krier: Drawings 1967-1980. Bruxelles: A.A.M.
––––– (19): “The Consumption of Culture". En: Oppositions
14. New York: MIT Press. Fall 19. pp. 54-59.
m
ontAner
, Josep Maria (1993): Después del movimiento moder-
no.: Arquitectura de la segunda mitad del siglo XX. Barcelona:
Ediciones Gustavo Gili,.
m
umford
, Lewis (199): A cidade na história. São Paulo: Martins
Fontes.
p
ArK
y B
urgess
(193): “Comunidade e sociedade como con-
ceitos analíticos". En: Fernandes (org.). Companhia Editora
Nacional. pp. 144-153.
P
erry
, Clarence A. (1931): “The Neiborhood Unit". En: Regional
Survey of New york and its Environs. New York: Comm. Re-
gional Plan New York Environs.
R
ogers
, E. N.; J. L. Sert; J. Tyrwhitt (19): Il cuore della città.Per
uma vita piú umana delle comunità. Congressi Internazionali
de Architettura Moderna. Milano: Hoepli Editore.
s
ennet
, Richard (194): O declínio do homem público. As tiranias
da intimidade. São Paulo: Companhia das Letras.
souzA
, Gisela Barcellos (2004): Re-dire et Dé-dire: Le nouvel ur-
banisme en Europe. Dissertação. Diplôme d’Études Approfon-
dies en Projet Architectural et Urbain, Téories et Dispositis.
Paris: Université de Paris VIII.
S
tein
, Clarence (1951): Toward New Towns for America. Illinois:
The University Press of Liverpool.
t
Afuri
, Manfredo (199): Teorias e histórias da arquitetura. Lis-
boa: Editora Presença.
T
AgliAventi
, Gabriele (2000): A Vision of Europe: L’altra moderni-
tà, 1900-2000: l’architettura classica e tradizionale nella co-
struzione della città del XX secolo. Savona: Dogma.
t
önnies
, F. (193): “Comunidade e sociedade como entidades
típico-ideais". En: Fernandes (org.). Companhia Editora Na-
cional. pp. 96-11.
W
AtKin
, David (1992): Léon Krier. Architecture and Urban Design,
1967-1992. London: Academy Editions.
w
Hite
, M. y L. White(1962): The Intellectual versus the City. From
Thomas Jefferson to Frank Lloyd Wright. Cambridge: Harvard
University Press and MIT Press.
Apesar de ter se originado no seio de um movimento que
pregava o retorno aos espaços públicos tradicionais – ruas, praças,
jardins – como forma de se opor ao modelo de cidade definido pelos
CIAM, o projeto da Cidade Policêntrica sempre teve uma concepção
dos espaços livres urbanos como “espaços comunitários", muito
próxima à presente na Unidade de Vizinhança e, consequentemente,
à defendida pelo CIAM VIII.