CHASQUI
Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina
chasqui@ciespal.net
ISSN: 1390-1079
ECUADOR
2003
Sandro Macassi L.
LA GUERRA DESDE PERÚ, PACIFISMO MEDIÁTICO Y RATING
Revista Latinoamericana de Comunicación CHASQUI, junio, número 082
Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina
Quito, Ecuador
pp. 12-17
L
a mayor parte de la población del Perú estuvo
en contra de la guerra, cerca del 90% se venía
oponiendo en las encuestas anteriores al ini-
cio de las hostilidades. Otras estaciones, en conso-
nancia con el sentir popular, se vieron en la necesi-
dad de ir más allá de las noticias de la CNN.
La mayoría de diarios y noticieros televisivos tu-
vieron una actitud contraria a la guerra, lo que se re-
flejó en los titulares que enfatizaban la idea de la in-
vasión, la cobertura de las victimas civiles, y en algu-
nas ocasiones, el uso de archivos y entrevistas para
contextualizar la intervención norteamericana, como
una tendencia en su política exterior. Sorprendente-
mente, algunos reportajes recordaron las invasiones a
Nicaragua, a Grenada, la intervención en Chile, en
Vietnam, el apoyo a los “contras", como parte del ex-
pansionismo estadounidense. Como en pocas ocasio-
nes, estos medios fueron muy “activos" en buscar las
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Sandro Macassi Lavander, peruano, periodista, Director
del Centro de Investigación de la Asociación de
Comunicadores Sociales “Calandria".
Correo-e: sandro@caland.org.pe
La guerra desde Perú:
Sandro Macassi Lavander
Pacifism
o m
ediático
y rating
relaciones entre los acontecimientos y sus causas. Se-
gún los estudios que realizamos, los medios emitie-
ron, en muy pocas ocasiones, sus opiniones, y tampo-
co contextualizaron las noticias; sin embargo, en la
necesidad de satisfacer las demandas informativas de
sus públicos se vieron obligados a tener una actitud
proactiva frente a la guerra, tratando de mostrar las
secuelas que deja, y que básicamente era la informa-
ción que los televidentes estaban esperando.
Especialmente la televisión se salió de los cáno-
nes del periodismo tradicional, que siempre fue sub-
sidiaria de la información de la CNN, y tuvo que
echar mano de otras fuentes informativas, como de
“Antena 3" de España, “TV5" de Francia, o “Al Ja-
seera", Abu Chabi, en árabe, que eran traducidas en
el momento, de manera improvisada, para presentar
información complementaria que diera contexto y
presentara otros ángulos que desde la CNN se veían
de manera incompletas. De esta manera la población
peruana pudo tener una visión mucho más amplia
que el promedio del público norteamericano.
Los diarios amarillos y sensacionalistas, por su
parte, también se mostraron en contra de la guerra
y sus titulares fueron más allá para demostrar las
consecuencias de la guerra en la población civil.
Titulares que usaban palabras como: “carnicería",
“genocidio" “hambruna en Basora" o “el Pentágo-
no declara la guerra a los periodistas" son algunos
ejemplos del sensacionalismo con que se enfocó el
conflicto en Irak.
Pocos fueron los diarios y noticieros que optaron
por cubrir la información de manera objetiva, pre-
sentando la información que sus tradicionales fuen-
tes (CNN, Reuters.) presentaban, y con ello se suma-
ban a la canalización que estas empresas hacían de-
jando de lado, por lo mismo, imágenes sobre las
consecuencias en la población civil y la destrucción
ocasionada en la infraestructura iraquí. Sin embargo,
ninguno de estos medios presentó una postura a fa-
vor de la guerra de manera explícita, a pesar de que
el ejecutivo sí estaba predispuesto a apoyar la inter-
vención; de cierta manera estaban en contra de la
guerra pero a favor de la CNN.
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PORTADA
Las noticias
de tipo humano
eran pocas y
presentadas de
manera anecdótica
Agenda humana vs. agenda bélica
Recientes investigaciones han señalado que los
medios suelen “enmarcar" las noticias en un conjun-
to de características que delimitan el problema, ubi-
can causas y plantean cursos de acción respecto a
varios aconteceres. En el caso del conflicto en Irak
los medios han configurado dos agendas distintas y
dos marcos diferentes.
La agenda de la guerra
El diario el Comercio y el Canal 5 fueron los
que presentaron las noticias enfocando el desarro-
llo de la guerra, dando prioridad al avance del cum-
plimiento de los objetivos, desde el punto de vista
angloamericano. La forma de presentar el conflicto
fue “la guerra en Irak", “la guerra contra Irak", “con-
tra Sadam", etc. Ylas noticias fueron presentadas
como una encrucijada de las fuerzas “aliadas" en la
conquista de Bagdad y el derrocamiento de Sadam
Hussein, donde la vida cotidiana de los soldados y el
despliegue de la tecnología bélica fueron temas re-
currentes. El eje de la narración estuvo puesto en las
sucesivas etapas por las que atravesaban las fuerzas
militares, así como los obstáculos que surgían en es-
ta “peregrinación de la violencia".
La forma más frecuente en que enmarcaron el
conflictos fue el presentar solo dos bandos, uno bue-
no y el otro malo. Según Hakansson “se presentan a
los actores como una disputa entre quien gana y
quien pierde", entre el bueno y el malo, donde cier-
tamente el malo estaba perfectamente identificado
como Hussein.
Esta forma dual de presentar los conflictos sue-
le dejar de lado a los terceros, como la población
que es la más afectada. Un ejemplo puede ilustrar-
nos mejor en la forma cómo se construyen las noti-
cias: generalmente la guerra se presenta como una
pelea entre elefantes, que hacen gala de su fuerza y
poder de destrucción, mientras que en este marco,
nunca se enfoca a la población civil que sufre los
arrebatos de estos torpes mamíferos y que los ter-
ceros en los conflictos, la mayoría, que se encuen-
tran en el césped del campo de batalla, son los que
llevan la peor parte.
Ciertamente esta agenda presentaba muy pocas
veces las consecuencias de los bombardeos y, en
otras ocasiones, lo hacía rápidamente o siempre
con propuestas de interpretación que exculpara a
las fuerzas angloamericanas de la responsabili-
dad, y atribuyéndola a las fuerzas iraquíes. El re-
curso, comúnmente usado, fue el de personalizar
la guerra en función a una disputa entre los líde-
res Bush y Sadam, enfocando los acontecimientos
como la derrota de uno y la victoria del otro. Lo
dramático de las noticias estuvo orientado al po-
derío de los ejércitos, al uso de nuevas armas
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Para satisfacer
las demandas
de su público,
los medios se vieron
obligados a tener
una actitud
proactiva frente
a la guerra
(bombas de racimo o ataques suicidas), a la capa-
cidad de defensa iraquí. En otras palabras, en to-
do momento el marco de las noticias era cubrir la
guerra como un fin en sí mismo.
Por otro lado, las noticias de tipo humano eran
pocas y presentadas de manera anecdótica, sin esta-
blecer las relaciones ni las responsabilidades, por lo
cual, no constituían propiamente un asunto público,
ni estaban enmarcadas en una agenda humana.
La agenda humana
Por el contrario, el otro enfoque prioritario con-
sistió en el conjunto de hechos que priorizaban las
noticias referidas a las consecuencias de los bombar-
deos y ataques de las fuerzas americanas e inglesas.
Los acontecimientos fueron fraseados como “inva-
sión", “ataque contra Irak", sin dejar de mencionar
en algunos títulos como “tragedia humanitaria o
genocidio en Irak". Los marcos más usados fueron
de interés humano, de las causas y consecuencias y
de la moralidad.
El tratamiento de interés humano dio prioridad a
las imágenes de los niños mutilados, de los muertos,
de las casas destruidas, buscando evidenciar, todo el
tiempo, las consecuencias que la “invasión" y los
bombardeos tenían en las condiciones de vida de los
ciudadanos iraquíes.
También se presentaron las noticias enmarcadas
en las consecuencias económicas, sociales y geopo-
líticas y últimamente las culturales, a raíz de los sa-
queos a los museos, buscando culpar a las fuerzas
aliadas de éstos, tratando de subrayar el nexo entre
las condiciones de hambre y salubridad generados
por el conflicto y no como condiciones que los sol-
dados paliaban con sus cantimploras y sus raciones.
También las noticias se enmarcaron en la mora-
lidad, es decir que, contra su habitual objetivismo,
PORTADA
Titulares de la prensa peruana
muchas noticias juzgaban moral o éticamente las
acciones de la guerra, subrayando, en todo caso, la
injusticia de la situación, y la ilegalidad de las ac-
ciones emprendidas por los Estados Unidos y Gran
Bretaña.
Cobertura de la postguerra
La cobertura del conflicto ocupó casi toda la
agenda pública, los periódicos publicaron cerca de
15 notas diarias. Sin embargo, a los pocos días del 9
de abril, luego de la “toma" de Bagdad, las notas se
redujeron a 4, y algunos periódicos atenuaron su
oposición a la guerra, titulando “Se acabó". Nueva-
mente se acoplaron a la agenda informativa nortea-
mericana y desistieron de la búsqueda de fuentes al-
ternativas o de artículos de opinión que abundaron
durante la cobertura del conflicto. Buena parte de es-
tos medios resituaron la agenda planteada por las
agencias americanas que enfatizaron la caída de Sa-
dan, “el recibimiento amistoso", y las atrocidades
del régimen iraquí, en un claro intento de hacer una
justificación a posteriori de la guerra.
Otros, en cambio, mantuvieron, a pesar del fin de
las acciones bélicas, su postura contraria a la guerra,
publicando notas respecto a la resistencia de los ira-
La mayoría
de diarios y
noticieros televisivos
tuvieron una actitud
contraria a la guerra
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quíes a la presencia norteamericana o
haciendo hincapié en las condiciones
de vida de los habitantes, producto de
la acción de las autodenominadas fuer-
zas de la coalición. Titulares como
“¿Dónde están las armas de destruc-
ción masiva.", resumieron la actitud
de esos diarios respecto a la legitimi-
dad del conflicto.
En esta primavera informativa, los
medios contextualizaron su informa-
ción, echaron mano de los archivos y
no tuvieron reparos en criticar abier-
tamente a las fuerzas de la coalición
y defender la vida. Lamentablemente, duró poco. En
cuanto los hechos perdieron intensidad, el tema se
diluyó y de nuevo se siguió el camino blindado de la
información que va de Washington a Bagdad.
Pacifismo mediático: despolitización y rating
Muchos medios escritos y televisivos se sumaron
a la corriente “pacifista" contraria a la guerra y en-
traron en una competencia por presentar fuentes al-
ternativas a las habituales, que de una manera o de
otra, presentaban una agenda humana por encima de
las noticias relativas a la guerra y al avance de las
fuerzas.
Atodas luces, la postura adoptada por muchos
medios ha sido claramente contraria a la guerra.
Sin embargo, la motivación que está detrás no
siempre fue la misma, debido a que dado el clima
de la opinión de la gente, en su gran mayoría con-
traria a la guerra, indicaba que una postura neutral
o a favor del conflicto significaba menos puntos
en el rating.
Una vez terminadas las hostilidades, muchos de
estos medios continuaron la línea política norteame-
ricana, en la misma medida en que el interés se re-
dujo y los escándalos nacionales en torno a la co-
rrupción emergieron unos tras otros. Estos aconteci-
mientos plantean una serie de interrogantes al rol de
los medios.
¿Los medios tienen o no posturas frente a los
acontecimientos., o simplemente lo medios presen-
tan las informaciones que más agrada o que la gente
quiere enterarse. En ocasiones como éstas, la lógica
del mercado termina devorando los principios y
apuestas políticas de las líneas editoriales, en conse-
cuencia “despolitizando" a los medios que buscan el
rating a costa de sus principios, aunque en el caso de
la invasión a Irak nos permitió conocer el horror de
las guerras, desde el punto de vista de quienes la su-
fren más: la población.
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Terminadas
las hostilidades,
muchos de los medios
continuaron
la línea política
norteamericana